Reportaje

The Division - Avance

Por Álvaro Alonso
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Ya hemos jugado a The Division, el esperadísimo RPG online de mundo abierto de Ubisoft, y en este avance os contamos nuestras impresiones tras sobrevivir a las calles infectadas de Nueva York.

The Division es uno de los juegos que más expectación ha causado en los últimos años, y no es para menos: tras presentarse en el E3 2013 con un espectacular tráiler gameplay que dejó con la boca abierta hasta al mismísimo Hideo Kojima, Ubisoft ha revelado nuevos datos con un ritmo bastante más lento de lo que se acostumbra. Y ahora, por fin, a dos meses de su lanzamiento, hemos podido probar el juego durante más de tres horas en las oficinas de Ubisoft Massive, los principales responsables de su desarrollo.

Online. Mundo abierto. RPG. Son los tres conceptos con los que sus creadores definen a Tom Clancy's The Division: online porque es una experiencia que compartimos en todo momento con otros jugadores, cooperando o incluso compitiendo. Mundo abierto porque pone a nuestra disposición una Nueva York devastada por un ataque biológico, y que podemos recorrer libremente. Y RPG porque creamos a nuestro propio personaje, subimos de nivel, adquirimos nuevas habilidades, conseguimos y equipamos armas, protecciones...

Sí, es un MMO. Y sí, es muy similar a Destiny: el esquema principal es prácticamente el mismo. Pero donde el juego de Bungie fracasó (al menos, cuando se puso a la venta), The Division se alza victorioso, y de paso introduce alguna que otra idea de lo más interesantes. No supone una revolución, pero tiene identidad propia y valores únicos que lo convierten en el primer gran juego a tener en cuenta en este 2016 que acabamos de comenzar. 


Salvemos Nueva York

En el año 2001, EEUU realizó una simulación (conocida como 'Operación Dark Winter') para descubrir los efectos que tendría un ataque bio-terrorista sobre una de sus ciudades. Los resultados fueron tajantes: no estamos preparados. La enfermedad correría de forma totalmente descontrolada, los disturbios estarían a la orden del día y la sociedad se desplomaría, como una torre de naipes privada de una de las cartas del nivel inferior.
The Division nos plantea una situación similar: un agente vírico se ha propagado a través de los billetes coincidiendo con uno de los días que más dinero se mueve a nivel global -el Black Friday- y Nueva York se ha sumido en el caos. Pero donde la simulación auguraba un futuro incierto para la humanidad, The Division da una respuesta, una luz al final del túnel: nosotros. Como parte de una División secreta oculta en las sombras, que sólo sale a la superficie en situaciones desesperadas, somos la única esperanza de supervivencia para la ciudad de Nueva York.

Como veis, la premisa es extremadamente interesante y vuelve a recuperar una narrativa en la que intriga y tácticas militares acaparan todos los focos, haciendo honor al nombre del maestro Tom Clancy. Y es que uno de los logros de The Division es la forma en que integra la narrativa dentro del propio juego, algo complicado en títulos con un mundo compartido. Las misiones transmiten la sensación de estar participando en una historia, un argumento que evoluciona al ritmo que lo hace el personaje y que nos deja con ganas de saber más. En definitiva, tanto si buscáis un juego multijugador como si queréis vivir una experiencia para un solo jugador a la altura, The Division apunta maneras.
Nuestro primer cometido al empezar la partida es crear al personaje que nos va a representar durante el resto de la aventura. Las opciones de personalización física no son especialmente abundantes, pero cumplen su cometido: varios tipos de cara, distintos peinados, cicatrices, pinturas de guerra, tatuajes, piercings... Una vez hecho esto, saltamos al terreno de juego, nuestro "patio de recreo": Nueva York.

El mapa por el que nos movemos abarca la zona que queda justo entre Chinatown y Central Park, así que podemos visitar lugares tan emblemáticos como el Madison Square Garden o el Empire State (de hecho, una de las misiones que jugamos tenía lugar en el primero). Sus creadores se han asegurado de que la representación sea lo más fiel a la realidad posible, así que si hay una cafetería haciendo esquina a dos manzanas del Javits Convention Center, encontraremos una representación virtual en el punto exacto... Con la salvedad de que, como os podéis imaginar, la ciudad no atraviesa su mejor momento. La decadencia se ha apoderado de las calles y veremos bolsas de basura apiladas en cada rincón, coches abandonados, tiendas arrasadas o incluso fauna que corre libre de las calles: ratas, cuervos, perros... La ambientación es sin duda uno de sus puntos fuertes.

