Burnout Paradise Remastered Apertura Análisis
Análisis

Análisis de Burnout Paradise Remastered para PS4 y Xbox One

Por Alberto Lloret

Versión comentada: Xbox One

Análisis de Burnout Paradise Remastered para PS4 y Xbox One. El mítico arcade de velocidad en mundo abierto de Criterion vuelve 10 años después de su lanzamiento original con mejoras técnicas para adaptarse a PS4 y Xbox One. Pero, ¿la visita al taller ha merecido la pena o se ha quedado en una mejora superficial? Con nuestro análisis vamos a salir de dudas.

El 16 de marzo llega a las tiendas Burnout Paradise Remastered para PS4 y Xbox One, una puesta al día visual del clásico de la velocidad que nos entusiasmó hace diez años y que, por méritos propios, se convirtió en uno de los mejores arcades de velocidad en mundo abierto y que sentó muchas de las bases que luego otros han adoptado y refinado.

Puede que Burnout Paradise, una de las obras más recordadas de Criterion, en su día no fuera el pionero de ese subgénero (por mencionar algunos precursores, Driver en PSone y Need for Speed Underground 2 o Midnight Club en PS2 y Xbox), pero sí que apostó por un esquema de juego y algunas opciones que son ya un estándar en los juegos de conducción en mundo abierto.

Para quienes no pudieron disfrutarlo en 2008, no está de más recordar que Burnout Paradise nos suelta en un ficticio mundo abierto, Paradise City, para que demos rienda suelta a nuestra adrenalina y ansias de velocidad. Aquí las carreras no transcurren en circuitos cerrados, sino que se nos marca el punto de salida y la meta, y cada uno llega como puede.

Estas carreras "tradicionales" son sólo uno de los desafíos que encierra el juego, y que se activan pulsando los dos gatillos del mando en los semáforos. Hay competiciones centradas en conseguir un número mínimo de "takedowns" o eliminaciones de rivales provocando espectaculares colisiones, eventos contra el crono en los que debemos llegar hasta un punto del mapa utilizando atajos, esquivando el tráfico... Todo además regado con retos como recorrer cada calle en el menor tiempo posible o lograr los derrapes más largos en algunas curvas.

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Añade desafíos extra como romper carteles publicitarios, atravesar vallas, realizar saltos, chocar contra vehículos especiales para desbloquearlos... y el resultado era un mundo abierto repleto de cosas por ver, hacer y descubrir. Y eso sin hablar de acrobacias, conducir en dirección contraria o de eventos específicos para según que tipo de vehículos, como las motos. 

Así llegamos a este remaster, que no sólo incluye el juego base, sino también todo su contenido adicional, compuesto por distintos paquetes de vehículos y una nueva zona de juego (Big Surf Island). Una remasterización, a priori, muy atractiva... ¿pero está a la altura de las circunstancias? Pues la respuesta depende un poco de cada jugador.

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Burnout Paradise Remastered sigue siendo el mismo juego de hace diez años, con la misma capacidad para divertir y con mil millones de cosas para hacer. Si lo jugaste en su día, en materia jugable, no vas a ver nada nuevo... El único aliciente para volver a él es que quieras revivir la experiencia, su vertiginoso concepto, o volver a efectuar "takedowns", que sigue siendo de lo más divertido del juego.

Tanto si es el caso, como si llegas de nuevas a Burnout Paradise, no está de más saber algunas cosas. Si empezamos por la parcela técnica, el juego no resulta sorprendente... quizá por la versión original de hace 10 años ya lo era (por ejemplo, ya corría a 60 fps). Gráficamente se nota mejoría en las texturas (hasta 4K en PS4 Pro y Xbox One X), pero es una mejoría relativa.

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No es un remake como Shadow of the Colossus y se nota. Hay efectos "cutres", como el humo al hacer ruedas, que no se han tocado... y es ahí donde se notan los 10 años y que no se haya trabajado más la parcela técnica. No es el único defectillo: la geometría de algunos objetos del entorno, algunos sistemas de partículas, ... Aun con el lavado de cara, se le notan los años.

No es nada realmente grave, pero queda la sensación de que ha sido un esfuerzo "a medio gas", que si se hubiera optado por un "Remaster ++" al estilo de Crash Bandicoot N-Sane Trilogy, se habría culminado un título muy superior, que manteniendo intacta su jugabilidad, habría estado más acorde al poderío de las consolas actuales.

Porque, no nos engañemos, la jugabilidad sigue siendo soberbia. El control sigue respondiendo de fábula, las mecánicas para incrementar nuestro turbo siguen funcionando, como las distintas categorías de vehículos (especializados en acrobacias, en efectuar "takedowns", velocidad...), el sistema de niveles para nuestro carné... todo sigue funcionando.

Lo único criticable en este sentido es que, al tener disponible todo el contenido que se añadió al original vía descarga en los meses posteriores al lanzamiento, es posible progresar de forma más rápida. Desde el principio disponemos de algunos de los coches más veloces o fuertes del juego, lo que permite ganar cómodamente muchas carreras y eventos casi desde el primer minuto de juego, lo que rompe un poco el equilibrio del original y que, quizá, se podría haber dosificado de alguna forma (por ejemplo asociada al nivel de nuestro carné). 

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También se ha mantenido prácticamente intacta la banda sonora (sólo se han eliminado cinco o seis temas), lo cual es de agradecer porque era una de las señas de identidad del original, y contaba con un gran puñado de temas licenciados de calidad. Y si no se hubieran vuelto a incluir, Burnout Paradise Remastered no sería lo mismo.

Sirva como ejemplo Paradise City, el mítico tema de Guns'n Roses, que suena cada vez que cargamos el juego. Un tema difícil de olvidar y que, casi cualquier persona que haya jugado a Burnout Paradise, lo tiene asociado al juego. No haberlo incluido, hubiera sido un error fatal. Bueno, como lo hubiera sido no haber rescatado a otros tantos grupos que vuelven en el remaster: Senses Fail, Twisted Sister, Adam and the Ants... 

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El modo online sigue siendo bastante robusto y, pese a los 10 años que han transcurrido, sorprende lo actual y fresco que se siente, incluso en la forma de invitar a amigos y gestionar la partida, moviéndonos por las opciones con la cruceta sin parar el juego en ningún momento.

Por todo esto, Burnout Paradise Remastered sigue siendo un grandioso arcade de velocidad, divertido, intenso y espectacular, al que sólo se le puede reprochar, o mejor dicho, a EA Games, que no haya apostado por un lavado de cara más profundo (y más por los 39,99 euros que cuesta), porque la jugabilidad sigue siendo deliciosa 10 años después. Eso sí, aun con el parche del día de lanzamiento, el juego se nos ha colgado dos veces (al encadenar más de una decena de takedowns muy seguidos), algo que imaginamos se pulirá con futuras actualizaciones...

Valoración

El clásico de la conducción arcade en mundo abierto se pone al día, pero con una versión a medio gas. El original ya era muy bueno (corría a 60 fps, cuando no se hablaba de estas características), lo que hace que el remaster resulta aún más justito. Como la base es el juego de hace 10 años, se le notan ciertas costuras...

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

Sigue divirtiendo a lo grande. Muy intenso. El control. La banda sonora. La cantidad de cosas que hay para hacer en Paradise Island. El multijugador.

Lo peor

Gráficamente se le las costuras. El original era tan bueno que, en cierto modo, desluce este remaster. Bugs y cuelgues aun con el parche "Day One".

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