Análisis de Star Wars: Galactic Racer, un pepinazo cósmico que establece un nuevo estándar para la velocidad en los videojuegos

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Análisis de Star Wars: Galactic Racer, un juego de conducción a velocidades extremas desarrollado por Fuse Games.
Hoy os traemos el análisis de Star Wars: Galactic Racer, un nuevo juego de carreras a velocidades imposibles en el universo Star Wars para PS5, Xbox Series X|S y PC.
Pese a que lo habitual al hablar de Star Wars es pensar en espadas láser y batallas estelares, uno de los juegos más recordados de este universo es de carreras; carreras de vainas, más concretamente. Nos referimos, por supuesto, al mítico Star Wars Episodio I: Racer, lanzado en 1999.
Y ahora, 27 años después, Star Wars: Galactic Racer nos permite volver a disfrutar de toda la adrenalina de la competición en una galaxia muy, muy lejana. Y quién mejor que los responsables de Burnout -una saga conocida por su fantástica sensación de velocidad y espectaculares choques- para encargarse de un nuevo juego de carreras de Star Wars.
Pero Fuse Games, estudio compuesto por antiguos veteranos de Criterion Games, no se ha limitado a hacer otro juego de vainas; en su lugar, nos regalan una aventura que supone al mismo tiempo una modernización y una celebración de las carreras a la velocidad de la luz (o casi).
- El gameplay de Star Wars: Galactic Racer
- Nivel de dificultad de Star Wars: Galactic Racer
- ¿Cuántas horas de juego dura Star Wars: Galactic Racer?
- Cuánto cuesta Star Wars: Galactic Racer y dónde puedes jugarlo
- La opinión de Hobby Consolas de Star Wars: Galactic Racer
- Nota: lo mejor y lo peor de Star Wars: Galactic Racer
Jugabilidad y gameplay de Star Wars: Galactic Racer en PS5, Xbox Series X|S y PC
El Imperio Galáctico ha caído y la Nueva República trata de mantener el orden en una galaxia que aún padece las consecuencias de años en guerra. Con este panorama, en los planetas del Borde Exterior se reaviva la pasión por las carreras de alta velocidad y riesgo extremo, naciendo así la Liga Galáctica. Pero lejos quedan ya los tiempos de las Vainas, un vehículo innoble para tiempos menos civilizados. Los pilotos de esta época conducen aeronaves más seguras... pero igualmente veloces.
Bajo esta premisa, Star Wars: Galactic Racer presenta un total de cuatro modos de juego diferentes que desglosaremos en este análisis, pero vamos a empezar por el que sin duda es el modo principal... y el más sorprendente: la campaña.
En este modo historia nos ponemos en el papel de Shade, un piloto humano que oculta su rostro bajo un casco. Shade decide unirse a la Liga Galáctica para cumplir su sueño de convertirse en piloto de carreras y derrotar a Kestar Bool, el pomposo e insufrible actual campeón.

Pero, como suele ser habitual en estas historias, Shade empieza desde lo más bajo, pilotando un "montón de chatarra" con el que el simple hecho de clasificarse para la competición ya es todo un desafío... no digamos ya enfrentarse y derrotar al vigente campeón.
De esta manera, Fuse Games se ha sacado de la manga un modo historia con estructura de roguelite (aunque sus autores prefieren el término runs-based o "basado en carreras"). Sé que hay mucha gente que detesta esta clase de juegos y que puede parecer que no encaja con un título de conducción, pero os aseguro que está muy bien planteado.
La cosa funciona así: tras elegir entre uno de los tres tipos de vehículo, iniciamos un nuevo recorrido, que consiste en una serie de eventos que tienen lugar a lo largo de varios planetas. Al ir superándolos, obtenemos mejoras para las estadísticas básicas del vehículo, piezas que otorgan ventajas (muchas se complementan, dando lugar a builds), habilidades especiales y créditos para realizar compras. Si logramos llegar al final del recorrido, nos espera un evento especial que es prácticamente un combate contra jefe en versión carrera de speeders.

