Análisis

World of Warships: Análisis del MMO de batallas navales de Wargaming

Por Jesús Delgado
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Versión comentada: PC

World of Warships es la nueva apuesta de Wargaming.net por los MMO tácticos basados en la 2ª Guerra Mundial. Tras World of Tanks y World of Warplanes, ahora la lucha se traslada a mar abierto. En este análisis repasamos sus puntos fuertes y flaquezas ¡A vuestros puestos de combate!

Si los tanques y los aeroplanos se os quedaron pequeños con World of Tanks y World of Warplanes, Wargaming ya tiene la respuesta a vuestras necesidades bélicas más básicas. La guerra llega a nuevos niveles con World of Warships, ya que ante nosotros se expande un nuevo campo de batalla. Mejor dicho, nuevos mares de batalla, ya que la cosa de va barcos de guerra.  Y de nuevo, se trata de un juego gratuito, con microtransacciones.

Si los tanques y los aeroplanos se os quedaron pequeños con World of Tanks y World of Warplanes, Wargaming ya tiene la respuesta a vuestras necesidades bélicas más básicas. La guerra llega a nuevos niveles con World of Warships, ya que ante nosotros se expande un nuevo campo de batalla. Mejor dicho, nuevos mares de batalla, ya que la cosa de va barcos de guerra.  
Gracias a este nuevo título bélico, podremos luchar en nuevos campos de batalla como los océanos Atlántico y Pacífico, así como en los distintos mares que fueron escenario de confrontaciones marítimas durante la II Guerra Mundial. Debido al intenso trabajo de investigación histórica de Wargaming, además, es posible desarrollar una completa es-cuadrilla de naves pertenecientes a la Marina Estadounidense, la Royal Army, la Arma-da Imperial Japonesa, la Kriegmarine y la Armada Soviética. 
¿Pero qué hace a atractivo realmente a World of Warships  frente a  los anteriores juegos de Wargaming? ¿Cuál es su principal encanto? Son varios, ya os los adelantamos.  
World od Warships: Océanos en guerra
World of Warships cuenta como una de sus bazas principales para seducirnos la de ofrecernos una auténtica experiencia bélica marina.  Wargaming se ha tomado muy en serio la recreación del conflicto bélico en un escenario marítimo y esto implica que las reglas sean ligeramente similares a las de sus antecesores, pero adaptadas a naves de guerra.
En un principio, eso sí, los modos de juego son prácticamente las mismas de los anterio-res títulos.  La máquina selecciona una serie de escenarios, formando equipos de manera aleatoria  con diversos modos de juego, típicos de los MMO: Captura de base(s),  melee, dominación por puntos, etc…   Estos equipos, no obstante, tienden a formarse de manera equitativa, hacienda que ambos bandos estén equilibrados, siendo la pericia de los jugadores la clave para la victoria.
Pero para que la cosa sea tan interesante como en los otros “World of…”, World of Warships ofrece al jugador la posibilidad de jugar con cuatro tipos de naves principal-mente: Portaaviones (Carriers), Acorazados (Battleships), Cruceros (Cruisers) y Des-tructores (Destroyers). Cada uno de ellos tiene no solo unas características específicas, sino también un papel claro en la batalla. 
Así, los cruceros son la espina dorsal de la flota de cada partida. Esto es, una unidad versátil que permite resistir daño, como infligirlo. Paralelamente, los destructores sirven como exploradores y naves de apoyo, pudiendo liquidar aviones enemigos y hundir bar-cos de los oponentes, gracias a sus torpedos. Tampoco se debe perder de vista a los aco-razados auténticos “tanques”. Lentos como cachalotes, pero letales y duros pelar.  Y, por último, el portaaviones.  Aunque ésta  no es la pieza más atractiva de las posibles elecciones supone un aliado poderosísimo gracias a sus aviones armados con torpedos, bombas y ametralladoras, y un sistema de combate táctico a tiempo real que suponen un verdadero dolor de cabeza para el enemigo y  sus naves grandes o aisladas. 
Pero incluso aún con unos roles delimitados, ninguna nave es igual. Gracias al trabajo de documentación de Wargaming, World of Warships cuenta con catálogo riquísimo de naves con sus propias características, que hacen que dos barcos de la misma clase no tengan que ser iguales entre sí a la fuerza, variando el número de cañones, la potencia de sus motores, etc…
También, una característica a tener en cuenta, que va más allá de la apariencia y de la estética, será la bandera de cada nave. La nacionalidad y su origen en cierto modo tam-bién influirán en sus características. De hecho, ya os avisamos que aunque por el mo-mento solo hemos podido probar dos naves soviéticas frente al amplio abanico de naves yankees y niponas. 
Para ajustar las estadísticas, además, dependemos del oficial que comande nuestras na-ves. A modo de juego de rol, el oficial “somos nosotros” en el juego, representando nuestras ventajas como comandante, adecuándonos al barco y a su potencial. Este nivel de personalización resulta muy importante, ya que, como veremos a continuación, las estadísticas y ciertas habilidades son muy importantes.
El infierno de los mares
Un acercamiento simplista a World of Warships señalaría que el juego básicamente funciona mediante la conducción de “barquitos” y el hundimiento de los “malos”. Vale, como resumen es válido, pero la enjundia de la cuestión es más rebuscada. 
Como ocurriera en “Tanks” y “Warplanes”, World of Warships trata de recrear al de-talle las dificultades de la guerra de naves en la II Guerra Mundial. No se trata única-mente de apuntar y machacar el ratón, sino de calcular la distancia, la trayectoria del disparo y medir si hay algún obstáculo por el camino (como islas o tus propios aliados) antes de abrir fuego. Y eso sin contar que antes de abrir fuego, los cañones han de posi-cionarse, recargar, elegir la munición adecuada y elegir el flanco que presentarla enemi-go. Dicho de otro modo,  con World of Warships sabemos de verdad lo que es ser capi-tán de barco.
