Análisis de Castlevania: Belmont's Curse, un regreso al castillo de Dracula por la puerta grande que unifica la saga en todas sus vertientes y formatos

Elígenos como tu fuente preferida en Google.
Análisis de Castlevania: Belmont's Curse, el regreso para PS5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y PC de la saga de cazavampiros de Konami por obra y gracia de Evil Empire (autores de Dead Cells).
Parecía que Drácula había sido derrotado para siempre, pues ni él ni su ominoso castillo han sido vistos durante los últimos 12 años. Pero el Señor de la Noche ha regresado y es momento de que la familia Belmont vuelva a alzarse, látigo en mano, para meterlo de vuelta en su ataúd. En otras palabras: Castlevania ha vuelto.
Han sido años muy oscuros en los que llegamos a pensar que jamás volveríamos a empuñar el icónico matavampiros, pero de un tiempo a esta parte Konami ha puesto todo el pollo en el asador para revivir sus grandes IPs. Primero fue Metal Gear, seguido de cerca por Silent Hill y ahora es el turno de Castlevania con Castlevania: Belmont's Curse.
Los encargados de fraguar este regreso han sido Evil Empire, el estudio francés que nació como apoyo para Motion Twin, encargándose en un primer momento de los DLCs de Dead Cells (entre ellos, Return to Castlevania) y hace no mucho han demostrado toda su valía con esa pequeña e infravalorada joyita llamada The Rogue Prince of Persia.
Y, siendo completamente honestos, tienen una tarea muy complicada por delante, porque ¿puede el nuevo Castlevania convertirse en un regreso triunfal para la saga y, al mismo tiempo, plantar cara (e incluso superar) a los grandes metroidvania de la era moderna?
Afilad los cuchillos, coged el crucifijo y rellenad el frasco de agua bendita porque vamos a descubrirlo en este análisis de Castlevania: Belmont's Curse.
- El gameplay de Castlevania: Belmont's Curse
- Nivel de dificultad de Castlevania: Belmont's Curse
- ¿Cuántas horas de juego dura Castlevania: Belmont's Curse?
- Cuánto cuesta Castlevania: Belmont's Curse y dónde puedes jugarlo
- La opinión de Hobby Consolas de Castlevania: Belmont's Curse
- Nota: lo mejor y lo peor de Castlevania: Belmont's Curse
Jugabilidad y gameplay de Castlevania: Belmont's Curse en PS5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y PC
23 años después de los acontecimientos de Castlevania III: Dracula's Curse, Trevor Belmont, el legendario cazavampiros que logró derrotar a Drácula con la ayuda de Sypha Belnades y Alucard, viaja hasta París para enfrentarse a las hordas de la noche que asolan la ciudad.
Pero no está solo: le acompaña su hija, Rose Belmont, la joven cazadora de vampiros que protagoniza Castlevania: Belmont's Curse y que desde su nacimiento porta en su brazo derecho la maldición de Drácula (de ahí el subtítulo de esta entrega).
Con esta premisa, Evil Empire ha apostado por una jugabilidad que supone un regreso al estilo clásico de la saga, es decir, acción y plataformeo de scroll lateral, pero con exploración delimitada por habilidades. Dicho de otro modo: Belmont's Curse es un metroidvania, como lo fueron Symphony of the Night o las trilogías de GBA y Nintendo DS. Ahora bien y, como vamos a ver, se trata de un metroidvania con muchos elementos modernos... y el característico toque de los creadores de Dead Cells.

A la hora de jugar, Rose destaca por su agilidad y versatilidad: puede esquivar en distintas direcciones, empuñar varios tipos de armas (espadas, lanzas, cestus, mandobles...) y usar hechizos que actúan como las subarmas de esta entrega. Pero sin duda las acciones clave de Castlevania: Belmont's Curse son las dos primeras habilidades: el látigo arcano y la luz sagrada.
El látigo nos permite usar puntos de anclaje para balancearnos o llegar a lugares alejados, al más puro estilo Super Castlevania IV, mientras que la luz sirve para repeler los ataques enemigos (sí, es un parry) y para "desmaterializar" un tipo concreto de estructuras.
Con todos estos elementos, se han sacado de la manga un sistema de combate realmente satisfactorio. Cada arma tiene sus particularidades y ofrece estilos de combate diferentes, pero todas destacan por la contundencia de los golpes; el simple hecho de atacar y pulverizar enemigos es una gozada a los mandos. Los hechizos también funcionan muy bien, pues hay muchos y tienen efectos de todo tipo.

