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"Primavera de 1991, se buscan redactores": así vivió Marcos García su llegada a Hobby Consolas

HobbyCumple30 así lo vivió Marcos García
Seguimos celebrando #HobbyCumple30, en esta ocasión con la firma invitada de Marcos García Reinoso, uno de los integrantes y pieza clave de la revista en su lanzamiento y primera etapa, quien recuerda y comparte cómo fue su llegada a la revista con detalles nunca contados hasta ahora.

Dentro de unos meses, septiembre de 2021, se cumplirá el 30 aniversario del nacimiento de Hobby Consolas. Pero lo que no todos sabéis es que un poquito antes, a finales de mayo de este mismo año, se conmemora el aniversario de otra fecha muy especial, al menos para mí, y también el de un anuncio en el que se buscaban redactores apasionados por los videojuegos…

Una fecha tremendamente especial, porque supuso el comienzo de un sueño en el que todavía sigo inmerso y que me ha permitido dedicarme en cuerpo y alma a lo que más me apasiona en esta vida, los videojuegos. Todo comenzó en primavera de 1991, leyendo las páginas del número 37 de la revista MicroManía de la segunda época, aquella maravillosa edición en formato periódico.

Micromania número 37 segunda época 1991

El tema principal de portada eran las conversiones para 8 y 16 bits de la popular recreativa Toki entre otros asuntos. Era un extra de verano, un número de junio con más de 100 páginas de esos que lees y relees durante cuatro semanas hasta que el siguiente ejemplar cae en tus manos.

Un número genial, como todos los anteriores, pero que escondía una inesperada sorpresa en su interior, un anuncio en la página 8, un pequeño faldón en el que se podía leer lo siguiente: “Necesitamos redactores. Si te apasionan los videojuegos, te gusta escribir y quieres hacer de ello tu profesión, no pierdas un instante y llama al teléfono…”.

Anuncio Micromania número 37 segunda época 1991

Mis manos comenzaron a temblar y mis ojos adquirieron un diámetro mayor de lo habitual, era imposible dejar de leer esas palabras una y otra vez. No podía dejar pasar esa oportunidad, en ese momento tampoco tenía muy claro qué hacer con mi vida, así que por intentarlo no iba a perder nada.

Llamé a las oficinas de Hobby Press y me instaron a pasarme por allí para hacer una entrevista. Llegó el gran día, supongo que estaba más nervioso de lo habitual, aunque al tratarse de un tema que me apasionaba tanto y al que dedicaba un porcentaje tan alto de mi tiempo, me sentía lo suficientemente seguro al respecto.

Recuerdo pasajes de la entrevista con Amalio Gómez, director de MicroHobby y futuro director de Hobby Consolas, en los que le conté mis experiencias con Spectrum 48K, QL, Spectrum +2, Atari ST y Amiga, las revistas nacionales e internacionales que devoraba cada mes, mi pasión por las máquinas recreativas…

En fin, seguro que le dejé la cabeza como un bombo (risas). Minutos después me pasé por la redacción de MicroManía para escribir un texto sobre un juego de mi elección, allí estaban Javier de la Guardia y José Emilio Barbero, dos integrantes míticos de la publicación.

Como ya he contado en demasiadas ocasiones, elegí las bondades audiovisuales del mítico Shadow of the Beast de Amiga, sin duda el titulo que dominaba mis sentidos en aquel momento. Siempre es más fácil escribir sobre algo que te gusta y en este caso aproveché la ocasión para añadir algunos tecnicismos extra para adornar aquella pequeña pero intensa redacción.

Amiga 1000DP

El caso es que tuve suerte y fui seleccionado junto a José Luis Sanz para formar parte de algo muy grande que todavía no nos habían contado… La fecha exacta en la que comencé a trabajar en Hobby Consolas fue el 21 de junio del mencionado 1991.

Recuerdo que el primer día, cuando volví a casa y le conté a mis padres mi experiencia, la frase con la que puse punto y final a la narración de los hechos fue “… y además me pagan”.

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Sin duda fueron días mágicos, mañanas y tardes de verano analizando juegos de NES, Mega Drive, Game Boy, Master System, Lynx, Game Gear y hasta Amstrad GX 4000 o comprobando trucos extraídos de libros y guías americanos para todos los sistemas; tardes de sobremesa jugando al NHL Hockey con José Luis Sanz, almuerzos inolvidables con los nuevos compañeros de MicroHobby y MicroMania en cierta cadena de comida rápida, e incluso algún que otro partido de fútbol sala entre la editorial y ERBE Software.

Durante esas primeras semanas, los dos redactores de nuevo cuño, aprendimos el bello y noble arte de capturar pantallas vía Macintosh, a montar mapas con las primeras versiones de Photoshop y también a “pelearnos” con las consolas portátiles, que no se dejaban inmortalizar por el fotógrafo de la editorial con una mínima calidad exigible.

The Elf Hobby Consolas 1991

Si echáis un ojo las pantallas de Game Boy, Lynx o Game Gear de los primeros números sabréis a qué me refiero. Y si sobraba algo de tiempo durante la jornada laboral, hacíamos nuestros pinitos en la veterana MicroHobby bajo la tutela de Juan Carlos García, que también se incorporó al staff de Hobby Consolas, y del que nos ganamos alguna que otra bronca totalmente merecida, por inmortalizar el nombre de nuestras novias en lugares recónditos de los mapas de Spectrum y algún que otro pecado de juventud más.