Así, mientras estamos en medio de la batalla, habremos de vigilar las marchas del motor, los nudos de velocidad y la trayectoria de nuestro navío para no acabar encallando en bancos de arena o en islas (si no chocando de frente con el enemigo o un aliado). ¡Más aún!  Entrados en batalla tendremos también que lidiar con esos incómodos in-convenientes, propios de una batalla naval: incendios, cañones destruidos, inundacio-nes… 
Afortunadamente, todo esto no resulta tan complicado como pueda parecer a primera vista. Ciertamente, dominar la dinámica de World of Warships  requiere de una curva de aprendizaje en el manejo del teclado (y sus comandos) y del ratón. Pero un jugador medio no tendría ningún problema para pillarle el tranquillo después de unas cuentas partidas. Además, si el jugador ha aprendido a sacarle partido al capitán de cada navío y a sus habilidades especiales, podrá ser más brillante y rápido con ciertas tareas tales como la recarga de los cañones o la reparación en plena batalla de la nave. 
Por otro lado, esta batallas que os referimos no os creáis que duran eternamente. Son relativamente rápidas (algunas duran menos de cinco minutos). Y es que morir en este juego es bastante sencillo, como lo era que hundieran un barco en medio del Mar del Norte allá por el 43.  Una salva de disparos bien dados, unos torpedos bien encajados y hasta el Acorazado más impávido ser irá directo al fondo del océano, a visitar a Leo DiCaprio y a la Sirenita. 
Esta falta de invencibilidad es una de las grandes virtudes de un juego bastante equili-brado. El juego en equipo es la herramienta fundamental en World of Warships.  Uno de los peores vicios del PvP, el individualismo, puede echar al traste una batalla si los capi-tanes de cada uno de los los equipos de la partida no colabora entre sí, prefiriendo ir en solitario en pos de la gloria. No es raro que un acorazado confiado o un destructor con ganas de un “hundir la flota” sea el primer en caer, en lugar de confiar en un ataque coordinado con sus compañeros. 
De hecho, la cooperación no debería ser complejo. Ora con los comandos rápidos de ayuda, ora con el chat local, los jugadores pueden organizarse con relativa facilidad antes de empezar a desatar la muerte sobre sus adversarios. Pero, claro, esto como en todo buen MMO depende de la buena voluntad y predisposición de cada jugador. De ahí que un jugador que prefiero juegos más activos y menos “tácticos” quizá no acabe de casar con este título. 
¡Todos a la sala de máquinas!
Como os decíamos,  World of Warships es un juego de manejo y la jugabilidad bastante sencillo. Sus comandos podrían resumirse apenas en cuatro hojas (nada que ver con los viejos simuladores bélicos).  Las interfaces, por otro lado, son muy intuitivas y de senci-llo manejo. En principio que el juego se encuentre en inglés echa un poco para atrás si no dominas la lengua, pero tampoco debería ser un obstáculo muy grande. Las palabras básicas están donde tienen que estar y el cartel de Battle en grande  y en rojo deja bien claro dónde hay que hacer click para empezar a jugar. 
Si bien la interfaz es simple y manejable, otra de las grandes “bondades” de World of Warships son sus bajos requerimientos técnicos.  Incluso con un equipo medianamente viejo (2 Gb de memoria) y una tarjeta gráfica regulera (512 Mb), World of Warships es asequible.  Eso sí, a cuanto mejor equipo, mejor resolución, más suavidad y mejor defi-nición. Desgraciadamente, no esperéis unos gráficos espectaculares en ningún momento. Con los mínimos que exige tampoco se le pueden pedir peras al manzano.  
De hecho, aunque un equipo medio os hará un buen servicio para jugar a este juego, sin tirones y con una resolución más que aceptable, nos gustaría recomendaros encarecida-mente que jugaráis con una tarjega gráfica potente. Los escenarios son mucho más vis-tosos con una gráfica interesante, pero (más importante aún) los barcos con una resolu-ción alta merecen más la pena. Y aunque nunca vemos a la tripulación abrir fuego o moverse por cubierta (una verdadera lástima), dan ganas de poner de fondo la Banda Sonora de la Caza del Octubre Rojo mientras vamos en pos del enemigo. 
Y hablando de BSO, cabe destacar el trabajo de Artur Tokhtash, compositor de la BSO del juego. Tokhtash sigue la línea de los anteriores juegos, compuestas por Sergey Khmelevsky y otros autores, y recrea una música de fondo que encaja perfectamente con el estilo y la solemnidad de las distintas flotas. Ora en los escenarios de las batallas, ora en las pantallas de selección.
Conclusión
En resumen World of Warships cierra, por ahora,  la trilogía bélica de Wargaming. No pode-mos si no echar en falta los submarinos, otros de los protagonistas de la II Guerra Mun-dial. Solo esperamos que en un futuro la compañía los implemente, haciendo aún más trepidantes y adictivas sus batallas navales. 
Y hablando de implementar. ¿Cómo veríais que en un futuro tanques, aeroplanos y bar-cos convergieran en un mismo juego? ¿Os imagináis lo que sería luchar por aire, tierra y mar en un gran “World of…”? Nosotros os adelantamos que con World of Warships vamos en camino hacia ello, ya que el título que tenemos delante, apunta maneras. Ahora bien, para que esto se consiga aún ha de verse si el último juego de Wargamming alcanza el nivel de éxito y aceptación que World of Tanks. 

