Entrevistas La unidad
Reportaje

Entrevista a Dani de la Torre y Alberto Marini, creadores de La unidad

Por Raquel Hernández Luján
Movistar lanza el 15 de mayo La unidad, un thriller policial creado por Dani de la Torre y Alberto Marini, con los que hemos podido hablar sobre la serie.

Esta semana se estrena una de las mejores series españolas de cuantas hemos visto este año: La unidad pegará fuerte en Movistar+ a partir de su lanzamiento el 15 de mayo.

Con seis capítulos de 50 minutos, La unidad nos adentrará en la lucha antiterrorista basándose en testimonios anónimos de personas que se encuentran en primera línea de esta guerra.

La historia se centra en el personaje de Carla, interpretada por Nathalie Poza, la jefa de la Unidad de la Investigación Policial contra el terrorismo yihadista, que después de haber detenido en una operación a Salah Al Garheeb, el líder más buscado del mundo, debe afrontar las consecuencias de haber convertido a España en el objetivo de la venganza de su hijo, nuevo líder de la organización. 

Nosotros hemos tenido el inmenso placer de poder charlar con sus creadores: Dani de la Torre (La sombra de la ley) y Alberto Marini (Hierro), que nos han hablado largo y tendido sobre La unidad y los retos a los que se han enfrentado para sacar adelante su proyecto.

Os dejamos nuestra crítica de La Unidad y también, para ir abriendo boca, un clip en exclusiva de la serie con el que podréis constatar que no le falta acción rodada con pulso de acero.

Asimismo os ofrecemos la transcripción completa de la entrevista, ya que por motivos obvios no os la podemos mostrar en vídeo al completo. ¡Hay información muy interesante!

¿Cuál es el origen del proyecto?

Alberto Marini AM – Nos contactaron desde Movistar. Fueron ellos quienes tenían la intención de grabar una serie policiaca original sobre la unidad antiterrorista de la policía, que no deja de ser algo especial ya que trabajan de forma algo distinta. El germen verdadero a nivel dramático ha sido la posibilidad que hemos tenido Dani y yo de conocer a los personajes reales que se enfrentan al terrorismo. Antes de ir a las reuniones teníamos nuestras ideas de cómo poder afrontar la serie pero fue hablar con ellos, conocerlos, estar mucho con ellos e intimar forjando una relación de amistad y de confianza lo que nos ha llevado a recibir un montón de material no sólo de dinámicas policiales sino material humano, experiencias, vivencias. Eso es lo que nos ha hecho replantearnos completamente lo que teníamos en la cabeza y organizar el relato en la dirección en la que ha ido La unidad.

Dani de la Torre DT – Sí, lo que dice Beto es así y, aparte, nunca habíamos tenido la posibilidad de colaborar directamente con la policía, es decir, verlos por dentro y más una unidad antiterrorista que es muy secreta, muy oculta y que nos dejaran la oportunidad de entrar en su casa: ver cómo trabajan, conocerles, estar en briefings, estar en operaciones de detención de terroristas como yo he estado. Es decir, hay muchas cosas que es un privilegio poder haberlas visto en directo porque a mí nadie me ha censurado nada, ni me ha dicho que no deba contar algo. Me imagino que lo que no querían que supiera no me lo han dicho (sonríe).  Pero sí es verdad que los he visto en acción y lo que ves tú en la serie es lo que yo he visto realmente. No hay imaginación aquí de los guionistas ni mía ni nada. Es transmitir la realidad. Mi reto personal como director era ser lo más fiel posible a lo que yo vi, a esa realidad. Una de las cosas que más nos llamó la atención a Beto y a mí cuando entramos en Canillas y conocimos a los miembros de la unidad fue el comentario que nos hizo una de ellas, el alter ego de Carla, que nos dijo: “esto no es Harry el sucio ni es Arma letal, que van uno o dos por su cuenta, esto es como Ocean’s Eleven, evidentemente no robamos nada, pero cada uno tiene una labor que depende de otro, entonces al final nos vertebramos todos en una gran unidad”.

A lo largo de la serie vemos momentos muy complicados: se muestran momentos muy violentos, la policía incluso es testigo de un delito sin poder intervenir y hay un sinfín de temas complejos que se abordan en el guión como las injerencias políticas, ¿cómo habéis trabajado todos esos elementos?

