Taxus: Lo que dejamos atrás
Análisis

Reseña de Taxus: Lo que dejamos atrás - El fin de la trilogía de Isaac Sánchez "Loulogio"

Por Jesús Delgado

Taxus: Lo que dejamos atrás es el final de trilogia de cómic de Isaac Sánchez "Loulogio" ambientada en un mundo de fantasía basado en los mitos y criaturas de la mitología cántabra. Analizamos el cierre y la conclusión de este cómic.

Taxus concluye. La trilogía comenzada en El último en llegar y continuada en La cabra, cierra con la tercera entrega, que el afamado cómico y youtuber Isaac Sánchez "Loulogio" ha escrito y dibujado a lo largo de tres años. De esta forma, el autor da carpetazo a esta historia épica, inspirada en clásicos literarios y cinematográficos, con fuertes influencias de la mitología del norte de España. 

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Así, si Taxus: El último en llegar presentaba a los personajes y La cabra los desarrollaba, Lo que dejamos atrás es el colofón del relato, pero también (en cierta manera) un prólogo que expone y revela los secretos del mundo de Taxus: cómo empezó todo, el por qué de la ciudadela, el origen de ciertos artefactos, la relación de los humanos con las criaturas mágicas y las endemoniadas, etc... 

Taxus: Lo que dejamos atrás arranca justo después de los eventos del anterior cómic, con uno de los habitantes de la villa-santurario, revelándose como un depredador de los suyos. Mientras el demoníaco Caelio aprovecha a su peón para volver a poner en marcha sus siniestros planes, Laro se recupera del todo y se une al resto de criaturas de los bosques con el fin de detenerlo. La guerra por el mundo de Taxus ha comenzado.

No os contamos más al respecto de su historia, pues haceros un spoiler sería un pecado. En su lugar, dejad que os hablemos de las fortalezas y de las flaquezas de Lo que dejamos atrás, el desenlace de la trilogía de Taxus.

¡No es el final que esperábamos... pero qué final!

Taxus llega a su conclusión con un papelón bastante preocupante: el fandom que ha ido acumulando a lo largo de los dos años en los que la historia se ha ido publicando. Hasta ahora, Isaac Sánchez ha sido muy hábil en guardarse sus cartas y, como si de un prestidigitador se tratase, ha ido revelando  pequeños detalles de su historia a su propio ritmo. 

Tan  escrupulosamente ha estado narrada la trama de Taxus, que desde un bocadillo hasta una simple imagen de fondo se podían entrever pistas (algunas falsas, otras no), que daban pie a diversas interpretaciones acerca de cómo iba a acabar todo. Claro que, al final, este rastro solo llevaba a una clara lectura, que es la que Sánchez se ha sabido guardar hasta el último momento.

De hecho, quizá otro problema que arrastra Taxus: Lo que dejamos atrás  es el hecho de que encaja todas las piezas, casi a la vez. De ahí que su desenlace dé cierta sensación de anticipación apresurada. Que, además, el ritmo de este tercer tomo sea mucho más dinámico que el de los dos tomos anteriores, también implica una ruptura importante respecto al uso del tiempo que se ha venido utilizando hasta ahora.

Considerando esto, para empezar, hemos de admitir que no es difícil valorar muy positivamente el tercer tomo de Taxus. Esta entrega plantea un cierre redondo, en el que el narrador no deja nada al azar y ata todos los cabos que pudieran quedar sueltos. En algunos casos, incluso se permite el lujo de prenderles fuego hasta que queden reducidos a cenizas, de hecho. Y todo, con tal de dejar claro que difícilmente puede haber secuela (¿o quizá sí?).

Argumentalmente esta tercera entrega, además desarrolla y culmina una fórmula narrativa poco usual. La trilogía de Taxus se ha ido abriendo como el capullo de una flor. El primer tomo contó un evento. El segundo, narró los sucesos inmediatamente anteriores y posteriores a este y, finalmente, el tercero narra una suerte de preludio y el desenlace natural de toda la trama. Que, además, este tercer tomo se resuelva en casi el doble de páginación que en el primer volumen (80 páginas frente a las 48 del tomo 1) y no agote en su lectura es otro punto muy positivo a tener presente. 

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Este incremento de tamaño, por cierto, está muy bien aprovechado. El dibujante y guionista explica todos y cada uno de los fenómenos y sucesos que hemos visto a lo largo de la historia, de modo que quede bien mascadito, incluso para lectores poco curtidos. Sirva como ejemplo el destino del gran antagonista del relato, cuya última aparición hace referencias claras a elementos ya expuestos anteriormente. Y lo mismo podemos decir de ciertas criaturas mitológicas, de las cuales sabíamos algunos detalles de sus respectivos trasfondos gracias a sus respectivas fichas, pero ahora no solo se mentan estos, también se prestan para narrar una serie de secuencias claves del cómic. 

A nivel plástico, por cierto, Sánchez no defrauda. Si ya en el anterior tomo demostraba estarle cogiendo el pulso al dibujo, entintado y coloreado digital, en este volumen ya exhibe una maestría muy grata. El trazo es limpio, pero firme y la riqueza gestual de sus personajes vaticina una producción artística muy interesante (sobre todo, si no se encasilla ni se deja en género y estilo). Los cuadros tienen mucha fuerza y las composiciones no están exentas de elementos enriquecedores de la trama, que se explican por sí solos. 

Un detalle que se agradece es la expresividad de las viñetas y de cómo éstas (casi) podrían explicar sin necesidad de diálogo algunas secuencias. La expresividad de las protagonistas no da lugar a dudas sobre sus intenciones y sentimientos y es tremendamente concisa y clara. De hecho, en algunos momentos, la carga dramática y emocional es tan potente, que llega transmitir las mismas sensaciones que, supuestamente, sienten los personajes.

Además, nuevamente el color vuelve a ser uno de los principales valores de la obra. De hecho, es uno de los platos fuertes, ya que no solo transmite atmósferas, sino que especialmente vistoso y variado. ¡Más aún! En este tomo se aprecia mayor variedad y un uso menos contenido, pero no por ello poco acertado en su uso. Algo que, en resumen, hace brillar de por sí las tintas y los lápices.

En conjunto, hemos de concluir diciendo que nos alegramos mucho del merecido éxito de Isaac Sánchez y de su evolución como artista, ya que ha demostrado haberse ganado los galones de autor publicado. Solo resta esperar, y tocar madera, para que futuros trabajos mantengan el nivel de la trilogía Taxus. O, ojalá, que lo superen.

Taxus: Lo que dejamos atrás

Taxus: Lo que dejamos atrás se pone a la venta el 4 de julio en toda España. Su precio recomendado es de 17,90 euros y podrá encontrarse en librerías especializadas y grandes superficies.

Valoración

Conclusión de la trilogía Taxus de Isaac Sánchez, en la que el autor cierra el relato de forma limpia. Sin embargo, se detecta cierta premura a la hora de concluir, que empaña un poco el efecto final. Eso y que las altas expectativas juegan en contra.

Hobby

84

Muy bueno

Lo mejor

El dibujo, las tintas, el uso del color. El aprovechamiento de la mitología cántabra y sus seres. El cierre definitivo y lógico a la historia.

Lo peor

Las expectativas generadas y las quinielas de los lectores podrían no cumplirse. Su final parece algo apresurado.

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