Link's Awakening (Switch), análisis de Sonia Herranz, quien analizó el original en Hobby Consolas hace 26 años

Linlk's Awakening
Hace 26 años, en la edición impresa de Hobby Consolas, nuestra compañera Sonia Herranz, conocida como la Teniente Ripley, analizó The Legend of Zelda: Link's Awakening para Game Boy. Hoy, repite con la versión de Nintendo Switch. Una visión y enfoque que pocos medios especializados en el mundo pueden ofreceros hoy: la de la persona que analizó el original haga lo propio con el remake. Aquí debajo os dejamos su opinión sobre el remake del celebrado título de Nintendo...

Hace 26 años cayó en mis manos un cartucho para Game Boy que me tuvo absorta durante semanas. Me fascinó que en la “pequeña” portátil cupiera una aventura digna del mismísimo A Link to the Past, con la misma magia y la misma capacidad de atrapar y de enamorar, pero sin colores.

Link’s Awakening de Game Boy me cautivó de una manera muy especial, tanto, que al final le di una nota mucho más baja de la que merecía, censurándome a mí misma, no fuera a ser que mi entusiasmo me estuviera nublando el juicio. Ahora, un cuarto de siglo después, me arrepiento de aquella puntuación, aunque Nintendo me ha dado la inesperada posibilidad de enmendar mi error de juventud con The Legend of Zelda: Link's Awakening para Nintendo Switch.

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Análisis de The Legend of Zelda: Link's Awakening para Nintendo Switch

Y es que este remake de aquel juego, uno de mis favoritos de todos los tiempos, me ha vuelto a enamorar. El juego es el mismo. Arranca igual, con una mini-intro en plan anime (que poco tiene que ver los gráficos del juego), en la que Link naufraga en la isla de Koholint. La joven Marin le recoge en la playa, le devuelve su escudo cuando despierta y le emplaza a recuperar su espada.

The Legend of Zelda: Link's Awakening

Pronto descubrimos que para escapar de la isla necesitamos despertar al Pez del Viento, algo que sólo conseguiremos si reunimos ocho instrumentos musicales e interpretamos la melodía correspondiente al pie del huevo que nos aguarda en lo más alto de la isla. Ya sabéis lo que esto significa: como en todo Zelda clásico, nos toca encontrar, abrir y recorrer ocho mazmorras (bueno, nueve en realidad) que ocultan en su interior los dichosos instrumentos.

Linlk's Awakening

Si, como yo, disfrutasteis del original, preparaos a jugar con una sonrisa perpetua en la boca. Todo, desde el primer momento, te llevará a hace 26 años, sólo que en HD, con un look precioso y entrañable y con un nivel de detalle que su momento sólo pudimos imaginar.

Hasta las melodías, ahora orquestadas, eso sí, son las mismas, y te despertarán recuerdos olvidados (y os lo dice alguien que no tiene oído para la música). Y si te uniste a la saga con Breath of the Wild, o los anteriores Zelda en 3D, prepárate para entender los orígenes de la leyenda de una manera bien diferente (aunque en el fondo sea la misma).  

El análisis de The Legend of Zelda: Link's Awakening de hace 26 años

Aunque el mundo que recorremos no es Hyrule, nos lo recuerda a cada paso. No en vano, el juego original se inició como un experimento para saber hasta qué punto era posible llevar a Game Boy el genial A Link to Past de Super Nintendo… aunque el experimento fue yéndose de madre y recorriendo extraños caminos.

Si en su día os sorprendió ver un peluche de Yoshi en un minijuego, o a las Plantas Piraña acosándonos en las mazmorras, o a los Gordos de Kirby cortándonos el camino, tranquilos, que nos los echaréis de menos. Todas las excentricidades del juego original siguen aquí en la versión de The Legend of Zelda: Link's Awakening para Switch, incluidas las “cabinas” telefónicas.

Como os decía, el desarrollo de la aventura es exactamente el mismo, incluyendo el largo juego de trueque que nos impulsa a explorar a fondo la isla para descubrir a quién darle un palo, imaginar quién puede necesitar una escoba o encontrar al pescador que seguramente necesitará un anzuelo.