AM – Aquí no se trataba de hacer un spot promocional de la policía nacional, se trataba de retratar la realidad que conocimos y vimos. Por ejemplo, la falta de recursos y medios que se da a veces. Que un infiltrado tenga que adelantar gastos y a veces no cobrar lo que ha adelantado nos pareció tremendo, pero es lo que ocurre y no lo vamos a ocultar, así como otras cosas de la dinámica que hemos visto y que ocurren en la realidad. No hablamos directamente de machismo ni va de esto la serie pero salta a la vista que cuando entras en Canillas ves una desproporción entre hombres y mujeres. Recuerdo un comentario de un ejecutivo de Movistar cuando presentamos los personajes y nos dijo: “Meted más chicas”. Y yo dije, lo entiendo, pero estaríamos haciendo un flaco favor a la realidad que conocemos. Entonces dijo: “Es verdad, es intencional que haya más chicos que chicas, vamos a retratar así la realidad. Nosotros hemos contado lo bueno y lo malo y no nos hemos cortado a la hora de contar lo malo, sobre todo el tema del machismo era importante retratarlo de una manera delicada por el tema de la religión porque tocábamos temas delicados como la posición de la mujer en el Islam, pero ojito, también la posición de la mujer en la cultura occidental y no es todo blanco o negro.

DT – Sí, yo respaldo lo que dice Beto, aquí estamos intentando retratar la realidad. Nos hacía especial gracia que el personaje de Carla fuera una mujer que se desenvolviera en un mundo habitualmente de tíos. Eso hace que el personaje tenga unas aptitudes o tenga unos comportamientos diferentes a los de un hombre, con una aceptación diferente a la que tendría un tío.  Evidentemente sí es verdad que lo que hemos visto nosotros en el trato entre policías con una mujer jefa ha sido impecable: hemos visto que son muy jerárquicos y acatan las órdenes… otra cosa es lo que hablarán en su casa pero allí hay un compañerismo total.

Respecto a las injerencias, lo que hemos visto es que trabajan un poco como trabajamos todos y te explico por qué. No es “no puedes contar eso” o “no puedes hacer eso” sino “manejo yo los tiempos”. La guerra está en los tiempos: “Ok, investígalo, pero no te doy el ok a la operación hasta que a mí políticamente me interese sacarlo”. Estamos viéndolo hoy mismo en la gestión del COVID-19. Pasa en los periódicos también: “¿Esa portada la puedo sacar ahora? No, sácala pasado mañana que es cuando va a golpear”. No lo sueltas cuando sucede sino cuando te interesa que suceda. Esto de las operaciones tiene ese punto: para que un político o un jefe dé luz verde a una operación de 200 policías en un lugar de Cataluña, es muy delicado y complicado tomar la decisión. Tienen que mirar muchas cosas: qué tipo de operación es, mirar que no haya daños colaterales, si políticamente la zona está pasando por un momento sensible, hay muchísimas circunstancias que juegan en contra de la unidad porque tienen que anticiparse y coger antes a los terroristas, pero al político que está metido en la sociedad a lo mejor no le viene bien porque esa zona está pasando por un momento convulso o al revés, interesa sacar una operación lo antes posible para tapar determinadas cosas. La guerra está en el manejo de los tiempos, más que en injerencias. El político no te va a decir “no investigues esto”, te van a decir que no interesa en este momento o te piden más pruebas para que lo justifiques más y que sea muy contundente. Para coger a alguien tienes que tener muy bien armado el caso, si no no puedes ir a por él. Estando dentro entendemos muchas cosas de cómo funcionan. Estando en casa es muy fácil meterte en Twitter y criticar pero cuando te pones en el lado del gobierno, en el lado de la policía es difícil entenderlo. Y si no actúan y se lía la culpa es de ellos. Es una situación muy complicada en la que tienes que andar con pies de plomo. No es que se lleven mal ni tengan cristos con los políticos pero luchan para que cada uno pueda hacer su trabajo lo antes posible y a veces eso choca con otras medidas que en ese momento no son oportunas. La situación social del país también influye para hacer determinadas cosas”.

Hay un momento crucial en la serie: vemos cómo se perpetra un atentado. ¿Cómo decidisteis el enfoque que le ibais a dar? ¿Os inspirasteis en el atentado de Las Ramblas?

AM – Es el momento que Dani siempre tuvo clarísimo en su cabeza. A mí me lo marcó como guionista desde el inicio. No es una decisión tomada en rodaje: estaba muy clara desde la fase de escaleta.