Un vez obtenidos, podemos cambiar el que tenemos equipado en cualquier momento desde el menú (en lugar de tener que encontrarlos rompiendo una antorcha concreta, como en anteriores entregas) y dado que dependen del maná de Rose y este se recarga al atacar a los enemigos, se incentiva mucho más su uso. Además, poder acercarnos rápidamente a los enemigos (y realizar un ataque de continuación) con el látigo arcano y repeler ataques con la luz sagrada añaden una capa extra de complejidad a los enfrentamientos que le sienta fenomenal.
Y lo mismo se puede decir del desplazamiento: saltar de pared en pared, huir de plataformas que se derrumban, balancearse con el látigo y evitar toda clase de trampas es muy gratificante. Porque ya os aviso que Evil Empire no se ha cortado un pelo a la hora de meter secciones de plataformeo endiabladas que van a lograr que os tiréis de los pelos, especialmente cuando entran en juego las estructuras que podemos "desmaterializar" con la luz sagrada.
Sin embargo, en todo esto hay un importante "pero". Por lo general los controles funcionan muy bien, pero en los momentos más caóticos o cuando se requiere mucha precisión, salen a relucir unos preocupantes problemas de colisiones y hitboxes erráticas. A veces, el látigo no se acopla a un punto al que debería llegar de sobra o no obtenemos respuesta al intentar subir o bajar de una plataforma, por citar un par de ejemplos. Rose también tiene una molesta tendencia a pegarse a las paredes, con un exagerado magnetismo que siempre llega en el peor momento. Y va a haber ocasiones en las que vais a jurar y perjurar que un ataque no os ha golpeado... mientras contempláis la pantalla de Game Over.

Insisto en que por lo general los controles son muy buenos. De hecho, cuando todo funciona como debería, Castlevania: Belmont's Curse es un gustazo a los mandos. Pero en un juego que a menudo requiere precisión extrema, estos fallos de control se traducen en momentos muy frustrantes.
Las comparaciones son odiosas, pero cuanto más juegas a Castlevania: Belmont's Curse, más evidente resulta que el título que Evil Empire ha cogido como referencia para esta entrega ha sido Prince of Persia. Pero ojo, no The Rogue Prince of Persia, sino Prince of Persia: The Lost Crown (no es de extrañar; hablamos de la excelencia hecha metroidvania). El movimiento de Rose y la sensación a los mandos recuerdan mucho al Príncipe e incluso hay ciertos hechizos que son calcados a las habilidades del juego de Ubisoft Montpellier. Y como digo, al hacer la comparación, The Lost Crown destacaba por tener un control exquisito; ahí sabías que si te la pegabas con los pinchos, la culpa era tuya. Mientras que aquí muchas veces no vas a entender por qué algo que antes te había permitido sortear una hilera de pinchos... ahora no funciona.
Castlevania: Belmont's Curse no se limita a tomar inspiración de otros juegos, también pone las cartas sobre la mesa con ideas muy interesantes en lo que a diseño se refiere. Porque metroidvanias buenos hay muchos y la fórmula, pese a que funciona a las mil maravillas (si me preguntan), es casi siempre la misma. Pero Evil Empire se ha sacado de la manga un sistema de pistas asociado a cartas del tarot que es toda una sorpresa.

