Análisis de Little Big Adventure: Twinsen's Quest, remake de una de las aventuras más simpáticas de los 90

Una de las aventuras más entrañables de los años 90 ha vuelto con un remake que moderniza su control y gráficos. Analizamos Little Big Adventure: Twinsen's Quest.
En 1994, el mundo de los videojuegos vivía un cambio constante: el apogeo del multimedia, los gráficos poligonales, las consolas de 32 bits... Era necesario forjarse una personalidad fuerte para destacar entre tanta innovación. Uno de los juegos que lo consiguieron fue Little Big Adventure para PlayStation y PC, que ahora regresa con Twinsen's Quest para PS4, PS5, One, Series X|S, Switch y PC.
La aventura original sorprendió por su mezcla de fondos pre-renderizados y personajes poligonales, pero sobre todo por una jugabilidad muy única y una ambientación a medio camino entre los cuentos infantiles y los dibujos animados. Twinsen, su protagonista, se ganó el cariño de los fans de las aventuras que lo conocieron a mediados de los 90.
Aunque tuvo una secuela y durante mucho tiempo se ha intentado que hubiera una segunda parte, la empresa creadora, Adeline Software, fue absorbida y desapareció hace mucho. Ahora, el equipo 2.21 ha recuperado los derechos y en apenas un año ha diseñado un remake en el que, además, han participado algunos de los desarrolladores originales.
Tanto la mayoría del desarrollo como el grueso de la historia son los mismos: en el mundo ficticio de Twinsun, sus antropomórficos habitantes están siendo sometidos por la tiranía del doctor FunFrock, pero Twinsen, un joven proveniente de un gran linaje mágico, se rebela contra el sistema cuando su hermana Luna es secuestrada por los guardias.
A partir de ahí arranca una aventura en la que hemos de rescatar a Luna, pero también ahondar en las habilidades mágicas de Twinsen y descubrir antiguas civilizaciones y profecías del planeta Twinsun.
El desarrollo toma las características de una aventura con toques de acción, siempre en tercera persona y en perspectiva isométrica, sin posibilidad de girar o acercar la cámara.
En el juego original, no había cámara como tal y, al llegar a la esquina de una pantalla, pasábamos automáticamente a la siguiente, lo que provocaba que tanto enemigos como items escondidos se reiniciaran en la zona que hubiéramos dejado atrás.
Aquí, tenemos los mismos entornos pero podemos recorrerlos del tirón, sin pausas, lo que otorga una mayor sensación de mundo abierto. Eso sí, podemos entrar en casas, cuevas, etc. para explorar y, entonces sí, los enemigos e items del entorno previo volverán a aparecer si regresamos.

Del mismo modo que la presentación de los entornos se ha vuelto más uniforme y fluida, los movimientos del protagonista también se han reorganizado para que resulten más modernos.
En el original, podíamos elegir entre cuatro modos de movimiento para Twinsen: normal, atlético, agresivo y sigiloso. Según el modo que activáramos, sus movimientos y velocidad cambiaban mucho.
En el nuevo juego, todos los movimientos útiles están integrados, no hay que elegir modo de control. Basta con presionar el stick para que Twinsen corra (algo que antes hacía en el modo atlético), pulsar un botón para que golpee, otro para que finte y otro para que salte.
Sin duda, resulta mucho más natural ahora, si bien es cierto que algunos movimientos quedan un pelín exagerados de más. Es algo que en el juego de 1994 ya estaba presente para dar un cierto tono cómico a la experiencia, pero a veces queda un pelín extraño, especialmente al correr y al saltar.
Hay que recordar que Twinsen no solo ataca cuerpo a cuerpo, sino que usa una bola mágica que regresa sola a sus manos y que puede lanzar a cierta distancia, eligiendo entre una trayectoria más baja y larga o una más alta y corta, en función de donde se encuentre el enemigo.
La recolección de items también se ha simplificado un poco y ahora solo necesitamos encontrar monedas para las diferentes compras y corazones y tréboles para restaurar salud (y como se reinician al entrar y salir de entornos, es fácil conseguir las cantidades deseadas), además de llaves para abrir puertas cerradas.

