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La corresponsal
Análisis

Crítica de La corresponsal, drama biográfico con Rosamund Pike

La corresponsal es un dama biográfico del documentalista estadounidense Matthew Heineman que retrata a la corresponsal de guerra Marie Colvin, papel interpretado por Rosamund Pike.

La figura de Marie Colvin es el eje central de la película La corresponsal (A Private War), un drama biográfico que aborda su incesante trabajo como corresponsal de guerra en distintos conflictos bélicos en los que se sentía obligada a ser testigo de la barbarie para poder difundir la verdad y elevar la voz de los débiles por encima de versiones oficiales, los encubrimientos y las medias verdades, cuando no las mentiras manifiestas.

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Su misión: retratar un conflicto desde dentro, desenmascarar los hechos y conmover, en suma, a la opinión pública aportando datos, pruebas e imágenes irrefutables. Marcar la diferencia incluso por el bien de la dignidad de los seres humanos con historias individuales atrapados en la encrucijadas letales. A las pruebas nos remitimos: se la atribuye la salvación de las vidas de 1.500 mujeres y niños en Timor Oriental y fue una de las personas más implicadas en la cobertura de los levantamientos de la Primavera Árabe informando desde Túnez, Egipto y Libia por no hablar de la guerra siria de la que no tuvo posibilidad de retornar.

Ataviada con un parche negro desde que una granada le hiciera perder un ojo en una ataque mientras cubría la Guerra Civil de Sri Lanka, la periodista, que trabajó para The Sunday Times a partir de 1985, tuvo una prolífica carrera profesional que la hizo merecedora de distintos reconocimientos: Periodista del Año 2000 por la Asociación de Prensa Extranjera, Courage in Journalism de la International Women's Media Foundation, y hasta en tres ocasiones Foreign Reporter of the Year de los British Press Awards.

Entre tanto, tenía que lidiar con las consecuencias de haber presenciado atrocidades con las que tendría que convivir el resto de sus días (amputaciones, heridas mortales, fosas comunes, muertes de hombres, mujeres y niños y las condiciones infrahumanas que cualquier guerra acarrea para millares de civiles apresados en las garras de la violencia y el desamparo institucional).

El guión de La corresponsal es obra de Marie Brenner (autora asimismo de la película de 1999 El dilema), en base al artículo de Vanity Fair titulado "Marie Colvin's Private War". En él se recoge, por supuesto, información acerca de los reportajes de Colvin y su faceta profesional, pero también los gravísimos problemas de ansiedad acarreados por el síndrome de estrés postraumático que vino arrastrando a lo largo de los años y que impactaron de lleno en su vida privada pero, sobre todo, su enorme compromiso con su trabajo, por encima de todo.

Brenner además está escribiendo, también en base a un artículo periodísitico, el guión de la que podría ser la próxima película de Clint Eastwood y que tiene como título provisional The Ballad of Richard Jewell.

Entre los aspectos más interesantes de la película, está la forma en la que rinde homenaje a Marta Gellhorn, considerada como una de las periodistas de guerra más importantes del siglo XX e influyente escritora que es el espejo en el que aspira a mirarse Colvin. En este sentido, es un buen punto de ancla que el personaje lleve siempre consigo el libro de "El rostro de la guerra" en el que Gellhorn relataba sus experiencias en conflictos tan dispares como la Guerra Civil española, las guerras de Finlandia, de China, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Java y las guerras y conflictos en Oriente Próximo, Centroamérica o Vietnam.

Todo lo bien que funciona el personaje, en la medida en la que están perfectamente retratadas sus obsesiones y conflictos profesionales (decidir cuándo dar marcha atrás, saber hasta dónde presionar para encontrar pruebas o para hacer públicas informaciones incómodas), lo tiene de débil a la hora de mostrar el plano personal. Probablemente es un problema que viene dado de la escasez de información al respecto: puedes creer conocer a un personaje más o menos público por contar con algunos datos sobre sus matrimonios, pero meterte en su cama es harina de otro costal. La gran pregunta es: ¿era necesario?

Rosamund Pike, aspirante al Globo de Oro en la pasada edición de los premios por su comprometido trabajo en esta cinta, consigue ser bastante creíble en los momentos críticos, pero el espectador deja de ver al personaje y ve a la actriz en los momentos de mayor intimidad. Hay buenas razones para ello... La corresponsal no es fiel en exceso a la realidad: la forma en la que conoció a Paul Conroy (Jaime Dornan en la ficción, tratando de escapar de las Cincuenta sombras de Grey) es bastante más interesante en la realidad y tanto David Irens como Tony Shaw, sus intereses amorosos en la película, son personajes ficticios como lo es también el periodista Norm Coburn. Quiere decirse que buena parte de lo que la película narra es una pura mentira que sirve sencillamente como vehículo a la narración y, por tanto, prescindible para el retrato psicológico de una mujer que desde luego daba para un enfoque más pegado a la realidad.

Tampoco profundiza demasiado en los aspectos políticos de su trabajo o en la comunicación del periódico con las autoridades, de modo que el plano periodístico queda relegado a un segundo plano en situaciones en las que el guión podría haber sido mucho más valiente.

Sea como fuere, La corresponsal es una película bastante correcta, siempre y cuando uno vaya al cine con algunos de los datos que aquí os ofrecemos para que nadie se lleve a engaño confundiendo realidad y ficción. Quedaos con el coraje de la periodista, el resto es artificio innecesario.

Valoración

Un drama que relata con acierto el lado más valiente de su protagonista, pero hace aguas al abordar otras facetas de su vida.

Hobby

68

Aceptable

Lo mejor

Algunos de los diálogos que Colvin comparte con su jefe, cuando éste le confiesa lo insustituible que es su capacidad para lidiar con el trauma.

Lo peor

La película hace que Colvin verbalice sus contradicciones internas pero no las muestra. Lo que atañe a su vida privada funciona peor que su trabajo.

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