En las carreras normales ganar no es obligatorio (aunque, cuanto mejor sea nuestra posición, mejores son las recompensas), pero hay eventos, como las carreras de eliminación, en los que si no quedamos en el podio, perdemos una ficha de liga, que sería el equivalente a las "vidas". Y, cuando se acaban, toca volver a empezar el recorrido desde el principio.
Aquí entra en juego la toma de decisiones habitual de los roguelike/roguelite: tenemos cierto margen para elegir los eventos en los que participamos, así que debemos valorar si merece la pena ir a lo seguro, arriesgar una ficha para obtener mejores premios o participar en vuelos de prueba o "encuentros misteriosos" en los que puede pasar cualquier cosa, como que consigamos una pieza legendaria... o que saboteen nuestro vehículo.
Además, cada vez que cambiamos de planeta, podemos recorrer el paddock controlando a Shade en tercera persona para realizar compras, conocer mejor al resto de participantes de la Liga o rememorar las carreras de cierto piloto legendario, entre otras cosas.

Independientemente de si triunfamos en la carrera final del recorrido o nos quedamos por el camino, obtenemos puntos que podemos utilizar para mejorar los diferentes vehículos de forma permanente o para adquirir objetos cosméticos, pudiendo mezclar piezas de distintos modelos, adquirir colores, estilos... Hay variedad para todos los gustos.
Como veis, este modo tiene mucha "miga"... y eso que esto no es más que un resumen de todo lo que ofrece. Porque al ir avanzando en la historia, se introducen nuevas mecánicas como los patrocinadores, que nos obligan a cumplir objetivos para mantener su patronazgo, o las apuestas contra pilotos rivales. Hay un buen nivel de profundidad y variedad jugable para animar cada partida.
Pero la clave es que, como en todo buen roguelike/roguelite, Star Wars: Galactic Racer logra enganchar de lo lindo con su bucle jugable. A esto contribuye que las carreras son muy ágiles, no suelen durar más de tres minutos y, como a menudo consigues cosas nuevas, no puedes evitar pensar aquello de "una más y lo dejo". Asimismo, el juego tiene elementos como los estilos de piloto o los favores, que mejoran cuando superamos eventos con ellos equipados, de manera que invitan a empezar un nuevo recorrido inmediatamente después de terminar.

Otro aspecto clave es la propia historia: el misterio sobre la identidad de Shade y su rencilla personal con Kestar Bool te invita a seguir compitiendo... y hay varios puntos en los que las cosas se ponen muy interesantes y quieres seguir jugando para saber qué va a pasar. También hay que destacar al variopinto elenco de pilotos rivales, pues todos tienen personalidades y trasfondos que podemos ir descubriendo poco a poco, logrando así que dejen de ser simples obstáculos a los que adelantar para convertirse en personajes con nombre y apellidos.
Pero el elemento número uno que va a hacer que no podáis soltar el mando es la jugabilidad de Star Wars: Galactic Racer. Como decía, hay tres vehículos diferentes: el speeder terrestre, la moto speeder y el speeder rasante. Cada uno tiene sus particularidades y se sienten diferentes a los mandos, pero lo importante es que todos se controlan de maravilla; es un gustazo volar a esas velocidades de vértigo y aun así sentir que en todo momento tenemos el control. Además, tiene una excepcional capacidad para tenernos "con el culo apretado" justo antes de cruzar la línea de meta.
Eso sí, recomiendo encarecidamente desactivar las repeticiones de los accidentes. Son muy espectaculares y fieles al espíritu Burnout de sus creadores, pero aun con los breves segundos de piloto automático que se activa para intentar evitarlo, me he estrellado por su culpa en demasiadas ocasiones.