En ciertos momentos, las misiones pueden requerir items especiales, claro, como tickets de ferry o gasolina para vehículos, pero ahora no tenemos que preocuparnos de recuperar barra de magia para atacar.
Aparte de atacar, hemos de resolver toda clase de puzzles, desde encontrar un objeto que alguien nos pide hasta disfrazarnos para distraer a los guardias, mover cajas a sitios concretos o activar los interruptores adecuados, además de explorar muy a fondo los escenarios. Sin duda, ese sabor de aventura de vieja escuela permanece intacto.
Las misiones y objetivos son muy, muy parecidos a los del original, con pequeños cambios por aquí y por allá, pero si os lo pasasteis en su momento y no tenéis memoria de pez como nosotros, tendréis una gran ayuda para avanzar.
Además, en cualquier momento podemos consultar un mapa general de la isla en la que estemos, amén de un cuaderno en el que tomamos nota de ciertos objetivos activos, aunque incomprensiblemente otros no quedan registrados. Parece un poco aleatorio lo que se anota y lo que no, pero ciertamente tiene encanto el sentir que vamos "dibujando un cuento" poco a poco.
A ello ayuda mucho una estética rediseñada que guarda cierto parecido con la original y que intenta dar un diseño más moderno y "asimétrico" al conjunto, al estilo de otros juegos recientes como Return to Monkey Island. Esta vez, claro, con todo movido en tiempo real, nada de elementos pre-renderizados más allá de algunas escenas de corte.
En cualquier caso, y aunque sigue resultando encantador hablar con elefantes con gafas o robots simpaticones, es verdad que el estilo parece un poco descuidado en ocasiones.

No nos referimos a que apueste por formas simples y colores planos, pues entendemos que eso es una opción estética. Pero a veces hay bastante clipping de objetos y animaciones que se quedan desangeladas.
Algo parecido pasa con el control, particularmente en los combates: aunque ahora todo resulte más fluido, sigue pareciendo muy tosco en la detección de colisiones o en el mero hecho de que hagan falta tantísimos golpes para eliminar a los enemigos.
Por otro lado, la IA enemiga es muy irregular: si nos están persiguiendo, en cuanto nos alejamos dos metros, se dan media vuelta y vuelven a su lugar de origen, a pesar de tenernos delante de sus narices y hay veces en las que atacamos y ni siquiera reaccionan.
Ese comportamiento también se daba en el original, pero en aquellos tiempos pasábamos más por alto esas circunstancias, ya fuera porque éramos más jóvenes o porque, simplemente, la tecnología aún estaba verde. ¡Si es que han pasado 30 años!
A pesar de ello y de otros tantos bugs que se dan por aquí y por allá (efectos de sonido que se atascan, algún personaje que no se comporta como debería...), el juego mantiene un encanto indudable.
Quizá sea por ese diseño de personajes o por lo naif de una propuesta tan directa de buenos contra malos y grandes pasados mágicos, o, simplemente, porque los puzzles y la aventura están bien diseñados y nos animan a explorar y descubrir nuevos entornos poblados por zorros que llavan un bar y elefantes malotes.
También hay muchos momentos de humor, desde triquiñuelas de Twinsen para engañar a los guardias hasta referencias cinematográficas a obras como Regreso al Futuro.
Por cierto, los diálogos en inglés (con subtítulos en castellano) se han vuelto a grabar con nuevos actores y las melodías han sido recompuestas por el mismísimo compositor original, Philipe Vachey.
El resultado es muy agradable y ambiental, con relajadas melodías de cuerda y algunos toquecillos orquestales, todo acompañado de los mismos efectos de sonido que recordaréis de 1994.

En conjunto, el remake de Little Big Adventure es un juego que demuestra, digamos, buen corazón, pero que parece atrapado a medio camino entre los errores propios de otra época y algunos aciertos de nueva hornada.
Si jugasteis al original o queréis presentárselo a jugadores jovencitos que quieran iniciarse en los juegos de aventura (además, está a precio reducido, a 29,99 euros en digital y llegará a 39,99 en físico para PS5 y Switch), es una propuesta interesante y con el atractivo propio de una fábula inocentona y amable. Al resto, quizá la aventura les parezca demasiado "little".
Valoración
Nota 70
Aun con sus númerosos defectos técnicos y bugs, supone una respetuosa mirada al pasado, llena de personajes entrañables. Ideal para veteranos del original y para los más pequeños que quieran iniciarse en las aventuras.
Lo mejor
El encanto del mundo de Twinsen y sus habitantes, algunos puzzles.
Lo peor
El control es demasiado tosco, la IA enemiga. A nivel visual le falta un pelín de rotundidad.
Plataforma comentada: Ps5

Daniel Quesada
Coordinador de vídeo
Daniel Quesada es coordinador de vídeo y escribe en Hobby Consolas desde el año 2000. Especializado en juegos de actualidad y retro.
