Japón aún prefiere el formato físico: visitamos las grandes tiendas de videojuegos en Tokio

Elígenos como tu fuente preferida en Google.
Visitamos tiendas como Yodobashi y Bic Camera para comprobar que los juegos físicos son muy populares en Japón. Texto y fotos de Aaron Acrich, corresponsal para Hobby Consolas.
El anuncio de PlayStation sobre el fin del formato físico en 2028 ha sido una de las decisiones más controvertidas en la historia de los videojuegos.
Con una ola continua de protestas de los jugadores en redes sociales y la resistencia de tiendas españolas como GAME, que han expresado su apoyo a la continuación de los discos, está claro que, para muchos que llevan años siguiendo esta industria, los juegos físicos aún tienen un valor inmenso.
En la era de la digitalización, compañías como Sony han intentado restar importancia a los discos, explicando que la mayoría de las ventas actuales son digitales. A pesar de que los juegos digitales crecen cada vez más en popularidad y, para muchos, son una opción más conveniente, en Japón existe un mercado en el que el físico aún tiene una presencia innegable.

Existen muchas tiendas de tecnología en el país que siguen ofertando este formato, incluidas cadenas como Yodobashi Camera y Bic Camera, que reflejan lo profundamente arraigada que sigue estando allí la cultura del coleccionismo.
Durante mi recorrido por estas tiendas en Tokio, me resultó interesante ver cómo, más allá de ofrecernos una gran variedad de títulos de todas las consolas, estos sitios nos presentan los juegos en físico de maneras únicas que los hacen destacar mucho más que sus ediciones digitales.
Al mismo tiempo, me sorprendió encontrar objetos, tanto en estas como en otras tiendas de la ciudad, que refuerzan la popularidad del coleccionismo de videojuegos en Japón, no solo atado al pasado de la industria, sino también con una mirada firme hacia su futuro.
Tiendas que nos motivan a elegir el formato físico
Antes siquiera de entrar en Yodobashi Camera en Shinjuku, encontré expuestas en su exterior, a pie de calle, cajas de juegos de Capcom y Nintendo, acompañadas de televisores gigantes y carteles con los precios de estas ediciones en concreto.

Entre ellas, las de Splatoon Raiders, Pokémon Pokopia y Onimusha: Way of the Sword, que, curiosamente, se exhibía en su versión para PlayStation 5.
Pese a que a la izquierda de los discos de Onimusha se encontraba una vitrina con la versión digital de la consola de Sony, a la derecha había otra con su accesorio de unidad de discos, que también vi en Bic Camera, colocada justo debajo del nuevo Marvel Lobezno.
Me alegró mucho ver esto, casi como un gesto de protesta de ambas tiendas ante la controvertida decisión de eliminar discos, y el hecho de que Yodobashi la colocara tan explícitamente en la calle dice mucho sobre la popularidad del formato físico en el país y sobre lo que busca el consumidor común al comprar videojuegos.

La importancia del físico en Japón se percibe también en el interior de Yodobashi y de Bic Camera.
En ambas, hay estanterías donde conviven entregas separadas por zonas de distintas compañías japonesas, como Sega, Capcom, Bandai Namco y Square Enix. Y un aspecto diferenciador de estas tiendas es que no se limitan simplemente a colocar juegos en estantes.

Ponen un alto nivel de detalle en el espacio que rodea a todas sus cajas de juegos, con una gran variedad de anuncios y accesorios que convierten el recorrido por estos pasillos en una experiencia increíblemente memorable.
Ver carteles sobre la narrativa y la jugabilidad del próximo Stranger than Heaven, o columnas de figuras impresas de los personajes de Final Fantasy Resonance me motiva aún más a elegir las versiones en físico de estos títulos.
Ambas situadas en pequeñas “galerías” que quizás explican por qué muchos japoneses siguen prefiriendo visitar estos lugares antes que presionar un botón de descarga en sus pantallas.
Tanto en Yodobashi como en Bic Camera, también podemos hallar folletos especializados por compañía y por juegos.
En mi visita a estas tiendas, encontré una revista específica de Capcom que incluía todo tipo de detalles sobre sus próximos lanzamientos, incluidos Monster Hunter Wilds: Ascendance y Resident Evil: Veronica.