Llaman mucho la atención una serie de mecánicas que se caracterizan por hacernos pulsar botones, como la(s) secuencia(s) que debemos introducir antes de la salida o el ramjet, un nuevo tipo de turbo, muy potente pero también arriesgado si lo usamos más de la cuenta, que te hace sentir como Anakin cuando empujaba los mandos de su vaina de carreras para acelerar. Son pequeños detalles, pero gracias a ellos han clavado la sensación de estar pilotando una aeronave de carreras del universo Star Wars.
Pero esto no va sólo de conducir; también hay mucho aspectos a tener en cuenta que no son los habituales en un juego de conducción y que, de nuevo, nos recuerdan que pilotamos vehículos imposibles. Por un lado, están las habilidades que podemos activar de forma manual (en función de la energía) y que suelen ir ligadas a los estilos de piloto.
Hay de todo: un escudo que nos protege de los golpes, un disparo que aturde a los enemigos, una onda de choque... o incluso un piloto automático que nos permite relajarnos durante unos preciosos segundos. Ah, tampoco falta el clásico lanzallamas.

Otro aspecto muy a tener en cuenta son los planetas en los que competimos, pues cada uno tiene características que pueden afectar de forma negativa al vehículo. Por ejemplo, en Jakku, el desértico planeta donde se libró la última batalla de la Guerra Civil Galáctica, las altas temperaturas provocan que los motores se sobrecalienten, así que es buena idea buscar las sombras para evitarlo. En Ando Prime, las zonas heladas pueden congelar el vehículo y empeorar su control, por lo que debemos aprovechar los arcos térmicos para entrar en calor. Y en Crait, el planeta de sal de Los Últimos Jedi, las nubes de polvo rojo dificultan la visibilidad si vamos a rebufo de los contrincantes.
En total hay seis planetas en Star Wars: Galactic Racer. Cada planeta se compone a su vez de varios circuitos diferentes y juegan con el clima o la hora del día para aportar más variedad (las carreras nocturnas o con niebla son especialmente complicadas). Pero, aun así, este es uno de los pocos aspectos negativos del juego; seis planetas saben a poco y me habría gustado ver alguno más. Aun así, no se puede negar que los que hay están muy cuidados, tienen mucha personalidad y resulta muy entretenido ir descubriéndolos y encontrando los mejores atajos.
Y aquí llega el momento de hablar del bantha en la habitación: ¿un juego de carreras de Star Wars... sin vainas? Para empezar y, como ya sabréis a estas alturas, sí hay vainas en Star Wars: Galactic Racer, pero las encontramos en otros modos de los que hablaremos en un instante. Y no sólo ahí... pero no quiero decir más de la cuenta para no estropear la sorpresa. Así que dejémoslo en que las vainas tienen muchísima presencia en Star Wars: Galactic Racer, hasta el punto de que todo el juego es en realidad un homenaje al deporte más veloz y peligroso de la galaxia. Además, mola muchísimo ponerse a los mandos de una vaina y comprobar de primera mano las diferencias frente a los speeders modernos que incluye el juego; así se aprecia aún más la velocidad vertiginosa que pueden alcanzar estos vehículos "desfasados".

