Assassins Creed Odyssey análisis
Análisis

Análisis de Assassin's Creed Odyssey para PS4, Xbox One y PC

Por Álvaro Alonso

Versión comentada: PS4

Análisis de Assassin's Creed Odyssey para PS4, Xbox One y PC. Con Origins como base, la antigua Grecia de telón de fondo y novedades que harán las delicias de cualquier aficionado a los RPG de mundo abierto, estamos ante el juego de los asesinos de Ubisoft más grande y ambicioso hasta la fecha.

Cuando se lanzó Assassin's Creed IV Black Flag, allá por 2013, hubo muchas voces que se alzaron para decir que "aquello no era Assassin's Creed"; que apenas se habían esforzado, y que eso era Assassin's Creed III con barcos; que como juego de piratas muy bien, pero que como juego de los asesinos ya tal. 

Cuento esto porque Assassin's Creed Odyssey llega a las tiendas (el próximo 5 de octubre) en un ambiente muy similar: no hace ni un año que Origins -la mayor revolución que ha experimentado la saga- se puso a la venta, y las similitudes entre ambos juegos son demasiado evidentes. Además, todos sabemos que el año extra de desarrollo que tuvo la entrega de Egipto fue lo mejor que le ha pasado a Assassin's Creed en mucho tiempo.

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La cosa no queda ahí, y es que con Assassin's Creed Odyssey la saga pega un giro hacia lo fantástico: al ambientarse en la antigua Grecia, 400 años antes del origen de la hermandad de los asesinos, Ubisoft Quebec (responsables también de Assassin's Creed Syndicate) ha aprovechado para abrazar la mitología e incluir habilidades que no son propias de un mortal. Personalmente, no veo problema en que haya elementos fantásticos en una saga en la que desde la primera entrega se ven cosas como el Animus o el efecto sangrado, pero puedo entender que para algunos sea una molestia pelear contra Medusa en lugar de Robert de Sablé.

De cualquier forma, resulta bastante curioso que el año pasado Origins consiguió desbancar a Black Flag como mi Assassin's Creed favorito. Y ahora, menos de un año después, ha vuelto a suceder: Ubisoft se ha superado brindándonos la mejor entrega de la saga, y os recomiendo que me acompañéis a lo largo de todo el análisis de Assassin's Creed Odyssey para descubrir que es mucho más de lo que aparenta. Incluso los más escépticos, aquellos que piensan que no es un Assassin's Creed, van a salir muy gratamente sorprendidos con todo lo que esta Odisea griega tiene que contar (mitología incluida).

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De griegos y brujos

A estas alturas ya sabéis que en AC Odyssey podemos elegir el género del protagonista, de ascendencia espartana. Al poco de empezar la aventura se nos invita a decidir si queremos ponernos en la piel de Kassandra o en la de Alexios, algo permanente y que afecta en más aspectos de lo que parece en un principio. Esta decisión, primera de muchas, es en realidad una declaración de intenciones con la que el estudio nos está diciendo: «¿recordáis que Origins ya era bastante RPG? Pues agarraos, porque vienen curvas»​​​​​​.

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Si ya pasábamos tiempo en los menús personalizando a Bayek, aquí la cosa se expande a niveles propios de un Diablo (o Destiny, por citar algo más reciente y con un desarrollo similar): constantemente estamos consiguiendo nuevas armas cuerpo a cuerpo y a distancia, pero también nuevas protecciones para piernas, brazos, pecho y cabeza. Todo este equipo tiene niveles asociados, rarezas (identificadas por colores), efectos... Ya sabéis cómo va. Y también sabéis que este tipo de sistemas engancha de lo lindo. El cambio de equipo, por supuesto, también se refleja a nivel estético. Y hay diseños de armaduras muy, muy impresionantes.

Assassin's Creed Odyssey repite algo que me gustó bastante de Origins, y es que si le cogemos cariño a una pieza, esta no tiene por qué dejar de ser útil: desde el herrero, y si tenemos los dracmas y los materiales necesarios, podemos subir el objeto de nivel (igualándolo al del personaje). Pero también lleva la cosa un paso más allá con la introducción de los grabados: al subir de nivel y cumplir diversos desafíos, obtenemos nuevos efectos que -de nuevo desde el herrero- podemos grabar en los objetos, aumentando su eficacia. Y hay muchos y muy variados: desde cosas sencillas, como aumentar el daño de caza o la resistencia a los golpes, hasta otras más interesantes como aumentar la velocidad cuando caminamos agachados... O, directamente, legendarias, como hacer que todas las flechas estén envenenadas por defecto.

