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La opinión de
Manuel Del Campo

Reflexiones desde Poniente - Juego de Tronos episodio 8x06: Fanáticos

Juego de Tronos

Atención: este artículo contiene SPOILERS sobre la serie. Si no has visto el capítulo 6 y último de la temporada 8 de Juego de Tronos, no sigas leyendo.

Ya está. Se acabó. Hemos llegado al final de Juego de Tronos. Y, como ya apuntaba el anterior episodio de la temporada 8 de Juego de Tronos, nadie iba a quedar contento, ni dentro de la serie ni fuera, aunque solo sea por el amargo sabor de las despedidas. Me he enfrentado a este episodio con un contenido pero profundo sentimiento de tristeza, similar al que brota al acabar un buen libro, solo que en este caso, multiplicado por 80 horas o por casi 9 años.

Quiero saber como termina todo, y a la vez no quiero que llegue el final, y mientras observo el devenir de los últimos acontecimientos, el destino final de los personajes, pasan por mi mente multitud de imágenes de tantos episodios, tantas batallas, tantos amores, tantas muertes, tantas traiciones. Y una parte de mí desea con irracional desesperación que algo o alguien me lleve de nuevo al pasado, a revivir todo aquello desde el inocente e irresistible desconocimiento de lo que vendrá después. Sí, me he convertido en un fanático de la serie. Uno de tantos. No hay más que ver los datos de audiencia de este último episodio.

Raquel Hernández, otra "fanática" (seguro que me deja llamarla así) ya os ha contado todo con su habitual maestría en la crónica oficial del episodio 6 y último de la temporada 8 de Juego de Tronos, así que comienzo la última de mis disparatadas, pero os aseguro que tremendamente sentidas y honestas, reflexiones desde Poniente. 

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Fanáticos. La definición académica los describe como aquellos que defienden una creencia o una opinión con pasión exagerada y sin respetar las creencias y opiniones de los demás. Bueno, ya os adelanto que ni Raquel ni yo entramos dentro de la segunda parte de la definición. Pero sí nos mueve una enorme pasión, no sé si exagerada o justificada, por esta maravillosa historia y sus personajes. Amor incondicional, como dije en la primera de mis crónicas de esta 8ª temporada.

Daenerys Targaryen, la Rompedora de Cadenas, la Madre de Dragones, sí se ajusta con todo detalle a esa teórica descripción. Y yo le añadiría otro calificativo: iluminada, es decir, que cree estar en posición de la verdad absoluta y tiene conocimientos superiores a los demás. "Yo sé lo que es bueno", le dice Dany poco antes de morir a un atribulado Jon. Tener tres dragones como retoños y poseer una capacidad ignífuga también ayuda bastante a sentirse especial.

No voy a descubrir nada si os digo que el fanatismo, además de peligroso, es contagioso, especialmente si encuentra el caldo de cultivo adecuado. Pueden ser unos Inmaculados castrados y esclavizados que sienten que han sido liberados para al final acabar haciendo básicamente lo que hacían antes: matar a las órdenes de alguien, aunque ahora tenga un aspecto y un discurso mucho más seductores. O unos Dothraki que ya traen de serie una aterradora pasión por la violencia, la destrucción y la conquista, y por tanto se sienten en su salsa ante una líder que les da lo que más les gusta.

Liberar pueblos. Ese atractivo y contagioso discurso, en su irracionalidad, acaba llevándoles a la mayor de las contradicciones: pretender instaurar un mundo libre en el que unos soldados son ejecutados por haber elegido libremente estar en otro bando, defendiendo la causa que creían justa o, simplemente, por que les tocó vivir en ese lado, porque nacieron allí. En el mundo que Daenerys Targarien no ha llegado a crear, se es libre para estar a su lado... o morir (que se lo digan a los Tarly). Al fin y al cabo, la muerte no deja de ser una forma de liberación, desde un punto de vista algo retorcido.

Por suerte para los 7 reinos, Jon Snow acaba llevando a cabo lo que el inteligente Varys ya había propuesto con anterioridad (esto es, cargarse a la reina, aquí las mociones de censura aún no estaban de moda), y que habría evitado una matanza de haberse realizado entonces. Y aún así, tal y como os decía en la crónica del episodio anterior, la cuestión es tan compleja y de tal magnitud, que Jon cuestiona aún sobrecogido a Tyrion Lannister si han tomado la decisión correcta. "Pregunta dentro de 10 años" le contesta el último de los Lannister. Nunca lo sabréis, añado (humildemente) yo. Con el tiempo puedes llegar a saber si una decisión fue buena, pero nunca si fue la mejor. Nadie vive dos vidas para comprobarlo... 