Linlk's Awakening

Este sistema de intercambios es ya un clásico de la saga, pero aquí fue la primera vez que se planteó y añade un plus a la exploración. Y es que el mapeado no es muy grande, sobre todo teniendo en cuenta los estándares actuales. Eso sí, está lleno de vericuetos, caminos ocultos y trampas que nos hacen dar más de una vuelta buscando una aldea, una bahía o, muy especialmente, el emplazamiento de alguna mazmorra.

Y eso que a veces acertamos a verlos en el borde de la pantalla… Aunque en principio podemos tener la sensación de movernos por un mundo abierto, pronto nos damos cuenta de que no es así, ya que hay zonas limitadas por obstáculos que nos impiden avanzar. Los expertos en la saga tendrán claro enseguida que hay un objeto que nos falta: el gancho parar sortear un abismo, el anillo para levantar piedras, la pluma para saltar…

En ocasiones, incluso teniendo el objeto pertinente, nos tocará pensar en cómo utilizarlo bien. Cada objeto nuevo que se une a nuestro inventario abre nuevas posibilidades en el mapa y nos incita a explorar un poco más, volver a por aquél contenedor de corazón que antes no pudimos coger, conseguir más rupias para comprar el arco…

Linlk's Awakening

Recorrer Koholint es una delicia. Nos aguarda Mabe, la Aldea Animal, un cementerio, el Bosque Misterioso, un castillo, un tórrido desierto, playas, pasajes montañosos… Cada uno con su estética y sus enemigos característicos (y de sobra conocidos y reconocibles).

Como ya imagináis, en The Legend of Zelda: Link's Awakening de Nintendo Switch el combate es en tiempo real y, aunque hay enemigos que requieren alguna estrategia específica para derrotarlos, siempre es asequible. La diversión no está en el reto de combatir, sino en el de descubrir.

La magia de una buena mazmorra

Todo esos objetos imprescindibles para avanzar sólo pueden encontrarse en un lugar, y ya sabéis cuál es: las mazmorras. La entrada suele estar oculta y necesitaremos acceder, normalmente con una llave que tampoco es que esté a la vista. Pero el verdadero reto nos aguarda dentro.

Para superar las nueve mazmorras del juego (cada una con una mecánica única), tendremos que solucionar puzles, sortear trampas, darle al coco para conseguir llaves y enfrentarnos a todo tipo de enemigos, abriendo por el camino los clásicos cofres con el mapa, la brújula, la llave maestra, esas aletas que estabas desesperado por conseguir…

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Todo para terminar enfrentándonos a dos enemigos por mazmorra, que nos obligarán a usar las nuevas habilidades que hayamos adquirido en el recorrido. La dificultad de las mazmorras tampoco es muy alta, aunque os aseguro que más de una vez os atascaréis hasta que deis con la solución y veáis la manera de resolver los nuevos retos que se planean en cada una.

El ingenio vuelve a ser más importante que la habilidad y las mazmorras de este Link’s Awakening son de las más ingeniosas de toda la saga, aunque ahora tengamos más pistas que antaño. Y, hablando de mazmorras, tenemos que hablar de una de las novedades más importantes de este remake de The Legend of Zelda: Link's Awakening, la inclusión del Panel de Mazmorras.

Uno de los muchos personajes peculiares que podemos encontrar por Koholint es Dampé, el anciano gestor de cementerios que conocimos en Ocarina of Time. Aquí, su tarea es guiarnos en este modo de juego para que creemos nuestras propias mazmorras, colocando las salas que hayamos descubierto, en el orden que queramos.

Linlk's Awakening

No es un editor, ya que no podemos crear la mazmorra de cero, pero alarga la vida útil del juego, y nos permite crear retos verdaderamente complicados, que luego podemos recorrer para llevarnos las recompensas. Además, es compatible con los amiibo de la serie de Zelda y al usar cualquiera de ellos desbloqueamos salas adicionales. También podemos grabar nuestras mazmorras en el amiibo y llevarlas a la Switch de un amigo.

