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La opinión de
Alberto Lloret

Los “manitas” de los videojuegos

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No me considero una persona para nada envidiosa. Es más, diría que solo hay un par de cosas que me ponen los dientes muy largos en esta vida. Y no, no son los coches, ni las novias de los futbolistas, ni sus sueldos millonarios. Soy bastante más mundano y simple: las grandes colecciones de videojuegos y especialmente los “manitas”, gente con una habilidad innata para hacer realidad aquello que imaginan en su cabeza. No me estoy refiriendo al ñapas capaz de hacerte un plato de ducha de obra en el baño en apenas 2 horas, sino a todos aquellos que, por una u otra razón, juegan con la tecnología, la electrónica y los videojuegos como si fueran el doctor Frankenstein, para crear la máquina que ellos quieren.

Esto viene a colación de una nueva empresa, llamada Love Hultèn, que precisamente juega con esto: vender obras de artesanía pensadas para los amantes de los videojuegos. Abrirán sus puertas en septiembre, y por ahora solo tienen dos piezas preparadas, ambas en tiradas limitadas a 50 unidades y que apuestan por la madera, el cobre y un acabado muy cuidado. Se trata del R-KAID-R (una versátil máquina portátil que puede con MAME y otros sistemas) y el R-KAID-42, dos sticks acabados en madera y un ordenador –con igual acabado- que se conecta a una tele. ¿El problema? Pues que el primero cuesta 2500 euros y el segundo de 3300-3500.

Como opción para los más zarpas como es mi caso (añado “y sin tiempo”), no deja de ser interesante… aunque jamás en la vida me haría con una máquina de ese tipo. Primero, porque desde el punto de vista de la funcionalidad, me parece una verdadera barbaridad de dinero por algo que otras máquinas hacen por una décima parte del dinero que cuesta (no es el día de hablar de las maquinitas chinas y dispositivos Android). Y, segundo, porque aunque son bonitas, para nada remiten a aquello que quieren supuestamente preservar. Vamos, que al final, no deja de ser un sacacuartos que juega con las emociones y los recuerdos… de aquellos con el truco del dinero infinito (y que estén dispuestos a dejarse mangonear).

Infinitamente más meritorio me parece todo lo que hacen a título individual, y sin ánimo de lucro, manitas de todo el planeta, por puro interés personal y afición. No es un negocio, simplemente una forma de demostrar su pasión por algo que, en muchos casos, comparten con el resto del planeta por medio de tutoriales colgados en foros. Detallados paso a paso para que cualquiera con los conocimientos, los medios y el tiempo, pueda reproducir sus obras. Y ahí tiene cabida de todo, desde crearse un arcade stick casero a muebles de recreativa y, por supuesto, máquinas de toda índole y especie. Algunas con acabado casi profesional.

No tengo sitio en casa para una recreativa, así que ese trauma lo tengo ya superado. Pero, donde mi corazón se pone malo de verdad es al ver las mutaciones que los manitas más hábiles han hecho con algunos de mis sistemas favoritos. Desde hacer portátiles sistemas como NES, GameCube o PS2 a una Xbox 360 embuchada en el cuerpo de un portátil. Por no hablar de micro recreativas que reproducen el estilo de los muebles de Neo Geo originales (tal y como pude ver y probar en el reciente Retro Madrid, obra del simpatiquísimo Pocket Lucho).

Y luego está Ben Heck quien ha acabado convirtiendo su afición en una parte de su negocio, ya que actualmente acepta encargos. Este tipo ha parido más de 30 proyectos, casi todos consistentes en “reducir” de tamaño una consola, hacerla portátil o meterla en el cuerpo de un PC portátil. Todo ello por amor al arte, compartiendo con todos los pasos a seguir, que no son ni pocos ni complejos. Sé que me dejo sin mencionar muchos sitios web de referencia y, por supuesto, personas clave en este campo… Pero no os voy a engañar: cuanto más los miro, más malo me pongo. Envidioso que es uno…

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