Juego de Tronos 8x06 - Brienne

Y esto nos lleva a que finalmente el Trono de Hierro es para... ¡Bran el Tullido! (ya les vale a los traductores, suena mucho mejor y más amable Bran the Broken). "¿Para que te crees he llegado hasta aquí?", dice el chaval con dos narices, sin abandonar la cara de palo que se le quedó hace tiempo (carne de memes como símbolo de impasibilidad): lo mismo le da estar a punto de ser liquidado por el Rey de la Noche (que no es ni John Travolta/Tony Manero ni Dinio) que ser nombrado monarca absoluto de los 7, perdón, 6 reinos (¡lo siento Sansa, no me fulmines con la mirada!), el tío no mueve un solo músculo. Las reuniones de estado van a ser una fiesta con él al frente: Estás dónde tenías que estar, has hecho lo que tenías que hacer, he recorrido el camino que tenía que recorrer...

Ya que lo de Bran estaba en muchas quinielas, vamos ya con los últimos ganadores de las 5 categorías (elegidas arbitrariamente por mí, que no se os olvide) del episodio 6 de la Temporada 8 de Juego de Tronos.

La escena

Aunque la determinación, y las habilidades de Arya nos hacían pensar que ella iba a ser la encargada de poner fin a la locura de Daenerys (el sobrenombre de "matareinas" le venía que ni pintado) finalmente es Jon, quién si no, el hombre capaz de hacer siempre lo correcto, el líder dispuesto a sacrificarse por el bien común y a tener una visión a largo plazo, el que ejecuta a la genocida. Cuando Jon ve a Daenerys con los ojos fuera de sus órbitas mirando el Trono de Hierro, sabe que ya no hay vuelta atrás.

Cuesta imaginar lo que debe suponer hacer algo así. En el final de Juego de Tronos, sus últimas palabras hacia ella son de amor y devoción: "Siempre serás mi reina". Jon Snow, el bastardo que no lo es, el mejor de los Stark y los Targaryen, ha cambiado para siempre la historia de Poniente. Y será recordado como "matareinas". Si Jaime (que recibe un precioso homenaje de Brienne) lo hubiera visto...

Juego de Tronos

El diálogo

La larga y tremendamente sustanciosa conversación que tienen Tyrion Lannister y Jon Snow mientras el primero espera encerrado en una estancia para ser ejecutado por traición, resume bastante bien de qué va Juego de Tronos: cómo se forja un tirano. El ansia de poder, unida a esa explosiva mezcla de fanatismo e iluminación, llevan a Daenerys a convertirse en todo lo contrario a lo que pretendía ser.

Pero no es ella sola, como bien explica Tyrion: "En todas las matanzas que ella ha ido cometiendo la hemos aplaudido, la hemos jaleado y la hemos amado, porque todos eran seres malvados. Hasta que ella ha creído que tenía el derecho a seguir asesinando indiscriminadamente, lo merecieran o no, solo porque ella ha forjado en su cabeza su particular sentido de lo que es el bien y la justicia".

Y le diría a Tyrion que también la hemos apoyado y amado desde nuestros sofás, cautivos de su pasión y determinación. Tyrion concluye con una reflexión sobrecogedora: "Si tu creyeras ciegamente que estás en posesión de esa verdad que va a servir para construir un mundo mejor, ¿no acabarías con todo aquel que se interpusiera entre tú y el paraíso?".

El bueno de Jon se resiste a condenar a Daenerys, y busca excusas como el que escarba en el desierto para encontrar agua. Como os contaba la semana pasada, no es fácil admitir que la persona que amas, la que admirabas con devoción, se ha convertido en un monstruo. Pero la argumentación de Tyrion es demoledora.

"El amor es más poderoso que la razón" dice Tyrion. O como decimos aquí, "el amor tiene razones que la razón no entiende". Jon está dispuesto a dar su vida y más, por su reina, pero Tyrion lanza su última andanada: Sansa y Arya. Cuando Jon sale de la habitación, ya ha tomado la decisión más difícil de toda su vida (y mira que ha tomado unas pocas): "El deber es la muerte del amor". Ya hemos visto muchas veces cuál es la prioridad de Jon Snow.

Juego de Tronos

El personaje

Ya era hora. Tras una temporada en el que todos llegamos a preguntarnos si la ausencia de sexo y de vino le habían mermado su legendaria inteligencia y su sorprendente osadía, por fin se lleva todos los honores en el capítulo final de la última temporada de Game Of Thrones.

No le falta de nada: su estremecedor paseo por la ciudad arrasada y llena de cadáveres, su terrible desolación al ver a su amado hermano muerto, el coraje de arrojar su insignia de Mano de la Reina a la cara de Daenerys y, como no, su irrebatible argumentación para convencer a Jon de que tiene que acabar con el mayor peligro para el reino de los hombres. ¡Ese es mi Tyrion!

