Crítica de Star Wars: Tripulación perdida 1x08; un final trepidante que deslucen algunas conveniencias de guion

Te traemos nuestra crítica del episodio final de Star Wars: Tripulación perdida, serie que ya está disponible al completo en el catálogo de Disney+.
Final de trayecto para Star Wars: Tripulación perdida, que se despide hoy en Disney+ con la llegada de su episodio final después de ocho entregas que nos han dado cosas buenas, y otras no tanto.
El cocreador de la serie más pirata de Star Wars, Jon Watts (Spider-Man: No Way Home) toma los mandos en este último episodio, titulado Los buenos de verdad.
Después de que el penúltimo capítulo nos dejase la semana pasada con un cliffhanger que ha mantenido a muchos en vilo, toca afrontar la conclusión de la aventura sin perder de vista que el enfoque de la serie sigue siendo el público más juvenil.
Hoy, en HobbyCine, te traemos nuestra crítica del episodio final de Star Wars: Tripulación perdida, ya disponible en Disney+ para coronar la aventura de Fern, Wim, Neel y KB.
Recuerda que no se incluirán spoilers del episodio durante las primeras secciones de la crítica, pero se hablará abiertamente de los eventos de los episodios anteriores.
At Attin en peligro
Star Wars: Tripulación perdida podía haberse extendido con un episodio final más largo, después de haber demostrado que la duración uniforme no es uno de los parámetros a cumplir en las series de Star Wars. En lugar de ello, nos entrega un episodio de unos 35 minutos, si quitamos resúmenes y créditos.
Hay que decir, eso sí, que Jon Watts administra bien el tiempo, pues la serie no nos dará un respiro casi desde el arranque, empezando con la resolución de ese cliffhanger que nos despidió la semana pasada.

Date de alta en Disney+
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Date de altaLos buenos de verdad tiene pocos minutos de calma, zambulléndose en acción por todos los frentes en el que será el conflicto más "grande" de toda la serie.
Eso sí, tampoco te esperes la batalla de Endor, que la serie nunca ha prometido nada de una escala descomunal y va a darnos lo que prometía. Como he comentado en alguna ocasión, es una historia pequeña, aunque toque temas muy grandes.
El riesgo de las resoluciones convenientes
Este último episodio de Star Wars: Tripulación perdida hace honor a aquello de "las cosas van a empeorar antes de mejorar", pues At Attin va a pasar malos momentos.
El problema es que, para poner fin a la pesadilla, el guion de Jon Watts y Christopher Ford cae en una serie de conveniencias que no tienen ni pies ni cabeza.

Puede que la peor parte se la lleve Jod Na Nawood, quien pese a los esfuerzos de Jude Law, queda deslucido con una resolución que fácilmente deje a muchos con el culo torcido y preguntándose "¿por qué?"
Cada niño va a tener su ración de protagonismo y su momento estelar, esto es algo que deberíamos tener claro desde el comienzo, pues ellos son los protagonistas. Al igual que hizo la película que más ha inspirado a la serie, Los Goonies, cada integrante necesita lucirse para aportar en los esfuerzos finales.
Un aviso que puedes aplicar en esta y en cualquier serie, salvo que necesites refrescar algo, usa el botón de omitir resumen. Esos recopilatorios son máquinas de destrozar sorpresas y decisiones, haciendo que, cuando se producen, ya las veas venir de lejos.
Si bien es una conclusión interesante, deja muchas preguntas en el aire, demasiadas, lo que sumado a una sucesión de conveniencias que son difíciles de aceptar hasta para una serie de corte juvenil, hace que pierda algo de valor. Es entretenida, pero Star Wars: Tripulación perdida pudo tener un final mucho más lustroso, sin necesidad de suponer sobrecostes tremendos.
ATENCIÓN: a partir de este punto encontrarás spoilers del episodio final de Star Wars: Tripulación perdida. Si aún no has visto el capítulo, te recomendamos hacerlo antes de continuar la lectura de la crítica.
La galaxia es oscura, pero tiene destellos de luz
Me despido de la serie con sentimientos encontrados. No me ha aburrido, pero no me quito de la cabeza mientras redacto esta crítica que el final pudo ser mucho, mucho mejor.
Ya hablaremos en otro momento de guiños que se hacen a la saga, como los Ala-B y la corbeta corelliana. Hoy prefiero meterme de lleno en los pros y contras de un final que fácilmente puede dividir —vaya sorpresa— a los fans.
El momento sable de luz del cliffhanger del episodio 7 queda en un "¿para qué leches lo enciendes?", pues Jod Na Nawood continuará con la pantomima de ser un emisario de la República para poder reunirse con el Supervisor.