Observé, además, una guía de Nintendo que informaba sobre sus futuros juegos e incluso dedicaba secciones a los precios de sus ediciones físicas. Esta información también aparecía en revistas exclusivas de Pokopia y del nuevo Fire Emblem: Fortune’s Weave, así como en los carteles promocionales del remake de Ocarina of Time.
Encontrar este tipo de publicaciones en estas tiendas y hasta en la propia Nintendo Tokio dice mucho sobre la cultura de coleccionistas del país.
Su objetivo no se limita a acceder a catálogos de juegos retro de generaciones pasadas, sino que también busca comprar otros actuales con los que enterarse de futuras entregas en físico de los principales estudios del país.
Manuales de instrucciones que sobrevivieron a la era digital
La abundancia de estas revistas promocionales conecta con un elemento que muchos echamos de menos en los juegos físicos: el manual de instrucciones.
Acompañando a los discos, estos libros nos ayudaban a comprender cada videojuego en mayor detalle, sirviendo como una extensión de nuestra experiencia con estos títulos que podíamos revisitar años después de haberlos jugado por primera vez.
Desde 1985, existe el fenómeno de los kōryakubon en Japón, manuales de instrucciones impresos como libros independientes llenos de información sobre juegos específicos.

La editorial Tokuma Shoten fue uno de sus principales impulsores, lanzando al mercado uno de Super Mario Bros. que superó los dos millones de ejemplares vendidos.
A esta editorial le siguieron otras, como Famitsu, que aprovecharon las complejidades de los RPG en la PlayStation 1 para crear manuales que combinaban instrucciones, entrevistas, arte y detalles sobre las narrativas de estos juegos.
Al tratarse de libros que surgieron hace décadas, podría pensarse que empezaron a desaparecer con el paso del tiempo.
Sin embargo, ante la falta de manuales de instrucciones dentro de las cajas, los kōryakubon siguen presentes en el mercado japonés como una alternativa para quienes desean conocer más sobre diversos videojuegos.
Aunque muchos jugadores japoneses optan actualmente por las guías en Internet, estos libros siguen vendiendo bastante bien en plataformas como Amazon Japón, sobre todo los de franquicias como Zelda y Final Fantasy, y, a la vez, llenan estanterías en todo el país, especialmente en cadenas de librerías como Tsutaya.
Mientras recorría una de las tiendas de Tsutaya en Shibuya, observé un catálogo extenso de kōryakubon cerca de la sección de manga.

Me sorprendió ver no solo manuales para títulos japoneses como Dragon Quest VII: Reimagined, Zelda: Tears of the Kingdom y Animal Crossing: New Horizons, sino también otros para juegos occidentales, como Minecraft, con todo tipo de recomendaciones para principiantes sobre estructuras que pueden construir en solo tres a cinco minutos.
Sumados a todo lo que podemos encontrar en Yodobashi y Bic Camera, estos manuales refuerzan ese énfasis que el país sigue poniendo en el formato físico.
Este es abundante, por un lado, en discos y cartuchos y, por otro, en guías que demuestran el deseo de los consumidores japoneses de tener objetos con los que recordar los últimos lanzamientos del mercado.
A diferencia de tiendas como GameStop en Estados Unidos, que han dicho que la desaparición de los juegos físicos es irrelevante, las grandes cadenas japonesas siguen apostando por el formato físico. Uno que, sin duda, seguirá siendo una opción importante para muchos jugadores y mantendrá una presencia destacada en el país durante los próximos años.
Texto y fotos por Aaron Acrich, corresponsal en Japón para Hobby Consolas.
Comentarios