Crítica de Enemigos, un drama urbano emocionante, bien interpretado, con valores y garra

Vértice 360

Crítica de Enemigos, el drama urbano dirigido y coescrito por David Valero junto a Alfonso Amador que cuenta con Christian Checa y Hugo Welzel como protagonistas. Estreno el 9 de mayo de 2025.

Enemigos no se lo debe todo a su elenco, pero sí que le debe mucho. El estreno destacado de la semana es un drama urbano que nos lleva a un barrio marginal para presentarnos a personajes que viven su propia realidad. Es una película que respira intensidad y que está rodada con músculo. 

Ningún apartado técnico se queda atrás: el trabajo de cámara en mano, la técnica de anclarla al cuerpo de uno de los actores o incluso a su bici en un momento dado, la planificación del rodaje, la riqueza de planos, la foto o el montaje. Todo fluye bien engrasado y está al servicio de una historia poco convencional en la que triunfan valores positivos que van más allá de los arquetipos.

Si buena parte de las decisiones finales están en manos del director David Valero, que rinde con solvencia tanto en la dirección de actores como en la factura de la cinta, no es menos cierto que se ha hecho cargo de la historia desde su origen, escribiendo el guión original junto a Alfonso Amador.

Enfrentados

Chimo vive con su madre, su hermana y su abuelo en un barrio deprimido. Está ahorrando para comprarse una moto mientras compagina el trabajo en un supermercado con otro de rider pero las cosas no le resultan fáciles. Lleva arrastrando una losa desde los ocho años: el acoso reiterado de "el rubio", un muchacho de su edad empeñado en hacerle la vida imposible.

Siempre que tiene ocasión lo golpea y humilla, le roba el dinero y hace todo lo posible para dejarlo en ridículo incluso grabando sus agresiones y colgándolas en redes sociales. A pesar de su talante afable y de no haber hecho nada para merecerlo, Chimo tiene un enemigo, por más que rehúya enfrentarse a él.

Las cosas, a pesar de todo, empiezan a irle algo mejor. Su hermana le presenta a una amiga con la que empieza a salir y sus amigos y conocidos aportan el resto de lo que le falta para comprarse una moto, de modo que recibe el regalo el día de su 18 cumpleaños con una gran ilusión. 

Ésta pronto se desvanecerá, cuando "el rubio" y sus secuaces se crucen en su camino, le roben la moto y agredan a su pareja, que le abandona instantáneamente. Tras pasar una pequeña depresión, Chimo saldrá del pozo con un objetivo muy claro: ahorrar para abrir un negocio familiar, fortalecerse y recuperar la alegría. 

En ese proceso se encuentra inmerso cuando descubre que "el rubio" ha tenido un accidente con su moto y padece una lesión medular permanente que lo mantiene postrado en silla de ruedas. Puede que sea su momento de vengarse.

Las directoras de casting de Enemigos se merecen que les hagan la ola. Hay muchísimo talento en un reparto encabezado por Christian Checa (1992) y Hugo Welzel (La chica de nieve) pero en el que también hay secundarios de excepción como Estefanía de los Santos (La mesita del comedor), Luna Pamíés (El agua) o José Manuel Poga (En fin).

Puede que inicialmente parezca que estamos ante una película formularia acerca del bullying pero muy pronto Enemigos se despega de las expectativas para ofrecer un viaje emocional mucho más complejo en el que la relación de los dos antagonistas va evolucionando de manera paulatina hasta ofrecer algo mucho más profundo y revelador.

El guión no juzga a los personajes, pero tampoco les exonera de su responsabilidad respecto a sus acciones. Sencillamente pone sobre la mesa valores que no suelen ser los que ganan protagonismo en este tipo de relatos en el que la tragedia parece ser la tónica.

Por el contrario, los buenos consejos de los adultos, las conductas ejemplares, los valores como el perdón, la amistad, el agradecimiento, la compasión o el altruismo, son los vencedores. Hay algo en Enemigos, por esta razón, que nos lleva a sentir esperanza. Canalizar la ira, admitir la culpa y el error, subsanarlo, buscar el equilibrio, no tiene por qué entrar en el terreno de lo imposible.

La idea que late de fondo como se ve es potente y clara, pero es que además está narrada a ritmo vertiginoso y enmarcada con primor por una banda sonora que tiene una doble función: va a acercar mucho el discurso a los jóvenes de hoy pero además le da también una pátina de "poética de barrio". Letras sencillas pero directas y eficientes.

Es obra del productor musical Steve Lean, pionero de la música urbana en España y debutante en la BSO de una película y cuenta con la participación de Remate, incluyendo temas de música urbana de diferentes estilos. También cuenta con Bnet, campeón internacional de Freestyle, quien ha creado varios temas improvisados para la película.

Haber encontrado a Checa y Welzel es una bendición: saben actuar y tienen registro, pero también interpretar desde las entrañas los temas que defienden y definen las circunstancias de sus personajes.

Enemigos sorprende gratamente y cala hondo con su mensaje: visionado muy recomendado para quienes busquen una mirada humana y reconfortante hacia los sinsabores de la vida.

Valoración

Nota 85

David Valero pone en pie una historia conmovedora en la que la banda sonora está perfectamente hilvanada para acompañar el tremendo viraje en la relación de dos enemigos acérrimos.

Lo mejor

El trasfondo, los valores de los que hace gala, el montaje, la música y las interpretaciones.

Lo peor

Muestra una marginalidad un tanto estereotipada, pero los diálogos respiran verdad gracias al elenco. Falta desarrollar a los personajes femeninos.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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