Avance de Dying Light: The Beast, una aventura enorme con agilidad y acción zombi explosiva

Techland vuelve a demostrar por qué son unos ases de la tecnología y la acción fluida. Hemos probado Dying Light: The Beast y es pura adrenalina.
Ya hace bastante tiempo que seguimos la pista a Dying Light: The Beast, la nueva entrega del aclamado juego de zombis, pero el Summer Game Fest ha servido para que probemos a fondo todas sus bonanzas jugables. Hemos probado durante media hora un tramo bastante avanzado en el que hemos podido catar todas las habilidades de Kyle Crane, el protagonista.
La idea general del juego es combinar todas las vertientes de un shooter en entorno abierto: por supuesto, usar toda clase de armas contra zombis y soldados enemigos es fundamental y así dispondremos de rifles, escopetas o los más útiles arcos a distancia, pero también machetes, porras o palancas.
Solo podremos llevar un número limitado de armas, pero lo podremos compensar con muchos objetos arrojadizos, como granadas o señuelos para los zombis más bobos.
Por supuesto, el arma más poderosa de Kyle será él mismo, ya que, al acumular suficiente daño, podremos entrar en "modo bestia", para ejecutar unos puñetazos bestiales, capaces de tumbar al monstruo más duro. Además, seremos más resistentes, aunque este estado durará apenas unos segundos.
También podemos optar por la infiltración y pasar agachados cerca de los enemigos para matarlos de un solo golpe por la espalda.
En el inventario, tendremos items de curación, pero cada uno tendrá un efecto y tiempo de activación diferente. Así, los vendajes son muy útiles, pero necesitaremos un par de segundos para aplicarlos, por lo que no es muy recomendable hacerlo en mitad de una refriega.
Parkour of the dead
Lo verdaderamente interesante de Kyle, además de su transformación, es su agilidad. La idea es que podemos escalar cualquier superficie del mapeado siempre que tenga alguna zona lisa o un asidero, por lo que el parkour va a estar a la orden del día.
Tanto es así, que podremos encadenar saltos con alguna pirueta en una barra colgante, para acabar entrando en una ventana elevada de un brinco.

La verdad es que, al hacerlo en vista subjetiva, da un poco de miedo al principio, porque no parece que vayamos a llegar a los salientes lejanos, pero por suerte el protagonista es ágil de sobra. Incluso podemos hacer una bestial patada voladora que, combinada con una carrera, puede lanzar a los enemigos por los aires con unas maniobras de lo más cómicas.
Esto sirve para que haya más de una forma de acceder a los recintos donde tengamos el siguiente objetivo de misión. El juego nos invita mucho a explorar y a no tener miedo de escabullirnos entre grupos de zombis... siempre y cuando seamos conscientes de nuestras limitaciones.
Para ayudarnos en la exploración, tenemos el típico "instinto de supervivencia" que nos permite ejecutar un pulso que marque los enemigos más cercanos, aunque estén cubiertos por alguna pared o suelo.
También es importante el momento del día y el clima. Por un lado, los zombis se vuelven mucho más agresivos por la noche, aunque si aprovechamos la oscuridad, será más difícil que nos vean.
En cuanto al clima, podemos por ejemplo aprovechar la lluvia para ejecutar ataques eléctricos que hagan mucho más daño. ¡Ah! Y como era de esperar, hay bancos de trabajo para fabricar nuestras propias armas especiales y utlidades.

El conjunto de nuestras habilidades se puso a prueba con un duelo con un jefe final super intenso, que no paraba de arrojarnos coches o leventar el suelo mientras nosotros nos reposicionábamos sin parar. Al asestarle el golpe final, le arrancábamos la cabeza de cuajo con un plano totalmente espectacular.
Y es que no nos va a faltar ni gore ni, por supuesto espectáculo, que de eso Techland sabe un rato. La recreación de los escenarios es bestial, con montones de detalles y vegetación en movimiento, todo ello bajo efectos de iluminación muy realistas y toda clase de efectos de partículas, hojas movidas por el aire...
Lo más sorprendente es la sensación de agilidad, de poder pasar de un tejado a otro de forma fluida mientras sembramos el caos entre los zombis. Perder el miedo a los saltos al vacío y dejarse llevar es uno de los elementos más satisfactorios del juego.

Es verdad que algunas armas no responden tan bien como cabría esperar (es algo intencional, para que no resultan más poderosas de la cuenta), pero aquí el foco está en lo visceral, en atacar cuerpo a cuerpo y seguir el ritmo.
Dying Light The Beast llegará el 22 de agosto a PS5, Xbox Series X/S y PC y promete hacernos sacar la bestia (mostro, máquina) que todos llevamos dentro. Ganas no nos faltan.
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Daniel Quesada
Coordinador de vídeo
Daniel Quesada es coordinador de vídeo y escribe en Hobby Consolas desde el año 2000. Especializado en juegos de actualidad y retro.