Es probable que ahora os estéis preguntado por el apartado técnico, fuente de grandes debates desde que se mostrase la demo del E3 2013. No, el nivel gráfico no está a la altura de esa demostración... Sin embargo, eso no quita que estemos ante un despliegue técnico espectacular: a todos los elementos que pueblan los escenarios y que ya hemos mencionado (muchos de ellos susceptibles de ser destruidos), hay que sumar la nieve constante que cubre las calles y efectos climáticos como las tormentas, que azotan con regularidad, todo recreado con un gran lujo de detalles. No es el nivel irreal que se prometió en un principio, pero tampoco es una decepción, ni mucho menos.

Por desgracia, semejante carga visual provoca que en situaciones intensas, como tiroteos con gran número de enemigos y explosiones, el motor gráfico Snowdrop se resienta y asistamos a bajadas de framerate que pueden llegar a afectar a la jugabilidad. Aun así, no hay que olvidar que la versión a la que jugamos (para Xbox One) está en fase de pruebas y todavía hay lugar para mejoras.

El Destino de la División

Los tiroteos son el pilar de los combates en Tom Clancy's The Division: utilizan un sistema de coberturas muy efectivo y similar al de Watch Dogs (apuntando con la retícula elegimos entre las distintas posiciones a nuestro alcance), y podemos rodar pulsando dos veces el botón A/X, algo especialmente útil para huir del radio de explosión de las granadas. En cuanto al manejo de las armas, cumple su cometido sin destacar en ningún aspecto. Hemos echado en falta, eso sí, una mayor reacción por parte de los enemigos al ser dañados: incluso cuando les acertamos en la cabeza, los disparos apenas les afectan. Más teniendo en cuenta la ingente cantidad de balas que son capaces de aguantar.

Esto se debe a que antes que un shooter, The Division es un RPG: nuestra habilidad juega un papel importante a la hora de sobrevivir a los múltiples encuentros con saqueadores y milicias que pueblan las calles de esta Nueva York infectada, pero subir de nivel y estar bien equipados es la clave para el éxito. Contamos con tres espacios para armas, siendo los espacios primario y secundario los reservados a las armas grandes (ametralladoras, rifles de francotirador, subfusiles...), mientras que en el tercero cargamos con las armas de pequeño tamaño, como las pistolas. Además, todas las armas pueden ser equipadas con modificaciones que mejoran sus estadísticas, como silenciadores, cartuchos de munición de mayor tamaño, etc.

Tampoco faltan objetos de protección: guantes, rodilleras, chalecos antibalas, máscaras antigás que nos permiten acceder a nuevas zonas o mochilas para cargar con más equipo. Y es que, como suele ser habitual en el género RPG, al acabar con los enemigos o descubrir alijos ocultos, existe la posibilidad de encontrar nuevos objetos, cuya rareza (y poder) viene marcada por un código de color (blanco para los comunes, verde para los raros, morado para los de mayor nivel...). Y no sólo eso: The Division también incluye estados alterados, distintos tipo de munición y granadas, objetos que potencian nuestras estadísticas durante un tiempo limitado e ítems de recuperación de salud, pues esta se regenera por sectores. La única pega que podemos poner en este sentido fue que apenas notamos diferencias visuales entre unas piezas de equipo y otras, aunque, una vez más, podría ser debido a que no se trataba de la versión final.

Al subir de nivel, nuestros atributos mejoran y conseguimos nuevos espacios para armas y habilidades. La obtención de estas últimas, sin embargo, está ligada al progreso en la historia. Existen tres ramas distintas de misiones que podemos realizar: medicina, seguridad y tecnología. Cada rama cuenta con su propia argumento, que converge al llegar al final de la aventura. Pero lo más interesante es que, a medida que avanzamos en cada una de ellas, su área específica en la BDO (nuestras base de operaciones) crece y aumentan sus recursos. Esto se traduce en nuevas habilidades para nuestro personaje, que están distribuidas en tres ramas asociadas con cada departamento.

