Análisis

Abierto hasta el amanecer - Crítica de la temporadas 1 y 2 en Netflix

Por Jesús Delgado
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Abierto hasta el amanecer (From Dusk Till Dawn) es la serie con la que Robert Rodriguez adapta desde hace años la trilogía de películas homónimas a la televisión. ¿Pero qué nos parece este "remake" en Netflix del clásico de terror de Rodríguez y Quentin Tarantino?

Abierto hasta el amanecer (From Dusk Till Dawn) ha sido una serie que se llevó no pocos palos desde su concepción. ¿Cómo se le ocurría a Robert Rodríguez "plagiarse" a sí mismo y hacer un remake de una de sus películas más emblemáticas y aplaudidas?, rugieron los puristas. ¿Qué nos iba a contar esta serie que no nos hubieran contado ya las películas? ¿Acaso pretendía volver a contarnos la misma historia una y otra vez?

Picados en la curiosidad, nosotros decidimos comprobarlo por nuestra propia cuenta, obtener nuestras propias respuestas y ver si las quejas de sus críticos estaban justificadas o no. Y por eso mismo optamos por tragarnos de una sentada los veinte episodios de las dos temporadas que ha emitido ya Netflix de esta serie, en antelación de la tercera temporada, la cual llegará el próximo año si todo va según lo previsto. Y, llevada a cabo esa labor, presentamos el resultado de nuestras pesquisas en la siguiente crítica. 

Es posible que alguno de vosotros no sepáis ni de qué os estamos hablando, pues lo mismo no habéis visto ni la serie ni la película. De ahí que viene a cuento que os hagamos un rápido repaso a continuación:

Abierto hasta el amanecer (1996) fue originalmente una película dirigida por Robert Rodríguez, en base a un guión de Quentin Tarantino y Robert Kurtzman. La historia proponía el viaje al Infierno en la Tierra que protagonizaban los hermanos Seth y Richard Gecko, un par de atracadores que cruzaban la frontera con la familia Fuller como rehenes. El grupo llegaba hasta un puticlub, conocido como la Teta Enroscada. A medianoche la cosa se calentaba, cuando las bailarinas y los parroquianos se convertían en vampiros y nuestros protagonistas en el plato principal...

Y hasta aquí os podemos contar. Si no habéis visto la película, no os diremos que la veais. Las comparaciones son odiosas, y más cuando las tenemos que hacer para exponeros la calidad de la serie en la que se basa. Pero si os pica el gusanillo, os invitamos a que la veais, aunque solo sea para echaros unas risas ante el cúmulo de barbaridades que Rodríguez nos brindó durante sus años de esplendor. No os defraudará, os lo aseguramos.

¿Funciona la fórmula de adaptar este clásico de terror de serie-B de los 90 a serie de televisión? Os lo contamos en los siguientes epígrafes, analizando las dos temporadas existentes hasta la fecha, ya que merece la pena señalar que existen poderosas diferencias entre una y otra. 

Temporada 1: ¿Un remake de la peli?

Sinceramente, sí. Estamos ante un remake. Los diez episodios de los que consta la serie condensan y cuentan otra vez los mismos hechos que vimos en la película, aunque con algunas diferencias fundamentales en la versión Netflix.

Hemos de constatar que aunque estamos ante un remake, no nos encontramos ante una serie cutre ni de baja calidad. La gente parece tener muy mala opinión del término remake, olvidando que muchas películas y series suelen ser mejores o más populares en sus remakes que en su forma original. En el caso de Abierto hasta el amanecer no diremos si es mejor o peor, eso es algo que dejamos al gusto del consumidor. Lo que sí diremos es que la serie ofrece una historia más elaborada, con personajes más trabajados.