Gracias a este nuevo título bélico, podremos luchar en nlos océanos Atlántico y Pacífico, así como en los distintos mares que fueron escenario de confrontaciones marítimas durante la Segunda Guerra Mundial. Debido al intenso trabajo de investigación histórica de Wargaming, además, es posible desarrollar una completa escuadrilla de naves pertenecientes a la Marina Estadounidense, la Royal Army, la Armada Imperial Japonesa, la Kriegmarine alemana y la Armada Soviética. Como siempre, el catálogo de barcos irá creciendo de manera progresiva, con nuevas actualizaciones.

World of Warships: Océanos en guerra


World of Warships trata de replicar una experiencia bélica naval.  Wargaming se ha tomado muy en serio la recreación del conflicto en un escenario marítimo y esto implica que las reglas sean ligeramente similares a las de World of Tanks, pero adaptadas a naves de guerra.

En un principio, eso sí, los modos de juego son prácticamente las mismas de los anteriores títulos.  La máquina selecciona una serie de escenarios, formando equipos de manera aleatoria  con diversos modos de juego, típicos de los MMO: Captura de bases,  melee, dominación por puntos, etc…   Estos equipos, no obstante, tienden a formarse de manera equitativa, haciendo que ambos bandos estén equilibrados, siendo la pericia de los jugadores la clave para la victoria.

Pero para que la cosa sea tan interesante como en los otros “World of…”, World of Warships ofrece al jugador la posibilidad de jugar con cuatro tipos de naves principalmente: Portaaviones (Carriers), Acorazados (Battleships), Cruceros (Cruisers) y Destructores (Destroyers). Cada uno de ellos tiene no solo unas características específicas, sino también un papel claro en la batalla. 