Por ejemplo, al avanzar en la rama de medicina obtenemos acceso a habilidades centradas en la recuperación de salud (tanto para nosotros como para nuestros compañeros de equipo), mientras que en la de tecnología encontramos todo tipo de gadgets centrados en causar daño: torretas, granadas inteligentes... La de seguridad, por su parte, se centra en la defensa, e incluye habilidades como escudos y barricadas portátiles.

Habréis notado que no hemos hablado en ningún momento de las típicas 'clases' de personajes, y es que estas no existen en The Division. Sus creadores nos hablaron de la frustración que se genera en otros juegos del género cuando, tras un buen número de horas, descubrimos que la que hemos elegido no es la que más se adapta a nuestro estilo de juego, o cuando no nos aceptan en una escuadra porque ya cuentan con un jugador de nuestra misma clase. En The Division podemos cambiar en cualquier momento entre las habilidades disponibles, para adaptarnos a las de nuestros acompañantes y crear así personajes equilibrados o centrados en una rama específica.

También hay que señalar que, a medida que progresamos, podemos aplicar módulos a las habilidades. Estos módulos afectan a su funcionamiento, por ejemplo: podemos hacer que una granada inteligente persiga a un enemigo en concreto o que antes de estallar se divida en granadas de menor tamaño que atacarán todos los rivales de la zona. Como veis, el nivel de personalización es extremadamente profundo y es posible crear personajes increíblemente elaborados. La clave es experimentar. 

Zero Dark Division

Tom Clancy's The Division presenta un modo multijugador competitivo único y muy diferente a lo que estamos acostumbrados: la parte central del mapa (la zona que rodea al Empire State) ha sido vallada debido a que el nivel de infección en el interior ha superado todos los límites. Esto lo convierte en el sitio ideal para que los enemigos de mayor nivel campen a sus anchas... Así como otros jugadores. 

La particularidad es que en su interior las probabilidades de obtener equipo legendario se multiplican. ¿El problema? Para sacarlo de la zona debemos solicitar una extracción en helicóptero, momento que el resto de jugadores podría aprovechar para eliminarnos y robarnos el preciado botín. Esto genera todo tipo de situaciones, como alianzas inesperadas con otros jugadores o traiciones por parte de los miembros de nuestro equipo. Además, los agentes que atacan a otros sin provocación pasan a ser 'Renegados', lo que coloca una valiosa recompensa por su cabeza.

También hay que tener en cuenta que en la Zona Oscura ganamos experiencia dedicada, y al subir de nivel, las recompensas irán mejorando. Pero ojo, porque al morir en su interior, este nivel se va reduciendo poco a poco. Es sin duda un añadido muy original, bien integrado dentro de la historia y que no entorpece al jugador que prefiere centrarse en la experiencia en solitario, evitando encontronazos con agentes demasiado hábiles.

Sumadle a todo esto un gran número de misiones secundarias, una cantidad ingente de coleccionables (algunos de lo más interesantes, como grabaciones holográficas de sucesos pasados), encuentros aleatorios contra saqueadores, talentos, un sistema de creación de objetos... Vamos, que si nos atrapa en sus garras, The Division nos va a tener ocupados una laaaaaarga temporada. Pero para eso, este tipo de juegos también necesita un flujo constante de contenido, y en ese sentido, los responsables de Ubisoft Massive nos aseguraron que después del lanzamiento, pondrán a nuestra disposición actualizaciones y contenido descargable de forma totalmente gratuita. Toda una declaración de intenciones.

Las sensaciones con The Division han sido muy, muy buenas. Tiene muchos aspectos a mejorar, de eso no hay duda, pero el mundo que ha creado Ubisoft ha conseguido captar nuestra atención y, lo que es más importante, dejarnos con ganas de volver a él cuanto antes. Y eso ocurrirá los días 28 (en Xbox One) y 29 de enero (PS4 y PC), momento en que dará comienzo la beta de The Division. Para calmar la sed, dentro de poco tendréis también en la web un nuevo gameplay de The Division, en el que podréis contemplar cómo se desarrolló nuestra sesión de juego, así como algunos de los aspectos más interesantes.

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