Estas pistas, que pueden llegar de distintas maneras, sirven para saber cómo encontrar a los jefes y otros personajes relevantes para progresar a través del juego. Es un sistema de guía, pero aplicado de una forma muy elegante en el entorno de un metroidvania. Durante las primeras horas puede parecer que son muy obvias e incluso innecesarias, pero pasado cierto punto, el juego se abre enormemente y las pistas resultan esenciales para progresar, actuando en muchos casos como soluciones a puzles o recontextualizando la forma en que vemos ciertos elementos del mapa. Esto encaja muy bien con la fórmula metroidvania, porque, si lo pensamos fríamente, algunas de las pistas actúan casi como habilidades que nos permiten llegar a nuevas zonas.
Pero lo verdaderamente bonito es que, pese a su importancia, las pistas no son obligatorias. Puede que a base de explorar lleguéis a un jefe sin haberlas encontrado todas o puede que os pase como a mí y acabéis resolviendo algún rompecabezas por pura chiripa. Y si estáis jugando por segunda vez, como ya tenéis la información en vuestro poder, no vais a tener que pasar por todo el proceso de buscar la pista necesaria para progresar. Me parece una ideaza.
Todo esto no sería posible sin un mapa muy bien diseñado y Evil Empire ha entendido que, para lograrlo, uno de los aspectos más importantes de un Castlevania (y un metroidvania) es poder avanzar a través de las zonas y derrotar a los jefes de forma no lineal, lo que significa que haya muchos caminos abiertos en todo momento, tener que mirar el mapa a menudo y, de vez en cuando, incluso perderse un poco. Es la satisfacción de la exploración. Es más, y ya que hablamos del mapa, Castlevania: Belmont's Curse tiene una de las zonas más desquiciantes que he visto en un metroidvania... y lo digo como un cumplido. Una locura de nivel que va a poner a prueba vuestra capacidad para dibujar un mapa mental.

Y tampoco faltan una cantidad absurda de secretos, paredes rompibles y muros ilusorios (un saludo a David Jaffe) que esconden nuevas rutas, mejoras para Rose o incluso nuevas armas o reliquias. Sobre esto: no me termina de convencer que las armas de la misma categoría hagan todas el mismo daño y que dentro de cada familia apenas exista variedad, pues sólo las del nivel más alto, las obras maestras, tienen rasgos únicos. Y las reliquias están bastante bien; hay muy buena variedad, se pueden crear combinaciones interesantes y a menudo apetece trastear con ellas para comprobar sus efectos.
Pero si venís esperando algo similar a Symphony of the Night o a cualquiera de los "Igavania" en lo que a variedad y cantidad de armas, equipación y objetos se refiere, ya os aviso que no lo vais a encontrar.
Tampoco creo que esa haya sido en ningún momento la intención de este nuevo Castlevania, pues Belmont's Curse se siente más bien como la unificación del estilo tradicional de la saga, dividido en niveles, y el estilo metroidvania. Pero, ante todo, se siente Castlevania.

Hace un momento mencionaba que hay punto donde el juego se abre y es importante recalcarlo porque también es donde se destapa como un Castlevania con todas las de la ley. No es que antes no lo sea, pero las primeras 3/4 horas son más... tibias, por decirlo de alguna manera, y a partir de ahí el juego va in crescendo y no dejan de aparecer elementos clásicos (y no tan clásicos) de la saga. Hay infinidad de referencias a otros juegos, principalmente Dracula's Curse, pero también hay conexiones bastante sorprendentes (y relevantes de cara al argumento) con Lament of Innocence (el primer juego de la saga si nos ceñimos a la cronología) o las entregas de Nintendo DS. El canon de Castlevania siempre ha estado bastante descoyuntado, así que se agradece mucho este intento por enlazar las historias de diferentes entregas y darles un sentido.
Y os garantizo que si hay alguna seña característica de Castlevania que echéis en falta, tarde o temprano la vais a ver de una forma u otra en Belmont's Curse. Además, retrasar la aparición de ciertos elementos sirve para que, cuando llega el momento, el efecto "¡estamos de vuelta!" sea mucho más poderoso.
Y ahora vamos a hablar del apartado audiovisual, donde también hay bastante que rascar. Evil Empire ha apostado por gráficos 2.5D y unos diseños de personajes con un estilo muy similar a lo visto en la serie de Netflix, en un claro intento por unificar también la estética de Castlevania en sus diferentes formatos.

