Crítica de Las vidas de Sing Sing, un íntimo drama penitenciario basado en hechos reales

Crítica de Las vidas de Sing Sing, la película de Greg Kwedar con Colman Domingo encabezando el reparto que nos lleva hasta una prisión de máxima seguridad.

Estoy cansada de ver películas sobre grupos marginales que acaban aprendido la importancia del trabajo en equipo, descubriendo por el camino que sus vidas no eran tan míseras como creían. Son ese tipo de largometrajes que buscan resultar edificantes para su audiencia. Por suerte, Las vidas de Sing Sing no es así.

La sinopsis del segundo largometraje de Greg Kwedar plantea cómo varios hombres que cumplen sentencia en la prisión de máxima seguridad de Sing Sing, en Nueva York, sacan adelante una obra de teatro como parte del taller en el que participan dentro de su programa de rehabilitación. 

La diferencia con otros proyectos que partiendo de esa misma premisa ofrecerían una fábula optimista y desenfada se encuentra en que Las vidas de Sing Sing muestra una mirada mucho más íntima de sus protagonistas, a quienes desarrolla con paciencia de forma casi individual a lo largo de sus 105 minutos.

La fotografía de la cinta nos aproxima a esta realidad para hacerla más verosímil empleando una película de 16mm en el rodaje del metraje, que se beneficia de ese ruido en pantalla con el grano -sobre todo notable desde una sala de cine-, e imperfecciones varias en la imagen como rayas o manchas, que logran hacer de la apuesta algo más terrenal.

Para su iluminación se ha querido recurrir a la luz natural con la que seguir reforzando ese realismo, al mostrarnos la acción tal y como la recoge la lente, con el añadido de una habitual cámara en mano que busca siempre planos cortos y con escasa profundidad de campo, acercándonos todavía más a los protagonistas por aislarlos de lo que los rodea. 

Gracias a su técnica y al escenario remoto elegido para contarnos esta historia que tiene lugar en un edificio diáfano desconectado del mundo, Las vidas de Sing Sing logra volverse atemporal. 

Los presos de Sing Sing representan su propia historia

El elenco de la cinta está encabezado por el actor Colman Domingo, a quien se suman antiguos convictos del Centro Correccional Sing Sing, como el coprotagonista de la película Clarence Maclin, alias Divine Eye, que se da vida a sí mismo en la ficción.  

Al igual que ellos, en el reparto se entremezclan intérpretes con debutantes en la gran pantalla de una manera muy orgánica, sin que te des cuenta de que hay quienes llevan una vida adoptando otros papeles y a quienes les ha tocado interpretar durante años este rol. 

Pese a estar basada en una historia real y contar con las propias personas que formaron parte de ella, la nueva cinta de Colman Domingo no tiene tanto interés en cuestionar el sistema social, judicial y penitenciario estadounidense por el que tantos negros acaban entre rejas, ni se centra en explicarnos lo que llevó a estos individuos allí...

Como en hablarnos sobre el arte y la empatía que puedes hallar a través de él, expresado en esta película a través del teatro, y que les sirve para lidiar de mejor manera con el día a día.

La cinta explora cómo las obras artísticas pueden ayudarte a comprenderte a ti misma y a sentirte entendida a través de las vivencias de otros personajes ficticios o reales que hayan podido atravesar una situación similar a la tuya, hacerte ver que no estás sola.

Mediante las clases de teatro, sus protagonistas dejan fluir sus sentimientos, se abren al resto del equipo y adoptan roles con los que se sienten más afines, mientras vemos avanzar el progreso de la propuesta escénica en las lecciones impartidas por Paul Raci en el papel de Brent Buell.

Su objetivo es hacer una comedia que les ayude a escapar mentalmente de su encierro, aunque lo que se nos presenta en pantalla es un drama salpicado por conversaciones entrañables, en las que sonríes por simpatía, no por comicidad.

Greg Kwedar sabe dónde poner el foco para crear el máximo dramatismo, aunque llega cierto punto en el que lo hace con demasiado descaro, en una recta final melodramática que consigue sin complicaciones que te rompas por dentro tras haberte hecho familiarizarte con ciertos personajes que antes eran menos relevantes. 

En su ritmo pausado como la propia existencia penitenciaria, que combina diálogos naturales con monólogos teatrales, Las vidas de Sing Sing logra acercarte de forma cercana y humana a este grupo de presos que encuentran en el teatro su apoyo. La cinta se estrena en cines el viernes 10 de enero

Valoración

Nota 71

Las vidas de Sing Sing es una apuesta lenta y dramática en la que se mezcla la realidad con la ficción de un grupo de presos que organiza talleres de teatro en una prisión de máxima seguridad para sobrellevar mejor su condena.

Lo mejor

Un buen uso de la fotografía para reforzar su carácter cercano.

Lo peor

No escapa de caer en el melodrama.

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