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El juego del calamar
Análisis

Crítica de El juego del calamar, la nueva serie de Netflix de temática battle royale que está arrasando

Una nueva serie surcoreana triunfa en Netflix. Ya hemos visto El juego del calamar y os traemos nuestro veredicto de este survival dramático con temática Battle Royale.

Netflix tiene un filón de lo más interesante en Corea del sur, tanto en series como en películas. La plataforma ha dado en la diana con series como Kingdom o películas como Barrenderos espaciales

Ahora, Netflix nos propone revivir juegos infantiles, pero con un giro macabro y dramático para los perdedores, con El juego del calamar, la nueva serie coreana que está arrasando en la plataforma.

Hablamos de la típica serie que llega sin hacer mucho ruido y que se convierte, de repente, en todo un fenómeno al llegar al tipo de público que se mueve gracias al boca a boca. De hecho es lo que nos ha llevado finalmente a realizar nuestra reseña.

Así que armaos de valor y preparaos para sobrevivir a seis juegos infantiles con nuestra crítica de los nueve episodios de  El juego del calamar (Squid Game).

UNA ÚLTIMA OPORTUNIDAD

Repasemos un poco la premisa de El juego del calamar, que no tiene demasiado misterio. La historia sigue a Seong Gi-hun (Lee Jung-jae), un paria que malvive con su madre y que tiene tantas deudas que es incapaz de afrontarlas, y cada día crecen más.

Su suerte parece cambiar cuando le invitan a ganar dinero jugando contra un hombre, quien después le ofrece unirse a una partida mucho mayor.

Seong Gi-hun y cientos de contendientes terminarán en un complejo aislado del mundo donde tendrán que competir, solos o en equipo, en seis juegos infantiles, como el tira y afloja, el escondite inglés (que allí lo llaman luz roja, luz verde), las canicas, etc.

El ganador de los 456 concursantes se llevará miles de millones de wones (la moneda coreana) como premio. ¿Los perdedores? Un balazo y una cremación gratuita. Seong Gi-hun se apuesta la vida, pero si gana podría tenerla solucionada para siempre.

COMBINANDO FÓRMULAS DE ÉXITO

Salvando las distancias, el Juego del calamar nos evoca a una serie japonesa reciente titulada Alice in borderland, especialmente por el sadismo al que se enfrentan los "perdedores".

Pero este battle royale coreano coge elementos que nos recuerdan también a Fall Guys, de hecho algunos lo denominan Fall Guys con sangre.

Además, la serie también coge elementos de películas de ciencia ficción como La isla (la cinta de Michael Bay) y Los Juegos del Hambre y los mezcla en una coctelera con un poco de thriller policiaco que acompaña una trama secundaria y todo ese dramatismo que caracteriza a las series coreanas.

De hecho, el dramatismo a veces es, quizás, demasiado, haciendo que algunos episodios se extiendan en exceso y evidenciando que el destino se la tiene jurada a los protagonistas. El guion también presenta algunas conveniencias que, si bien aceptamos sin que rechine todo demasiado, quizás se podrían haber solventado de manera más verosímil.

Uno de los "pero" que le ponemos a El juego del calamar es el doblaje, algo que nos suele pasar en las producciones en acción real provenientes de los países asiáticos por la problemática de la sincronización convincente de los labios.

Es una pena, porque el reparto de actores y actrices de doblaje se dejan la piel en su trabajo, pero cuesta mucho que quede completamente "niquelado" al ver las interpretaciones de los actores originales.

UNA HISTORIA QUE ATRAPA

La sencillez de la premisa de El juego del calamar podría parecer poca cosa, aunque obviamente poco a poco se va destapando un pastel mucho mayor del que no hablaremos para no incurrir en spoilers.

Hay un par de tramos en los que la serie pega un pequeño bajón de ritmo para centrarse en proporcionar trasfondo a los personajes, especialmente en el segundo episodio, que quizás habría funcionado mejor como tercer o cuarto capítulo de la temporada. El final de la temporada, si bien cumple una función muy concreta, también se antoja algo extenso.

El diseño de producción y la fotografía están muy conseguidos, emulando las "salas de juegos" con ese toque macabro de los guardianes y jueces de estos juegos tan sangrientos a la par que nostálgicos. Y es que la técnica de ocultar a los villanos tras máscaras puede ser algo trillado, pero demonios... funciona igual de bien que el primer día.

Como decimos, hay mucho más aparte de lo que mencionamos en la crítica. El juego del calamar esconde secretos que no se revelarán hasta el final, aunque puede que los más habituales de las producciones asiáticas en general, y coreanas en particular, los cacen antes.

Es una serie muy interesante, especialmente para quienes os guste este rollito de supervivencia en un juego battle royale donde tus propios compañeros pueden jugártela en todo momento. No es algo tipo Among Us, pero hace que las convivencias sean vistas de una manera muy diferente.

Así que dadle un tiento si queréis a El juego del calamar en Netflix, y decidid si la suerte estará de parte de la serie para continuar con más temporadas.

Valoración

Una serie que toma elementos que han funcionado en otras producciones y los combina de forma muy convincente para ofrecer una historia sencilla pero contundente, con un mensaje moral de fondo. Hay algunos problemas de ritmo, pero los compensa con sus escenas de juegos.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

Su diseño de producción sencillo y funcional y la profundidad que aporta a muchos de sus personajes principales. Sus sopresas en la trama.

Lo peor

Algunos bajones de ritmo y el clásico problema en el doblaje de producciones de acción real asiáticas a la hora de sincronizar los labios.

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