Esto no debería sorprendernos. Al contar con más tiempo de metraje, la serie se permite excesos narrativos que una película de serie-B sin pretensiones no podría soportar. Por tanto la trama no se reduce solo a la lucha de supervivientes contra vampiros, sino que profundiza más aún, desarrollandonos más personajes y puntos de vista. Para este fin, en un primer lugar, los roles y caracterizaciones de los personajes originales son ligeramente distintos en esta nueva versión. Sirva como ejemplo Seth Gecko, el personaje de George Clooney, al que da vida en la serie D.J. Coltrona. El nuevo Seth no es ni de lejos tan seguro, férreo y carismático como el original. No pretende serlo tampoco, pero sí ofrecernos un personaje que es contrapunto de su hermano Richie, al que encarnaba Tarantino originalmente y al que ahora interpreta Zane Holtz. Este Richie televisivo no es un psicópata de aupa, sino que su "locura" tiene un trasfondo más complejo, que la serie explica, dignificándole para la serie.

De hecho, esta complejidad y cambio de caractizaciones nos brindan la oportunidad de ver cómo las historias de cada uno de los personajes desarrollan a su vez una miriada de subtramas que luego encajan todas entre sí bastante bien, dando píe a una historia de terror, que si bien no sorprende, resulta bastante grata. Os advertimos que todos los personajes de la película original están representados, de una manera u otra, por lo que los cameos y los guiños a la película original están asegurados. Y, por cierto, los cameos también se extienden a la característica banda sonora. Si esperáis escuchar "It's aaa dark night" de The Blasters, os aseguramos que la escucharéis.

Además, Abierto hasta el amanecer sofistica bastante el discurso de la película original. Veinte años no pasan en balde y se nota que Rodríguez, guionista y director de algunos capítulos y productor de la serie, se ha pulido mucho. Las barbaridades, la sangre, la testosterona, las señoras ligeras de ropa y demás elementos propios de la filmografía del director están presentes. Contenidas y con mejor gusto, eso sí, los seguidores del cineasta tejano celebrarán. 

En resumen, la primera temporada de Abierto hasta el amanecer es más o menos lo mismo que la película, con notables excepciones. Sin embargo, como serie cumple su propósito, entreteniendo y revitalizando el título original. Los fans de Robert Rodríguez quedarán satisfechos. De hecho, si veis la primera temporada y no queréis seguir viendo más, os diremos que habréis tomado una opción bastante buena. Y la season 2 no desmerece, ojito.

Temporada 2: Cruzando la frontera

La segunda temporada de Abierto hasta el amanecer sí que es una historia (en líneas generales) completamente nueva. Continúa la acción allá donde acabó la anterior temporada, retomando un nuevo capítulo de la "vida" de los hermanos Gecko, pero presentándonos una historia de robos y venganzas. Para ello, la trama vuelve a los Estados Unidos, a matacaballo entre México y Los Ángeles para culminar el arco argumental que se inicia con el final de la primera temporada. 

¿Pero cómo resumir esta segunda temporada? Básicamente, se podría decir que es una mezcla entre Ocean's Eleven (sin Clooney) con vampiros y algunas dosis de Breaking Bad. El tono de las anteriores temporadas y la narrativa se mantiene, así como algunos personajes, que pasan de ser meros secundarios a recurrentes. No os haremos spoilers, únicamente os adelantaremos que en ésta el personaje de Santánico Pandemonium (Eisa González) se convierte en protagonista, alejándola del rol antagonista o secundario de la primera temporada, desarrollándo una nueva faceta de la vampiresa, muy alejada del papel que tenía en la película.

Este cambio propicia además el desarrollo de nuevas líneas argumentales y la consolidación de personajes de la pasada temporada, que adquieren mayor peso e importancia, vaticinando una tercera temporada que no estará tan dominada por los hermanos Gecko sino por el resto del elenco. De hecho, podemos pensar que esta temporada 2 de Abierto hasta el amanecer es una "temporada de paso" hacia la nueva forma que la serie tomará en su tercera temporada, a pesar del tono autoconclusivo con el que cuenta. 

Como detalle, cabe destacar que la segunda temporada nos sirve para ampliar además el mundo de la serie, su "lore" y trasfondo, desarrollando a los verdaderos antagonistas, los llamados Señores de la Noche, a los cuales quizá veamos en un futuro, tomando libremente elementos de las anteriores películas, como tributo a los fans. ¡Más aún, algunos guiños y menciones a películas de Robert Rodríguez se dejan caer cuidadosamente para que solo los fans muy fans los cacen al vuelo!

