Reportaje

Primer contacto con Dark Souls 2 y su beta

Por Ricard Verges
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Los jugadores de Dark Souls saben que morir una y otra vez puede ser divertido, si el juego está bien diseñado. Antes de la llegada de su secuela, hemos podido probar la beta, que nos devuelve a un mundo de doloroso placer. Aquí tenéis nuestras sensaciones.

A falta de unos meses más de espera, unos pocos afortunados, elegidos sin ningún tipo de criterio específico, han podido adentrarse en los tenebrosos y peligrosos caminos que Dark Souls II depara a los jugadores a partir del 14 de marzo de 2014. La famosa beta empezó anoche a las nueve de la noche y durante dos largas (y cortas) horas, tuvimos un primer contacto con el juego, con los precipicios, con las emboscadas y con el oxidado hierro de nuestros enemigos. La espera ha terminado, que empiecen a rodar las cabezas.

El objetivo de este primer contacto era poner a prueba la estabilidad de los servidores y todo empezó bastante bien, creando nuestro personaje, atribuyéndole un nombre y una clase. El Dual Swordman era el objetivo, como en su día lo fue el Deprived en Dark Souls en el análisis del juego. Todo estaba listo, los nervios de la primera vez volvían a golpear duramente en mi cuerpo mientras aparecía en una zona grisácea y bastante desolada. La vista me obligó, directamente, a mirar al suelo pues ante mí se encontraban cuatro o cinco señales de invocación y decenas de mensajes de otros usuarios invitándome a lanzarme por precipicios sin poder divisar el fondo, así somos en Dark Souls.

El Online

Vamos al fin de esta beta, probar el online. Como ya se ha comentado, las señales de invocación eran múltiples y lamentablemente, el 90% fallaban. Cuando conseguíamos que un compañero nos siguiera en nuestra casi muerte segura, todo fluía bien y estable hasta que pasado un tiempo, el espíritu se esfumaba y completaba su misión. Esta es una de las novedades de Dark Souls 2: nuestros compañeros de viaje no nos acompañarán de forma indefinida sino que hay un tiempo determinado de invocación, uno largo y el otro corto, todo dependerá del tamaño de la saponita que utilicemos.

Cuando coloqué una señal para que otro jugador me invocara, todo fue rápido y tomé la delantera matando a todo zombi viviente con cierto orgullo y agilidad, la clase Dual Swordman es rápida y eficaz. También domina todo tipo de armas y podemos equiparnos un escudo si la cosa se complica, así que estaba muy contento con la selección. Pasado el tiempo de rigor, volví a mi mundo y me dispuse a invadir mundos ajenos, aprovechándome del miedo de los newcommers que daban pasitos cortos e inseguros (la primera cueva del juego estaba llena de marcas de sangre de jugadores que caían al vacío).

Mi primera experiencia fue satisfactoria, era un uno contra dos más que interesante. En mi primera acometida, se come cuatro golpes seguidos, mi rival rueda para evitar su inminente muerte cuando cae por un barranco y su súbdito, una invocación blanca, muere junto a él. Mi cara dibuja una sonrisa demasiado maléfica.

Pero entonces todo el sistema Online se derrumba. Mi segunda invocación me transporta a un mundo vacío, y por muchas vueltas dadas por el mapa (los enemigos no te atacan), no logro combatir contra mi rival, no está por ninguna parte. Vuelvo a mi mundo y ya nada funciona, tan solo puedo escribir mensajes y dejar señales de invocación en el suelo que nunca fluctuaron. Los servidores se mantuvieron en pie alrededor de 30 minutos, después todo fue caos y destrucción. No hay problema, es hora de avanzar en el juego, claro.

Las mejoras

Lo que más nos sorprende de Dark Souls 2 es el cambio en la jugabilidad. Se mantienen los mismos movimientos básicos (aunque el salto ahora se realice pulsando L3 mientras corremos) pero todo parece mucho más pulido y sólido. Los movimientos de las armas son más contundentes y eso lo vi reflejado en mis ataques con la Zweihander, que cortaba el viento con a ritmo de máquina de matar y sus movimientos eran verdaderamente contundentes, más reales, como si el arma pesase toneladas. Otra de las cosas que me sorprendieron era ver como mi personaje se iba pudriendo poco a poco.