Así, los cruceros son la espina dorsal de la flota de cada partida. Esto es, una unidad versátil que permite resistir daño, como infligirlo. Paralelamente, los destructores sirven como exploradores y naves de apoyo, pudiendo liquidar aviones enemigos y hundir barcos de los oponentes, gracias a sus torpedos. Tampoco se debe perder de vista a los acorazados auténticos “tanques”. Lentos como cachalotes, pero letales y duros pelar.  Y, por último, el portaaviones.  Aunque ésta  no es la pieza más atractiva de las posibles elecciones supone un aliado poderosísimo gracias a sus aviones armados con torpedos, bombas y ametralladoras, y un sistema de combate táctico en tiempo real que suponen un verdadero dolor de cabeza para el enemigo y  sus naves grandes o aisladas. 

Pero incluso aún con unos roles delimitados, ninguna nave es igual. Gracias al trabajo de documentación de Wargaming, World of Warships cuenta con catálogo riquísimo de naves con sus propias características, que hacen que dos barcos de la misma clase no tengan que ser iguales entre sí a la fuerza, variando el número de cañones, la potencia de sus motores, etc…También, una característica a tener en cuenta, que va más allá de la apariencia y de la estética, será la bandera de cada nave. La nacionalidad y su origen en cierto modo también influirán en sus características. De hecho, ya os avisamos que aunque por el momento solo hemos podido probar dos naves soviéticas frente al amplio abanico de naves yankees y niponas. 

Para ajustar las estadísticas, además, dependemos del oficial que comande nuestras naves. A modo de juego de rol, el oficial “somos nosotros” en el juego, representando nuestras ventajas como comandante, adecuándonos al barco y a su potencial como arma de guerra. Este nivel de personalización resulta muy importante, ya que, como veremos a continuación, las estadísticas y ciertas habilidades son muy necesarias para desenvolvernos con mayor soltura en el conflicto.

El infierno de los mares

Como ocurriera en “Tanks” y “Warplanes”, World of Warships trata de recrear al detalle las dificultades de la guerra de vehículos en la 2ª Guerra Mundial, aunque ahora los vehículos surquen los mares en lugar de hacer rugir sus motores sobre las Ardenas. La mecánica no se basa únicamente en apuntar y machacar el ratón, sino de calcular la distancia hasta el objetivo, la trayectoria del disparo y medir si hay algún obstáculo por el camino (como islas o tus propios aliados) antes de abrir fuego. Y eso sin contar que antes de poder disparar, los cañones han de posicionarse, recargar, elegir la munición adecuada y elegir el flanco que presentarla enemigo. Dicho de otro modo,  con World of Warships sabemos de verdad lo que dolía ser capitán de barco de guerra.

 
Además, mientras estamos en medio de la batalla, habremos de vigilar las marchas del motor, los nudos de velocidad y la trayectoria de nuestro navío para no acabar encallando en bancos de arena o en islas (si no chocando de frente con el enemigo o un aliado). ¡Más aún!  Entrados en batalla tendremos también que lidiar con esos incómodos inconvenientes, propios de una batalla naval: incendios, cañones destruidos, inundaciones… 

Afortunadamente, todo esto no resulta tan complicado como pueda parecer a primera vista. Ciertamente, dominar la dinámica de World of Warships  requiere de una curva de aprendizaje en el manejo del teclado (y sus comandos) y del ratón. Pero un jugador medio no tendría ningún problema para pillarle el tranquillo después de unas cuentas partidas. Además, si el jugador en cuestión ha aprendido a sacarle partido al capitán de cada navío y a sus habilidades especiales, podrá ser más brillante y rápido con ciertas tareas tales como la recarga de los cañones o la reparación en plena batalla de la nave. Pequeños detalles que pueden inclinar la balanza a nuestro favor en situaciones especialmente comprometidas como un fuego cruzado o una brecha en las bodegas.

Por otro lado, esta batallas que os referimos no os creáis que duran eternamente. Son relativamente rápidas (algunas duran menos de cinco minutos). Y es que morir en este juego es bastante sencillo, como lo era que hundieran un barco en medio del Mar del Norte allá por el 43.  Una salva de disparos bien dados, unos torpedos bien encajados y hasta el acorazado más impávido ser irá directo al fondo del océano. 

