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La opinión de
Borja Abadie

Destiny es el mejor shooter de la generación PS4 y Xbox One

Destiny llegó a PS3, Xbox 360, PS4 y Xbox One el 9 de septiembre de 2014. Han pasado dos años desde entonces y mi percepción sobre Destiny ha cambiado mucho, muchísimo. Es cierto que cuando Destiny llegó a las tiendas en 2014 estábamos hablando de un juego demasiado limitado. Para los que aún no lo sepan, hablamos del shooter MMO de Bungie, los creadores de la saga Halo, que está centrado en el juego online, tanto cooperativo como competitivo. 

Mis sensaciones al jugarlo por aquel entonces fueron una mezcla de alegría y decepción. Por un lado la jugabilidad me pareció exquisita, en la línea de la saga del Jefe Maestro cuando estaba en manos de Bungie. No me cansaré de decirlo: no hay ningún otro shooter con un control tan absolutamente perfecto, con una IA enemiga más currada ni unos tiroteos tan impredecibles y divertidos. Pero, por otra parte el juego llegó bastante escaso de contenido y con otros problemas de peso.

Poco que hacer en el universo Destiny - Primeras expansiones 

Para empezar, el modo historia se acababa bastante rápido, unas 10 horas. El Crisol, la vertiente competitiva online, también andaba bastante escaso de modos y las diferencias entre el nivel de los jugadores fueron insufribles de inicio. Una vez superada la historia y después de habernos viciado como locos al Crisol y la incursión para 6 jugadores de La Cámara de Cristal, había poco más que hacer que repetir una y otra vez los mismo asaltos. 

El problema ya no era que fuese aburrido repetir una y otra vez lo mismo sino que, además, las recompensas que recibíamos por completarlas eran ridículas y casi nunca obteníamos un arma interesante. Por ejemplo, en una partida de más de 60 horas podíamos encontrar una o dos armas excepcionales, con lo que ya debíamos sentirnos satisfechos, pero nada más lejos.

Con el paso de los meses fueron llegando distintas expansiones. La Profunda Oscuridad y La Casa de los Lobos incluyeron una incursión, el Presidio de los Ancianos (modo cooperativo de supervivencia), nuevos mapas para el Crisol, un nuevo asalto, las Pruebas de Osiris (modo competitivo 3vs3 por escuadras) y nuevas misiones de historia.  

Puede parecer que con estas dos expansiones Destiny ya ofrecía un extenso catálogo de contenido pero, una vez más, se quedó corto. Y lo peor no es ya que el contenido siguiese siendo corto sino que el sistema de progresión y de obtención de emblemas y nuevas armas seguía siendo desastroso, obligándonos a repetir una y otra vez los mismos asaltos, misiones y demás. 

El Rey de los Poseídos que lo cambió todo 

La llegada de la tercera expansión de Destiny cambió por completo el juego, más allá de ofrecer nuevos contenidos como una incursión. El caso es que el sistema de progresión dividió de forma definitiva la experiencia y el atributo de luz. Así, la experiencia nos servía para subir de nivel o mejorar las armas y equipo de nuestro guardián mientras que la luz (un valor que tiene cada arma y pieza de equipo) determina el grado de defensa y ataque de nuestro personaje. También se introdujo al Armero, del que podemos obtener nuevas armas y reputación cumpliendo con sus tareas.

Además, también se introdujo una pestaña en el menú, llamada progreso, que nos permite seguir el rastro de las misiones que tenemos activas y las tareas y contratos que tenemos en marcha. En la Torre (la zona social en la que nos preparamos antes de empezar cada misión) aparecieron unos objetos informativos, las colecciones, que nos permiten ver todos los objetos excepcionales, shaders, emblemas, naves y colibríes que hay en el juego (además de obtener algunas pistas sobre cómo conseguirlos). Y eso por no hablar de las nuevas clases para cada uno de los tres tipos de guardianes, que añadieron un montón de nuevas opciones jugables. 

