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Xtremo
Análisis

Crítica de Xtremo: la apuesta de Netflix por el cine de acción español

Daniel Benmayor lleva a cabo la idea de Teo García para ponerle a luchar junto a Óscar Jaenada, Andrea Duro y Sergio Peris-Mencheta en una historia de venganza.

Xtremo, con X de… esa marca de cervezas que no nos paga por promocionarla pero que hacía los mejores anuncios para la tele, cuando la televisión era una cosa que la gente todavía consumía, cundo las películas interesantes las emitían a las tantas y te las tenías que grabar porque al día siguiente madrugabas. Aquellos eran tiempos difíciles que te obligaban a consumir la poca oferta que había porque no tenías muchas más opciones. Por suerte llegó Netflix, que no te obliga a ver anuncios pero que te hace tragarte una cantidad xtrema de contenido casi aunque no quieras. Pero, recuerda: tú tienes el poder sobre el mando.

Yo tenía un sueño de hacer una película de acción en España”, nos contaba Teo García en el evento que organizó Netflix en el Autocine Madrid RACE donde vimos la película. Gracias al apoyo de la compañía, el sueño de Teo García se pudo hacer realidad, poniéndose sobre hombros de gigantes para sacar adelante un proyecto con una apuesta… arriesgada –no sabemos cuántos “xtremos” más podemos poner antes de que el “xtremo” pierda la gracia-.

Lo primero que nos vino a la mente al pensar en grandes producciones españolas de Netflix con componentes de acción fue La Casa de Papel, que ha alcanzado un éxito mundial y que funciona muy bien en todos sus apartados, un largometraje promocionado con tanto estilo no podía ser menos. No tiene sentido esperar más líneas para decir que no lo consigue. Las expectativas que teníamos altas no eran, por ese mismo motivo parecía difícil que llegara a defraudar, y aun así eso es de lo poco que hace bien la película.

Xtremo nos sitúa en la Barcelona actual -buen escenario para meter temas de Rosalía-, y nos cuenta una historia de venganza. La venganza de Max (Teo García) hacia su propio hermano, Lucero (Óscar Jaenada), por haber matado a su hijo. La cosa se pone más xtrema cuando los secuaces de Lucero asesinan a la familia de Leo (Óscar Casas), un muchacho al que Max había tomado como su protegido. Esta historia tan universal y tan fácil de comprender tiene tan poca consistencia que ni siquiera sirve como aliciente para que quieras ver su progresión, porque no logras empatizar con la muerte de ningún personaje y por lo tanto tampoco con sus móviles. Y los móviles son matar.

Entonces asumimos que los momentos en los que se mata deben ser los buenos, por tener una imagen tan llamativa que quieras verla por el puro espectáculo visual o por sus coreografías tan originales que te entren ganas dejarte fascinar con el siguiente baile, con el siguiente escenario. Pero todos los momentos de acción se hacen repetitivos, que lo único que estás viendo es gente pegándose sin contexto como en los forcejeos previos al evento en que vimos la película, de unas personas dándose palizas en el parking del Autocine. 

El ritmo está tan mal conseguido, el impacto que pudiera tener se ha diluido tanto, que de los 111 minutos que dura la película ni siquiera te llega a llamar la atención cuando Óscar Jaenada se quita la camisa para enseñar sus tatuajes y luchar con las katanas. Y Jaenada es el único que tiene algo de carisma aquí (menos mal, porque... ¡!ué sería de un villano encarnado por un actor con su trayectoria si no la tuviera!-) junto a un Sergio Peris-Mencheta que protagoniza algunas de las situaciones más divertidas, dentro de que la película no se esfuerza en ser efectiva ni en la comedia ni el drama. 

Xtremo

Tampoco funciona el hermano de Óscar Casas -a pesar de que sea el mejor personaje porque le encanta que le regalen una Switch-, de quien han conseguido que sea un clon de Mario con unos años menos para que sigamos teniendo al atractivo jovencito malote. Mientras, el propósito de Andrea Duro no parece otro que el de introducir algún rostro femenino en un reparto xtremo.

Con este escenario, lo mejor que ha hecho la película de Netflix ha sido tener un nombre con tanto gancho, el haberse proyectado en el Autocine, con explosiones auténticas que inundaban la pantalla cada vez que algo explotaba en la ficción, con un público entregado haciendo sonar la bocina de los coches en algunas de las peleas coreografiadas por Teo García, y, por supuesto, con el estupendo ambiente que te permitía escuchar cómo en el coche de al lado comentaban xtremamente la película. Xtremo se habría beneficiado de un eXtreno en 4D para que no te durmieras en el sofá de tu casa mientras la ves. Aunque, ventaja que comentábamos más arriba: estás en Netflix, no tienes que pagar más para verla y puedes cambiar fácilmente de contenido. Sin duda, ha sido una experiencia xtrema.

Valoración

Xtremo se empeña tanto en ser cine de acción que sólo sabe aportarte acción sin contexto y sin originalidad, lástima que las explosiones en directo del Autocine no las pueda replicar la tele de tu casa.

Hobby

45

Malo

Lo mejor

Óscar Jaenada y Sergio Peris-Mencheta son el mejor aporte a la película. El título.

Lo peor

Su historia es inconsistente y su acción repetitiva. El final abierto podría suponer una segunda parte.

Y además