Sully
Análisis

Sully - Crítica de la película de Clint Eastwood con Tom Hanks

Por Raquel Hernández Luján
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Crítica de Sully, la película de Clint Eastwood con Tom Hanks, Aaron Eckhart, Anna Gunn y Laura Linney que explora el amerizaje en el Hudson de un avión comercial. En cines españoles a partir del 4 de noviembre de 2016.

A Clint Eastwood le gustan los héroes ejemplares, sobre todos aquellos cuyos actos solo consiguen reivindicarse con el paso del tiempo. En el caso de Sully, su guionista Todd Komarnicki toma como punto de partida el libro "Highest Duty: My Search for What Really Matters", escrito por el protagonista de esta historia: el comandante Chesley Sullenberger (Sully) que junto a su copiloto Jeff Skiles realizó in extremis un amerizaje en el río Hudson tras perder ambos motores en pleno vuelo comercial.

Su maniobra hizo posible que se salvaran todas y cada una de las vidas que tenía a su cargo, 155 en total contando a la tripulación lo que hizo que los medios de comunicación lo elevaran a los altares en cuestión de minutos mientras que las compañías de seguros se resistían a considerarlo tanto una hazaña como una decisión cuasi suicida por no decir onerosa.

Cuarenta años de carrera juzgados por 208 segundos

¿Qué hace a un hombre un héroe? ¿Realizar una proeza calificada como "milagro"? ¿Que los demás lo traten como tal? ¿Acudir a programas de entrevistas que elevan la popularidad mediática? ¿Que tu familia te dé una palmada en la espalda? ¿Que el seguro considere que has obrado correctamente?

Sully

Nada de eso: por encima del juicio del sindicato, de las compañías que escudriñan sus decisiones milimétricamente, de las conversaciones con su esposa o de la forma en la que los medios de comunicación alimentan un nuevo mito o hacen leña del árbol caído está la autocrítica del piloto.

En Sully, no hay juez más implacable que él mismo y esto es algo que Tom Hanks consigue transmitir a la perfección: el peso de la responsabilidad, la profesionalidad de toda una vida consagrada a unos instantes decisivos que cambiaron lo que parecía un destino insoslayable y sobre todo el profundo examen de conciencia y las pesadillas de lo que pudo haber sucedido. El personaje, necesita ante todo volver una y otra vez al momento en cuestión, esos pocos segundos que decantaron la balanza del destino en pro del éxito en lugar de la tragedia.

Sully

Pero son muchos los intereses en juego: los económicos por parte de las aseguradoras que buscaban un fallo humano en el que cebarse (magnífica Anna Gunn en el desagradable papel), los de los medios obsesionados por sacarle rendimiento al suceso, los del propio protagonista cuya pensión pendía de un hilo en función de las decisiones de la vista oral final en la que se verían las simulaciones que pretendían demostrar que era viable un aterrizaje de emergencia en aeropuertos cercanos y cómo no, el interés más grande, el de que no hubiera pérdidas humanas más allá de las materiales.

Los efectos especiales invisibles

El foco de la película está tan puesto en la historia narrada en sí, que es probable que pasen desapercibidos los efectos especiales. No tenemos secuencias delirantes como las de Doctor Extraño ni estamos ante una película de de género fantástico en la que los FX sean una de las principales y notorias claves pero atentos a cómo se muestra, hasta en tres ocasiones, el amerizaje desde fuera, desde la cabina y desde el pasaje.

Sully

En Sully, la recreación es tan realista que no se aprecian fisuras pero lo más importante es que de un suceso (extraordinario, pero suceso, al fin y al cabo), Clint Eastwood consigue sacar una película breve pero concisa y eficaz y rescatar además un libro de lo más recomendable que te hará recuperar la fe en el ser humano.

Lo que no puede evitar es la sensiblería en dos ocasiones: las conversaciones de Sully con su esposa (una Laura Linney difícil de tragar) y en el epílogo en el que vemos al piloto reunirse con los supervivientes para conmemorar el aniversario del "día del milagro". La película sería perfecta si evitara estos momentos, porque Sully podría ser una figura mucho más universal: el héroe que no quiere notoriedad y simplemente pone su profesionalidad al servicio de hacer su tarea minimizando los riesgos.

Por todo ello, quizás Eastwood no vuelve tan alto como en otras ocasiones, pero sí que es un buen trabajo acerca de un buen trabajo. Como cinta de aviación, consigue que el espectador se familiarice con conceptos en pocos minutos y, sobre todo, que empatice a la perfección con la pareja de pilotos cuya rápida respuesta evitó una catástrofe en una de las ciudades más pobladas del mundo contando además con una sutil pero muy acertada banda sonora compuesta por Christian Jacob Tierney Sutton Band

Habrá a quien le resulte demasiado amable, pero que le pregunten al Sully real por el calvario pasó hasta que se dilucidó la idoenidad de su respuesta a cargo del vuelo y que me aspen si no necesitamos relatos como estos en un momento en el que vivimos una crisis total de valores, institucional y moral. Bien jugado, Clint.

Valoración

Clint Eastwood dirige una película en la que vuelve a ensalzar el buen hacer de un hombre reflexionando acerca de lo que lo convierte en un héroe más allá de la concepción de los medios de comunicación o los tribunales.

Hobby

79

Bueno

Lo mejor

La forma en la que se explora el accidente desde distintos puntos de vista, los efectos especiales y las interpretaciones.

Lo peor

Los pasajes dedicados a la relación de pareja del piloto son los más endebles y sobra la reunión final que le resta universalidad al relato.

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