Crítica de Downton Abbey: El gran final - Cómo darle un dignísimo y elegante desenlace a un título imprescindible

Universal Pictures

Crítica de Downton Abbey: El gran final, el tercer y último largometraje de la saga, que cierra la trama con un gran broche de oro y sentido homenaje a Maggie Smith. Estreno el 10 de octubre.

Harían falta muchas palabras para tratar de explicar lo que supone para una fan como la que escribe este texto lo que significa Downton Abbey: su sintonía, sus localizaciones, sus personajes, su evolución, la forma en la que se han ido entremezclando los personajes de la aristocracia con sus sirvientes, el impacto de los acontecimientos, el eco en el tiempo...

Preparad los pañuelos antes de entrar a la sala de cine porque, como era obvio e indispensable, la gran dama Maggie Smith está presente a cada momento a pesar de no estar ya entre nosotros. Falleció a los 89 años en 2024 cuando la película estaba en producción pero su personaje, lady Violet Crawley, condesa viuda de Grantham, es de los que marca a una actriz de por vida.

Y, claro está, también a esta serie primero y saga cinematográfica después que se despide de su audiencia tras el estreno de Downton Abbey y Downton Abbey; Una nueva era. Downton Abbey: El gran final presenta en bandeja de plata con té y pastitas 123 minutos de goce absoluto en el que hay tanto espacio para la nostalgia como para empezar a ver nuevos horizontes haciendo justicia a los personajes.

Es lo que podríamos catalogar como un enorme éxito coral en el que el multitudinario reparto tiene su momento para brillar y para reivindicarse ya sea alcanzando ciertas metras o dejando paso a quienes les reclaman el testigo. ¿Se echa en falta el sarcasmo de lady Violet? ¡Por supuesto! Pero Julian Fellowes ha respetado su carácter y no se permite el desliz de pretender reemplazarla.

Dirigida por Simon Curtis, vuelve a reunir en la gran pantalla al reparto original formado por Michelle Dockery, Hugh Bonneville, Laura Carmichael, Jim Carter o Robert James-Collier, entre otros, a los que se suman Dominic West, Alessandro Nivola o Paul Giamatti.

Una última excursión al interior de la mansión

Downton Abbey: El gran final es una secuela directa de Una nueva era y continúa narrando las vicisitudes de la familia Crawley y el personal a su cargo a medida que se internan en los años 30.

Mary Crawley se ve a sí misma en el ojo del huracán cuando trasciende a la prensa su inminente divorcio de Henry Talbot, algo que no podría llegar en peor momento si se tiene el cuenta el delicado estado de las financias familiares. Y es que, a su regreso, su tío Harold porta malas noticias: la parte de la herencia que cayó en sus manos se ha esfumado haciendo peligrar todo lo demás.

De alguna manera Mary se convierte en una paria en una sociedad que aún considera un escándalo un divorcio, pero su hermana Edith, como gran estratega que es, elaborará un plan para volver a poner de su parte a la flor y nata de la sociedad.

En las cocinas también hay movimiento: el servicio se plantea un nuevo relevo y también importantes separaciones que vendrán a raíz de los cambios en la familia Crawley.

El bullicioso Londres a las carreras de Ascott

Los dos grandes puntos fuertes de Dowton Abbey han sido, tradicionalmente, la relación entre los distintos estratos sociales haciendo tan protagonistas a los personajes de la aristocracia como a los mayordomos, amas de llaves, doncellas y demás personal así como un magnífico diseño de producción que permite que nos empapemos de la moda, las costumbres y el ocio de la época.

Aquí nos damos un verdadero chapuzón en los teatros, las fiestas y hasta en las carreras de caballos de Ascott, con una muestra de poderío en el apartado del diseño de producción que muy pocas películas tienen a su alcance.

Pero lo que de verdad se agradece es que todos esos medios y esa grandiosidad estén puesos al servicio de una historia bonita, amable, no exenta de dificultades, pero siempre conducida hacia un lugar luminoso en el que prevalece el sentido común y el buen gusto.

Los mensajes de una mayor apertura de miras y un camino hacia la relajación de las costumbres, se mantienen intactos y el reparto, como decíamos, brilla creando una complicidad muy singular con los espectadores.

Si te gusta Downton Abbey, El gran final es la culminación de un idilio muy largo: sabe remitirse al pasado y tirar de una nostalgia verdadera (fabulosa secuencia final, con Mary rememorando algunos de los momentos más importantes de su vida) pero también dejar un una mano tendida hacia el futuro que está por llegar aunque ya lo vean nuestros ojos. ¡Larga vida a Downton Abbey y gracias por tanto!

Valoración

Nota 85

¡Larga vida a Downton Abbey! El gran final hace honor a su título hablando de temas como el relevo generacional o el divorcio sin descuidar a sus personajes principales y secundarios. Precioso broche de oro.

Lo mejor

La elegancia, la capacidad de conjugar los nuevos tiempos con la nostalgia y el hecho de que deje tan buen sabor de boca. 

Lo peor

La dolorosa ausencia de Maggie Smith aunque resuena el homenaje a cada instante.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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