Crítica de Star Wars: Tripulación perdida 1x07, un potente preludio del final que muestra el contraste de tonos de la serie

Te traemos nuestra crítica del penúltimo episodio de Star Wars: Tripulación perdida, una serie de contrastes que no siempre es tan "para niños".
Llegamos a nuestro penúltimo miércoles de Star Wars: Tripulación perdida. La serie de Disney+ ya atisba su final en la plataforma, pero está por verse si lo alcanza con buena nota o si se desinfla.
De los seis episodios previos, hemos tenido algún altibajo que, si bien no han sido especialmente alarmantes, destacan que mantener el nivel en cada capítulo es complicado, sobre todo cuando llegan las transiciones entre actos.
Esto nos lleva a Vamos a estar en un buen lío, el penúltimo episodio de la serie. A su cargo encontramos a Lee Isaac Chung, quien ya ha lidiado con la franquicia en la temporada 3 de The Mandalorian y recientemente dirigió Twisters.
Hoy, en HobbyCine, te traemos nuestra crítica del séptimo episodio de Star Wars: Tripulación perdida, que ya está disponible en Disney+.
Recuerda, como siempre, que no hallarás spoilers de este episodio en las primeras secciones de la crítica, pero sí los habrá a partir del aviso que se incluirá antes del último apartado. Sí se hablará abiertamente de los eventos de episodios previos.
Dos caminos, mismo destino
La semana pasada tuvimos un episodio de transición que nos preparaba para el final de la primera temporada de Star Wars: tripulación perdida. Esto hace que este penúltimo capítulo, Vamos a estar en un buen lío, prescinda de tales preparativos y pueda meterse de lleno en la acción.
De eso, de acción, vamos a estar servidos. Vale que no va a ser algo a grandísima escala, pero la serie nunca ha prometido batallas épicas y colosales. Star Wars: Tripulación perdida es una historia pequeña, con un botín muy grande.

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Date de altaAt Attin es el gran premio, claro, pero cada protagonista de la serie lo busca con diferentes motivos. Fern, Wim, KB y Neel tan solo quieren regresar a casa. Por su parte, Jod Na Nawood lleva toda la vida buscando el tesoro perdido por el que muchos como él han perdido la vida.
Nuevamente, encontramos un episodio corto de apenas 29 minutos si quitamos créditos y resúmenes, pero administra con bastante solvencia el tiempo de que dispone.
Una serie de contrastes
El principal enfoque de Star Wars: Tripulación perdida es que está enfocada en un público joven y con el objetivo de captar nuevos fans para la franquicia. Esto es cierto la mayor parte del tiempo, pero hemos encontrado más de un momento en episodios anteriores en los que no parece tan "family friendly".
Algunas acciones, especialmente de Jod Na Nawood, escapan de ese concepto tan familiar, como ya sucedió cuando ordenó llenar la antecámara de Lanupa de ácido en el episodio 5. Hoy tendremos nuevos contrastes que te harán decir "¡uy, uy, uy!". No es una crítica, ojo, yo encantado de que no todo sea blanco y negro.
Jude Law tiene un personaje que abraza un concepto que Star Wars parecía menospreciar con frecuencia: toda la gama de grises. Blanco o negro, luz y oscuridad… la polaridad ha sido parte del ABC de la franquicia y, si bien personajes como Cassian Andor o el propio Han Solo han navegado por otros derroteros, se agradece que tengan más compañía.