Esta ausencia total de invencibilidad es una de las grandes virtudes de un juego bastante equilibrado. El juego en equipo es la herramienta fundamental en World of Warships.  Uno de los peores vicios del PvP, el individualismo, puede echar al traste una batalla si los capitanes de cada uno de los los equipos de la partida no colabora entre sí, prefiriendo ir en solitario en pos de la gloria. No es raro que un acorazado confiado o un destructor con ganas de un “hundir la flota” sea el primer en caer, en lugar de confiar en un ataque coordinado con sus compañeros. 

De hecho, la cooperación no debería ser complejo. Ora con los comandos rápidos de ayuda, ora con el chat local, los jugadores pueden organizarse con relativa facilidad antes de empezar a desatar la muerte sobre sus adversarios. Pero, claro, esto como en todo buen MMO depende de la buena voluntad y predisposición de cada jugador. De ahí que un jugador que prefiero juegos más activos y menos “tácticos” quizá no acabe de casar con este título.

¡Todos a la sala de máquinas!

Como os decíamos,  World of Warships es un juego de manejo y la jugabilidad bastante sencillo. Sus comandos podrían resumirse apenas en cuatro hojas (nada que ver con los viejos simuladores bélicos).  Las interfaces, por otro lado, son muy intuitivas y de sencillo manejo. En principio que el juego se encuentre en inglés echa un poco para atrás si no dominas la lengua, pero tampoco debería ser un obstáculo muy grande. Las palabras básicas están donde tienen que estar y el cartel de Battle en grande  y en rojo deja bien claro dónde hay que hacer click para empezar a jugar. 

 
Si bien la interfaz es simple y manejable, otra de las grandes “bondades” de World of Warships son sus bajos requerimientos técnicos.  Incluso con un equipo medianamente viejo (2 Gb de memoria) y una tarjeta gráfica regulera (512 Mb), World of Warships es asequible.  Eso sí, a cuanto mejor equipo, mejor resolución, más suavidad y mejor definición.  Desgraciadamente, no esperéis tampoco unos gráficos espectaculares en ningún momento. Con los mínimos que exige tampoco se le pueden pedir peras al olmo.

De hecho, aunque un equipo medio os hará un buen servicio para jugar a este juego, sin tirones y con una resolución aceptable, nos gustaría recomendaros encarecidamente que jugarais con una tarjeta gráfica potente. Los escenarios son mucho más vistosos con una gráfica interesante, pero (más importante aún) los barcos con una resolución alta merecen más la pena.  También cabe destacar el trabajo de Artur Tokhtash, compositor de la BSO del juego. Tokhtash sigue la línea de los anteriores juegos, compuestas por Sergey Khmelevsky y otros autores, y recrea una música de fondo que encaja perfectamente con el estilo y la solemnidad de las distintas flotas. Ora en los escenarios de las batallas, ora en las pantallas de selección.

Conclusión

En resumen World of Warships cierra, por ahora, la trilogía bélica de Wargaming. Se trata del juego más táctico de los tres -que por plantemiento y control se acerca mucho más a World of Tanks- y nos ofrece un control asequible de estos enormes navíos. Nos gusta su planteamiento Free to Win (es decir, no es necesario gastar ni un euro para conseguir el contenido del juego, aunque podemos "acelerarlo" con micropagos) y las nuevas actualizaciones, junto a los árboles de progreso de cada flota nos aseguran muchísimas tardes de juego. Sólo hemos echado en falta la inclusión de submarinos y más variedad en la simulación (batallas nocturnas, tempestades, etc). Incluímos el enlace de descarga, para que lo probéis vosotros mismos. 

DESCARGA GRATIS WORLD OF WARSHIPS

Valoración

World of Warships es un juego de guerra adictivo,con un control sencillo, pero con elementos estratégicos y mucha profundidad. Sin embargo, la mecánica puede resultar un poco lenta para algunos jugadores.

Hobby

81

Muy bueno

Lo mejor

La variedad de naves, su versatilidad de juego y lo equilibrado de las partidas.

Lo peor

Sabrá a poco a aquellos jugadores que busquen algo más dinámico. El apartado gráfico podría mejorar.

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