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Crítica de Run 1x01, la serie en HBO - Llega la heredera de Fleabag

Run (HBO)
HBO España ha estrenado hoy Run, la nueva serie de televisión que hereda el tono de Fleabag, pero con una tragicomedia romántica propia de la generación millennial. Creada por Vicky Jones y protagonizada por Merritt Wever y Domhnall Gleeson.

Después del rotundo éxito cosechado por Fleabag y Killing Eve, muchos pensábamos que Phoebe Waller-Bridge y su círculo cercano habían tocado el techo televisivo y todo lo que vendría sería comparado con estas dos obras de manera pretenciosa. La llegada de serie Run a HBO España de la mano de Vicky Jones, la mejor amiga y socia fundadora de DryWrite Theatre Company, ha demostrado que estábamos equivocados, muy equivocados. Y es que la nueva serie del servicio de streaming es un verdadero puñetazo en el estómago y una digna sucesora de la serie de Amazon.

Todos hemos hecho promesas que jamás hemos cumplido. Promesas estúpidas en un momento de nuestra vida en el que tenían sentido, pero que, mirándolas con retrospectiva, se han convertido en palabras vacías y en un mero recuerdo que, como mínimo, logra sacarte una sonrisita. Es la herencia de Friends, aquella línea del guion en la que Rachel le decía a Ross: "¿Qué te parece si hacemos un pacto? Si seguimos solteros cuando cumplamos los 40, nos casaremos". Una promesa de la que ninguno de los dos se fía, pero que, durante un breve instante, es un faro de esperanza en un oasis de desesperación.

La serie de Run coge esa premisa y le da una vuelta. En este primer episodio (ya sabéis que HBO suele estrenar las series a ritmo de un episodio por semana), Ruby Richardson, interpretada por Merritt Wever, está sumergida en una profunda crisis existencial, víctima de la anodina y monótona rutina de su vida. La ansiedad parece estar comiéndose su calendario y el hecho de haber formado su propia familia no se aproxima a la consumación de sus sueños. De repente, recibe un WhatsApp. Un mensaje. Simple. Directo. Sencillo. "Run", dice. Corre.

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Al otro lado de la pantalla está Bill Johnson, caracterizado por Domhnall Gleeson (sí, el general Hux de Star Wars Episodio 9). Aunque llevan sin verse casi dos décadas, aquel novio de la universidad que Ruby tenía le ha vuelto a escribir. Y le ha escrito aquel mensaje que se prometieron en las noches de alcoba universitaria, entre sábanas deshechas, apuntes desordenados y botellas de alcohol vacías.

Run (HBO)

Hace casi veinte años, los dos prometieron que, cuando uno de ellos dijera "Run", ambos tendrían que abandonarlo todo, escapar de sus vidas, reunirse y vivir una aventura lejos de su mundo. Una de esas promesas que están hechas para romperse... Pero que aquí se cumple.

La tragicomedia romántica e introspectiva de la generación millennial, heredera de un mundo en ruinas

Vicky Jones, creadora de la serie y guionista, ha aprendido mucho y bien de Phoebe Waller-Bridge. El estilo y el tono propios de su mejor amiga y socia empresarial (que aquí funciona como productora ejecutiva y tiene un pequeño papel reservado en el reparto) es muy parecido al de Fleabag, especialmente en el modo de encarar la melancolía y la desesperanza propias de la crisis existencial de los protagonistas. Ambas artistas han encontrado un nicho en la explotación de la depresión humana y la ansiedad social, tan extendidas en el presente de una generación que ha heredado un mundo en ruinas.

Sin embargo, como ya hiciera BoJack Horseman antes, la mejor manera de trazar el perfil del drama es a través de la comedia. En ese sentido, Run de HBO está rodada con la misma voluntad fílmica que Sightseers (2012), de Ben Wheatley. Mientras que el humor negro y la violencia eran las armas narrativas de aquella comedia británica tan extraña, la serie de televisión de Vicky Jones se decanta por algunos tropos propios de la comedia de enredos romántica. A fin de cuentas, esta es la historia de un viejo amor que nunca terminó del todo. La historia de una historia que nunca debió terminar.