Y ahora sí, hablemos del resto de modos de juego: aparte de la campaña, tenemos el modo ubicaciones, que consiste en una serie de conjuntos de carreras en los que controlamos al resto de pilotos de la Liga Galáctica y sirven para familiarizarnos con los distintos estilos. Luego tenemos el modo arcade, donde encontramos toda clase de pruebas diferentes con distintos vehículos, circuitos, condiciones especiales... Aquí el único objetivo es lograr superar tanto los tiempos que nos propone el juego como los de nuestros amigos. Y es aquí donde podemos participar en carreras de vainas, entre ellas el clásico de Boonta Eve.
Y por último tenemos el multijugador online, que a su vez se divide en varios modos: recorrido multijugador enfrenta a doce pilotos a través de cinco planetas, mejorando la nave y obteniendo mejoras tras cada evento como en la campaña, así que hay cierta estrategia. Además, incluye un curioso sistema de apuestas que da pie a buenos piques; recorrido de vainas es lo mismo, pero con ocho jugadores en lugar de doce y, como el nombre ya indica, está centrado exclusivamente en las vainas y podemos elegir entre pilotos legendarios como Sebulba o Ben Quadinaros para competir; y si sólo queremos correr contra otros jugadores sin preocuparnos por nada más, tenemos los modos carrera rápida y carrera de vainas rápida.
Al ir jugando al multijugador de Star Wars: Galactic Racer, subimos de nivel y conseguimos nuevos banners, emblemas y aspectos cosméticos para los speeders. Y con el buen nivel de personalización que hay, es una lástima que no se pueda editar la apariencia de las vainas en ninguno de los modos. Señalar también que el multijugador tiene crossplay, por lo que podemos jugar con usuarios de otras plataformas.

Y ya para cerrar este apartado, hablemos de la parcela audiovisual de Star Wars: Galactic Racer. Y lo tengo claro: estamos ante uno de los juegos con mejor sensación de velocidad que se han hecho jamás... por no decir el mejor. Llegas a ir tan, tan, tan rápido que cuesta creerlo. Y pese a las velocidades extremas que se alcanzan, los circuitos son todos por lo general muy legibles... así que cuando te la pegas, sabes que ha sido por tu culpa (o por la de un rival).
La recreación de los distintos planetas también es muy buena, pero lo más curioso es que cuando te paras a examinar los gráficos detenidamente, te das cuenta de que Star Wars: Galactic Racer no es un juego que destaque demasiado, probablemente porque han dado prioridad al rendimiento (nunca baja de los 60fps). Pero como la mayor parte del tiempo estamos volando a cientos de kilómetros por hora, no puedes permitirte el lujo de fijarte en las texturas o las sombras. Vas tan rápido y la sensación de velocidad es tan buena, que la imagen resultante es un maldito espectáculo.
El apartado sonoro también es soberbio, como es habitual en todas las producciones del universo Star Wars. El diseño de audio es una auténtica pasada, destacando el rugir de los diferentes tipos de motores, y la banda sonora es puro Star Wars; el tema principal, en particular, es de los que se quedan grabados a fuego y no vais a poder quitároslo de la cabeza después de escucharlo. Además, da pie a momentos muy épicos cuando estamos peleando por la primera posición durante la última vuelta y empieza a sonar.
¿Es difícil Star Wars: Galactic Racer?
Star Wars: Galactic Racer cuenta con cuatro niveles de dificultad: cadete, piloto, as y campeón, siendo piloto el nivel de dificultad recomendado y el equivalente a normal.
Aun así, dado su carácter roguelite y los reflejos que exigen los desafíos que propone, ya os aviso de que se trata de un juego complicado en el que es normal estrellarse o fracasar un recorrido y tener que volver a empezar.

En particular, el acto 3 de la campaña me ha parecido todo un desafío; me ha llevado unos cuantos intentos encontrar la configuración de vehículo y habilidades adecuadas con las que superar todos los circuitos del recorrido. Ahora bien, eso ha servido para que la victoria fuese de lo más gratificante.
¿Cuántas horas dura la historia de Star Wars: Galactic Racer?
Tras haber superado la campaña y "picoteado" los modos ubicaciones, arcade y multijugador, el contador me marca 21 horas de juego. Aun así, la duración de Star Wars: Galactic Racer depende de cuánto tiempo queráis invertir... especialmente en las carreras online.
Pero tengo que reconocer que he echado en falta algo más una vez superada la campaña... como un postjuego que invite a seguir compitiendo en este modo. Los roguelike modernos se caracterizan porque una vez terminados, sigue habiendo mucho contenido de calidad por delante. Mientras que aquí, una vez concluida la historia, lo único que nos queda es seguir completando recorridos para desbloquear y mejorar los estilos de piloto y favores que nos falten.