De primeras, se echa en falta ese estilo tan característico de las entregas previas, a medio camino entre el sensacional arte de Ayami Kojima y una película de terror de serie B, pero te acabas acostumbrando y el resultado final es muy convincente y no desentona con el resto de juegos. Luce realmente bien, en especial todo lo relativo a los escenarios, que destacan por su atrevido uso del color y la gran variedad y nivel de detalle que esconden los fondos. Además, también tiene algunos detalles visuales muy chulos, como el efecto contraluz con el que se muestran los enemigos cuando entramos en una estancia oscura o la forma en que la luz se filtra a través de las ventanas.
Lo único que no me convence son las escenas de vídeo, todas de una calidad muy pobre, realizadas con imágenes estáticas y diálogos y efectos de sonido a destiempo. Por suerte, no abundan.
Y llegamos a la banda sonora, sobre la que ya se ha dicho de todo. Creo que ASADI, el compositor que también se encargó de la banda sonora de The Rogue Prince of Persia (la cual adoro y siempre me gusta recomendar), ha hecho un buen trabajo... que no encaja con el tono de Castlevania.

Hay melodías muy pegadizas y mola mucho que la banda sonora sea dinámica, de manera que al progresar en los niveles se van sumando nuevas capas, algunas con un estilo más cañero (que es lo que para mi gusto le falta a esta banda sonora). Pero sólo consigue sonar verdaderamente a Castlevania cuando recrea algunos de los temas más conocidos de la saga. E incluso cuando lo hace, nos deja versiones que están bien y destacan por su estilo épico, pero se quedan lejos de las mejores.
Creo que el gran problema ha sido que han apostado por una banda sonora más experimental, cuando precisamente lo que Castlevania pide a gritos es sonar a castillo gótico y a música de 16bits. Mientras que aquí se tiende a meterle un toque electrónico a todo (a veces rozando el dubstep) que personalmente no me parece nada acertado.
¿Es difícil Castlevania: Belmont's Curse?
La dificultad es otro aspecto bastante importante en todo Castlevania que se precie, pues la saga es conocida por ser muy difícil, especialmente si nos vamos a las primeras entregas. Evil Empire ha hecho algo bastante curioso: al contrario que la mayoría de títulos actuales, no hay selector de dificultad en Belmont's Curse.

Ahora bien, si nos vamos a las opciones de juego, podemos habilitar el modo personalizado, lo que nos permite ajustar una serie de parámetros para configurar la dificultad a nuestro gusto, aumentando o disminuyendo el daño infligido, la experiencia obtenida, el número de pociones que tiene Rose o incluso permitir la reaparición frente a las puertas de jefe.
Pero si nos ceñimos a los parámetros por defecto, ya os aviso que Castlevania: Belmont's Curse es un juego que hace honor al legado de la saga con una dificultad muy elevada. Morir es extremadamente sencillo, ya sea por obra de los embates enemigos o por cualquiera de las trampas que esperan tras cada esquina.
Sólo hay una excepción y son... los jefes. Por algún motivo que no me explico, casi todos los jefes de Belmont's Curse son muy sencillos, hasta el punto de que los enemigos normales suponen un mayor desafío. Sólo hay dos jefes que plantean un reto a la altura en todo el juego.

Y esto es un problema porque, al ser tan sencillos, los enfrentamientos contra la mayoría de jefes terminan siendo muy poco memorables; no te da tiempo a aprenderte sus mecánicas y, en algunos casos, directamente no te hace falta porque cuando te quieres dar cuenta... ya han caído. Una lástima, la verdad, porque creo que podían haber dado mucho juego.
¿Cuántas horas dura la historia de Castlevania: Belmont's Curse?
Completar la historia de Castlevania: Belmont's Curse sacando los tres finales (incluido el verdadero) y obteniendo el 100% me ha llevado cerca de 30 horas. Una duración correctísima teniendo en cuenta la clase de juego que es.
Ahora bien, como todo buen metroidvania, esa es la duración de una primera partida a ciegas, sin ayudas ni guías de ningún tipo (y ya os aviso que hay por lo menos un puzle opcional que os va a costar lo suyo).

