Te quiero, imbécil
Análisis

Crítica de Te quiero, imbécil, comedia romántica protagonizada por Quim Gutiérrez y Natalia Tena

Por Raquel Hernández Luján

Love is in the air! Crítica de Te quiero, imbécil, la comedia romántica protagonizada por Quim Gutiérrez y Natalia Tena que se estrena en cines el 24 de enero de 2020.

Quim Gutiérrez parece sentirse cómodo en el género de la comedia romántica: si hace apenas unas semanas estrenaba en Netflix El vecino, ahora en cines podremos verlo en Te quiero, imbécil. Lo cierto es que, a pesar de ser un buen actor con muchos registros, el humor le sienta bien y en esta cinta rinde mucho mejor que en la mencionada serie de televisión.

En ella da vida a Marcos, un hombre a la deriva una vez que su novia, con quien ha compartido ocho años de su vida, decide dejarlo... Justo el día en el que le pide matrimonio. Y ahora ¿qué?, se pregunta nuestro protagonista rompiendo la cuarta pared y dirigiéndose directamente a los espectadores.

De momento, se pone en manos de su mejor amigo, un macho alfa en toda regla que le confunde más de lo que le ayuda. Por su cuenta descubre que, para ser un hombre del siglo XXI y, se supone, para interesarle a las mujeres, necesita mejorar en muchos aspectos. 

Siguiendo a un youtuber gurú que parece tener respuestas a todas sus preguntas al que da vida un hilarante Ernesto Alterio (Ventajas de viajar en tren), Marcos empezará a cuidar su alimentación, a hacer ejercicio físico, a vestirse para resultar atractivo y en resumen, a madurar.

Inesperadamente se cruzará en su camino una antigua compañera de su instituto, Raquel (Natalia TenaThe Mandalorian), que le abrirá los ojos y tratará que deje de comportarse como un imbécil, como sugiere el título de la película.

Te quiero, imbécil

Te quiero, imbécil cuenta con un guión coescrito por Abraham Sastre e Iván Bouso y con la dirección de Laura Mañá, conocida tanto como actriz como por haber dirigido proyectos anteriores como Sexo por compasiónPalabras encadenadas, Morir en San Hilario, Ni Dios, ni patrón, ni marido, La vida empieza hoy y series de televisión como Clara Campoamor. La mujer olvidada o Concepción Arenal, la visitadora de cárceles.

Y en cierta medida supone un soplo de aire fresco en la medida en que indaga en la configuración de las nuevas masculinidades y consigue hilvanar unos cuantos chascarrillos que recuerdan incluso a Cuando Harry encontró a Sally (Natalia Tena tiene incluso un momento de orgasmo fingido que apunta en esta dirección).

Marcos se mueve entre dos corrientes bien distintas tratando de encontrarse a sí mismo: de un lado los consejos que le llevan a enmascararse y a hacerse pasar por quien no es, (aunque de paso también le procura cierto grado de progreso personal al salir de su área de confort) y de otro lado "soltarse la melena" para disfrutar de la vida sin prejuicios. Entre tanto, la realidad le va dando bofetadas llevándolo de un lado a otro.

Te quiero, imbécil

De primeras descubre que las mujeres no siguen los mismos códigos que en los 90 y que ni se dejan arrastrar ni deslumbrar con facilidad, siendo dueñas de su sexualidad y, para más INRI, que ha estado tanto tiempo con su ex que no se concibe con otra persona.

Los gags de la película funcionan bastante bien, sobre todo como relato generacional, al mostrar las dudas y las zozobras de los treintañeros que se han visto obligados a madurar y a pasar por determinados hitos como comprender que para gustar primero tienes que "gustarte". En el lado de los inconvenientes, el retrato de la feminidad es bastante corto de miras: en general las mujeres resultan demasiado agresivas e interesadas como si estuvieran siempre "a la caza" y les interesara solo la carcasa. Esto hace que el discurso sea bastante más rancio de que lo que puede parecer en un pricipio y que pierda algo de frescura.

De rebote y para bien, encontramos una crítica mordaz a los gurús, esos que van de "consejos vendo que para mí no tengo" con las apariciones esporádicas de un camaleónico Ernesto Alterio, cada vez más fino a la hora de escoger sus papeles. Ya disfrutamos de su trabajo reciente en Ventajas de viajar en tren y en otras anteriores comedias como Lo dejo cuando quiera y Perfectos desconocidos y no deja de darnos grandes papeles, también en registros como el drama La sombra de la ley. Se nota que cada día disfruta más componiendo sus personajes aportando una gran chispa a cada proyecto.

De Natalia Tena, no se puede decir nada malo: el papel le va como anillo al dedo y tiene la capacidad de enternecer y hacer con su desparpajo. Hasta canta sin que den ganas de taparse los ojos... 

Te quiero, imbécil no consigue despegarse demasiado del manual al llegar a la conclusión final, donde el guión no arriesga absolutamente nada. Eso sí, busca dejar de buen rollo al espectador tirando de los buenos recuerdos que al espectador medio le traerá el temazo "I'm Gonna Be" de The Proclaimers que le imprime una capa de barniz extra al desenlace.

Valoración

Otra comedia romántica... No innova demasiado en la fórmula, aunque sí incorpora algunos elementos generacionales que pueden hacerle cierta gracia a los treintañeros que pasaron por el calvario de la metrosexualidad en busca de sí mismos.

Hobby

62

Aceptable

Lo mejor

Los insertos de Ernesto Alterio como youtuber polifacético y Natalia Tena, en un rol muy "achuchable".

Lo peor

Le falta ritmo en algunos pasajes y recala, queriendo o sin querer, en los tópicos de siempre.

Y además