Y, por cierto, siendo esto una producción de Robert Rodríguez no podíamos olvidarnos de su estrella recurrente: Danny Trejo. El actor de Machete regresa en esta serie con un pequeño papelito en el que se deja querer bastante. Sobre todo debido a la naturaleza cafre de su personaje: El Regulador.

En tierra de nadie

Existen varios controvertidos detalles que debemos señalar sobre la serie en conjunto. Principalmente hemos de admitir problemas es el tratamiento de la realidad de la frontera entre EEUU y México. Robert Rodríguez, como tejano que es hijo de padres mexicanos, debería ser tomado como fuente fidedigna, si además atendemos a que suele rodar y rodearse de colaboradores de origen mexicano.  Pero algo nos chirría igualmente. 

Nos queda la duda de si realiza un retrato de los mexicanos, de su pueblo y de su cultura, desde una óptica sesgada o existe un retrato bastante cercano a la realidad de la frontera. Como españoles, alejados de ese marco geográfico, resulta complicado saber dónde acaba la realidad y dónde la libertad creativa. Esto mismo se aplica también a las referencias aztecas y a la mitología de los pueblos de Mesoamérica. Molonas y bien hiladas, desde luego que son y están. Pero nuestro desconocimiento nos impide saber si hay un tratamiento y adaptación fiel de estos mitos y relatos religiosos. Sea como sea, seguramente el público mexicano estará mucho mejor preparado que el europeo para juzgar.

En otro orden de cosas, también hemos de hablar del spanglish que se gasta y la mezcla libre de español mexicano e inglés. Este detalle se pierde en la traducción española, pero hemos de hacerlo notar como uno de los pivotes de la serie. La barrera lingüistica es uno de los ingredientes que hacen sexy a la serie, al representar precisamente el choque de culturas y civilizaciones. Pero sin los conocimientos adecuados de esta realidad no podemos ponderar si Rodríguez se ha dejado engatusar en Abierto hasta el amanecer por la explotación de la  "etnicidad" en favor de un retrato más digerible de los vecinos de Estados Unidos.

De nuevo, confiamos en el espectador mexicano, quien posiblemente sabrá detectar cuándo estamos ante un spanglish hollywoodiense y cuándo ante una mezcolanza de lenguas genuinas. Pues al igual que nosotros detectamos el falso español peninsular de Wilmer Valderrama y el resto de actores mexicanos que tratan de sonar europeos en secuencias de flashback, él sabrá que suena realmente de "allá".

Conclusión

Abierto hasta el amanecer es una serie palomitera, entretenida y muy agradable para los amantes del género y los que hemos crecido viendo películas de Tarantino y Rodríguez. Es un canto a la nostalgia de aquellas películas noventeras, revestida con los medios actuales y un estilo narrativo más moderno. En líneas generales no solo funciona muy bien, sino que engancha. Podemos de veras celebrar que actualmente sea posible verla en Netflix, ya que junto al resto del catálogo de esta plataforma, es uno de los principales valores de esta marca. 

Ahora bien, no pensamos que Abierto hasta el amanecer vaya a ser el nuevo True Blood, pero por otro lado no podemos dejar de pensar que es un buen sustitutivo para amantes de los vampiros, ya que la serie representa a otro tipo de no muertos, con sus propias reglas particularidades y mundo sobrenatural. Ciertamente, y aunque certeramente da bastante grima cuando quiere, la serie encandilará a los fans de los nosferatu y de los paranormal. Acierto asegurado. 

Valoración

Correcta y adictiva adaptación de la película original, pero con más detalles y giros argumentales. Una buena elección como serie de horror, casquería y tiros.

Hobby

76

Bueno

Lo mejor

Los cambios operados en los personajes, que ahora son más multidimensionales. La introducción libre de elementos mitologícos méxicas.

Lo peor

La visión paupérrima, desolada y salvaje de Méjico, propio de la óptica yankee. Ese tonito de serie-B que te puede o no gustar.

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