Crítica de Yakarta, la serie de Movistar Plus+ que duele y conmueve con un bestial Javier Cámara

Crítica de Yakarta, la serie dramática creada por Diego San José para Movistar Plus+ con Javier Cámara, Carla Quílez, David Lorente y Pilar Gómez. Estreno el 6 de noviembre.
El guionista Diego San José vuelve a la televisión con Yakarta, una serie memorable tras una carrera de lo más interesante con títulos como la trilogía Vota Juan, Vamos Juan, Venga Juan, Celeste o Su majestad.
Aquí rebaja a la mínima expresión el humor para ofrecer un tono muy dramático y extraer de Javier Cámara una de las mejores interpretaciones de su carrera.
Una de sus principales virtudes es precisamente la calidad del guión que sabiamente recala en un deporte no multitudinario en nuestro país como es el bádminton para vehicular una historia sobre el éxito y el fracaso que resuena en el espectador sin los leit motiv de las leyendas del fútbol o grandes historias de superación personal que terminan en el tronío de un gran estadio.
Yakarta se compone de seis episodios de unos 35 minutos de duración a lo largo de los cuales conocemos la historia de José Ramón Garrido, joven promesa que llegó a jugar la final en Barcelona 92.
El paso del tiempo no ha sido clemente con él y lo ha ido hundiendo en una profunda depresión tras ser apartado por sus compañeros y ver enterradas sus reivindicaciones. El nulo apoyo le hace refugiarse en los juegos de azar e ir perdiendo la confianza de sus seres queridos.
El exjugador olímpico da clases de educación física en un instituto público de Vallecas. Divorciado y sin ilusiones, Joserra cree descubrir en un torneo escolar el diamante que puede darle un giro a su vida: Mar, una jugadora que podría ser el billete que le lleve a cumplir su sueño de competir en Yakarta, destino final donde los exjugadores como él son respetados como estrellas.
Pero Yakarta está muy lejos. Sobre todo para dos desconocidos como Joserra y Mar. Juntos tendrán que aprender a soportarse para emprender un viaje plagado de pensiones roñosas, polideportivos en horas bajas y estaciones de servicio que pasan por Totana, Ponferrada, Torrelavega o Tardajos antes de llegar a la capital de Indonesia. Si es que consiguen llegar.
En Yakarta el foco no está en el deporte, está en todo lo que hay alrededor del deporte y que depende del resultado de los partidos. Suma cero, o ganas o pierdes e intentarlo "da asco", como verbaliza nuestro protagonista.
La serie se centra en el proceso para llegar a la alta competición, que es más o menos el mismo via crucis que tiene que pasar Joserra para poder empezar a buscar soluciones a su adicción al juego. Por el camino descubriremos de lo que es capaz para poner en marcha la maquinaria de apoyo a su protegida... y por qué ya (casi) nadie le apoya.
Pero es una decisión sabia la de no mostrar los partidos, ni buscar la espectacularización habitual con la que se nos suele mostrar el deporte. Aquí no hay ropa de marca, ni marcadores igualados hasta los dos últimos minutos de contienda, ni torneos multitudinarios... Solo el esfuerzo y pasión que derivan de un agujero emocional. El deporte se entiende aquí como escapatoria vital.

Siendo Javier Cámara un actor que irradia luz y entusiasmo, borrarle la personalidad para extraerle una interpretación tan amarga es uno de los grandes méritos de Elena Trapé (Yo, adicto), que dirige la mayoría de los capítulos de la serie.
El enfoque del personaje es uno de los ejes centrales de la serie: recorrer con él el arco dramático de la narración se antoja un reto porque es una serie difícil, muy gris (se aprecia en la fotografía y la puesta en escena) y con un poso trágico bestial que nos va a llevar a abrir varios "cajones de mierda" de su pasado.
Un baño de realidad que contrasta sobremanera con la Yakarta soñada del título. Estamos ante una serie muy cruda, pero también tremendamente humana, con un punto de ternura muy particular y una ventana abierta a la esperanza.
En su premeditada falta de esteticismo radica gran parte de su encanto: es más real y tridimensional que la mayoría de los relatos deportivos estereotipados que nos cuentan una y otra vez historias de éxitos apabullantes.
En su feísmo es bella porque es creíble y honesta con los personajes a los que no trata de justificar ni de acicalar para el espectador. Son ásperos porque la vida es áspera. La pátina de costumbrismo que reviste el proyecto le hace mucho bien, sonríe todo desde la banda sonora con canciones fabulosas que canta en el coro de adultos. Todo suma, las letras también,
Valoración
Nota 85
Yakarta es una serie compleja pero redonda sobre las victorias y las derrotas en el terreno deportivo y personal. Bien dura, pero trascendente, de las que no se olvidan con facilidad. Magníficas interpretaciones y varias lecciones de vida.
Lo mejor
El guión y la calidad de las interpretaciones. Concretamente Javier Cámara hace uno de los mejores trabajos de su carrera.
Lo peor
Es una serie muy dura y oscura, sobre todo en su arranque. A pesar de la brevedad de los episodios cuesta verla.
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Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.