Run (HBO)

Mientras que las herramientas narrativas hacen que la serie funcione con una practicidad tragicómica, los actores protagonistas hacen el resto. La mirada cansada de Merritt Wever se asocia a la omnipresencia melancólica de Domhnall Gleeson, quien siempre parece estar triste. O parece esconder algo detrás de esa extraña sonrisa. Tanto la actriz neoyorquina como el actor irlandés hacen un trabajo excepcional y la química entre ellos es verdaderamente sincera. Un ejercicio de dirección de casting que era el cincuenta por ciento de la serie, teniendo en cuenta todos esos primeros planos y ese lenguaje corporal tan influyente.

Run parece beber directamente no sólo de proyectos recientes como los mencionados, sino también de la melancolía de películas como Mystery Train. El clásico de finales de los 80 de Jim Jarmusch respiraba un aire de tristeza similar al del tren que comparten los dos protagonistas en la serie de HBO, solicitando moratorias de preguntas personales para, durante 24 horas, sólo tener que mirarse a los ojos y reflejar en ellos a la persona que podrían haber sido si nunca se hubieran separado.

Run (HBO)

"I'm not running away", canta Feist al final del episodio. No estoy huyendo. Porque aquí, en esta serie, los protagonistas creen que están huyendo de sus vidas, pero lo que realmente están haciendo es salvarlas. En esta tragicomedia que es la vida, en estos tiempos de crisis como el que vivimos, Run nos recuerda que siempre tenemos una oportunidad para elegir. Aunque esa no sea la elección correcta. Tanto Ruby como Bill son conscientes del dolor que sufren amándose en la distancia, pero los riesgos que conlleva hacerlo en proximidad. Condenados por el destino que los separó hace años, han dejado de preguntarse qué habría sido de ellos si hubieran estado juntos... Y han empezado a responder a la pregunta.

Sin embargo, que no os engañe la aparente tragicomedia romántica de enredos en la que nos sumerge Run en un primer visionado. Esta serie de televisión de Vicky Jones no es sólo una historia romántica, sino que es una historia de exploración personal. De hecho, la lectura más importante que uno puede sacar viendo este nuevo proyecto televisivo es sobre el comportamiento de uno mismo. La historia se sirve del apartado de la relación sentimental entre los personajes para colarnos, no tan de fondo, un ejercicio de introspección propio de la generación millennial. Un retrato fabuloso de la generación Y y de cómo encontrarse a uno mismo en los ojos del pasado cuando estás huyendo del presente.

Run (HBO)

Es un hecho que la tendencia seriéfila de los últimos años está impregnada de un escepticismo, una tono de desesperación, un puntito de melancolía y una gran cantidad de ansiedad social. La empatía propia de nuestra especie (aunque no todos la ejercitan) nos hace sentirnos parte de un mismo movimiento cuando lo comprendes, cuando ponemos rostro a lo que vemos, cuando entendemos qué se siente. En ese sentido, este drama de HBO es hijo de su tiempo: un puñetazo en el estómago como lo fue Fleabag antes que ella, dispuesto a quemar las pocas balas que queden en el cartucho de dos personajes que ya han alcanzado el ecuador de una vida que no les ha servido para absolutamente nada. Ni siquiera para ser felices.

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VALORACIÓN:

Un ejercicio de introspección propio de la generación en ruinas que ha heredado un mundo roto, desesperanzador y melancólico. Una tragicomedia romántica de enredos donde dos personajes se miran a los ojos para saber qué es lo que ha quedado de ellos después de veinte años.
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LO MEJOR:

El tono perfecto entre la comedia de enredos y el drama humano. La química entre los personajes. El retrato perfecto de la generación millennial.
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LO PEOR:

Las comparativas con Fleabag van a ser odiosas, pero la serie no pierde ni pizca de identidad.
Hobby

90

Excelente

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