Sí es cierto que la forma en que el episodio "cierra" la subtrama de los padres, que hemos ido viendo a lo largo de varios capítulos, es bastante pobre, especialmente porque creo que termina teniendo muy poca relevancia de cara a lo que sucede inmediatamente después.
Podemos ver este penúltimo episodio de Star Wars: Tripulación perdida como una primera parte del final, pues es lo que viene a ser. La última escena nos deja con un cliffhanger interesante de cara a los eventos que cerrarán la historia la semana que viene, pero también algunas preguntas que aún necesitan respuesta.
ATENCIÓN: a partir de este punto comenzarán a aparecer spoilers del episodio 7 de Star Wars: tripulación perdida. Si aún no has visto el capítulo, te recomendamos hacerlo antes de continuar leyendo.
De vuelta a casa
El círculo se está cerrando y los grandes misterios de At Attin ya son cosa del pasado… casi todos, al menos. El concepto de ocultar el planeta bajo una barrera que es a la vez disfraz y sistema defensivo, no es algo nuevo como tal, pero es un recurso funcional que, para este tipo de historia, sirve muy bien.
Lo mismo se aplica para el misterio de la Ceniza de Ónix. La nave de Tak Rennod ha resultado ser mucho más que un "montón de chatarra". Que solo ese tipo de naves puedan atravesar la barrera le aporta un valor adicional. También vendría a explicar por qué estaba estrellada en el bosque cuando llevaba el casco adicional.
Dicho esto, y metiéndome en el terreno de las teorías… ¿y si Tak Rennod —o alguien relacionado con él— fuese el misterioso supervisor? Hoy hemos escuchado por primera vez su voz, pero su presencia es un misterio que todavía está por resolver. De hecho, la voz es la de Stephen Fry (V de Vendetta, Guía del autoestopista galáctico). ¿Lo veremos en pantalla?
La subtrama de los padres llega necesariamente a su fin, y debo decir que de forma bastante insulsa. El enfoque de que luchen contra el sistema para enviar el mensaje está bien, pero todos sus esfuerzos sirven para… nada. Los niños y Jod Na Nawood ya tenían claro que iban a atravesar la barrera con la Ceniza de Ónix, por lo que la información que aportan no sirve de mucho.
Podemos pensar que destacan que hay "representantes de la República" que pueden acceder a At Attin, pero también se podría haber explicado a través de la propia nave. Se podría haber aprovechado más a esos personajes, la verdad.

Tenemos que hablar de Brutus, porque su final encarna lo que comento en el titular de la crítica: Star Wars: Tripulación perdida es una serie de contrastes. Sí, su público objetivo es de corte juvenil tirando a infantil, de ahí que los "Goonies galácticos" tengan tanta relevancia, pero esa ejecución a sangre fría, pese a no ser nada gráfica... ojo.
No tengo muy claro que Star Wars: Tripulación perdida vaya a quitar todas las capas de Jod Na Nawood para explicar por qué es un personaje con tantos contrastes. Ya no hablo solo de los 400 nombres por los que se le conoce, sino por cómo va de un extremo a otro: capitán pirata, ¿jedi?, asesino, zalamero… se le quiere y se le odia a partes iguales.
Yo lo odio ahora mismo por cómo despacha a SM-33, pero albergo esperanza de que el viejo y disfuncional droide regrese. Empatizo más con cómo les grita a los niños, porque han sido con frecuencia algo cargantes en algunos episodios, especialmente Wim, que una vez más tiene alguna escena de "tú eres tonto, niño".
Bueno, vale, otras tienen una carga emocional que hace que se les perdone (casi) todo, pero los episodios de la serie más centrados en los niños han sido, sin duda, los más cargantes a ojo de un espectador adulto.
Menuda operación hay montada en At Attin, pero con ese momento final quedan muchas incógnitas por resolver en el último episodio, que probablemente sea un poco más largo para poder abordar el cierre de todas las tramas, ahora que han confluido en una sola.
Será el próximo miércoles 15 de enero cuando llegue a Disney+ el desenlace de Star Wars: Tripulación perdida. ¿Cómo crees que terminará la serie más pirata de Star Wars?
Valoración
Nota 86
Un penúltimo episodio que se quita por momentos la etiqueta de "serie para niños". Jude Law tiene un personaje complejo que encarna los grandes contrastes de la serie.
Lo mejor
Jude Law hace gala de un personaje más complejo de lo que aparenta. Resuelve muchas de las grandes incógnitas.
Lo peor
La subtrama paternal demuestra tener poca relevancia en el tapiz general de la serie.
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Javier Cazallas
Redactor
Javier Cazallas es redactor y crítico de HobbyCine desde 2016. Está especializado en cine y series, así como en todo lo relacionado con la cultura pop.

