Crítica de El segundo acto, la nueva gamberrada de Quentin Dupieux

Crítica de El segundo acto, la nueva comedia de Quentin Dupieux con un reparto estelar compuesto por Léa Seydoux, Louis Garrell y Vincent Lindon, entre otros. Estreno el 11 de abril de 2025.
Los amantes del humor absurdo y las ocurrencias de Quentin Dupieux tienen esta semana una parada obligatoria en los cines para ver El segundo acto, la película con la que el realizador francés inauguró Cannes y que tuvo su premiere española en el marco del Festival de Cine de Sitges.
Sin ser tan compleja narrativamente como Daaaaaalí! ni tan bruta como Rubber, sí que consigue poner el dedo en la llaga respecto a determinados fenómenos que estamos empezando a vivir y que aquí se extreman para generar hilaridad.
Básicamente, accedemos a un relato que se desenvuelve en dos planos distintos: lo que pensamos que es la realidad y lo que verdaderamente sucede y se termina superponiendo. Porque pronto descubrimos que estamos en un rodaje y que los actores contratados empiezan a rebelarse.
El segundo acto juega con larguísimos travellings cuya longitud queda documentada en una secuencia final extensísima y tira diálogos que en apariencia saltan de un tema a otro sin ton ni son, pero que no dejan títere con cabeza: se critica la corrección política, la escasez de recursos para la creación, la frialdad de la IA, la precariedad laboral de los actores...
Eso sí, como en cualquier otra película firmada por Dupieux, hay que "entrar" en la propuesta y dejarse llevar por ella. De lo contrario, puede convertirse en una pequeña tortura.
Cuatro personajes, una localización
Florence está locamente enamorada de David y está deseando presentarle a su padre Guillaume llevando su relación un pasito más allá. A tal efecto quedan en un restaurante a las afueras, en medio de la naturaleza.
Sin embargo, los planes de David son muy distintos. A pesar de que Florence es muy atractiva, él la encuentra insoportable y se presenta a la cita con su amigo Willy, a cuyos brazos espera poder arrojarla para que le deje en paz de una vez por todas.
Pronto descubrimos que esta es la historia que les toca defender a cuatro actores muy insatisfechos con el guión y el rodaje, dirigido por primera vez por una inteligencia artificial. Para colmo de males, el único extra de la película, el camarero, está de los nervios y es incapaz de servirles el vino sin derramarlo.
A medida que se desenvuelve la última jornada de trabajo, vamos descubriendo las opiniones de este grupo de intérpretes que aspiran a unas mejores condiciones de trabajo.y no a tener que lidiar con frío y calculador algoritmo dispuesto incluso a recortarles el salario en función de su rendimiento diario.
¿Es El segundo acto ingeniosa? Desde luego que sí. ¿Es divertida? Bueno, eso ya es más opinable. Por más que lance algunas ideas brillantes y tenga destellos de genialidad, Dupieux sigue teniendo la habitual manía de alargar demasiado los gags hasta que algunos de ellos mueren por sí mismos.
En otras ocasiones tiene la gracia de señalar las contradicciones de los personajes, que son las mismas que puede tener cualquiera de las personas que están viendo la película y resultan bastante reconocibles.
Una de las grandes fortalezas es el pedazo de reparto que ha conseguido reunir para la película: ni más ni menos que a Léa Seydoux (Dune Parte 2), Louis Garrel (Los tres mosqueteros), Vincent Lindon (Titane) y Raphaël Quenard (Jeanne du Barry) componen el cuarteto principal.
Lo bueno de la película es que tiene todos los elementos de su cine de autor: es breve, impredecible, afilada y asume riesgos. Pero también hay que dejar muy claro que arrastra sus inconvenientes habituales: le exige al espectador paciencia, le ofrece un humor irregular y tiene poco interés en agradar, primando el factor sorpresa por encima de un guión redondo.
En resumidas cuentas tiene los ingredientes necesarios para agradar a quienes estén familiarizados con sus propuestas habituales y desagradar a quienes no consiguen sumergirse en sus historias, tan particulares.
Para el espectador medio está lejos de ser una recomendación segura y nunca sería la película con la que le sugeriríamos que le hincara el diente a la filmografía de este prolífico creador.
Es más atractiva y resonante para quienes trabajamos en el sector del cine y comprendemos la problemática que envuelve sacara delante un proyecto audiovisual. Y aún así, no está ni entre las cinco mejores películas de Dupieux.
Valoración
Nota 60
No es su trabajo más sólido, pero sí el más metalingüístico, con repartazo y dudas muy pertinentes sobre el destino del cine en tiempos de inteligencia artificial y actores poco motivados.
Lo mejor
Esconde una amarga reflexión sobre el futuro de la creación cinematográfica y, como todas las películas de Dupieux, te lleva por donde quiere.
Lo peor
Alarga algunos gags demasiado y tiene un punto de autocomplacencia que le resta impacto a las ideas.
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Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.
