Crítica de Amanda Knox: Una historia retorcida, la incómoda versión Instagram de un asesinato real

True crime para la generación del filtro Valencia: Amanda Knox: Una historia retorcida convierte un asesinato real y un juicio mediático tan sexista como bochornoso en una fantasía pop.

A estas altura del streaming, cuesta distinguir qué escama más: si el crimen o el tratamiento que se le da. Amanda Knox: Una historia retorcida, la nueva miniserie disponible en Disney+, quiere demostrarnos que su título es un brindis taimado a su propia existencia.

K.J. Steinberg (Gossip Girl, This is Us) firma la serie basada en el caso real de Meredith Kercher, la estudiante de intercambio inglesa que fue brutalmente asesinada en Italia en 2007 y que se convirtió en todo un fenómeno mediático, social e incluso político en Estados Unidos. A lo de exprimir el dólar no les gana nadie.

Amanda Knox, también estudiante de intercambio estadounidense y su compañera de piso, fue acusada, juzgada y condenada por ello en un procedimiento absolutamente irregular en el que todos los implicados se demostraron profundamente despreciables. Y si no me crees, échale un vistazo al documental que tienes en Netflix.

A Knox se la tildó en los medios británicos como una «zorra», «bruja degenerada», «adicta al sexo» e infinidad de piropos sexistas más en titulares que vendían como churros. Una historia de prejuicios, manipulación y, sobre todo, explotación económica.

Entre las figuras que han promovido el proyecto está Mónica Lewinsky como productora. La otrora becaria de la Casa Blanca y protagonista del escándalo sexual que estalló en la cara de Bill Clinton en 1998, es una activista y personalidad estadounidense que sufrió un juicio mediático similar al de Knox.

¿Que a qué viene esta serie ahora? La respuesta la puedes tener en los libros Waiting to Be Heard: A Memoir y en Free, My Search for Meaning; también en el podcast The Truth About True Crime with Amanda Knox, y ahora en los títulos de crédito cuando termines un episodio y veas en la producción ejecutiva el nombre de «Amanda Knox».

Una historia retorcida (bis)

Amanda es Grace Van Patten (Tell Me Lies, Nueve perfectos desconocidos), una narradora omnisciente que salta entre líneas temporales y rompe la cuarta pared para desgranar su experiencia en Italia, desde su llegada como estudiante de intercambio hasta el juicio que la convirtió en icono involuntario del sensacionalismo mediático.

Hay mucho en sus intenciones, precisamente, de Gossip Girl. Pero, sobre todo, hay mucho de su coincidencia en estreno con Miércoles. La serie de Hulu en Disney+ envuelve la serie en un tono que consiguió tenerme parpadeando de incredulidad durante todo el primer episodio: ¿Comedia negra? ¿Fantasía juvenil? ¿Sátira judicial?

Una mezcla de estilos que pretende reescribir la historia, su historia, con voz propia... o, al menos, comercialmente adaptada a la generación de TikTok. Pon un par de travellings intensitos, potencia los azules y los naranjas, prepara el plano cerrado de una mirada y métele interrupciones de diálogo interno a la voz en off para que interactúe y lo tienes.

Porque la estrategia funciona. Lo que no funciona es la irreverencia de darle una reconstrucción colorida y en tono de sátira millennial más preocupada por la estética que por la reflexión a una historia tan escabrosa que se cimienta sobre la etiqueta «basada en hechos reales» y el cadáver de una adolescente.

Van Patten puede brillar en la interpretación de ingenuidad y desconcierto que demonizaron a Knox, pero nada será suficiente para sacudirse de un planteamiento y una estructura narrativa que bailan entre lo kitsch y lo ofensivo.

No voy a negar la mayor: el espectador medio estadounidense e incluso el público de la etiqueta «joven-adulto» de las librerías puede encontrar atractivo en la serie. Tiene ritmo, estética que coquetea con las intenciones del romantasy, traumas, sencillez narrativa y muchas ganas de ser protagonista.

Pero si te ha interesado el caso, o incluso si estás cansado de la proliferación gratuita del true crime, puede que encuentres lo mismo que yo: un buen cubo de frivolidad vestida de lentejuelas.

Y eso es lo más preocupante, que puede llegar a funcionar. Como el que se lleva el cubierto a la boca mientras ve a cientos de personas desnutridas correr desesperadas detrás de un camión de suministros en las noticias vespertinas. Es nuestro legado: comercializar el morbo con suficiente artificio como para olvidarnos de la realidad.

Tenía curiosidad por esta serie. Por entender su propuesta y descubrir su intención, su fondo. ¿Qué más se puede decir de un caso tan explotado? Pues... nada nuevo. Amanda Knox: Una historia retorcida sólo es una recreación de ritmo brillante y atmósfera irreal que busca reconocimiento en el insaciable público del true crime, pero juvenil.

Se puede entender el interés de Knox por reescribir su historia. En la enésima oportunidad, vaya, pero ninguno nos cambiaríamos por la bochornosa persecución que la tuvo cuatro años en prisión y condenada de por vida en su regreso a casa. 

Tiene sus intentos de reflexión feminista, de búsqueda de redención e incluso de ajuste de cuentas mediático. Lo que es inconcebible es que lo haga con el mismo enfoque estilizado y gamificado que convirtió su vida en el circo del que reniega. Qué irónico... y qué rentable.

Valoración

Nota 54

Amanda Knox tiene todo el derecho a reescribir su historia; el problema es hacerlo frivolizando con su estética y su estructura como en una comedia negra adolescente. Una tragedia real convertida en true crime pop con filtros de fantasía.

Lo mejor

Grace Van Patten reencarna con muchísima fidelidad el carácter desconcertante de Amanda Knox.

Lo peor

La frivolización salvaje y la imposición del tono fílmico del momento para comercializar un asesinato real.

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