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¿Y qué es el eso del daño de caza? Os estaréis preguntando. Para hacerlo aún más RPG, en Assassin's Creed Odyssey se ha divido el daño en tres tipos: combate, que como su nombre indica está ligado a armas cuerpo a cuerpo; asesinato, relacionado con las habilidades de sigilo; y caza, ligado a los arcos. Esta división viene dada porque el sistema de habilidades también ha cambiado, y ahora tenemos tres árboles de habilidades distintos. Pero distintos de verdad, hasta el punto de que es posible especializarnos en un estilo de juego de los tres disponibles.

¿Queréis jugar al estilo asesino, utilizando el sigilo, golpes letales por la espalda y efectos como el veneno? Entonces gastaréis todos los puntos en la rama de asesinato. ¿Os va más el tiro con arco? En Odyssey han desaparecido el arco-escopeta, arco-ametralladora, etc., y en su lugar tenemos nuevos tipos de tiro y de flecha. Y si sois como yo, y preferís un estilo equilibrado, también podéis optar por esa opción... Aunque luego no os quejéis si los ataques con la lanza, que viene a ser la hoja oculta, no acaban con los enemigos de un golpe. Oh, y ahora es posible gastar varios puntos en una misma habilidad para potenciar sus efectos. 

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A la hora de la verdad, cuando toca enzarzarse en un combate, las sensaciones son muy similares a las de Origins: los controles, los movimientos, etc. son los mismos. Pero el hecho de que muchas de las habilidades que adquirimos sean activas y se asocien a una rueda de atajos rápidos, contando con su respectivo 'cooldown', sirve para hacer que los enfrentamientos sean también más variados e interesantes. Y pequeños cambios, como que el escudo se haya sustituido por un sistema de parrys, o que al esquivar en el momento justo se ralentice el tiempo, terminan de refinar la experiencia. El único aspecto que supone un paso atrás es la fijación de objetivos: en ocasiones no funciona correctamente, haciendo que el personaje ataque en otra dirección y dejándonos vendidos.

Al final todo esto no deja de ser la evolución lógica de los elementos RPG de Origins, y el camino a seguir para la saga. Con Odyssey, Assassin's Creed ha terminado de completar su transformación en The Witcher; y digo esto como un gran cumplido. Es evidente que la obra de CD Projekt, para muchos el mejor juego de esta generación, ha sido una influencia en esta entrega. Las sensaciones al jugar son muy similares, y en eso tiene mucho que ver el nuevo sistema conversacional y la toma de decisiones. 

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Dos espartanos y un destino

Durante prácticamente todas las conversaciones que tienen lugar a lo largo del juego, se nos plantean distintas situaciones que nos obligan a elegir. Por lo general las opciones varían entre posturas claras: ¿atacamos o perdonamos la vida? ¿Exigimos una recompensa o actuamos de forma altruista? ¿Nos consideramos dioses o simples mercenarios? Pero también hay espacio para las decisiones "grises" que caen entre ambas partes, o para situaciones en las que es difícil decantarse por un lado de la balanza (las misiones con el filosofo Sócrates destacan en ese sentido).

Pero lo verdaderamente importante de las decisiones es su efecto sobre la historia y el mundo. En algunos casos, tomar una decisión u otra "sólo" cambia la siguiente línea de diálogo y la respuesta del interlocutor. Y digo "sólo" porque, aunque parezca un cambio pequeño, eso implica un trabajo colosal a nivel de producción: se han grabado voces para todas esas líneas de diálogo, y además por partida doble: una para Kassandra y otra para Alexios. 

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Pero sorprende, y mucho, la gran cantidad de decisiones que cambian el curso de la historia principal, muchas de ellas con efectos que incluso pueden alterar el mundo. Una decisión que parecía insignificante en un principio, puede volver horas más tarde para pillarnos por la espalda o salvarnos de un apuro. Sorprende también que las misiones secundarias tengan efecto sobre la historia: puede ser algo sencillo, como que un personaje mencione durante una conversación principal lo que llevamos a cabo en una secundaria, pero también se ven auténticas virguerías, como que descubramos información esencial durante una secundaria que altere por completo el devenir de la principal, o incluso que el orden en el que las completamos influya en el resultado final. Assassin's Creed Odyssey logra generar una gran sensación de que, realmente, todas las decisiones tienen consecuencias.

Algo menos trabajada está la opción de los romances, principalmente porque se limita a seleccionar la respuesta adecuada (siempre marcada con un corazón), para acabar encamados en una breve secuencia con el personaje en cuestión. Aunque hay que reconocer que algunas opciones resultan delirantes.