Hablando del mandamás de At Attin: todas esas teorías que formulábamos se van por el sumidero. Un droide con la voz de Stephen Fry es la respuesta. Pero no es algo malo, ojo. El Supervisor hace su papel y aporta un revés efímero a Jod Na Nawood, aunque se recompone tan rápidamente —recordemos la duración del episodio— que sabe a poco.
Ahora viene una de las incógnitas que Star Wars: Tripulación perdida deja sin responder… ¿Por qué no ha habido contacto con At Attin desde que se promulgó la Orden 66? El Supervisor destaca que fue el último mensaje que recibieron, pero el Imperio Galáctico sucedió a la República de forma "ordenada", por lo que no tiene sentido opacar a la casa de la moneda.
Aunque la Tripulación perdida se separa en este episodio final, todos ellos tienen un papel que cumplir. Esto es bueno de cara a que cada uno tenga su momento de gloria, aunque medalla de honor a Neel con el turboláser y KB con la Ceniza de Ónix… ¡y reparando a SM-33!
También vemos a los padres, y por los padres me refiero a Wendle (Tunde Adebimpe) y Fara (Kerry Condon), cobran mayor relevancia que en ningún otro episodio. No están mal, pero la serie los podía haber aprovechado mucho más en general.
Las escenas de acción, con la fragata pirata asaltando At Attin, demuestran que Star Wars: Tripulación perdida hace muchas cosas bien, lo malo es que después las desluce con otro tipo de decisiones, que es lo que atajaremos ahora…
La explicación del pasado de Jod Na Nawood es escueta, pero tampoco esperaba que nos contase su vida. Explica con dos pinceladas por qué es capaz de usar la Fuerza y cómo conoce algo de filosofía Jedi, pero poco más.
Eso no me preocupa tanto como la resolución final para el personaje de Jude Law. Jod Na Nawood usa con bastante soltura sus poderes y armas, cada vez con más adversarios. Recurre a amenazas y, aunque vuelve a recalcar que es un personaje gris, pues no desea perpetrar una masacre gratuita, deja claro que no es "uno de los buenos".

Que dos niños le resistan un tirón de la Fuerza, cuando es capaz de empujar a un hombre adulto con facilidad con los mismos poderes, es algo que sí deja más incógnitas, aunque no tantas como su "rendición", cuando cae la barrera… ¿Por qué, Jod Na? Quiero decir: cae la barrera y los niños tienen un sable de luz que no saben usar, así que tira el blaster…
Tampoco hace nada por escapar, quedándose a ver cómo la fragata se estrella —sobre la ciudad, por cierto—. La serie ha reiterado que es un tipo de recursos una y otra vez. El hombre de los mil nombres se queda quieto porque su plan se viene abajo, en lugar de huir para luchar otro día o buscar otro objetivo. No sé, muy pobre me parece.
Está claro que no se le pueden pedir peras al olmo y que Star Wars: Tripulación perdida está lastrada por la breve duración de sus episodios y por un enfoque juvenil, pero habría estado bien que se puliesen ciertos detalles.
Hasta aquí los miércoles de Star Wars: Tripulación perdida. Ahora vienen unos meses de "tranquilidad" hasta que Andor: Una historia de Star Wars estrene su segunda temporada en abril, poco antes del May the 4th. Hasta entonces… que la Fuerza te acompañe.
Valoración
Nota 83
Un final de la aventura que queda lastrado con una conveniente resolución de conflictos que debió dar mucho más de sí. Es entretenido y se disfruta, pero pudo ser mejor.
Lo mejor
La acción se apodera del episodio desde el primer momento y no para. Administra bien sus escasos 35 minutos.
Lo peor
Final exageradamente breve. Hay conveniencias de guion que quedan sin explicación lógica como para asimilarlas sin dudar.
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Javier Cazallas
Redactor
Javier Cazallas es redactor y crítico de HobbyCine desde 2016. Está especializado en cine y series, así como en todo lo relacionado con la cultura pop.