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Y por si fuera poco, él se encarga de proponer a Bran the Broken como nuevo regente, propuesta unánimemente aceptada, y a cambio este le nombra Mano del Rey (como su cara es una roca, no sabemos si con entusiasmo o resignación) en el nuevo gobierno. Ahora solo hace falta que le casemos de una vez, como diría mi madre.

Juego de Tronos

El chiste

Samwell Tarly es un adelantado a su tiempo, ya no hay dudas. En pleno debate sobre quién debe ser el próximo monarca, no se le ocurre otra cosa que proponer que lo elija el pueblo. Vamos, lo que se dice una elección democrática. El despelote de los allí presentes resonará en la eternidad y quedará escrito en los libros de la Ciudadela. El pobre Sam se sienta con cara de "me debería haber tragado la lengua".

Además, en caso de que hubieran aceptado, eso llevaría a nuevos debates. ¿Quién tiene derecho a voto? ¿Los no muertos cuentan? ¿Y los dragones? ¿Ley D´Hondt o Sainte-Laguë?

Sam Tarly

WTF! 

¿Quién os imagináis que vuelve a aparecer por aquí? ¿Qué tiene grandes alas y escupe fuego? ¡Sí! De nuevo un dragón se cuela en la sección "What the fuck!". Veamos. Vale que queda muy bonito y espectacular que Drogon funda con su aliento el maldito Trono de Hierro, oscuro objeto de deseo de poder, en una secuencia inolvidable que debió dejar muy satisfechos a los guionistas tras la muerte de Dany.

Pero vamos a ver. Resulta que un dragón que (como sus hermanos) no ha sido precisamente un modelo de sutileza, más bien una bestia parda parcialmente controlada por Daenerys, ejecutor directo de la matanza del Desembarco del Rey, ve como asesinan a su madre delante de sus narices y en vez de abrasar y devorar (no necesariamente en este orden) inmediatamente al autor, reflexiona unos segundos sobre el símbolo del poder en los 7 reinos y decide en un acto repleto de significado y profundidad existencial destruir ese trono como mensaje para generaciones venideras... qué calladito se tenía esa faceta. 

Aunque para no dejar retratado solo al pobre dragón, y que parezca que tengo algo en contra de esta especie en extinción, también resulta algo chocante la reacción de Gusano Gris. Llevamos un par de capítulos viéndole con una cara de asesino que cualquiera le pide un autógrafo. De hecho tiene un encontronazo con Jon al principio del episodio que casi acaba en sangre. Pues bien, el tipo loco de ira y sed de venganza que degüella a varios soldados como el que se despereza por la mañana, decide que en lugar de descuartizar a Jon con su lanza de inmediato por haber matado a la reina, a su reina (que acababa de hacerle comandante), lo correcto es encerrarle a la espera de juicio, en un ataque de templanza inaudito.

Empiezo a pensar que la bondad de Jon es tan infinita que embriaga a dragones y soldados asesinos.

Juego de Tronos

Y así queda configurado el nuevo gobierno de los 7, leche, 6 reinos, con Bran "cara de palo" al mando, Tyrion como Mano por tercera vez con tres monarcas distintos, Brienne como comandante en jefe (merecido, y eso que no le gusta mandar), Sam Tarly como Gran Maestre, Lord Davos como Consejero Naval, Podrick Payne para llevar la silla de Bran y... ¡Bronn! que vuelve a surgir de la nada para dirigir el Ministerio de Economía y Hacienda, en una designación que debe haber sido sugerida por... Drogon.

Nuestra querida Arya parte hacia tierras desconocidas (huele a spin-off a la legua), Sansa es coronada Reina del Norte y Jon... ay, Jon... la condena a la Muralla se la pasa por el forro de sus caprichos, y parte con Tormund y los salvajes hacia el único lugar en el que, durante algunos instantes, fue verdaderamente feliz con su primer gran amor, que ya sabemos que es el que queda grabado para siempre. Seguro que en su cabeza aún resuenan las palabras de su (y nuestra) añorada Ygritte: Después de tanto sufrimiento, tanto amor y traición, "You know nothing, Jon Snow". Como el resto de los mortales, me temo, aunque creamos que sí.

Y llegamos al final de Game of Thrones. Gracias, HBO, de corazón, por esta maravillosa experiencia que ha durado casi una década. Con su virtudes, muchas, y sus defectos, no pocos. Como la vida misma. Arriba tenéis el vídeo de despedida que ha preparado el equipo de Juego de Tronos. Y a los que alguna vez me hayáis acompañado leyendo estos desvaríos filosóficos de una fan-ático más de la serie, mi eterno agradecimiento y respeto. Valar Dohaeris.

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