DT – Si hacemos una serie de terroristas tenemos que verlos y si no son gente hablando. Esta gente es dañina, individualmente la lía y no es que la liara solo en Las Ramblas, es que le lían en todas partes.

AM – Era una secuencia que nos preocupaba porque por un lado sentíamos la obligación de que teníamos que contar algo así, por otro lado no recrearnos en la truculencia o el drama y el balance era complicado. El atentado de Las Ramblas nos pilló en fase de escritura del guión así que lo vivimos.

DT – Yo quería contarlo pero no quería ubicarlo en Barcelona porque no quería remover ni herir pero quería mostrarlo. Pensaba cuál podría ser la mejor manera de contarlo sin caer en el morbo, ni en la recreación, sin hacer espectáculo. Esto no es espectáculo, es algo muy duro. Y se me ocurrió centrarme en el terrorista, encerrarme en él y ver lo único que no hemos visto de todo lo que nos han enseñado del atentado de Las Ramblas que es el terrorista. Lo que nos has visto es la cara de este señor dentro de la furgoneta. Pensé que era la mejor manera de contarlo respetando a las víctimas o a las personas que pudieron sufrir el atentado. Creo que es bueno contar las cosas cuando pasan porque si estás contando la historia de una unidad antiterrorista que se juega la vida por toda la sociedad y se sacrifica las 24 horas del día para pillar a estos tíos tienes que ver que son peligrosos porque si no, no percibes ese miedo. Nosotros hemos vivido mucho tiempo lo de ETA en este país y hemos visto mucho las consecuencias de los atentados en los telediarios y los periódicos: tiene que verse algo para ver que el gobierno y la sociedad debe repudiarlo y debe castigarlo de alguna manera. Creí que la forma de ser más respetuoso con las víctimas y con quienes han sufrido algo así y contarlo era ésta.

¿Cómo os documentasteis para mostrar el lado de los terroristas?

AM – La posibilidad de hablar con terroristas no la hemos tenido. Hemos tenido información de los policías sobre las personas que han detenido, antes de atentar o en fase de preparación de un atentado. Hay un abanico amplio, pero también ciertos patrones que se repiten. No es gente tremendamente maniquea que decida que quiere atentar y no dude sino que hay gente que ha decidido tomar este camino cruzando una línea muy sutil. Podría haber sido rapero pero acabó siendo terrorista: hay una duda, unos planteamientos morales, pero sobre todo una inmadurez emocional que distingue a estas personas. Hemos construido a estos personajes en base a eso, sobre todo a esa inmadurez emocional que es muy común en la carne de cañón que usa el Daesh o ISIS.

DT – En la fase de documentación también hemos visto que el terrorismo yihadista es global: alguien que puede hacer una maldad en España, Italia en INglaterra o Alemania puede estar ahora mismo en Bangladesh, en Bali o en Australia. Los tentáculos son muy grandes. Hoy en día, la máxima del terrorismo islámico es la máxima del COVID: si un país está en peligro el resto de los países lo están. Mientras haya países como Siria, Irak o Afganistán, que están sometidos a guerras tremendas, a luchas sociales brutales, a exclusión, a migraciones de refugiados, etc. habrá una parte de esa población que se sienta agraviada, mal y con justificación y argumentos para herir a la que supuestamente le hace daño. Esto es un poco el “ojo por ojo”, es así de simple. Hay muchas personas en el primer mundo en países como Francia o Alemania que son familias musulmanas o africanas de ascendencia musulmana de tercera generación que están viendo a través de las redes sociales y los medios de comunicación cómo sus países están siendo arrasados, cómo su gente está siendo masacrada una y otra vez. Ahora mismo tenemos el ejemplo de las vacunas cuando dijeron que las iban a testar en África. Ahora mismo la sociedad se informa muy rápido y todo tiene un movimiento muy rápido y lo mismo pasa con el terrorismo. Pero sí que es una violencia que hace que el terrorismo individual cobre mucho más valor que estar en una organización. La religión es fundamental: sentirse bien, sentirse útil, tiene un gran valor. Todo eso influye para que un chico decida cometer un atentado: suele ser una persona que está pasándolo mal o gente en fase de exclusión social.

¿Cuáles han sido vuestras fuentes de inspiración? ¿Algún videojuego bélico está en la lista?

