Crítica de Un novio para mi mujer: un correcto remake que se presta a hacernos pasar un buen rato

Un novio para mi mujer

Crítica de Un novio para mi mujer, la comedia remake de la película homónima argentina de 2009 dirigida por Laura Mañá y protagonizada por Belén Cuesta, Diego Martín y Hugo Silva. Estreno el 22 de julio de 2022.

Esta semana llega a la cartelera una comedia basada en una película argentina de igual título: Un novio para mi mujer. Se trata de un nuevo acercamiento al género por parte de Laura Mañá que debutó en el 2000 con Sexo por compasión y ha ido explorándolo en otras películas como Morir en San Hilario, La vida empieza hoy o la más reciente Te quiero, imbécil.

Lo primero que hay que resaltar es la bicefalia de la filmografía de Mañá, que demuestra un fuerte compromiso en sus tv-movies y dramas como Palabras encadenadas, Ni Dios, ni patria ni marido o los biopics centrados en Clara Campoamor, Concepción Arenal y Federica Montseny en contraste con obras mucho más ligeras, como la que hoy nos ocupa y de aspiración netamente comercial.

Un novio para mi mujer entraría en el saco de los recientes remakes de películas argentinas que hace que nos preguntemos si la comedia española no estará pasando por un mal momento, habida cuenta de que no deja de explorar historias ya contadas en lugar de buscar otras nuevas.

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Crítica de Un novio para mi mujer, la nueva comedia de Laura Mañá

Sea como fuere, gracias a un exitazo rotundo de taquilla, fue una de las películas argentinas que mejor logró posicionarse a la hora de vender sus derechos para remakes en el extranjero, con dos adaptaciones ya estrenadas: la versión surcoreana All About My Wife de 2013 y la italiana Un fidanzato per mia moglie que se estrenó en 2014.

Además, Hollywood lleva un tiempo tratando de realizar su propia adaptación de la cinta, que también ha vendido sus derechos a México, a Chile y a China. Todo este chorro de información es para que quede claro que el mensaje que manda Un novio para mi mujer no solo es universal sino que cumple lo necesario para ser muy exportable y exprimir su lado cómico en cualquier rincón del globo.

 

A fin de cuentas, se trata de desenmarañar las relaciones humanas, aunque sea desde el humor y, sobre todo, reflexionar sobre qué es aquello que nos llena, nos hace felices y nos permite afrontar la vida con alegría. Nadie quiere a su lado a una persona apagada y triste, pero también tenemos todos derecho a pasar por baches y a reinventarnos.

En fin, la película arranca retratando a una pareja en crisis: Diego contempla cómo su esposa Lucía vive de forma constante en la mayor de las negatividades. Parece que hubiera perdido el filtro: todo le parece mal y no tiene pudor en mostrarlo cada vez que tiene ocasión. Por otra parte, ha dejado de cuidarse y su marido ya no le encuentra el atractivo. 

Harto de sus quejas busca apoyo para salir adelante y recibe un curioso consejo de su amigo Carlos: ya que es incapaz de decírselo a las claras, quizás puede tentarla recurriendo a un seductor de la vieja escuela, Cuervo Flores, que por un módico precio puede enamorarla y propiciar que lo abandone.

De esta forma sería ella quien acabara con el matrimonio y liberara a Diego: todos contentos. O no. Porque a raíz de ese encuentro y de algunos cambios en su ecosistema laboral, Lucía va a recuperar el brillo, la ilusión de vivir y las ganas de ser feliz sin renunciar a su forma de ser del todo... así que lo mismo Diego ha cometido un error irremediable.

Si hay algo que destaca en la película, es el casting, muy apropiado: a Diego Martín le pega el rol de marido pusilánime, a Joaquín Reyes el de amigo "enterao" y a Hugo Silva, el rollo de seductor salvaje y algo desastrado. Pero quien verdaderamente roba el show es la protagonista: Belén Cuesta.

La actriz ha demostrado ya en muchas ocasiones que tiene una vis cómica magnífica pero además está sabiendo escoger distintos papeles en los que explora distintos registros: nada tiene que ver su papel en Paquita Salas con el de La casa de papel (con un humor más negro) o el de Ventajas de viajar en tren, Hasta que la boda nos separe o Sentimental, por quedarnos con algunos trabajos recientes.

Además es la evolución de su personaje la que impulsa toda la historia y muestra de forma muy convincente todo ese espectro de emociones que se van desencadenando en ella y la corriente que crea a su alrededor. 

Parece bastante claro que la historia de Pablo Solarz tiene la capacidad de moldearse de formas distintas, pero siempre con un denominador común: un humor fresco y algunas enseñanzas sobre la forma en la que nos relacionamos con los demás y con nosotros mismos. Las sensibilidades para acercarse al tema pueden ser dispares, pero la trama tiene alma.

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VALORACIÓN:

Laura Mañá dirige un remake solvente, con buenos intérpretes y una historia simpática y fresca. Recomendable para pasar un buen rato y de paso darle una pensada a qué es lo que nos hace felices y brillar.
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LO MEJOR:

Lo divertidísimo que es el papel de Belçen Cuesta al comienzo de la película: la presentación de su personaje es brutal.
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LO PEOR:

La película termina cayendo un poco en terreno previsible y edulcorado. Con todo, tiene sus cositas interesantes.
Hobby

68

Aceptable

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