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La opinión de
Daniel Quesada

Película de Tomb Raider - Dos grandes errores y varios aciertos al adaptar el videojuego

Tomb Raider

Ayer pude ver por fin Tomb Raider, un nuevo inicio para las películas de Lara Croft de la mano de Alicia Vikander. Las perspectivas no eran halagüeñas, si tenemos en cuenta (tal y como refleja nuestro especial Del juego al cine) que la mayoría de las películas que adaptan videojuegos suelen ser de una calidad tirando a baja. Para colmo, las primeras valoraciones, incluyendo la crítica de Tomb Raider que firmó mi compi Raquel Hernández, parecían poner a la película a la altura de las versiones de Angelina Jolie. En otras palabras, a bajo nivel.

Mi primera conclusión es que esta película está, al menos, un peldaño por encima de las de Angelina Jolie, que resultaban bastante más burdas y superficiales. Pero no voy a entrar demasiado en la calidad cinematográfica de la aventura de la Vikander (modestita, tampoco nos flipemos), sino en su calidad como adaptación de los videojuegos. Después de ver este reboot de Tomb Raider en el cine (y, lógicamente, después de haberme pasado tanto el Tomb Raider de 2013 como Rise of the Tomb Raider) hay varios aspectos a destacar, tanto positivos como negativos.

En ese sentido, vamos con la advertencia de SPOILERS. Please, no sigáis leyendo si aún no habéis visto la película y si no habéis dado caña a los juegos, ya que voy a comentar aspectos clave de la trama.

Vamos a empezar por los aspectos positivos, que por suerte son muchos, pero anecdóticos en varios casos. Hay que aplaudir el esfuerzo del director Roar Uthaug por incluir tantos guiños a los juegos, sobre todo al primero. La historia base es la misma: una joven Lara Croft quiere seguir los pasos de su padre tras el mito de Himiko, una reina japonesa cuya fatídica maldición fue sepultada en la isla de Yamatai. Lara debe buscar a su padre y encontrar a Himiko antes que la Trinidad, una organización secreta que quiere su poder para obtener... Más poder.

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Hasta aquí, todo es muy parecido al argumento del reboot de Tomb Raider y, de propina, se salpican otros detalles que cualquiera que los haya jugado reconocerá al vuelo: el barco Endurance (más pequeño en la peli, pero en fin), la Mansión Croft, el sospechoso papel de la tutora Ana, frases como "no soy ese tipo de Croft"... Incluso algunos momentos clave que a todos nos marcaron, como la agonía por arrancarse una esquirla clavada en el costado. He echado un falta algo más de hincapié en los puzzles (¿en serio no nos van a explicar cómo funciona el mecanismo de la puerta de la montaña?), pero al menos tenemos ese acertijo con los vidrios de colores que bien podría haber estado en un videojuego. Y aquí no se cazan ciervos. ¿No querían enfadar a PETA, quizá?

No podía faltar, por supuesto, el arco, con el que Lara Croft da buena cuenta de los segundones de la Trinidad. Claro, resulta bastante inverosímil que, armada con un arco y un puñado de flechas, acabe con varios mercenarios armados con rifles de asalto, pero en honor a la verdad, casi se queda corta en comparación con las burradas que lleva a cabo la Lara del videojuego.

El piolet tarda bastante más en aparecer, pero sirve justo para lo que esperábamos: un salto al vacío ralentizado en el que Lara se salva incrustando la punta en la pared. Nos podrá parecer flipado, ida de olla... Pero demonios, no se puede negar que eso es justo lo que pasa en los videojuegos, varias veces. Y claro, el momento "pistolas duales" del epílogo te hace despedir la película con una sonrisa.

Por supuesto, también hay que entrar a valorar el trabajo de Alicia Vikander. Los pequeños momentos de humor o seriedad me parecen los que peor desarrolla (y eso que es una gran actriz, como demostró de sobra en Ex Machina). Sin embargo, los abundantes planos físicos, en los que salta, pelea y sufre son para quitarse el sombrero. Cómo se le desencaja la cara de dolor por los golpes, cómo grita y cómo se contorsiona al trepar por zonas casi imposibles es un espectáculo. Es evidente que hay muchas horas de gimnasio detrás y se nota el esfuerzo tanto de ella como del director y el resto del equipo por transmitir las sensaciones del juego. Podremos decir muchas cosas malas del film, pero la Lara de Alicia Vikander es EXACTAMENTE la Lara que vemos en los juegos del reboot.