DT - Los videojuegos están influyendo al cine y sobre todo al de acción, es algo intrínseco. No es que me haya fijado en un videojuego, es que los videojuegos están en el cine: todas las películas y series de este estilo ya tienen los puntos de vista, vamos detrás de los personajes… No es que La unidad se haya fijado en un juego sino que las series y películas beben de los videojuegos en estilos. La puesta en escena la hemos trabajado en dos unidades pero la acción la he rodado siempre yo.  La segunda unidad ha hecho cosas importantes como Makoko en Nigeria o la explosión del tren en Toulouse pero de la acción me he encargado siempre yo. Teníamos medios, pero no como las series americanas… aunque sí lo suficiente y los tiempos necesarios para hacer bien las cosas. Es verdad que hemos visto los dispositivos desde cerca y queríamos que fuese lo más fiel posible. Cómo se mueven los GEOS, qué hacen y cómo lo hacen lo he visto en directo y he visto vídeos grabados por ellos mismos durante las operaciones y hemos tenido a un jefe operativo que nos ha asesorado sobre cómo se deben hacer las cosas: estamos perfectamente documentados, no hay nada a la imaginación o al libre albedrío. Quería ser muy fiel a los procedimientos policiales reales y de hecho he renunciado a veces al virtuosismo de la puesta en escena que te puede llevar a algo más pretencioso por ser fiel a lo que he visto, para tener bien amarrada la historia y que los personajes no pierdan verosimilitud por tener una acción desproporcionada. Todo está en su justa medida: las personas que participan en un dispositivo son las que ves, los helicópteros son así. Todo lo que ves es lo que me han enseñado. Por encima de todo quería ser fiel.

DT – Generalmente yo tengo una que es Michael Mann, que es uno de mis directores favoritos, y quería que fuera un poco la cosa por ahí, y Greengrass que es otro de mis directores de referencia. También Villeneuve que hace este tipo de puestas en escena. Me he fijado mucho en la forma en la que trabajan estos directores y cómo ponen la realidad por encima de todo a pesar de que haya espectáculo. Yo creo que no está reñido contar algo de verdad con el espectáculo porque en la vida real también lo hay: para comedia o para drama.

¿Y la dramatización del material de base? ¿Dónde termina la ficción y empieza la verdad?

AM – Sergio existe (Luis Zahera) y el infiltrado también: son fieles a personas reales. Carla tiene una mezcla de dos personajes y el resto son fusiones de distintas personas. Lo que Dani me marcaba era lo siguiente: los guiones se dividen en story driven y character driven. En los story driven tienes personajes funcionales a la trama mientras que en las character driven son los personajes quienes guían la acción. Dani no quería personajes funcionales a la trama así que creamos una estructura story driven pero con personajes muy fuertes y a la vez muy cotidianos, que no se salieran de lo ordinario, con dramas creíbles y con los que el público pudiera conectar. Que su perfil extraordinario estuviera solo en la labor que hacen. Ha sido un trabajo marcado por parte del director pero que le ha transmitido mucha verdad a los personajes.

¿Cuál ha sido el mayor reto al que os habéis enfrentado?

AM – Recopilamos un material inmenso durante más de uno año. Mi miedo era darle forma a este magma de información sin dejarme nada importante.

DT – En mi caso ha sido equilibrar todos estos mundos. Estamos en Siria, Nigeria, Tánger, Toulusse, Madrid, Girona en dos mundos muy distintos como el occidental y el musulmán, con culturas diferentes, trabajando en cinco idiomas diferentes, en distintos tipos de árabe musulmán, en inglés, en francés… Para mí que todo ese equilibrio quedase y ninguna de las partes le quitara peso a la otra o fuese menos creíble y que no fracasara el conjunto, ha sido lo más complicado. Piensa que trabajé con actores no profesionales en el caso de la mayoría de ellos, en el lado de los terroristas… Es difícil trabajar en un idioma que no es el tuyo materno. Para mí, mi paranoia era que todo estuviera en su punto. Yo he quedado contento.

¿Habrá una segunda temporada de La unidad?

DT - Escribir estamos escribiendo los guiones de la segunda pero esto lleva muchas fases. Luego ya veremos si La unidad funciona, si le interesa a Movistar y sigue apostando por este tipo de series. Depende de muchos factores pero la idea de todos es que haya una segunda temporada.

AM – Ideas siempre hay.

DT – Sí , se nos han quedado muchas en el tintero y las que surgen, porque esto no para. Los movimientos terroristas están en continuo movimiento como la sociedad y como la propia globalización. Temas tenemos.

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