Al fin y al cabo éramos jóvenes e impetuosos. Aquel verano de 1991 también experimenté la velocidad y excelencia gráfica de Sonic en Mega Drive y un Super Mario Bros. 3 que seguía dando mucha guerra en la 8 bits de Nintendo. De hecho, Sonic nos impactó tanto a todos que algunos componentes de la revista aprovechamos para comprar una Mega Drive directamente a Sega, que además nos hizo descuento.

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Otro momento cumbre lo protagonizó el primer contacto con Neo Geo. Ya conocíamos sus videojuegos en recreativa, pero tener una Neo Geo en la redacción a tu completa disposición era otra cosa muy diferente, de hecho nos la turnamos algún fin de semana que otro para disfrutarla también en casa. Partidas intensas a Cyber Lip a dobles con JL Skywalker o incursiones con boca y ojos abiertos de par en par por el universo mágico festivo de Magician Lord son algunas de las grandes experiencias vividas junto al Rolls Royce de las consolas (vaya definición).

Pero aún más memorable fue el instante en que, por fin, tuve ante mí una Super Famicom RGB con Super Mario World y cuatro cartuchos japoneses más. Recuerdo que llegó a la redacción casi anocheciendo y aún así añadimos unos cuantos minutos más a la jornada laboral para probar todo aquello.

En mi caso fue amor a primera vista y más aún tras probar su maravilloso control pad. El primer cartucho insertado fue Super Mario World, por supuesto. La maravillosa paleta de color, el perfecto control del personaje o ese eco en las fases subterráneas me cautivaron por completo. Luego le llegó el turno a Gradius III y su espectacular apartado audio.

Después, el resto, la gran fidelidad gráfica respecto a la recreativa original de Final Fight o el interesante mix de fases clásicas y exclusivas de Super R-Type completaron el show. El discreto Darius Twin pasó más desapercibido entre tanta maravilla. En esos momentos percibí que la batalla de los 16 bits comenzaba a fraguarse en occidente y que el ingenio, algo tardío, de Nintendo iba más allá en términos audiovisuales y también en jugabilidad respecto a su gran rival.

final fight

Pero no todo fueron días de vino y rosas, por supuesto, por culpa de un problema técnico de almacenamiento en disco óptico, los mapas del Ghouls’N Ghosts de Mega Drive que iban a acompañar una de las caras del póster del primer número de la revista se perdieron para siempre en el limbo de lo digital. Tardes y tardes de trabajo perdido…

Curiosamente, la imagen de Sonic, expulsado de la portada por motivos que ya conocéis, fue la elegida para ocupar su lugar en aquel póster legendario. Tres meses después de comenzar a trabajar en el primer número, por fin salió a la venta a finales de septiembre, con la illusión, esfuerzo y cariño de todos sus integrantes en cada una de sus páginas, y con aquel concursazo en el que se regalaban nada más y nada menos que 1.000 Game Boy.

El primer número de la revista ya estaba hecho, pero ahora venía lo difícil, había que mantener el tipo mes tras mes. Afortunadamente habíamos hecho acopio de reviews de títulos clásicos para la sección “En Cartel” durante aquel cálido verano. Los números se fueron sucediendo y Hobby Consolas y los que habitábamos en sus páginas fuimos testigos activos del interminable duelo al sol entre Mega Drive y Super NES, del auge y dominio de la pequeña gran portátil de Nintendo o del loable intento por parte de TurboGrafx y Neo Geo de hacerse hueco en el mercado.

Hobby Consolas Primera Portada Dragon Ball

Pocos números después se sumó a la redacción el insigne, versado y querido Bruno Sol, que todavía forma parte activa del entramado editorial de la revista. El gran éxito del número con la portada de Dragon Ball se lo debemos a él, sin duda. También hubo algún momento de tristeza, como la marcha al espacio exterior del siempre inquieto Skywalker, al que dediqué con mucho cariño el análisis del Super Star Wars de SNES.

Poco a poco la plantilla fue aumentando y comenzaron a incorporarse redactoras y redactores que poco después vertebraron la revista como Sonia Herranz o Manuel del Campo. De los últimos meses de estancia en Hobby Consolas recuerdo con especial cariño la sección Game Masters, en la cual daba rienda suelta a mi desbocada pasion por contar todo lo que sucedía más allá de nuestras fronteras en el mundo del videojuego.

Consolas imposibles de conseguir en territorio PAL, como mi siempre venerada Turbo Duo, obtenían en Game Masters su merecida zona de confort, así como avances de juegos japoneses y americanos que tardarían meses en ser analizados.

Echando la vista treinta años atrás, me siento orgulloso y agradecido por haber formado parte de Hobby Consolas durante su génesis y sus primeros veinte números. Dicho así parece una etapa corta en comparación con toda su trayectoria, pero es tal la cantidad de vivencias, recuerdos y anécdotas que surgieron durante esos dos años, que os aseguro que fue tiempo más que suficiente como para que todo aquello resulte inolvidable.

Como ya dije en el 25 aniversario, con ella aprendí casi todo y sin ella es posible que no hubiera surcado jamás este maravilloso universo del videojuego en primera persona.

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