Análisis

Crítica de Open Windows, con Elijah Wood y Sasha Grey

Por Daniel Quesada

CRÍTICA DE Open Windows - 2014 - DIRIGIDA POR Nacho Vigalondo - PROTAGONIZADA POR Elijah Wood, Sasha Grey y Neil Maskell. Ya en cines. ARGUMENTO: Nick es un gran fan de la actrill Jill Goddard, pero cuando consigue una cita con ella gracias a un concurso de internet, la chica pasa de él. Un anónimo decide compensarle dándole pistas desde su ordenador sobre su paradero. Sin embargo, parece que los planes de este misterioso personaje son más oscuros de lo que parecía en un principio...

Está claro que el director Nacho Vigalondo, como buen "geek", es un fan del thriller. Ya lo demostró con la notable Los cronocrímenes, así que tras pasearse por la comedia, ha decidido volver al género con esta Open Windows. El quid ya no se reside en los viajes temporales sino en algo más "tangible" (por irónico que parezca) como las imágenes en la pantalla de un ordenador. Y es que el guión toca muchos temas de la sociedad informatizada actual, de una manera que cualquiera podrá reconocer: la facilidad para "stalkear" a alguien desde el anonimato de nuestro portátil, la obsesión por los ídolos mediáticos, los blogs... Y, en la línea de la clásica Tesis, una reflexión sobre si somos capaces de anteponer el morbo al sentido común.

El día que Elijah Wood se pasó Watch Dogs

El actor protagonista, Elijah Wood, no es novato en esto de los thrillers "de situación". Ya lo pudimos ver en Maniac o en una más clásica Grand Piano, en la que también debía resolver la identidad de un chico malo mientras estaba atrapado en una encerrona desde la que componer un puzzle. Si en ese caso era el escenario de un auditorio, ahora se trata de un "simple" portátil. Y es que, si algo destaca en esta película, es el curioso y estricto uso que se hace de la pantalla del ordenador del protagonista. Durante casi todo el metraje, la acción transcurre ahí. En vez de cortes por montaje, hay rápidos paneos, en los que nuestra "mirada" se mueve entre las ventanas que hay abiertas en su escritorio.

El recurso es útil tanto estética como narrativamente, pues nos vemos obligados a entender que hay una acción que transcurre en los diferentes lugares que registra el PC, pero también suceden cosas alrededor de éste. Así, veremos buena parte de las acciones de Nick (el personaje interpretado por Elijah) gracias a la ventana de la webcam que él mismo usa. Las imágenes e incluso el sonido bailan frente a nosotros con fluidez pero sin llegar a confundir, de tal forma que avanzamos por la historia asimilando el proceso con toda naturalidad. A fin de cuentas, ¿quién no está requeteacostumbrado a moverse entre páginas web, videoconferencias o gestores de archivos hoy en día?

Otras películas han jugado con conceptos similares: resolver una situación límite "en remoto" gracias a las pocas herramientas que hay a mano. En el fondo, por mucho que Vigalondo niegue la influencia Hitchcockniana, hay mucho de La ventana indiscreta en esta película, solo que con juguetes más modernos. Si queréis un referente más reciente, se asemeja bastante a La última llamada o, sobre todo, a Disturbia, pero es de justicia reconocer que Open Windows resulta más radical y efectiva en su forma de presentarnos la acción.

Sí, como si fuera Aiden Pearce, Nick recibe el poder de hackear teléfonos móviles, cámaras de seguridad, páginas web... Al principio, esta mezcla de conceptos, junto al ya citado planteamiento visual, consiguen captar el interés del espectador, que considerará que le están contando una historia actual, de nuestro tiempo. Sin embargo, poco a poco esa sensación se va difuminando debido a ciertas "licencias tecnológicas" que rompen todo el realismo que se nos insinuaba: micrófonos de una handycam con una capacidad de sonido que ya la quisiera el micro direccional de Metal Gear Solid 2, cámaras ping-pong que misteriosamente pueden escanear en detalle todo lo que hay a su alrededor, videoconferencias que se mantienen con una claridad inmaculada en HD aunque se transmita desde un párking...

Hay ciertas cosas que uno puede pasar por alto en aras de dejarse llevar por la historia, pero aquí hay demasiadas fantasmadas como para que no pasen factura a nuestro interés. Eso, por no hablar del misterioso manipulador, que al principio es implacable en las órdenes que da a los protagonistas y luego comete fallos de villano preescolar.

No lo hace mal, la mu-Sasha

Otro de los reclamos de la película, como todos sabréis, es el papel de "damisela en apuros" de Sasha Grey, la cual comenzó su carrera... Bueno, tocando el contrabajo... Ajustando el periscopio... ¡Que hacía cine porno, vaya! Parece que ya ha dado esa faceta por finiquitada a sus 26 años y ahora quiere penetrar (uy, perdón) en otros sectores, como recordaréis los que jugasteis a Saints Row The Third.

La verdad sea dicha: sin ser una maestra, consigue una actuación bastante solvente, al principio como diva petarda (interpreta a la actriz ficticia Jill Goddard) y luego como chica temblorosa en una situación desesperada. Ella y Elijah son los protagonistas casi absolutos de la cinta, con actuaciones puntuales del resto de involucrados en la historia, como el chalado Chord interpretado por Neil Maskell o un misterioso trío de hackers (¡un saludo para mi ex-compi de facultad Daniel Pérez Prada, que interpreta a uno de ellos!). Volviendo a Sasha, ella ha de llevar buena parte del peso de la película, en un rol que (una vez más aparece Hitchcock) parece querer castigar a la pecaminosa mujer exponiéndola al resto del mundo.

¿Qué? ¿Que si enseña pechamen la Grey en la película? Que síiii, pesaos, que siempre estáis con lo mismo...

Vigalondo para bien y para mal

No descubrimos nada si decimos a estas alturas que Nacho Vigalondo se mola a sí mismo. Gracias a eso se permite algunas bufonadas realmente divertidas, como el inesperado arranque de la película, que no destriparé aquí, pero que tiene mucho de cinefilia chanante. Su ego (sí, se reserva un papel de "autohomenaje" en la película) también se puede interpretar como valentía para mantener durante tantos minutos una propuesta visual diferente, que llega a la experimentación más loca y "videoartística" en los últimos segundos de la historia.

Pero una cosa es experimentación y otra, autoindulgencia. Como ya hemos dicho, hay bastantes claves del guión que hay que tragarse porque sí, con una traca final en forma de sorprendente revelación de identidad que es como para decir "venga ya". Sí, en las pelis de suspense ha de haber giros inesperados, pero si el giro parece directamente de ciencia ficción, uno se siente un poco estafado.

En cualquier caso, Open Windows ofrece la suficiente frescura como para darle un visionado. En el fondo, es un thriller de manual en el desarrollo de los acontecimientos, pero su juego con los puntos de vista y su temática actual endulzan un poco la amargura de una historia que se va escurriendo de las manos del director al mismo tiempo que el propio Nick pierde el control de la situación.

Valoración

Buenas ideas estéticas y un thriller entretenido, pero la película es demasiado permisiva consigo misma en ciertos puntos clave del guión. ¿Por qué un 69, en concreto? Bueno, soy un cachondo.

Hobby

69

Aceptable

Lo mejor

Claramente, la idea de mostrar casi toda la acción en la pantalla de un ordenador.

Lo peor

Como suelen decir los abuelos: "es mu fantástica".

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