Los Señores de Hierro - Refinando la fórmula 

Incluso con las tres expansiones anteriores, habiendo aumentado el contenido considerablemente, Destiny seguía siendo un juego que casi sólo premiaba a los jugadores por repetir una y otra vez los mismos contenidos. Con la llegada de Los Señores de Hierro creo que Bungie por fin ha comprendido que los jugadores seguirán enganchados a su universo MMO si les ofrecen cosas que hacer con recompensas interesantes, un sistema de progresión que no nos obliga a repetir siempre las mismas misiones y asaltos y un sistema de "looteo" que por fin ofrece recompensas interesantes. 

Esta nueva expansión ha introducido los artefactos de hierro, unos artilugios que podemos obtener una vez por semana y que otorgan habilidades realmente diferentes a lo habitual, como eliminar la súper de nuestro guardián para obtener dos cargas de granada y de ataque cuerpo a cuerpo, por poner un ejemplo. También hay una nueva incursión, nuevos asaltos, recompensas en cofres del tesoro durante los asaltos, una nueva especie de Corte de Oryx que se llama Fragua del Arconte en la que vamos invocando a distintos rivales, etc...

A día de hoy, especialmente para los jugadores que no hayan jugado a Destiny y lo cojan de primeras, el juego de Bungie es una aventura gigantesca llena de cosas que hacer. Es algo parecido a lo que ocurrió con Final Fantasy XIV cuando pasó a llamarse (con montones de cambios incluidos) Final Fantasy XIV Heavensward. Deambular por los escenarios de Destiny sí que resulta gratificante más allá del pasillismo que vivíamos en los comienzos del juego. Hay decenas de cosas que hacer, nuevas misiones surgen constantemente, la aparición de los cuadernos que nos permiten subir de nivel para obtener recompensas y mucho más, hacen que Destiny sea, hoy por hoy, casi infinito. 

Y eso por no hablar de los eventos. Siempre han estado ahí, aunque ahora son bastante más comunes y ofrecen mejoras interesantes. Hemos tenido eventos de San Valentín, la Fiesta de las Almas de Halloween que está activa en este momento, las carreras de colibríes y el Estandarte de Hierro (evento competitivo online).  

Está claro que los jugadores habituales de Destiny podemos llegar a verlo con otros ojos, ya que las novedades las hemos ido asimilando con el paso de los meses y, sobre todo, porque hemos tenido que desembolsar una importante suma de dinero por hacernos con todo este contenido. Los recién llegados que se hagan con la colección definitiva, se sentirán mucho más afortunados. 

Aún así, Destiny sigue teniendo sus puntos flacos, como la llegada de los micropagos con el Eververso o el empeño de Bungie en no dejarnos hacer matchmaking para formar grupos de 6 jugadores para afrontar las incursiones, por ejemplo. Por supuesto, también llega un punto en el que, alcanzado el nivel de luz 400 y conseguida toda la equipación de la nueva Incursión, sólo nos queda repetir asaltos o participar en eventos para hacernos con nuevas piezas de armadura o nuevas armas. 

En cierta forma, me da la sensación de que la propia Bungie no es consciente de todo lo que tiene disponible en su universo de juego. A lo que me refiero es a que podrían aprovechar mucho más viejos asaltos dándoles un lavado de cara o aumentando su dificultad simplemente o hacernos cumplir determinadas misiones de patrulla como están haciendo en las Tierras Pestíferas con la expansión de los Señores de Hierro. Son sólo unos ejemplos, porque la realidad es que pasear por los escenarios de Destiny en busca de aventuras por fin se ha convertido en una experiencia realmente equilibrada.

Buena parte de la culpa seguro que la tienen las recompensas. En un juego tan centrado en obtener nuevo equipo y mejoras, es ahora cuando de verdad obtenemos cosas interesantes sin necesidad de dedicarle nuestra vida en exclusiva a Destiny ni repetir una y otra vez las mismas misiones. Habrá que ver cómo evoluciona hasta que llegue Destiny 2 pero, hoy por hoy, es el shooter con más contenido al que nos podamos enfrentar.   

Si a todo eso le sumamos una jugabilidad soberbia, en mi opinión tenemos el mejor shooter de la generación. Lo que Bungie ha conseguido es que la obtención de recompensas y el progreso en el juego sean tan adictivas, ahora sí, como lo son sus tiroteos. Sólo DOOM puede hacerle sombra en cuanto a jugabilidad pero Destiny tiene, ahora sí, un verdadero universo de juego en el que sumergirnos durante meses. 

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