John Wick 3: Parabellum
Análisis

Crítica de John Wick 3: Parabellum, joyita para amantes de la acción

Por Raquel Hernández Luján

Keanu Reeves vuelve a un papel que le está viniendo como anillo al dedo. La tercera película de John Wick vuelve a elevar la acción a unos extremos que os harán soltar más de una exclamación de felicidad.

En línea con la gloriosa Atómica, John Wick 3: Parabellum es una sublimación del cine de acción que hará disfrutar como chiquillos a los amantes de un género a menudo denostado, pero que ha demostrado con creces ser uno de los técnicamente más exigentes. Además, da sentido a las peticiones de quienes creemos que debería crearse un premio o categoría especial que reconociera la labor de especialistas, dobles de acción y coreógrafos que literalmente se dejan la piel para ponernos los pelos de punta mientras observamos sus proezas.

Desde que nos presentaron al John Wick de Keanu Reeves en 2014 en John Wick (Otro día para matar) de forma casi accidental (recordemos los problemas que tuvo para ser distribuida en España, donde llegó además bastante tarde), la franquicia no ha hecho otra cosa que crecer gracias a su originalidad y su capacidad para fundar su propio universo. En él, rige la muerte por encima de todo. Así lo atestiguó John Wick: pacto de sangre y de nuevo lo constata John Wick 3: Parabellum, que arranca exactamente donde se quedó la entrega anterior.

Disfruta de John Wick: pacto de sangre en 4K

Nuestro protagonista se halla en plena huida después de haber profanado el Hotel Continental, violando la norma de no matar a nadie en sus instalaciones. Tras acabar con la vida de un miembro del gremio internacional de asesinos, el precio de su cabeza asciende a 14 millones de dólares, lo que lo convierte en el objetivo número uno de los hombres y mujeres más despiadados del mundo y solo cuenta con unos minutos antes de que se haga efectiva la orden de excomunión.

En busca de algún improbable aliado, intentará volver por última vez a sus orígenes e incluso hacer valer un antiguo pacto de sangre que le irá conduciendo a las más altas esferas de la Alta Mesa, la cúspide del poder, a la que desafiará para conservar su independencia.

Si vis pacem, para bellum

John Wick 3: Parabellum comienza como un western, con un fugitivo sobre el que pende la espada de Damocles después de que se le ponga precio a su cabeza. Y eso no lo decimos solo por el tema de la recompensa, sino porque incluso vemos a John Wick armando su propio revólver de cañón largo y huyendo a caballo por las calles de Nueva York. Olé. Pero ojo, que lo siguen ninjas en moto... Y a partir de ahí se desata la locura: mafiosos bielorrusos, capos residentes en Casablanca y un grupo se sabuesos lo perseguirán para cobrarse su botín.

Cada set piece de esta película es una nueva vuelta de tuerca para que podamos disfrutar de todo lo imaginable: peleas cuerpo a cuerpo; cuchillo, faca, hacha o katana en mano; por supuesto, a disparo limpio de revólver, escopeta, ametralladora y haciendo gala de una imaginación increíble para reconvertir cualquier objeto cotidiano en un arma, ya sea un libro o un cinturón. Y seguimos sumando: unos perros amaestrados que son una delicia en pantalla al lado de una Halle Berry que añade algo que veníamos echando en falta, unos cuantos estrógenos muy bien explotados, y que nos dejan incluso con ganas de más.

A lo largo de las dos horas y cuarto que dura esta película de acción y tras un comienzo tan vigoroso, se percibe algún que otro leve bajón de ritmo, pero se recupera en su tramo final. Es evidente que el ingrediente que todo lo sazona es la fantasmada (eso vamos a ver al cine, ¿cierto?), pero no se mide bien la frenada en el tramo final. No es que lo que se le exija a la película sea exactamente verosimilitud, porque de ser así quedarían áreas enteras despobladas y se acabaría la munición de todas las armerías neoyorquinas (a cinco tiros por muerto, ya nos diréis...) pero sí, al menos, cierto nivel de credibilidad dentro de su propia lógica interna.

En cualquier caso, lo que han conseguido grandísimas franquicias de acción como las de James Bond, Misión imposible o Jason Bourne, que básicamente es crear su propio universo y darle una continuidad en el tiempo, lo está consiguiendo John Wick de una manera menos elegante y ligada a las instituciones estatales y mucho más loca (también más desatada y divertida). Creemos tener una idea de cómo funciona el MI5, la CIA o el MI6 porque estamos fritos de ver películas y series al respecto, pero descubrir quién y cómo rige el mundo de los asesinos de la Alta Mesa, su lenguaje interno, y sus códigos de honor es impagable. 

Menudo despliegue de creatividad a la hora de llevar todo esto a la pantalla, destrozando el entorno digital: esas telefonistas tatuadas, esas palomas mensajeras no rastreables, esas monedas acuñadas para las transacciones, esas responsabilidades y consecuencias asumidas y selladas con sangre... Es todo un deleite absoluto. Porque es diferente, porque es divertido.

John Wick 3: Parabellum

John Wick 3: Parabellum introduce nuevos elementos y personajes que seguirán explotándose en futuras películas. Que siga el show: Chad Stahelski tiene toda nuestra atención de cara a éste y otros futuros proyectos como la serie Gangsters of Shanghai, la miniserie Rain y las películas anunciadas Kill of Be Killed, basada en el cómic de Ed Brubacker, y Highlander, el remake de Los inmortales. Ganazas de verlo todo. 

Valoración

Parabellum es un gustazo para los amantes de la acción: cierra un tríptico, sí, pero abriendo a su vez la saga y ampliando el mundo conocido con nuevos personajes y detalles sobre el pasado y los orígenes de John Wick. Habrá cuarta entrega y la esperaremos con ganas.

Hobby

88

Muy bueno

Lo mejor

Es arriesgada, original, más bruta que las anteriores y se pasa volando. Halle Berry y sus perros son un añadido fabuloso que deja con ganas de más.

Lo peor

Tiene un bajón de ritmo hacia la mitad (aunque para coger carrerrilla y seguir sorprendiendo después, por fortuna). John Wick parece inmortal.