La Cruzada del Infinito
Análisis

Reseña de La Cruzada del Infinito - Fin de la colección Jim Starlin

Por Jesús Delgado Manzano

La Cruzada del Infinito culmina la Colección Jim Starlin, que recopila los relatos más importantes de la Saga del Infinito durante los años 90. Analizamos los volúmenes 1 y 2 de la última edición española de estas historias cósmicas.

Llegamos al final de la Colección Jim Starlin. Con los volúmenes 1 y 2 de La Cruzada del Infinito, ponemos punto y final (por el momento) a la edición española que recopila el paso del artista por Marvel Comics durante los primeros años de la década de los 90. De este modo, se cierra un ciclo de la llamada Saga del Infinito,  que revitalizó la línea cósmica de Marvel.

Lo que comenzó con historias como Thanos Quest (recopilada en El Renacimiento de Thanos) y El Guantelete del Infinito, un relato de culto cuya sombra se proyecta en películas como Vengadores: Infinity War, continuó con La Guerra del Infinito. De este modo, Thanos pasó de convertirse en un enemigo de toda la creación, a uno de los agentes más importantes del cosmos, consolidándose como un comodín de peso en la gran partida cósmica contra las amenazas que trataban de poner fin a la realidad. 

Así, el ser inmortal conocido como Adam Warlock y Thanos forjarían una alianza para derrotar al lado oscuro de Warlock, un ente tiránico llamado Magus. A pesar de lo pírrica de su victoria, el universo quedó más o menos entero. Sin embargo, una nueva enemiga surge tras la caída del Magus, el ser autodenominado como La Diosa, que representa la bondad de Warlock, sus mejores instintos, alg que la hace tan peligrosa como su contrapartida oscura. Sobre todo, cuando sus manipulaciones dividan a los héroes Marvel en una guerra civil de proporciones cósmicas. Y así, comienza la historia de La Cruzada del Infinito.

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En los volúmenes 1 y 2 de La Cruzada del Infinito se narra esta última historia, que se recogen en los tomos 11 y 12 de la Colección Jim Starlin. En su interior encontramos material perteneciente las colecciones relacionadas con este macro-crossover: Infinity Crusade #1-6 USA, Warlock Chronicles #1-5 USA y Warlock and the Infinity Watch #18 -22 USA. 

En los siguientes párrafos, analizaremos estos dos volúmenes que supusieron un punto y aparte para el devenir del cosmos de Marvel y que asentaron y desarrollaron una mitología que comenzaba a estar de capa caída. 

Hasta el infinito se acaba...

Valga la paradoja, por cierto. Pero esta frase se aplica bastante bien a lo que ocurre con la obra de Jim Starlin en este punto. Ahora bien, hemos de ponerlo todo un poco en contexto.

La Colección Jim Starlin ha recopilado una serie de historias publicadas en un corto periodo de tiempo, apenas tres o cuatro años, a cada cual más convulsa y que reunía a un montón de héroes en situaciones de constante tensión y cambio. De hecho, una de las pocas constantes en estas historias eran Warlock, Thanos, Estela Plateada y la llamada Guardia del Infinito.

En resumen, Starlin planteada un trabajo que podía leerse como una secuela de lo planteado veinte años atrás durante La Saga de Thanos. Una secuela que retomaba el hilo allá dónde lo él dejara, planteando unos temas similares a los de entonces, pero con la madurez que dos décadas de trabajo le habían dado.

De este modo, Starlin planteaba un escenario paralelo y ligeramente independiente al de los otros cómics de superhéroes, presentando una liga distinta que discurría bajo otro espectro de valores y colores morales. Después de todo, lo que se proponía eran unas historias protagonizadas por "dioses cósmicos", que jugaban con el mismo control de la realidad y la cohesión del continuo espacio-tiempo. Dicho de otro modo, los límites morales en los que podían mover Thor, los 4 Fantásticos, Spider-man o los 4 F, estaban muy lejos de los limites que se podían plantear gente como Warlock o Thanos, para los que la Muerte era una vieja conocida si no una ex-amante.

Así, a lo largo de todo lo que hemos ido leyendo a lo largo de la Colección Jim Starlin, el autor desarrollaba una serie de relatos mitológicos, con un claro lenguaje metafórico, que hacía referencia a ideas metafísicas y religiosas. Pero, llegados a La Cruzada del Infinito, el escritor pone la carne en el asador y se monta su propia Civil War, más de diez años antes de que Mark Millar y Bendis enfrentaran a Iron Man y al Capitán América.

En este relato, Starlin no confronta ideologías, sino que expone una lucha de la fe contra la razón, haciendo que los héroes creyentes, o con una tendencia hacia el misticismo, se enfrenten con los héroes más racionalistas. Esto es, un choque de valores morales y de ética. Esto, por cierto, no enmascara si no una brillante crítica del escritor hacia la manipulación integrista de las creencias religiosas y la mutua intolerancia entre laicos y seglares radicales, al tiempo que vierte su fuerte formación religiosa en un texto sobre héroes.

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El autor consigue su objetivo, pero pagando un alto precio, y muy a pesar de la fiesta del crossover de superhéroes que disfrutarán los amantes del género. Nos referimos el desgaste implícito y el exceso de ambición que convierte esta obra en una lectura bastante farragosa.

Si bien es cierto que Panini Comics y Marvel han tenido la genial idea de unificar las tres principales series en dos tomos que reúnen en orden lógico todo el material, encontramos excesivos saltos entre historias. Además, la explícita e implícita necesidad de leernos todas estas colecciones recogidas en los dos volúmenes para entender de algún modo la obra, resulta poco cómodo y exige un esfuerzo por parte del lector.

Por otro lado, que esto se deba sobre todo a presiones editoriales del momento, con una Marvel y una industria del cómic en plena caída en barrena, también lastra la propia obra. Marvel pretende hacer un "Guantelete del Infinito más grande todavía" y se queda solo en una sombra de la magnificencia del primer gran crossover.

Otro punto a tener en cuenta, parejo a los problemas de la época en la editorial, es la estética irregular del dibujo. De un estilo claro y habitual para los relatos de Starlin como es el de Ron Lim, pasamos a un estilo cartooniano como el de Ángel Medina en aquellos tiempos a unos acabados muy bastos, firmados por Tom Grindberg o unos lápices de Tom Raney, que hoy distan mucho de aquellos primeros pinos que vemos en este libro.

En conjunto, La Cruzada del Infinito debe tomarse como un colofón y un punto y final a una etapa. Debe entenderse como una buena muestra de lo malo y de lo bueno de la industria del cómic hacia 1994, pero también como uno de los trabajos más significativos de Starlin en aquella época. Se trata de un hito de su línea y, solo por eso, merece leerse aunque solo sea una vez.  

La Cruzada del Infinito vol. 1 y vol. 2

La Cruzada del Infinito vol. 1 y La Cruzada del Infinito vol 2. ya pueden encontrarse en librerías especializadas, tiendas on-line y grandes superficies. El precio de cada uno de estos volúmenes es de 19,95 euros.

Valoración

Culminación de la trilogía del Infinito de Jim Starlin en los años 90. Un relato de corte mitológico que exhibe los vicios inherentes de su tiempo y un desgaste narrativo abrumador.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

Las referencias místicas de Starlin a las religiones judeocristianas. La culminación de la idea asentada al inicio del Guantelete. La fiesta cósmica.

Lo peor

El exceso de crossovers y la intercalación de dibujantes entre títulos. El desgaste del argumento. El argumento, excesivamente enrevesado.