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Este sistema conversacional no es perfecto, ya que en muchas ocasiones las decisiones están guiadas hacia un objetivo argumental concreto, lo que resta sensación de libertad. Tampoco llega a ser tan complejo como, por ejemplo, un Fallout o un Mass Effect, donde las estadísticas del personaje tienen efecto sobre las posibles decisiones. Pero para tratarse de la primera vez que Ubisoft apuesta por este modelo, hay que reconocer que el resultado es muy notable. Espero que podamos contemplar su evolución en futuras entregas.

Y desde luego a nivel narrativo no alcanza a The Witcher 3... Pero sí logra superar a cualquier otro Assassin's Creed. La historia de los espartanos es, casi con total seguridad, la que mejor contada está de toda la saga (a años de distancia de la confusión constante que era Origins), y Kassandra entra directa al panteón de los mejores protagonistas de Assassin's Creed. Aunque nosotros decidamos su postura y sus respuestas, la espartana hace gala de una personalidad arrolladora que os conquistará. Además, el hecho de que haya mayor exposición argumental a través de las conversaciones sirve para construir personajes y tramas infinitamente más ricos... Aunque sigue habiendo algún patinazo, como olvidarse de personajes importantes (y que nos acompañan en todo momento) durante horas.

Assassin's Creed Odyssey es también la entrega con mejor sentido humor, encontrándonos con muchas decisiones que tienen efectos desternillantes.

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No diré demasiado sobre los elementos mitológicos y "poco realistas", más allá de que en el juego todo queda perfectamente explicado. Es más, de esta forma se logra una mayor variedad en cuanto a habilidades y situaciones. Situaciones que, por cierto, nos regalan algunos de los mejores momentos del juego... Tened en cuenta que el período en el que se desarrolla este Assassin's Creed es el que más se aproxima a la Primera Civilización y la era de los Isu, así que en Odyssey encontramos respuesta a algunos de los mayores misterios de toda la saga.

Al margen de la ley

En Assassin's Creed, y salvo en contadas excepciones (como Rogue), solemos estar del lado de los buenos. Algunas entregas han dejado caer que quizás los templarios no sean tan malos ni los asesinos tan buenos, pero por lo general siempre se nos coloca en posición de hacer lo correcto. Origins nos puso en la piel de un medjay, que venía a ser la policía del antiguo Egipto. Pero Odyssey rompe con todo y nos convierte en misthios, término griego que se utiliza para referirse a personas que han sido contratadas para realizar un trabajo... Principalmente mercenarios.

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Desde una perspectiva jugable, esto justifica que podamos tomar decisiones "malas", como mentir, robar o matar cuando nos tocan las narices. Y también da pie a aceptar todo tipo de contratos, como asesinar civiles que simplemente han molestado a la persona que paga. De hecho, juraría que es el primer Assassin's Creed en el que es posible atacar a civiles sin que aparezca el aviso de desincronización. Claro que los civiles responden a nuestros ataques, y, más importante aún: al cometer crímenes se pondrá una recompensa por nuestra cabeza. 

Para esto se ha implementado un sistema a lo GTA: en la parte inferior derecha, una barra crece a medida que cometemos maldades, y cuanto mayor sea su tamaño, más mercenarios y cazarrecompensas irán en nuestra busca. Estos mercenarios tienen su propia pestaña dentro del menú, están divididos por rangos y se nos indica sus puntos fuertes, debilidades y objetos que dejan caer al morir (en esto recuerda ligeramente al Sistema Némesis de Sombras de Mordor/Guerra).

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Esto funciona de cara a añadir un factor de aleatoriedad: quizás estemos convencidos de poder tomar un fuerte o acabar con un objetivo, pero entonces aparece un mercenario (o más) que nos complica el asunto, obligándonos a huir o, peor aún, mandándonos al otro barrio.

También se han añadido las conquistas, que nos permiten debilitar el poder de una región para organizar una batalla campal. A pesar de su espectacularidad, probablemente es el apartado menos aprovechado, pues las recompensas por participar (objetos legendarios) no resultan especialmente llamativas, y no se aprecian grandes diferencias entre que Atenas o Esparta dominen un región.

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Y dado que Grecia se divide en numerosas islas, se ha vuelto a apostar por la navegación como método de transporte principal. En lo que a mecánicas se refiere es calcado a Black Flag, aunque se ha incluido alguna novedad interesante, como poder reclutar lugartenientes por todo el mundo (como curiosidad, Evie Frye se puede unir a nuestra tripulación como desbloqueable del Ubisoft Club) y efectos a cámara lenta al destruir naves enemigas. Además, no existen tiempos de carga al atracar en ningún puerto, lo que contribuye a tener la sensación de estar en uno de los mundo abiertos más grandes que se han visto. Y si no os convence esta faceta marítima podéis estar tranquilos, porque no tiene tanto peso como lo tenía en el juego de Edward Kenway. Como la conquistas, es una opción más en un juego ya de por sí gigantesco.

