Tras cazar al nuevo monstruo de Monster Hunter Wilds, tengo claro que el juego acaba el año como lo empezó: siendo tan espectacular como decepcionante

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La cuarta actualización de Monster Hunter Wilds ha traído de vuelta al Gogmazios, un monstruo único. Así de impresionante y decepcionante ha sido cazarle de nuevo.
Monster Hunter Wilds es es mi juego más jugado del año. Más de 150 horas en PS5 lo atestiguan y pese a esa enorme cantidad de tiempo, también es el estreno que más me ha decepcionado a nivel personal, por diferentes motivos que ya especifiqué en su análisis.
Lo nuevo de Capcom me ha dejado un sabor agridulce en la boca desde su lanzamiento. Y pese a que sería un necio si no reconociese que Monster Hunter Wilds ha mejorado actualización tras actualización, la llegada del Gogmazios ha vuelto a dejar claro el problema.
A cada nuevo parche he ido opinando sobre el estado del juego y, ahora, casi un año después, es el momento de dar un último veredicto. Wilds termina 2025 ejemplificando por qué es tan buen juego y a la vez tan decepcionante en muchos aspectos.
El Lagiacrus fue una bendición, pero no solucionó el problema base, la colaboración con Final Fantasy y el evento de Halloween sí que me sorprendieron para bien por su dificultad y esta cuarta actualización... resalta el músculo y las carencias del juego a partes iguales.
Desde luego, no se puede decir que la cacería contra el Gogmazios no sea para quitarse el sombrero a nivel audiovisual. El todopoderoso y enormérrimo dragón anciano que hacia de jefe final en Monster Hunter 4 Ultimate ha vuelto con una fuerza arrolladora. Ni una pega.
Pese a que Wilds no ha utilizado tantos "gimmicks" o peleas por fases alejadas del verdadero diseño de cacería de la saga (Jhen Moran en Tri, el Frenesí de Monster Hunter Rise o el infame Zorah Magdaros de Monster Hunter World), para el regreso de Gogmazios (cuya pelea también era un gimmick con cañones y balistas), Capcom ha vuelto a esa fórmula, aunque con matices.
Se han respetado profundamente las señas de identidad que definieron al Gogmazios de 3DS como un monstruo tan extraño como letal y muchas de las fases que vivimos en la portátil de Nintendo se han replicado con una gran maestría. Por ejemplo, en Wilds también es necesario arrancarle el "matadragones" que tiene en la espalda.
El área de combate es extensa y los ataques del dragón son espectaculares. La primera fase se hace muy amena, teniendo que colaborar para derretir ese crudo que le emana del cuerpo y luego desviar la energía de la leche de wyvern al cañón láser que se ha sacado de la manga Capcom para este enfrentamiento.
Un par de trampas clásicas, tener que usar el Seikret y la eslinga o unos cuantos ataques "nuke" (que son un delirio visual), vuelven a demostrar que el equipo de Yuya Tokuda sabe lo que hace. Sin embargo, el juego se sigue preocupando demasiado de que el jugador vaya de la mano.

Las virtudes y problemas de Monster Hunter Wilds van de la mano
Constantes carteles te informan (en el pleno caos de la batalla) de todo lo que tienes que hacer para derrotar más fácilmente al Gogmazios. "Utilizar armas de fuego". "Recurrir a las del elemento draco". "Disparar con la eslinga proyectiles especiales"... "Hay una trampa aquí"...
Todo está para que te quede claro lo que hay que hacer. Y precisamente, por estar leyendo consejos constantes, el caos aumenta y te resulta más complicado atender a lo que está pasando. Ojalá hubiera descubierto yo los mecanismos de esta batalla, aunque me hubiera causado realizar varios intentos de más.
Como pasaba en febrero, Monster Hunter Wilds demuestra que está diseñado para un público que no es el más curtido de la franquicia. No quiero que me traten como a un tonto, quiero aprender, perfeccionar y cazar sin que me estén aconsejando contantemente.

Por suerte, el show continúa al cambiar a la segunda fase del combate. Gogmazios se muda a una nueva zona recurriendo a su capacidad voladora y aquí es donde la pirotecnia tan absolutamente bestial de Wilds estalla por completo.
¡Que despliegue de poderes! ¡Qué espectáculo! La segunda fase del monstruo es una de las más potentes que recuerdo en la saga... Y cuando estás completamente obnubilado (y fascinado) por todo lo que está sucediendo en pantalla, empiezas a darte cuenta de que el diseño de la pelea se está tambaleando.
El monstruo vuela tanto y tiene ataques tan sumamente destructivos que apenas puedes golpearle con tus armas. Es un incordio porque solo esquivas, disparas con la eslinga y te proteges. Hay pocos momentos en los que verdaderamente puedas "jugar" como si esto fuera Monster Hunter. Empiezas a volver a experimentar esos fallos de diseño que han lastrado a esta entrega.
Pero, llegado un momento, empieza a sonar Proof of a Hero y la emoción por volver a escuchar el gran tema de la saga hace que la sangre hierva por tus venas. El subidón es imparable ante el espectáculo, pero la pelea no se siente bien...

Otra vez esa montaña rusa de emociones. Otra vez el juego te lleva sobre la cresta de la ola, para luego hundirte violentamente y otra vez volverte a levantar... Creo que el combate contra el Gogmazios es la definición perfecta de lo que es Monster Hunter Wilds, un título con la capacidad plena para ser un GOTY, pero que no termina de dar con las teclas correctas en ciertos apartados jugables y de diseño.
El último gran monstruo (de momento) de Wilds ha sido abatido. Querría seguir jugando y ver las nuevas armas artianas, pero por primera vez en la saga, esas 150 horas que he jugado me son más que suficientes. Ojalá tengamos una expansión que eleve por completo la calidad del juego. Nos vemos, cazadores y cazadoras.
Monster Hunter Wilds
Lanzamiento
31-10-2022
Género
Acción, RPG
Compañía
Capcom
Pegi
16
Número de jugadores
1-4
Multijugador
Si
Idioma de los textos
Español
Idioma del audio
Español
Idioma de los subtítulos
Español