Tomb Raider

Así pues, tras la primera mitad de la película, uno piensa "pues oye, no está tan mal la cosa, no sé por qué la están poniendo a parir"... Pero a partir de ahí la cosa comienza a ir cuesta abajo, especialmente por dos cambios severos frente a los videojuegos.

Dos grandes cambios a peor

El cambio que más choca, sin duda, es la figura de Richard Croft, el padre de Lara. Cuando arrancan los videojuegos, ha pasado un tiempo desde que Lara descubrió a su padre muerto en su despacho, en lo que parecía un suicidio. En las películas, simplemente desapareció en su búsqueda de Himiko. Vale, podría servirnos, pero en mitad del argumento nos encontramos a un Richard convertido en el Tom Hanks de Náufrago, que ha dedicado los años a dejarse barba, desvariar y poner pistas falsas a la Trinidad.

Tomb Raider

De un plumazo, se cargan el misticismo del personaje, el poder inspirador para Lara que suponía. Lo intentan justificar con diálogos en los que dice que ya no es el mismo, pero que Lara sigue creyendo en su versión del pasado... Pero ya no mola igual. Parte de la inspiración de la protagonista venía de una figura intangible, que poco a poco iba a idealizar, pero que había desaparecido justo después de una dura discusión entre los dos. Lara no solo tenía que encontrar inspiración en su padre, también tenía que aprender a creer en él y a perdonarlo. Todo ese mensaje se esfuma aquí gracias a una figura del padre absolutamente innecesaria (¿no podían haber puesto a Roth en su lugar, que ni siquiera aparece en la peli?) y a la que intentan dulcificar a la postre con esa muerte heroica. Lara no necesitaba un héroe, necesitaba un padre que cometió muchos errores, pero que creyó en su búsqueda hasta el final.

El otro gran cambio, por supuesto, es la reina Himiko. Esta película de Tomb Raider ha ejecutado un peligroso salto al vacío: ha descartado cualquier elemento fantástico y sobrenatural del argumento. Aquí, el mal de Himiko es una especie de enfermedad muy infecciosa. Resulta muy inverosímil que las víctimas se vean afectadas tan pronto y que pasen a ser una especie de figurantes de The Walking Dead, pero podemos dejarlo en que es plausible. Sin embargo, los juegos no van de eso. Himiko tenía poder real, un poder tan sobrenatural como temible, hasta el punto de tener a su alrededor el ejército Oni. ¡Pero por Dios, tenéis sobre la mesa un ejército de samuráis zombi y decidís no incluirlos en la película! ¿A quién se lo ocurre?

Lógicamente, también eliminan de la ecuación a Sam, la amiguísima de Lara, cuya última función iba a ser convertirse en "tupperware humano" para el alma maldita de Himiko. En su lugar, tenemos al nuevo personaje Lu Ren como comparsa de aventuras de Lara. Es un personaje interesante, aunque no desarrollan demasiado sus habilidades ni la química aventurera que podría desarrollar con la heroína.

Suponemos que alguien decidió que era muy arriesgado incluir elementos tan fantásticos, que se perdería la verosimilitud de la historia. No podemos estar menos de acuerdo: en Indiana Jones hemos visto el Arca de la Alianza derritiendo nazis y un cruzado de cientos de años custodiando el Santo Grial. ¡Y no pasaba nada, Indy seguía molando igual o más! ¿Eh, qué? ¿OVNIs y calaveras de cristal? No sé de qué me habláis...

En definitiva, creo que la nueva película de Tomb Raider ha cometido más de un error garrafal y que, como peli en sí, no es más que un producto pasable, pero que para nada merece los vapuleos que está recibiendo (¡tiene una media de 46 en Metacritic!). Es solo una película de acción más. Ahora bien, como adaptación de videojuego, aun con todos los fallos que he comentado, es una de las más interesantes que hay. No llega a la primera Silent Hill, claro, pero tampoco está tan lejos. La sensación de aventura, de sufrimiento y de que "a survivor is born" está ahí, igual en las consolas. Ahora, es la taquilla quien decidirá.

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