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Nueva actualización de Switch
Reportaje

¿Cómo afectará el lanzamiento de PS5 y Xbox Series X a Nintendo Switch?

Con el lanzamiento de PS5 y Xbox Series X todo apunto a que las Navidades quedarán monopolizadas por la nueva generación de consolas: ¿se verá frenado el crecimiento de Nintendo Switch este año?

Estas navidades, todas las miradas están puestas sobre Sony y Microsoft. Las dos compañías pondrán final a una larga generación de consolas que comenzó en 2013 con PS4 y Xbox One, lanzando sus sucesoras: PS5 y Xbox Series X/S.

Ambas tienen confirmado su lanzamiento en noviembre, a un precio que oscila entre los 299 euros de Xbox Series S, 399 de PS5 versión digital, y 499 de PS5 y Xbox Series X. A diferencia de otros saltos generacionales, no vienen con demasiados juegos exclusivos bajo el brazo, pero sí con un gran salto técnico que dejará obsoletas a sus predecesoras y se acercará a la calidad de los PCs de gama alta, de una forma mucho más asequible.

Es importante considerar qué clase de máquinas son PS5 y Xbox Series X y a qué segmento de público van dirigidos a la hora de pensar qué ocurrirá con la tercera jugadora en la "carrera de las consolas": Nintendo.

Es bien conocido que, desde hace mucho tiempo, Nintendo se ha desmarcado de la competencia con otro tipo de propuestas. A diferencia de Sony y Microsoft, Nintendo dejó de apostar por maximizar la potencia gráfica, y en su lugar basó su estrategia en dos pilares: la innovación en términos de experiencias de juego, y el atractivo y popularidad de sus IPs y juegos exclusivos

Ocurrió con la doble pantalla de DS, con los controles por movimiento de Wii, el 3D sin gafas de 3DS, el Gamepad de Wii U, y la hibridación portátil-sobremesa de Switch. En cierto sentido, nada ha cambiado desde entonces, y cabría esperar un rendimiento similar al de aquellas consolas.

Wii U

Nintendo tiene un público muy fiel. Y ese público se ha multiplicado con Nintendo Switch, uno de sus mayores éxitos históricos: ha vendido más de 60 millones de unidades en tres años y medio. Es una base de usuarios enorme, y además muy joven, en el sentido de que llevan poco tiempo con la consola (en líneas generales, las ventas se han incrementado en 2020 respecto a años anteriores). Este público que va a seguir demandando juegos y contenido incluso cuando PS5 y Xbox Series X ya estén a la venta. 

Conviene recordar que, aunque PS4 y Xbox One salieron en 2013, sus revisiones, PS4 Pro y Xbox One X, salieron a finales de 2016, poco antes que la salida de Switch. No fue una situación muy diferente a la que se vive ahora. De hecho, podríamos decir que los vientos ahora son más propicios para Nintendo que en marzo de 2017. PS4 y Xbox One ya estaban asentadas, con precios más bajos que de lanzamiento, con un amplio catálogo a sus espaldas y con los mejores juegos por venir: Forza Motorsport 7, Horizon Zero Dawn, God of War, Gears 5...

PS5 y Xbox Series X, sin embargo, salen sin grandes exclusivos bajo el brazo (y tardarán un tiempo en llegar). Sus propuestas son muy atractivas, pero no tan revolucionarias como otros saltos generacionales. Sus precios son adecuados, a pesar de salir en medio de una recesión económica (que sin embargo no parece haber afectado a las ventas de consolas y videojuegos, que han florecido durante la crisis sanitaria).

Es una situación complicada para todos, pero Nintendo está en una situación privilegiada. Incluso la evidente ausencia de nuevos juegos de Switch este año no ha frenado la bonanza económica de la compañía. Switch se ha convertido en un objeto codiciado que llama la atención incluso al público menos interesado en videojuegos tradicionales. Su popularidad y ubicuidad, que ya rivaliza con los mejores años de Wii, no hace sino aumentar una inercia que va a ser difícil parar.

Como decíamos, Nintendo siempre se ha caracterizado por apostar por la innovación antes que la potencia. Y en el caso de Switch, esa innovación se tradujo en un tipo de consola que amplía el espectro de usuarios, sin apenas pisar el terreno cubierto por Sony y Microsoft. Como Wii y DS en su momento, Switch ha atraído a un público que quizá no tiene tanto tiempo para sesiones largas frente a la televisión.

La comodidad de la portabilidad, junto a un catálogo lleno de juegos exclusivos suficientemente diferenciados de los juegos de móviles, ha atraído a un público más casual, o incluso ha servido para que antiguos consumidores reconecten con el mundo de los videojuegos.

Para muchos jugadores, Switch es más que suficiente. Pero también hay otro segmento de jugadores que ya usan las consolas de Sony, Microsoft o el PC para jugar, que han encontrado en Switch una consola secundaria muy atractiva, de nuevo, por su comodidad y su catálogo de exclusivos (y de indies). Ese carácter complementario, y no sustitutivo, que le ha permitido prosperar, rompiendo récords de velocidad (superó las ventas de cuatro años de Wii U en 10 meses), sin que se resintieran las ventas de las otras plataformas. 

No hay, por tanto, razones para pensar que eso pueda cambiar con las consolas next-gen. Al menos, si Nintendo no da un volantazo en su estrategia, cosa que parece poco probable. De hecho, muchos inversores de Nintendo opinan que Switch podría convertirse en una plataforma "perpetua", que se mantenga a lo largo del tiempo con sucesivas revisiones. Como Apple y los iPhone.

Nintendo Switch Lite

Varios medios ya han informado que Nintendo lanzará una revisión de Switch a principios del año que viene, más potente. Aunque no conocemos ningún detalle, esta vendrá a ampliar la oferta de Nintendo Switch con una versión más potente (se dice que ofrecería 4K). Puede ser una respuesta que ayude paliar el daño a corto plazo que le puedan hacer PS5 y Xbox Series X, pero en realidad la estrategia no cambiaría: se añade una nueva opción de Switch, más atractiva a los usuarios de las consolas más potentes, pero manteniendo la alternativa portátil, Switch Lite, que cubren todos los segmentos.

La única duda es cuándo y cómo pretende Nintendo comunicar la existencia de esa "Switch Pro". Si la anuncian antes de la campaña navideña, podría dañarse a sí misma las ventas de su actual modelo. Si la anuncian después, podría enfurecer a los compradores de Switch de estas navidades por lanzar tan pronto y casi sin aviso una revisión.

Sea como sea, da la sensación de que el mayor peligro ahora mismo para Nintendo es la propia Nintendo. Hacer cambios precipitados en su estrategia como respuesta a las nuevas consolas solo pondría en peligro su actual modelo de negocio, que ahora mismo funciona a las mil maravillas.

Por supuesto, es difícil predecir el futuro, y más con una generación de consolas que parte tan igualada. Pero Nintendo lleva 15 años (desde la Wii) actuando independientemente a lo que hagan Sony y Microsoft. Cuando fracasa, fracasa a lo grande. Cuando acierta, acierta a lo grande. Y Nintendo es la primera y única responsable.

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