Lo que esconde Silver Lake
Análisis

Crítica de Lo que esconde Silver Lake, protagonizada por Andrew Garfield

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de Lo que esconde Silver Lake (Under the Silver Lake), la nueva película de David Robert Mitchell protagonizada por Andrew Garfield y Riley Keough. En cines a partir del 28 de diciembre.

David Robert Mitchell escribe y dirige su tercer largometraje tras El mito de la adolescencia y la aclamada It Follows y desde luego, no te deja indiferente. Lo que esconde Silver Lake es una película poco convencional en la que hay distintas capas de aproximación a la narración. 

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De primeras podría catalogarse como una cinta casi detectivesca con final de corte fantástico, pero contiene en su interior otros alicientes, entre los que destaca una visión bastante cínica de la clase acomodada cuya principal preocupación es elegir a qué fiesta ir o qué nueva experiencia probar para salir de su sopor... Esto se puede interpretar, obviamente, como una bofetada en la cara del espectador, que si precisamente está en el cine es para evadirse de la realidad y, de alguna manera, para buscar nuevos iconos y valores de referencia a los que aferrarse. Dicho de otro modo: todos somos ovejas en un rebaño conducido por... ¿quién?

En Lo que esconde Silver Lake nos presentan a Sam es un tipo obsesionado con los códigos y las teorías de la conspiración que malvive en su apartamento de Los Angeles, sin oficio ni beneficio. Sus relaciones son bastante banales y se esfuerza por no aburrirse investigando por libre algunos de los extraños sucesos que en su opinión suceden a su alrededor como la muerte de perros callejeros.

Un buen día su vida da un vuelco cuando conoce una nueva vecina sexy, deslumbrante, inquietante, misteriosa y, de repente, desaparecida. Esto le llevará a una incansable búsqueda por los recovecos de Hollywood donde todo el mundo parece tener una despreocupada vida en la que solo importan las apariencias y el hedonismo.

El primer apunte que hay que hacer acerca de esta película es que está llena de guiños, referencias y detalles que hacen que un solo visionado sea muy poco para asimilarla en su totalidad. De hecho, desde la primera secuencia, si estamos bien atentos, tenemos las claves para comprender el meollo de la película, aunque es fácil distraerse o pasar por alto algunas cosas.

Podemos ver a nuestro protagonista en una tienda en la que se lee "Beware the dog killer". Al cambiar el punto de vista, "dog" se invierte y se lee "god". Es decir, que en última instancia, el corazón de la narración es la de matar a dios, acabar con el creador, terminar de una vez por todas con quien mueve nuestros hilos y por tanto, de la emancipación del ser humano. ¿Tanto lío por una simple palabrita? Ni mucho menos: recordemos que nuestro personaje principal (interpretado por un magnífico Andrew Garfield que está siendo bastante astuto al elegir sus papeles para no encasillarse) es un obseso de los códigos y que su búsqueda le va a llevar a lugares que son el calco de sus pesadillas.

Pero antes de eso, tenemos un alucionatorio viaje por las entrañas de un Hollywood devorado por su propia autocomplaciencia y su eterna búsqueda de la inmortalidad, eterna juventud y placer. Todo es superficial, bello y hueco y Sam se dedica a perseguir un fantasma que no es otra cosa que el conjunto de sus propias fantasías. No es que se haya enamorado, sino que ha encontrado en quien verter sus anhelos modelando la realidad a su antojo. 

Ojo a la banda sonora y a los temas que suenan en la película así como la aparición de cómics (Spidey se deja caer) y videojuegos, por no hablar de sutiles pinceladas que os traerán a la cabeza tanto a Marilyn Monroe como a Hitchcock o a Lynch.

El público cinéfilo va a entrar de lleno en una propuesta como Lo que esconde Silver Lake porque acumula una ingente cantidad de referencias a la cultura pop que conducen a un curioso lugar: aquel en el que se gestaron para manipularnos y hacer que se convirtieran en nuestros lemas, sirviendo de canal a la creación de nuestra propia identidad. El mensaje es tan estremecedor como brillante y, aunque a veces la película se pierde en sí misma (y se pasa de frenada en la construcción de un protagonista tan voyeur) es tal el festival de alusiones que propone que no recomendamos uno sino dos visionados al menos para "captar" toda su carga de profundidad.

Valoración

Un alucinatorio viaje a las entrañas de Hollywood que alimenta las teorías conspiranoicas más locas: Lo que esconde Silver Lake es un curiosísimo laberinto de referencias a la cultura pop que sirve, precisamente, para "darle caña" a toda una generación obsesionada por los mismos temas.

Hobby

77

Bueno

Lo mejor

Tiene momentos y personajes brillantes, como aquél en el que se nos desvela el gran creador de los hits de toda una generación.

Lo peor

La omnipresencia del sexo de forma totalmente gratuita y lo deslabazada que está la historia: un montaje más dinámico le vendría de perlas.

Y además