A medida que mueres (y lo hacemos muchas veces) nuestro personaje se va corrompiendo y si no restauramos nuestra humanidad, la barra de vida se puede llegar a reducir a la mitad, como fue mi caso. Existen objetos para ello, claro y también existen otros objetos para recuperar vida, no solo los Frascos Estus, ahora tenemos las piedras vitales que nos recuperan de manera progresiva nuestra salud y que podemos conseguir como recompensa al matar a enemigos. Quien crea que esto casualiza el juego, va fino.

Finalmente, uno de los elementos que quería ver en primera persona era todo ese sistema de partículas que tan bien está funcionando en las consolas de próxima generación. Sin ser demasiado espectaculares, a este título le da esa frescura necesaria para parecer más actual y moderno, le sienta bien aunque nos pareciese mucho más espectacular en vídeos. Nos habremos acostumbrado, quizás.

Inteligencia artificial mortífera

La saga Souls no ha destacado precisamente por tener una IA de escándalo pero en Dark Souls II los enemigos no solo se han vuelto más inteligentes y agresivos, sino que correr ya no nos servirá de nada. Ahora nos persiguen hasta que no nos quede ni un ápice de vida. Además atacan en manadas y realizan emboscadas. Nuestra forma de jugar a este juego cambiará completamente y cuando le pongáis las manos encima sabréis a lo que me refiero.

Una de las cosas que más risas nerviosas me provocó fue ver como aparecían fantasmas oscuros de enemigos poderosos sin tener una razón demasiado convincente para mí. Aparecen sin más, y no uno, no, suelen aparecen en parejas; son más fuertes, más resistentes y te persiguen hasta machacarte; Muerto. Y cuando creemos que ya hemos superado lo peor, a la vuelta de la esquina tenemos a otro enemigo más fuerte, poderoso e intimidante para bajarnos los humos de grandeza. Así es DS2, una espiral de superación constante.

La ambientación

Si algo nos gustó de Dark Souls fue su diseño más abierto respecto a Demon’s Souls. Tenemos escenarios con un montón de caminos alternativos que, o bien nos hace avanzar, o bien nos lleva a zonas sin salida infestada de amenazas. Si observamos el mundo que nos rodea, veremos miles de grutas que visitar, cuerpos con objetos que recoger en zonas imposibles de alcanzar y caminos repletos de trampas y amenazas. Todo esto se mezcla con un diseño de escenarios tan monumental y oscuro que impacta e intimida. La luz y la oscuridad juegan un papel importante en esta nueva aventura y lo descubrimos pronto, cuando rompemos una ventana para que la luz ilumine una estancia o recojamos esa famosa antorcha que tanto hemos visto y descendamos hacia nuestra muerte segura.

Las hogueras siguen existiendo y eso nos permite subir de nivel a nuestro personaje o aprender hechizos. La interfaz ha sido totalmente renovada y nos será mucho más cómodo equiparnos objetos o aprender hechizos o milagros. Pero tranquilos, seguimos sin tener pausa en el juego. Y antes que se me olvide, hay hogueras que están bajo llave, y antes de poder encenderlas, tendremos que superar algún que otro retro, por si la necesidad de invertir armas en nuestras estadísticas no fuese ya suficiente presión.

Conclusión

Dark Souls 2 nos ha ofrecido lo que esperábamos, una aventura exigente y que recompensa como es debido, pero ha fallado totalmente en su intento de mostrarnos su juego Online. Nos quedamos con la campaña individual, su exploración y su miedo psicológico que tan bien funciona en estos juegos. Nos quedamos con el nuevo motor que, como punto fuerte tenemos las físicas ambientales y la iluminación, pero que, como punto débil, se tiene que destacar la pobre estabilidad en zonas concretas (bajas constantes de frames) y del más que mejorable acabado gráfico del juego en general (escenarios algo pobres y de acabado sencillo). Es una beta y aún queda mucho camino por recorrer, pero creemos firmemente que la nueva joya de FromSoftware nos va a dar muchas alegrías… Y muertes… Y gritos de histeria… Y… ¡hasta la próxima beta el 26 de octubre!

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