Pero mi novedad favorita, con muchísima diferencia, es el Culto de Kosmos, una de las facetas "más Assassin's Creed" que se ha visto en mucho tiempo. Este culto es nuestro enemigo principal durante el juego, y está compuesto por un gran número de miembros. Recuerda a la Orden de los Antiguos de Origins, pero con la diferencia de que no todos están ligados a argumento principal. A algunos de ellos los conocemos a lo largo de la aventura, pero la gran mayoría son objetivos opcionales. 

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Tenemos una pestaña desde la que se nos detallan las distintas ramas del culto, cada una compuesto por varios miembros y un líder, pero al principio sus identidades serán un misterio para nosotros. Al pinchar sobre cualquiera de ellos, se nos dan pistas para descubrir quiénes son: quizás tengamos que hacernos con el tesoro de la nación de un fuerte para descubrir una carta, o participar en las misiones secundarias de una zona, o acabar antes con otro miembro del culto. Y una vez descubierta su identidad podemos ir a por ellos en cualquier momento, claro que podemos encontrarlos en situaciones muy distintas, que generalmente dependen de su estatus social.

Son, a grandes rasgos, más de cuarenta objetivos de asesinato a los que tenemos que descubrir investigando las pistas, y a los que podemos asesinar de la forma que creamos conveniente. Es una idea fantástica que, como el sistema conversacional, me encantaría volver a ver en próximas entregas.

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La Grecia de las oportunidades

Las misiones de Assassin's Creed Odyssey requieren una explicación detallada, porque tienen bastante tela que cortar. Hay tal cantidad de ellas que rápidamente tenemos el listado abarrotado de distintos tipos: varios arcos argumentales para la historia principal, secundarias, secundarias que se abren con sub-secundarias y nos invitan a visitar partes alejadas del mundo, misiones de cazarrecompensas, contratos... De nuevo, de forma similar a The Witcher 3, en las ciudades encontramos una estatua donde se aglutinan distintos tipos de encargos. 

Al principio, esto provoca que la pestaña misiones se un auténtico caos. Pero pronto descubrimos que muchas, especialmente las que tiene un límite de tiempo, son puro relleno. Pero no os asustéis: Odyssey cuenta con una cantidad asombrosa de misiones con historia (y algunas de mucha calidad, a destacar la trama que se desarrolla en Miconos) y las de tiempo limitado están ahí, básicamente, para hacer que el juego sea infinito, "regenerándose" cada cierto tiempo. Algo que, por otro lado, tampoco tiene mucho sentido; llevo más de 50 horas de juego y aún me queda muchísimo por hacer.

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Como en Origins, también habrá eventos especiales. Y hay misiones semanales para obtener oricalco, una moneda especial utilizada para comprar objetos únicos en la Oikos olímpica (viene a ser el equivalente de Reda en Origins). Estos objetos también se puede adquirir con créditos hélix (que se compran con dinero real), junto a otros objetos estéticos y ahorradores de tiempo. Si habéis jugado a Origins, ya sabéis que esto no afecta de forma negativa a la experiencia.

Recordaréis que en Origins surgía un pequeño problema en relación al nivel de las misiones: prácticamente se nos obligaba a hacer secundarias para poder estar al nivel requerido de las principales. Por el contrario, si cumplíamos demasiadas secundarias nuestro nivel estaba muy por encima y el juego se convertía en un paseo, de ahí que a través de una actualización se introdujera la posibilidad de ajustar automáticamente el nivel de los enemigos al nuestro, lo que se conoce como auto-level.

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En AC Odyssey volvemos a encontrar el problema de tener que cumplir secundarias para estar a la altura (aunque, quizás, resulta algo menos forzado), y se ha optado por hacer del auto-level la única opción, lo que significa que misiones y enemigos se adaptan a nuestro nivel constantemente. Para compensarlo, volvemos a contar con cuatro niveles de dificultad, entre los que podemos alternar en cualquier momento. El auto-level puede romper un poco la sensación de progreso, pero lo cierto es que funciona mejor de lo que cabría esperar, e incluso jugando en normal se mantiene un buen equilibrio, sin resultar ni demasiado fácil ni demasiado difícil.

