Historia de Naughty Dog

El próximo 29 de mayo llegará a las tiendas españolas The Last of Us Parte II, la última creación de los magos de Naughty Dog, donde volveremos a reencontrarnos con Ellie, Joel y un nuevo repertorio de personajes inolvidables. El estudio, ubicado en Santa Mónica, está a la vanguardia no solo a nivel técnico, sino también en la forma de narrar la historia de sus juegos, aunque para alcanzar estos niveles de excelencia han tenido que pasar décadas de aprendizaje y muchísimo esfuerzo. Esta es la historia de Naughty Dog y sus más de 30 años de historia.

Jason Rubin & Andy Gabin - Naughty Dog

De hecho, si nos remontamos a sus auténticos orígenes, la trayectoria del estudio se remonta a casi 36 años atrás. Jason Rubin y Andy Gavin fundaron en el otoño de 1984 JAM Software (eran las siglas de “Jason and Andy’s Magic"), con sede en el Condado de Fairfax, al norte de Virginia. Sus primeros lanzamientos fueron bastante modestos (Math Jam, Ski Crazed) y estaban dirigidos en exclusiva al Apple II. En 1989 rebautizaron el estudio con el nombre que todos conocemos, Naughty Dog, y lanzaron su primera creación bajo el sello de Electronic Arts: Keef the Thief, un RPG en primera persona para Amiga, AppleIIGS y PC.

Dos años más tarde crearon su primer juego para consola, y el único cartucho que crearían para Mega Drive: Rings of Power. Seguro que los lectores más veteranos se acordarán de este RPG de corte isométrico, aunque técnicamente era bastante pocho. Aun así llamó bastante la atención entre los fans occidentales del género, que tampoco contaban con muchas alternativas en aquella época para la consola de Sega.

Rings of Power - Naughty Dog

Después de aquello no volvimos a saber nada sobre Naughty Dog hasta 1994, cuando lanzaron Way of the Warrior, un sucedáneo de Mortal Kombat para la 3DO que el estudio produjo de manera independiente, lo que incluso les llevó en un momento determinado a la bancarrota. Aun así se las ingeniaron para sacar adelante el proyecto y presentárselo al mismísimo Mark Cerny, quien por entonces estaba al frente de Universal Interactive Studios.

Way of the Warrior no era ninguna maravilla, pero Cerny supo ver el potencial que había detrás de aquel equipo y no solo adquirió el juego de 3DO: también cerró con Naughty Dog un contrato para producir tres títulos en exclusiva para Universal Interactive Studios, que acabarían siendo nada menos que Crash Bandicoot y sus dos secuelas, Cortex Strikes Back y Warped.

Crash Bandicoot - Naughty Dog

Con una estética y una actitud claramente “noventera”, Crash Bandicoot fue la respuesta de Cerny y Naughty Dog a la fiebre por las mascotas que seguía dominando la industria del videojuego a mediados de los 90. Nintendo tenía a Mario y Sega a Sonic, pero PlayStation no tenía una mascota reconocible (al menos en Occidente, ya que los japoneses tenían al gato Toro) y Crash Bandicoot se convirtió en una creación exclusiva para la flamante consola de Sony, quien lanzaría el juego bajo su propio sello.

El éxito inmediato de Crash Bandicoot (que estuvo a punto de llamarse Willie The Wombat, aunque tuvieron que cambiarlo debido a que el nombre ya estaba en poder en Hudson Soft) catapultó a Naughty Dog y a Universal Interactive Studios. Los casi 7 millones de unidades vendidas en todo el planeta supusieron el inicio de una larga franquicia que continúa hoy en día, aunque actualmente la marca está en otras manos. A las dos secuelas ya mencionadas (y lanzadas en 1997 y 1998, respectivamente) hay que sumar Crash Team Racing, el último de los juegos del personaje que firmaría Naughty Dog.

