Acomodadores y proyeccionistas de cine, dos profesiones que los más jóvenes no han conocido

La evolución tecnológica y los recortes han llevado al borde de la extinción a dos profesiones que siempre hicieron de la experiencia cinematográfica algo más especial.

El mundo avanza, pero no siempre para bien. La evolución de la industria de exhibición es implacable y, en ocasiones, se ha llevado por delante empleos que no solo siguen haciendo falta, sino que aportaban un carisma especial al evento que es ir a ver una película. Un buen ejemplo son los proyeccionistas y acomodadores.

Trabajos que los más jóvenes solo conocen de oídas o por asistir a otros lugares que no sean salas abiertamente comerciales. Uno ha sido devorado por los recortes presupuestarios, mientras que el otro ha visto sus funciones relegadas a algo casi anecdótico, si es que les dejan seguir en ciertos cines.

Honrados en la propia industria durante mucho tiempo, pese a ser empleos, especialmente el de acomodador, de rango bajo, proyeccionistas y acomodadores hicieron del cine lo que es durante décadas y bien merecen ser recordados y, en muchos aspectos, incluso anhelar su regreso.

Hoy, en HobbyCine, vamos a explorar estas dos profesiones extintas, o casi extintas en el cine, ya sea para recordar o, si no conoces sus funciones, descubrirlas.

La era digital ha relegado a los proyeccionistas a especialidades

La función tradicional del proyeccionista iba mucho más allá de lo que implica su nombre. No era un empleado que se limitase a encender el proyector, era un técnico especializado con muchas otras funciones.

Entre ellas estaba la de ensamblar rollos de película. Durante años, la cinta de celuloide de una bobina rara vez alcanzaba para contener toda una película, por lo que había que empalmarla. No es un trabajo que se limite a pegar y punto, pues hay que controlar el fotograma en que se realiza el empalme para que no quede raro en pantalla.

Malditos bastardos (2008) - Shosanna Dreyfus (Mélanie Laurent)
Malditos bastardos (2008) - Shosanna Dreyfus (Mélanie Laurent)

En muchos casos, las salas tenían varios proyectores que contenían diferentes bobinas de la misma película. Por poner un ejemplo, tres proyectores con un acto cada uno. Cuando uno llegaba al final de la película contenida en él, la pantalla mostraba un aviso (habitualmente un círculo en la esquina superior derecha) para avisar al proyeccionista y que pusiera en marcha el siguiente proyector, de modo que la proyección no se viera interrumpida.

Además, se aseguraban de que cualquier contratiempo durante la proyección fuese atajado con la mayor rapidez posible, tanto que a menudo el público no era consciente de que había pasado algo.

Con los proyectores digitales inundando las salas, la figura tradicional del proyeccionista ha quedado relegada a salas concretas que todavía usan celuloide para proyecciones clásicas. También hay algunas instalaciones donde se realizan proyecciones especiales que necesitan, precisamente, ese toque perdido que solo puede dar un proyeccionista tradicional.

Unos buenos acomodadores sí que hacen falta...

¿Te molesta que la gente se ponga a hablar en plena sesión como si estuviera en un bar? ¿Has sufrido uno de esos "eventos virales" como el de Una película de Minecraft y te han llovido palomitas? Dejando a un lado el hecho de que el civismo actual brilla por su ausencia, esto era algo que, en tiempos de los acomodadores, tenía consecuencias.

La función básica de un acomodador, como indica su nombre, es asegurarse de que el público llegue a su asiento. Esto no es problema antes de que comience la proyección, con la sala iluminada, pero cuando arranca, estos profesionales nos guiaban con una pequeña linterna hasta las butacas.

El último gran héroe (1993) - Nick Robert Prosky)
El último gran héroe (1993) - Nick Robert Prosky)Columbia Pictures

Pero no se limitaban solo a eso. Muchos acomodadores tenían funciones variadas, como la limpieza de las instalaciones, plegar los asientos en las salas donde las butacas se plegaban pero no tenían resortes o, la más importante, apercibir y/o expulsar a quienes no se comportaban.

Ahora tienes que salir de la sala y, con suerte, hallar a alguien del personal que pueda llamar a seguridad, y que estos últimos lleguen a tiempo, que no todos los cines tienen personal de seguridad específico.

Los acomodadores eran una primera línea de defensa de la solemnidad de la sala de cine y, cuando se les tomaba por el pito del sereno, no se llamaba a seguridad, sino a la policía.

En casi ningún cine encontrarás la figura de un acomodador hoy en día; quizá en alguno concebido para celebrar eventos especiales, pero en la mayoría de los casos no los esperes. Pero sí los verás en algunos teatros o en salas de concierto (el Auditorio Nacional de Madrid, por ejemplo).

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Y no es que le fuesen mal unos buenos acomodadores a la mayoría de salas de exhibición. Lo de confiar en el criterio de la gente y en que se comportará, queda muy bonito, hasta que tienes que confiar en el criterio de la gente y esperar que se comporte.

Por ponerte algunos ejemplos de películas donde verás representados los empleos de acomodador y proyeccionista, tienes Cinema Paradiso, con la que abrimos este reportaje; también Malditos bastardos tiene una fuerte representación del cine y sus funciones.

Y en El último gran héroe también tienes un sutil vistazo al rol de acomodador, y en Los Simpson vemos a uno ejercer su autoridad.

Son empleos que se han perdido casi por completo en el cine, y que todavía harían especial (y mejor) la experiencia cinematográfica.

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Javier Cazallas

Redactor

Javier Cazallas es redactor y crítico de HobbyCine desde 2016. Está especializado en cine y series, así como en todo lo relacionado con la cultura pop.

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