Pero cuando sabemos lo que hay que hacer, conocemos el mapa y, sobre todo, tenemos la información que facilitan las pistas, el juego se puede terminar en mucho menos tiempo... tanto, que hay un trofeo por acabarlo en menos de cuatro horas. El único que me falta para sacar el platino...
Conseguir el 100% no es complicado si sabéis cómo, pues el juego cuenta con una ayuda para ello... pero no te lo dice en ningún momento y es fácil pasarlo por alto. Y, una vez concluido, no hay nueva partida plus ni extras destacables; sólo algún traje adicional para Rose.
Y la verdad es que se echa en falta un "modo Trevor" o algo similar a lo visto en Symphony of the Night y los juegos de GBA y DS que sirva como incentivo para rejugarlo. Evil Empire son conocidos por dar un gran soporte postlanzamiento a sus juegos, así que no podemos descartar que lo tengan planeado para un futuro.

Precio y plataformas disponibles
Castlevania: Belmont's Curse se lanza el 15 de octubre de 2026 para PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y PC.
La edición digital estándar tiene un precio de 29,99€, mientras que la Midnight Edition, que está disponible tanto en formato físico como digital, tiene un precio recomendado de 39,99€.
En ambos casos estamos hablando de una locura de precio, sobre todo si tenemos en cuenta la calidad que atesora y... ¡que se trata de un nuevo Castlevania! Lo único que hay que lamentar es que no haya una versión para Nintendo Switch 2 de lanzamiento.
Qué noche tan maravillosa para tener una maldición
Como decía al inicio de este análisis, Evil Empire lo tenía muy complicado. Hay muchos Castlevania y con estilos muy distintos, así que era imposible contentar a todo el mundo.

Y, sin embargo, lo que han logrado con Belmont's Curse es la mezcla perfecta entre tradición y modernidad; entre Classicvania y Metroidvania. Ya hemos visto cómo unifica la jugabilidad, la historia e incluso la estética de la saga en sus diferentes vertientes y formatos, logrando un juego completísimo y una entrega muy digna.
Porque es un Castlevania, que no os quepa la menor duda de ello. Y aunque se queda un peldaño por detrás de los mayores exponentes del metroidvania moderno, también es un gran Castlevania.
Es más, tengo la teoría de que una vez pase la tormenta y los debates sobre si es un Castlevania o no mueran, Belmont's Curse va a convertirse en un juego muy querido, pues su potencial para realizar sequence breaks es inmenso, como ya se ha visto con la demo.

Esto va a provocar que la gente encuentre mil formas de "romperlo" y saltarse zonas o pasarse el juego sin recoger poderes. Para el jugador medio esto probablemente no signifique nada, pero para los fans más hardcore de los metroidvania es como si adelantasen la Navidad.
Independientemente de lo que le depare el futuro, que el nuevo Castlevania haya salido tan bien ya es motivo de banquete. Y ojalá no haya que volver a esperar otros 12 años para el próximo regreso de Drácula. A los Belmont no les hará mucha gracia, pero yo estaré esperándole con los brazos abiertos... y el látigo en la mano.
Valoración
Nota 88
Castlevania: Belmont's Curse unifica la jugabilidad, la historia e incluso la estética de la saga en todas sus vertientes y formatos, logrando un juego que, aun quedándose un peldaño por debajo de otros metroidvania actuales, es un regreso al castillo de Drácula por la puerta grande.
Lo mejor
El sistema de pistas es una ideaza y encaja a la perfección con la fórmula metroidvania. Tiene un desarrollo muy abierto, pudiendo progresar a través de las zonas y derrotar a los jefes en distinto orden. Ciertos rompecabezas y secciones que obligan a sacar papel y boli. Inmenso potencial para realizar sequence breaks. Tiene mucha personalidad visual; los escenarios, en particular, son muy detallados. El precio. Es una gozada a los mandos...
Lo peor
...pero los controles pueden llegar a ser muy imprecisos. La banda sonora, pese a ser un trabajo de gran calidad, no encaja con el estilo de Castlevania. Salvo un par de excepciones, los jefes son poco memorables. Que no haya versión para Nintendo Switch 2.
Castlevania: Belmont’s Curse
Género
Acción, Aventura
Pegi
+16
Idioma de los textos
Castellano
Idioma del audio
Inglés
Idioma de los subtítulos
Castellano


Comentarios