Con Odyssey también han querido romper con el desarrollo típico de juegos de mundo abierto (siguiendo iconos de un lado para otro), y al iniciar la partida se nos da la posibilidad de activar el "modo exploración", con el que según sus desarrolladores ha sido concebido el juego. De esta forma, en las misiones no se nos indica el lugar específico del objetivo, sino que se nos dan ente dos y tres pistas, como la región y si esta cerca de otra ubicación. Pero al final las pistas son tan obvias, y resulta tan sencillo descubrir el paradero, que esto queda en una mera curiosidad. Pero se agradece el cambio y el esfuerzo por intentar algo nuevo.

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Lo que sí resulta muy interesante es que es posible encontrar objetos de misiones secundarias ANTES de aceptarlas, algo que tiene bastante sentido y que en un juego de semejantes dimensiones puede ahorrarnos bastante tiempo. Además, suele haber líneas de diálogo para acompañar la situación (algo del estilo "pues tienes suerte, ya las he encontrado").

A nivel técnico Assassin's Creed Odyssey está a la misma altura que Origins, lo que quiere decir que es un portento gráfico. La ambientación vuelve a ser uno de los puntos fuertes (¿cuándo no lo ha sido en un Assassin's Creed?), y la diferencia visual entre regiones es sobresaliente. Decimos adiós a las pirámides y la arena para explorar regiones mucho más coloridas: extensas praderas, volcanes, bosques otoñales que contrastan con el rosa de los cerezos en flor, campos de trigo, islas mediterráneas, tumbas olvidadas... Y por supuesto no faltan enormes ciudades donde destaca la arquitectura griega, y en las que abundan las estatuas dedicadas a los dioses (aquí se han tomado unas cuantas libertades históricas). La distancia de dibujado vuelve a ser una salvajada que deja sin aliento cada vez que subimos a un lugar elevado, y el efecto de la sangre de los enemigos al derramarse sobre el suelo está particularmente logrado. Visualmente es un auténtico espectáculo, y la iluminación también hace su magia para dejarnos una de las puestas de sol más bonitas que hemos visto en un videojuego.

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La única pega que se le puede poner en este aspecto es que, dada la cantidad de personajes con los que nos cruzamos, a menudo se pueden ver assets, como caras o peinados, que se repiten, dando la sensación de estar ante el mismo personaje varias veces.

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En lo relativo al sonido Odyssey también está a buen nivel: hay varios temas bastante memorables, sobre todo el principal de Kassandra/Alexios, y por supuesto no podía faltar Ezio's Family (que se escucha en todas las pestañas del menú); a estas alturas, creo que ya lo podemos considerar la canción principal de la saga Assassin's Creed. Como viene siendo costumbre, Odyssey está completamente doblado al castellano (salvando algunas frases que se han dejado en griego para meternos en situación), y se escuchan un gran número de voces de calidad, como la de Joël Mulachs (voz habitual de Scarlett Johansson) en el papel de Kassandra o Sergio Zamora (Joaquin Phoenix, Orlando Bloom, Matthew McConaughey... ) en el de Alexios. Y dado que Jordi Boixaderas fue la voz de Leónidas en 300 y se encargó de doblar a Bayek, aquí ha vuelto para prestar su voz al rey de Esparta. Un gran detalle.

Pese a todo, y como ya estáis imaginando, si jugasteis a Origins no vais a poder quitaros de encima cierta sensación de "esto ya lo he visto". La aventura de Egipto era juego fantástico, y los cambios y novedades de Odyssey (que no son pocos) encajan a la perfección con lo ya establecido; su calidad es sobresaliente, y logran forjar un producto que es, a todas luces, mejor. Es más, si el año pasado os saltasteis la aventura egipcia, no temáis subirle la nota a Assassin's Creed Odyssey unos cuantos puntos, hasta la altura de Origins... E incluso más allá.

Así que, un año más, cuesta no volver a recomendar Assassin's Creed, y no sólo a los seguidores de la franquicia: si os gustan los RPG de mundo abierto, harías bien en no perder de vista la Odisea griega. 

Además, ¿en cuántos juegos es posible discutir con Sócrates?

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Valoración

Con Odyssey, Ubisoft ha construido el Assassin's Creed más grande hasta la fecha. Un action RPG de mundo abierto sencillamente descomunal, a la altura de los grandes del género, que ningún fan de este tipo de juegos debería perderse.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

Es un juego COLOSAL. Gran evolución de los aspectos RPG. Gráficamente vuelve a volar muy alto. Decisiones con efectos tangibles sobre la historia...

Lo peor

... aunque a veces se nos "obliga" a seguir un camino. Al tener Origins tan reciente y tomarlo como base, la sensación de déjà vu es inevitable.

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