Parchís: el documental
Análisis

Crítica de Parchís: el documental, disponible el 10 de julio en Netflix

Por Raquel Hernández Luján

¿Cuántas veces te han deseado cumpleaños feliz tus amigos de Parchís? Netflix se lanza a diseccionar el éxito de esta banda infantil que alcanzó fama mundial y se disolvió en 1985 tras un recorrido fulgurante con Parchís: el documental.

El 10 de julio llegará a la plataforma de streaming Netflix Parchís: el documental, la nueva película dirigida por Daniel Arasanz, responsable asimismo de La historia de la Banda Trapera del Río (2010) y El peor dios (2013).

No solo sirve para analizar el impacto del fama en las vidas de un grupo de niños de entre 8 y 12 años, sino también para hablarnos de la España de los años ochenta, de la idiosincrasia predominante en pleno baby boom en el que los artistas y los programas infantiles eran devorados por los peques de la casa. El producto de Parchís se diseñó para ellos.

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Al calor del éxito de Enrique y Ana o el Grupo Nins, la discográfica Belter, asentada en Barcelona, decidió abrir un casting para reclutar a un grupo de niños con dotes para el canto y el baile que además resultaran "simpáticos" a la audiencia. Así se reunieron las "fichas": Yolanda sería la amarilla, Gemma la verde, Tino la roja, Óscar la azul (hasta ser reemplazado por Frank en 1981) y el dado (que vestiría de color blanco o negro según la ocasión) sería el pequeño David.

Corría el año 1979 cuando se formó la banda musical que obtuvo un éxito prácticamente inmediato desde el lanzamiento de su primer disco: "Las 25 Super Canciones de los Peques". Ahora, Daniel Arasanz le devuelve el micro a los integrantes del grupo para que narren, desde su propia perspectiva, cómo fueron aquellos años y cómo fue su periplo como jóvenes artistas, realizando giras extenuantes por Latinoamérica, grabando hasta 20 discos y llegando a protagonizar, en apenas un lapso de seis años, siete películas: (La guerra de los niños, La segunda guerra de los niños, Los Parchís contra el inventor invisible, Las locuras de Parchís, La magia de los Parchís, La gran aventura de los Parchís y Parchís entra en acción). 

Arasanz lo describe con estas palabras: “es un proyecto centrado en una historia humana, con una mirada sincera que aspira a hacer un ejercicio de empatía con el espectador para que logre entender lo que supuso ser protagonista de un éxito tan descomunal, prematuro y sorpresivo”.

También queda bien claro que estrujaron todo lo posible el talento y la simpatía que despertaba el grupo tanto en España como en Latinoamérica. Las relaciones entre la discográfica, los profesores encargados de la formación de los niños durante las giras y las familias tuvieron momentos de gran tensión y hay cierto desconcierto entre ellos al hablar de las finanzas: queda claro que amasaron ingentes cantidades de dinero que no llegaron a ver nunca. ¿Explotación infantil? Sin duda. No obstante, se quedan con lo bueno: la gratísima sensación de gustarle a todo el mundo, de llenar estadios, incluso de haber podido viajar tanto a una edad tan temprana y haber actuado hasta en el Madison Square Garden.

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De la digestión de ese éxito y su final hablan menos. Las partes "feas" no encuentran demasiado espacio en el documental porque a fin de cuentas elrecuerdo de los componentes es predominantemente positivo. Se pasa de soslayo por el alto grado de autoxigencia, el desencanto, el coqueteo con las drogas o los primeros y prematuros encuentros sexuales de algunos de ellos, aunque queda patente la audacia de Tino. En este sentido, Parchís: el documental es muy elegante y respetuoso con la intimidad de los protagonistas. Huye tanto como puede del lado amargo de la fama y del morbo que conlleva. Prefiere quedarse con una idea mucho más luminosa: los "niños prodigio" no tienen por qué convertirse en muñecos rotos. Está en su mano labrarse un futuro más allá de los focos. Y a la vista está que todos ellos supieron reinventarse.

Parchís: el documental

La película también ha servido de excusa para reunir al grupo, ya desvinculado del mundo de la música salvo en el caso de Yolanda, residente en México, donde ha seguido trabajando.

Arasanz también ha conseguido reunir entrevistas con otras personas relevantes para aquellos niños: desde responsables de Belter, su mánager en España Antoni Plana o uno de sus tutores, el cineasta Joaquin Oristrell que destaca su labor como una de las fases más estimulantes de su vida y hasta su compañero de reparto en las películas, Rodrigo Valdecantos (Carlitos "el flaco").

En suma, Parchís: el documental va a arrasar entre los fans de la banda, entre los que hay muchísimos nostálgicos, dado que van a poder acceder a algunas anécdotas inéditas y es un visionado agradable para quienes estén dispuestos a asomarse a aquella España nuestra en la que nos salían los niños por las orejas. El cambio de mentalidad en cuatro décadas ha sido tan grande que no deja de ser sorprendente comprobar hasta qué punto nos hemos transformado. Algunas de las situaciones expuestas son, directamente, inconcebibles a día de hoy como la desconexión entre los niños y sus familias.

Eso sí, como decíamos, el producto estaba muy bien diseñado, al punto de que seguimos entonando el cumpleaños feliz de Parchís sin ningún pudor. Nos sigue cautivando el candor que irradian sus canciones. 

Valoración

Parchís: el documental, se centra en mostrar cómo vivieron la fama prematura los integrantes del grupo musical que marcaron una época en los años 80 y de paso refuta algunos de los prejuicios más habituales que suelen señalar a los niños artistas como juguetes rotos.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

Que los propios protagonistas sean los que narran sus propias vivencias, El tono nunca es revanchista ni desagradable a pesar de todo.

Lo peor

En su afán por alejarse del morbo, el documental pasa de puntillas por algunos de los momentos más polémicos de la banda (y olvida otros).

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