Jack & Daxter - Naughty Dog

Liberados de su contrato con Universal Interactive Studios, Naughty Dog fue adquirida por Sony Computer Entertainment a principios de 2001, y en diciembre de aquel mismo año lanzarían su primera producción para PlayStation 2: el inolvidable Jak and Daxter: El legado de los precursores. Aquella espectacular aventura de plataformas hipnotizó a millones de jugadores con el carisma de su pareja protagonista, la solidez de su entorno 3D y una mecánica sencillamente irresistible.

La magia de Jak & Daxter continuó en 2003 y 2004 con el lanzamiento de Jak II: El renegado y Jak 3, al que se uniría Jak X: Combat Racing en 2005, todos ellos para PlayStation 2. Cuando llegó el turno de dar el salto a la siguiente generación, Naughty Dog fue uno de los estudios que mejor supo aprovechar el descomunal potencial gráfico de PlayStation 3, creando una nueva franquicia que agrandaría aun más la leyenda del estudio: Uncharted.

Uncharted: El tesoro de Drake nos presentó a un nuevo héroe, Nathan Drake, descendiente del famoso pirata inglés y protagonista de una aventura increíble que elevaba al 11 la mecánica de acción, plataformas y exploración que había inaugurado Lara Croft muchos años atrás. Nos enamoramos perdidamente de Nathan, de Elena, de Sully, mientras nos embarcamos en busca de El Dorado.

Las aventuras de Nathan continuarían dos años más tarde, con la irrupción de Uncharted 2: El reino de los ladrones, donde Naughty Dog refinó aun más la jugabilidad, sustentada sobre los escenarios más alucinantes y las situaciones más extremos que se habían visto hasta la fecha en PlayStation 3. En 2011 llegaría el no menos espectacular Uncharted 3: La traición de Drake, que nos permitiría además conocer el pasado de Nathan y su primer encuentro con Sully, en Colombia, 20 años atrás.

Crash Bandicoot, Jak & Daxter, Uncharted…Naughty Dog ya había dado sobrados motivos para formar parte del Hall of Fame de la historia de los videojuegos, pero aún nos quedaba por ver su mayor obra maestra… al menos hasta la fecha. En 2013 The Last of Us volvió a dejar patente el virtuosismo técnico del estudio, en el que sería el juego más deslumbrante de la historia de PlayStaton 3, pero esta aventura de supervivencia y horror post-apocalíptico conquistó nuestros corazones sobre todo por la tierna relación entre sus dos protagonistas, Joel y Ellie.

La emotiva música compuesta por Gustavo Santaolalla nos guiaba por un mundo desolado, en el que cada combate era una descarnada lucha a muerte, y cada nuevo escenario una obra de arte. En febrero de 2014 Naughty Dog lanzaría Left Behind, en forma de contenido descargable, y en verano de aquel mismo año pudimos disfrutar de The Last of Us Remastered en PlayStation 4.

Cuando ya pensábamos que jamás volveríamos a ver a Drake y Elena, Naughty Dog nos sorprendió en 2014 con Uncharted 4: El desenlace del ladrón, la segunda y última (hasta ahora) incursión de la saga en PlayStation 4, a la que precedió un año antes el recopilatorio Uncharted: The Nathan Drake Collection, en el que Bluepoint Games adaptó la trilogía de PS3 a la nueva generación. En Uncharted 4 Naughty Dog se permitió incluir un guiño jugable hacia su primer gran éxito, que hizo las delicias de los jugadores más talluditos:

Tras el lanzamiento en 2017 de Uncharted: The Lost Legacy, un capítulo independiente dentro de la saga, protagonizado por Chloe, Naughty Dog se embarcó en su creación más ambiciosa, The Last of Us Parte II, que promete marcar un nuevo estándar en los videojuegos de acción y aventuras. La historia se situará cinco años después de los sucesos narrados en la primera entrega: Ellie y Joel se han asentado una comunidad de supervivientes ubicada en Jackson, Wyoming. Parece que por fin han encontrado la paz y la estabilidad en un mundo postpandémico, pero un violento suceso hará que Ellie abandone su refugio en busca de venganza, aunque ello implique enfrentarse a devastadoras consecuencias físicas y emocionales.