Crítica de El investigador con millones de seguidores, la nueva serie asiática de Netflix con potencial desaprovechado

El investigador con millones de seguidores
El investigador con millones de seguidores

Crítica de El investigador con millones de seguidores, una serie taiwanesa de Netflix en la que una vidente enmascarada anuncia los asesinatos de influencers.

El investigador con millones de seguidores es un thriller taiwanés que acaba de estrenarse en Netflix sin hacer demasiado ruido, como una pieza más para rellenar el catálogo semanal de la plataforma de streaming.

Cuando Netflix no pone a disposición de la prensa una producción de manera anticipada para que pueda publicar sus reseñas de lanzamiento suele significar dos cosas: a) es tan buena que temen que algo se filtre, b) es tan mala que no quieren condicionar la opinión de la audiencia antes de que intente verla.

En el caso de El investigador con millones de seguidores estaríamos más cerca de la segunda afirmación que de la primera, y está claro que Netflix no tenía demasiado interés en traer a España esta serie o habría hecho el esfuerzo de doblarla al castellano.  

En su lugar, está disponible en versión original en chino, en inglés, o español latino. Tampoco se han adaptado los grafismos que dinamizan la acción como representación de las redes sociales que suponen el eje central de la serie, aunque vemos subtitulados los titulares más relevantes para la trama.

Siguiendo las pistas de Baba

El investigador con millones de seguidores
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El comienzo de unos asesinatos en serie a influencers, en apariencia orquestados por una vidente enmascarada que se hace llamar Baba y predice las muertes con sus peculiares cartas del tarot, hacen que dé inicio una investigación que nos mantendrá en vilo hasta el final de la serie.

A lo largo de sus ocho episodios, de unos 45 minutos de duración por capítulo, se van sembrando pistas que nos pueden ir conduciendo hacia diferentes hipótesis sobre lo ocurrido mientras seguimos los pasos de la policía.

Para que no perdamos el hilo, al principio de varios capítulos retoman la narración momentos antes de donde la dejara el anterior, y del mismo modo se abusa en la repetición de flashbacks. Podría ser un reflejo de la rumia de su protagonista, pero me cuesta creerlo teniendo en cuenta a dónde estaba destinado este thriller.

Las recientes declaraciones de Matt Damon sobre cómo en Netflix orquestaban sus producciones ofreciendo un arranque muy potente y forzando la reiteración de la trama en los diálogos para fomentar la multitarea no fallan en El investigador con millones de seguidores.

El investigador con millones de seguidores
El investigador con millones de seguidores

A mitad de la serie ya nos ofrecen a la primera persona sospechosa de cometer los crímenes, y un par de episodios más tarde tenemos a su principal responsable, pero todavía hacía falta un nuevo giro de guion con el que seguir alargando la serie hasta darnos la sorpresa final con ese personaje del que nadie sospechaba.

Quizá algo tramposa -aunque desarrollada con un buen ritmo- pero eso también hace que no pierdas el interés porque quieras dar con las respuestas, y de algún modo había que compensar los escasos asesinatos que se van produciendo, así como el mensaje global y el de sus subtramas.

Una máscara desaprovechada

El investigador con millones de seguidores
El investigador con millones de seguidores

Pasando de lo general a lo particular, bajo la premisa de los ataques a gente famosa en redes sociales igual habría cabido esperar algún tipo de reivindicación o reflexión en la que se justifique que sean el punto de mira, cuando al final no es más que un factor intercambiable, que tan sólo potencia la escala de los crímenes a nivel nacional por su presencia online.

Sus influencers acaban teniendo un retrato simplificado, reduciendo su presencia a la exageración y convirtiéndose, sobre todo -al igual que sus fans-, en un contrapunto para señalar las diferencias generacionales según la visión del mundo que tienen sus protagonistas acorde a su edad.

Ekin Cheng, que da vida al investigador Chen Chia-jen, se convierte en todo un arquetipo del género: un hombre con un pasado doloroso, que busca la reconexión con su hija y aprende durante su viaje gracias a las vivencias que tiene con el resto, como por ejemplo su idealista ayudante más joven o un influencer que pasa del odio a la camaradería.

El investigador con millones de seguidores
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El investigador con millones de seguidores tenía potencial de ser algo más con su idea inicial, de poder transmitir cosas más allá del puro entretenimiento por pillar a quien estuviera asesinando.

Incluso esa máscara feliz de Baba, con un diseño tan eficaz, podría llamar a ser el nuevo disfraz de Halloween siguiendo los pasos de otras series de Netflix con gente enmascarada como La Casa de Papel o El Juego del Calamar

Pero El investigador con millones de seguidores es una más y no va a trascender en Netflix del mismo modo que sus hermanas mayores en esa injusta comparación. Su historia queda tan cerrada en su desenlace que ni siquiera desde su concepción fue planteada para tener una continuación. Y es mejor así, quedándose en ser una serie correcta, funcional.

Valoración

Nota 56

Netflix no quería que El investigador con millones de seguidores trascendiera, y la serie en sí tampoco pone demasiado de su parte para hacerlo. Tiene una narrativa simplona, pero entretenida con sus giros de guion.

Lo mejor

El característico diseño de la máscara de Baba. Buen ritmo.

Lo peor

Le falta profundidad narrativa más allá de la resolución del misterio. No tiene doblaje al castellano. 

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