Si nos quedamos con ganas de más, tenemos el resto de modos y el multi, así que jamás se me ocurriría decir que Star Wars: Galactic Racer es corto o le falta contenido, pero dado que la campaña es el modo más cuidado de todos, habría estado bien que fuese un más paso más allá.
Precio y plataformas disponibles
Star Wars: Galactic Racer se lanza para PS5, Xbox Series X|S y PC el 6 de octubre de 2026, tanto en formato físico como digital, a un precio recomendado de 59,99€ en edición estándar.
La edición Deluxe, disponible también en formato físico y digital, incluye tres vehículos exclusivos, eventos arcade y aspectos cosméticos por un precio de 79,99€.

Y la edición coleccionista, disponible únicamente en formato físico, incluye todos los extras de la Deluxe y, además, una funda personalizada y caja metálica de edición Deluxe, una caja con funda de edición coleccionista, un modelo del speeder terrestre, un libro de arte físico, un parche de piloto y un banner de Kestar, todo por 159,99€.
Now this is (not just) podracing!
Llegados a este punto, creo que no cabe ninguna duda de que Fuse Games se ha marcado un juegazo de mucho cuidado con Star Wars: Galactic Racer. La experiencia acumulada tras años trabajando en sagas como Burnout y Need For Speed ha servido para conseguir el juego de carreras galácticas definitivo, capaz de quitarle la primera posición al mítico Star Wars Episodio I: Racer.
Haberlo apostado todo (o casi) al modo campaña es uno de sus mayores acierto, pues el enfoque roguelike funciona de maravilla y su espíritu aventurero lo transforma en algo más que un "juego de coches".

Pero su mayor fortaleza es que, pese a tratarse de un título que apela a dos nichos muy diferentes (la velocidad y Star Wars), Galactic Racer es la clase de juego que puede disfrutar cualquiera. Y para prueba, un botón: a mí los juegos de carreras y conducción no suelen llamarme mucho la atención... y este lo he gozado una barbaridad.
Claro que cómo no hacerlo cuando lo que tenemos entre manos sólo se puede definir como uno de los mejores juegos de velocidad de la historia reciente y, también, uno de los mejores juegos de Star Wars.
Tiene gracia que aquí no haya poderes de la Fuerza ni espadas láser, porque pocos juegos consiguen hacerte sentir como si tuvieses reflejos de Jedi de la manera en que lo hace Star Wars: Galactic Racer.
Valoración
Nota 90
Fuse Games pisa el acelerador, activa el posquemador y pone los motores al rojo para alcanzar el pináculo de las carreras galácticas, cruzando la línea de meta en primera posición. Esto no es sólo podracing; esto es uno de los mejores juegos de velocidad de la historia reciente.
Lo mejor
La sensación de velocidad es brutal, de las mejores que se han visto jamás en un juego de conducción. Lo conseguida que está la sensación de estar pilotando un vehículo del universo Star Wars y las marcadas diferencias entre speeders y vainas de carreras. El modo historia en formato roguelite es una ideaza, funciona a las mil maravillas y está muy trabajado a todos los niveles (profundidad, rejugabilidad, personajes, historia...). Espectacular diseño de audio. La banda sonora, en especial el tema principal.
Lo peor
Aunque cuidados y con muchas diferencias, seis planetas saben a poco. Dado su carácter roguelike, se echa falta algún incentivo más para seguir rejugando la campaña una vez terminada. La cámara de choques entorpece demasiado (por suerte, se puede desactivar).
Plataforma comentada: Ps5
Star Wars: Galactic Racer
Lanzamiento
6-10-2026
Género
Velocidad
Compañía
Fuse Games
Pegi
12
Número de jugadores
1-12
Multijugador
Si
Idioma de los textos
Español
Idioma del audio
Inglés
Idioma de los subtítulos
Español


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