Tomb Raider
Análisis

Crítica de la película de Tomb Raider, con Alicia Vikander como Lara Croft

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de Tomb Raider con Alicia Vikander como Lara Croft, Dominic West como su padre y Walton Goggins como el villano principal. En cines a partir del 16 de marzo.

Olvidaos de (casi) todo lo que sabíais de Lara Croft por medio de las dos películas protagonizadas por Angelina Jolie (Tomb Raider y Tomb Raider: la cuna de la vida).

La franquicia videojueguil vuelve a estar en primera plana, ya que mañana se anunciará el tercer juego: Shadow of the Tomb Raider, pero hoy nos toca ceñirnos a Tomb Raider, esta nueva película que llegará a los cines el viernes 16 de marzo y que le ha dado un giro de 180 grados al personaje.

El reboot de la franquicia centrada en Lara Croft nos narra un nuevo origen para la heroína. Al contrario del videojuego, nos aporta más background: la conocemos con 21 años, viviendo al margen de su legado empresarial. Su padre lleva años desaparecido y ella ha decidido formarse un nuevo camino prescindiendo de su poderoso apellido. De hecho, no acepta la muerte de su progenitor (tomar las llaves del reino sería como admitir su deceso y tirar la toalla) y se gana la vida repartiendo comida a domicilio además de ejercitarse en el gimnasio.

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El arranque de la película de Tomb Raider es bastante urbano, jalonado por breves flashbacks en los que vemos a Lara aprendiendo a manejar el arco y recordando momentos de su infancia con su padre. Y es un prólogo necesario para que resulte más creíble el personaje a medida que se va adentrando en el misterio: no solo porque vemos su preparación física, sino porque además aporta al metraje una mayor fluidez, intercalando secuencias de acción de lo más interesantes, como una persecución en bicicleta por las calles de Londres (excelente trabajo de especialistas y de montaje). Precisamente, uno de los vehículos para hacer de toda esta primera parte lo mejor del conjunto es también la banda sonora, compuesta por Junkie XL que dejó Liga de la Justicia para centrarse en este proyecto, al que le da mucho empaque.

Una pista la conduce hasta una remota isla de Japón llamada Yamatai (igual que en el juego), última ubicación conocida de su padre, y a partir de ese momento llegan las mayores similitudes con el videojuego: asistimos al naufragio de su barco (¿os suena del juego?) y se abre la veda de la “supervivencia extrema”, con el plus de que esta nueva Lara ya llega curtida al campo de batalla, el cual ha sifo abierto por la corporación que anda detrás de un hallazgo arqueológico que podría tener nefastas consecuencias para la humanidad.

A grandes rasgos, Tomb Raider es una película en la que se echa en falta sentido del humor y sobra CGI, sobre todo en los momentos “más videojueguiles”. Esta nueva Lara Croft es más joven y asexuada (que no masculinizada), algo que podría hacer que se recibiera como una enarbolación de la bandera feminista, si no fuera porque apenas comparte dos secuencias con otras dos mujeres, de las cuales solo una es relevante para la trama. Dicho lo cual, hay que señalar también que éste es un espejo mucho más limpio en el que las nuevas generaciones podrán reflejarse.

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Por supuesto, la película aspira a lanzar una secuela, pero eso dependerá esencialmente de la recepción que tenga en taquilla, y se prevé que sea bastante tibia. Culpad de esto a un excesivo metraje (otra peli de 2 horas injustificables que funcionaría mil veces mejor evitando reiteraciones y siendo más concisa) y a un guión lleno de conejos sacados de la chistera. Es curioso, pero lo que mejor funciona es lo que es ajeno al videojuego y lo peor, esa trama pseudoarqueológica que nos procura las mayores y más difíciles de tragar fantasmadas de turno.

Hay multitud de guiños a los videojuegos de Tomb Raider que harán las delicias del público jugón: esos puzzles característicos, las trampas y el “rollo Indy”: ahí es donde esta nueva Lara Croft apunta bien, aunque no dé siempre en la diana. La esencia de los juegos está ahí, pero son secuencias resueltas casi con pereza en las que los efectos especiales tienen más de una cantada y la resolución de las diferentes etapas roza a veces lo ridículo (¿por qué se toma a sí misma tan en serio la película en estos momentos?, ¿cómo no han visto que eran fundamentales algunos desahogos cómicos e incluso algo más de desparpajo en la protagonista?). Es verdad que, en el último tramo del videojuego reboot de Tomb Raider, Lara se volvía bastante "Rambo", pero aquí resulta demasiado increíble.

Donde se mueve mejor esta nueva Lara es en la ciudad y en la naturaleza, donde resulta mucho más eficiente y queda constancia del trabajazo de la actriz Alicia Vikander para coger masa muscular y afrontar el reto de meterse en la piel del personaje. Donde falta carisma es en el planteamiento de sus personajes secundarios: ni Dominic West ni Wu ni mucho menos Goggins funcionan. Lástima.

No cabe duda de que esta película varía el rumbo de forma considerable. Si tendrá continuidad o no lo decidirá el público soberano. Por nuestra parte, nos gustaría porque se le puede sacar mucho partido siempre y cuando se tome nota de todas las áreas de mejora, que son bastantes. Y si tenéis ganas de ver más críticas de películas basadas en videojuegos no dejéis de visitar nuestro especial Del juego al cine, donde las encontraréis todas ellas.

Valoración

Lara Croft se moderniza en esta película: ya no es el icono hipersexualizado de antaño sino que se adapta al reboot del videojuego para darnos una nueva perspectiva de la heroína. No es especialmente apasionante ni un desastre absoluto. Se queda en terreno de nadie, apuntando al corazón de los jugones con abundantes guiños.

Hobby

67

Aceptable

Lo mejor

Alicia Vikander sostiene al personaje bastante bien y el primer tramo, más urbanita, tiene pegada. Al menos no es más de lo mismo.

Lo peor

El villano es tan bochornoso y cargante y las fantasmadas de Lara tan grandilocuentes, que en su último tercio la película cae en picado.