Al margen de esta novedad, aunque la aventura casi calca a la original, hay algunos cambios más o menos importantes. El más obvio es el colorista y detallado apartado gráfico y la reimaginación orquestal de la banda sonora. Si no sonara cursi, diría que es una pocholada… Pero hay otros cambios menos obvios, pero que afectan para bien a la jugabilidad. Por ejemplo, la gestión del inventario, que con sólo dos botones en Game Boy, era un infierno.

Como en el clásico, hay objetos que se equipan automáticamente, como el espada o el anillo de fuerza. Otros, el juego los adjudica automáticamente a los gatillos (el escudo y las Botas de Pegaso), pero mayoría, como la Pluma de Roc, el arco, las bombas, los polvos mágicos o el bumerán debemos equiparlos en los botones Y y X.

Linlk's Awakening

Si ya hay veces que la alternancia del equipo provoca algún que otro error, imaginaos con dos botones… El mapa también ha recibido un más que agradecido lavado de cara y, además de ser mucho más bonito, aporta más información y nos permite dejar marcas para señalar, por ejemplo, dónde nos hemos dejado un cofre sin abrir.

Como en el original, se va abriendo a medida que avanzamos, pero ya no es una cuadricula exacta (en el juego de Game Boy avanzábamos pantalla a pantalla), y se va dibujando según nos asomamos a nuevas localizaciones. Y, ojo, aunque el mapeado no es grande y, a priori, parece sencillo, terminaréis consultando el mapa más de una vez para buscar el modo de llegar a esa escalera que veis ahí, pero que no parece llevar a ninguna parte.

The Legend of Zelda: Link's Awakening

Hay otros pequeños detalles, pero es mejor que los descubráis vosotros. Lo que de verdad importa es que si ya habíais jugado a Link’s Awakening todo os parecerá que está donde debe estar y, si es la primera vez que jugáis, no sentiréis que el juego es “viejo”, la jugabilidad es fresca y agradable. No es un juego difícil, de hecho, puede parecer fácil a los que estén acostumbrados a retos más complicados.

Como ya he dicho antes, la satisfacción no está tanto en derrotar a los enemigos (bueno, a los jefes sí), como en ir avanzando en la trama. Sin embargo, para los amantes de los retos, este remake añade otra novedad, un modo de dificultad extra, donde te hacen más daño y es más difícil rellenar la salud. En otro Zelda ya había un modo Héroe, pero ahora lo podemos elegir desde el principio.

The Legend of Zelda: Link's Awakening

Y hay otra novedad más, que tiene más que ver con la consola que con el juego: ahora podemos disfrutarlo en la tele (salvo que lo juegues en Nintendo Switch Lite). Y se ve de lujo. Me daba un poco de miedo jugar en portátil, que una tiene una edad y la vista ya no es la que era, sin embargo, en la pantalla de la consola, aunque se aprecia alguna costura, se juega igual de bien, resulta igual de bonito y los textos (que era lo que más temía), se ven de miedo.

Textos, que, por cierto, por fin están en nuestro idioma… Media vida después… Aunque han pasados más de 25 años, Link’s Awakening sigue siendo una aventura mágica, que se deja jugar suavemente, que te arrastra en sus sencillas y adictivas mecánicas y que siempre, incluso cuando te sientes perdido, te da la oportunidad de seguir jugando, ya sea para ir a buscar unas caracolas, abrir un cofre que dejaste olvidado o irte un rato de pesca.

Linlk's Awakening

Es un juego entrañable y con un tierno sentido del humor. No lo podemos comparar con otras épicas aventuras de Link, no con la enormidad de Breath of the Wild, pero quizá precisamente por eso se deja jugar de una manera más amable, apta para todo tipo de jugadores. en el catálogo de Game Boy está entre los 10 mejores juegos, seguro.

En Nintendo Switch, no sé si me atrevería a decir tanto, porque hay mucho y muy bueno, así que le voy a dar un puntito más (93) del que le di en su día a la versión de Game Boy. Y espero no caer otra vez en el mismo error… Para mí, ha sido un dulce viaje empapado de nostalgia volver a realizar el análisis de The Legend of Zelda: Link's Awakening. Si ya lo disfrutaste en Game Boy, vas a sentir buen rollo durante toda la partida. Si no tuviste esa suerte, déjate seducir por la ilusión, porque esta aventura es un sueño, y los sueños, sueños son.

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