Las chicas del cable 3
Análisis

Crítica de Las chicas del cable temporada 3, ya en Netflix

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de la temporada 3 de Las chicas del cable (Cable Girls), ya disponible en Netflix. Esta serie de época está protagonizada por Blanca Suárez, Maggie Civantos y Ana Polvorosa. Ha sido una de las series españolas más comentadas de los últimos tiempos, pero... ¿Está a la altura de su popularidad?

No es difícil imaginar que esta tercera temporada de Las chicas del cable no queda en modo alguno resulta por completo, puesto que Netflix ya ha anunciado su cuarta temporada. Con un final muy abierto, nos quedamos a las puertas de contestar varias preguntas importantes acerca de las tramas que envuelven a las protagonistas. ¿Cuál es el problema? Que a estas alturas podemos esperar cualquier cosa, de modo tal que, aunque ese desenlace pretende ser de lo más intrigante, nos deja encogidos de hombros pensando que ya se sacarán un nuevo conejo de la chistera.

Como es norma ya desde su lanzamiento, la credibilidad histórica de esta serie está totalmente perdida: no concuerdan hechos históricos, atuendos, atrezzo ni tampoco movimientos sociales... y, por encima de todo, la música y la ambientación. Hay unos cuantos puntapiés a la verosimilitud cronológica en cada episodio, así que, si eres de los que ya se ha acostumbrado a estas licencias, a lo mejor acusas menos el golpe. 

Menos justificable y perdonable es lo que hacen con los personajes: el guión va y viene, traicionando por completo su esencia en pos de abrir posibilidades a unos guiones de lo más artificiosos. La herencia inesperada, el bebé robado y el rey diabético... con estos ingredientes podría confeccionarse un mal chiste, pero no, parece ser que fueron unas ideas de un brainstorming que salieron adelante para la tercera temporada de Las chicas del cable.

Desde el 7 de septiembre están disponibles en Netflix los nuevos capítulos titulados: "El tiempo", "La muerte", "La verdad", "La venganza", "El pecado", "La lucha", "La esperanza" y "El destino", como siempre guiados por la voz en off del personaje de Lydia/Alba a la que da vida la siempre cariacontecida Blanca Suárez.

En esta nueva tanda de ocho episodios de Las chicas del cable, se amplifica el calado dramático (sí, aún más) y se busca acentuar el tono de thriller, dejándose de lado las cuestiones empresariales y relativas a la compañía telefónica que da nombre a la serie e introduciendo abundantes y grandilocuentes giros de guión. En pocas palabras: se apuesta más por el culebrón, pero extractándole cualquier ápice de sentido del humor.

Si os ha dado alguna vez por desconectar la neurona viendo culebrones venezolanos, sabréis lo importante que es tener un alivio cómico en la narrativa y también conoceréis algunos recursos que sirven para mantener el interés de los espectadores, como cortar la acción en un punto álgido para recuperarlo en el siguiente episodio variando por completo el resultado de una acción de dábamos por hecha. Así se han dado resurrecciones milagrosas muchas veces. En esta temporada, la serie de Netflix ignora la vertiente cómica, pero sí utiliza este último recurso (y seamos francos, hacerlo en varias ocasiones en una tanda de solo ocho episodios, es abusivo y en exceso tramposo).

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A nivel técnico, la acción hace imprescindible el uso de efectos especiales: tenemos incendios, accidentes, explosiones... Y el resultado es bastante mejorable. Al mismo nivel están las interpretaciones, en gran parte por una dirección de actores muy poco firme. Da la sensación de que, en algunos momentos, el cuerpo actoral no tiene ni idea de dónde tiene que mirar o qué tiene que expresar más allá de recitar sus teatrales textos.

Lo que más llama la atención es su absoluta falta de pretensiones y su escasísima ambición, sobre todo teniendo en cuenta que se la está intentando promocionar como una de las series españolas más importantes del momento. Contando con personajes fuertes e interesantes, Las chicas del cable prefiere quedarse encasillada como un folletín populachero en el que tienen que pasar muchas cosas y a toda velocidad antes de profundizar mínimamente en cualquier tema que requiera algo de materia gris.

Todo es acelerado y repentino y, por desgracia, se resuelve con la misma diligencia y falta de calado. Todo es igual de insólito pero a la vez insustancial: no hay consecuencias, todo vale. Y eso es muy cansino y superficial, porque el espectador se cansa de que le tomen el pelo y le hagan perder el tiempo.

Valoración

En su tercera temporada Las chicas del cable termina de quitarse la careta: es un culebrón que se desarrolla a marchas forzadas en el que poco importa más allá del morbo y de los cliffhanger forzados de último momento.

Hobby

50

Regular

Lo mejor

Alguna incorporación interesante al reparto y la recuperación de personajes que creíamos perdidos.

Lo peor

Tiene saltos de eje, fallos de raccord y una ausencia de coherencia total. Pierde el sentido del humor lanzándose de cabeza al culebrón puro y duro.

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