Reportaje

Ya hemos leído... Mass Effect: Planetas de origen

Por Jesús Delgado
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Este mes Panini nos ha traído la última miniserie de Dark Horse comics basada en el universo de Mass Effect. En ella se explora el pasado de cuatro amigos y compañeros del Comandante Shepard antes de su última misión contra los Segadores. ¿Os atrevéis a conocer sus secretos?

El año pasado ya os hablamos de la última colección de cómics basada en el universo de Mass Effect tal y como lo conocemos, hasta su próximo juego por lo menos. Pues bien, tras tres meses de su publicación en un único tomo retapado en EEUU, Panini lo ha traducido y editado en un formato similar bajo el título de Mass Effect: Planetas de Origen.

Esta historia, contada por el escritor Mac Walters (guionista jefe de Mass Effect 2 y 3), explora el pasado de James Vega, Garrus Vakarian, Liara T´soni y Tali´Zorah Vas Normandía (no, vas Neema ya no). Cada uno de estos cuatro personajes cuenta con su propio capítulo, en el cual entendemos sus motivaciones a lo largo de la saga, y en especial durante el último juego.

Así, en el primer capítulo, dedicado a Vega, se revisita su juventud y la relación del ¿futuro? con la N7 antes de unirse a la Alianza. Mientras, el capítulo de Tali nos narra el modo en el que llegó a la ciudadela en el primer juego y su contacto con el Corredor Sombrío. Por su parte, Garrus revela cuál fue su ascenso y caída como el Arcángel de Omega y de qué forma la tortuosa relación con su padre le abocó a tomar el manto de justiciero. Finalmente el relato de Liara, el menos intimista de todos, llena los huecos dejados entre el segundo y el último juego de forma que conocemos qué hizo la asari durante sus primeros meses como el nuevo Corredor Sombrío.

Si os interesa este cómic, de 104 páginas a todo color y de precio 12,95 euros, podéis adquirirlo a través de la página web de Panini o acudir a librerias especializadas o grandes superficies para haceros él. Pero dicho esto imagino que también querréis saber la opinión de quien se lo ha leído, ¿verdad? Si es así, os veo en la sección de la crítica.

Una obra con claros y oscuros

Lo primero que el lector tiene que tener claro la primera vez que se echa a la cara este cómic es que está leyendo una obra comercial destinada a los seguidores de la saga. Más aún, si un lector casual que no tenga conocimiento de los juegos pone sus ojos sobre él, posiblemente lo tilde de obra del montón. Por eso mismo, la crítica no se le debe hacer como cómic al uso, sino como adaptación de la historia del juego a viñeta.

A partir de ahí se tiene que destacar que cada uno de los capítulos está realizado por un equipo diferente entre sí, aunque en todos ellos ha intervenido directamente la pluma de Walters. De ahí que la coherencia esté asegurada aunque haya cierta diferencia de estéticas, Lo cual asegura que los fans estén satisfechos al menos en cuanto historia y trama. Tanto que pocos pondrán el grito en el cielo por las palabras volcadas en ellas, salvo por ciertos leves fallos cometidos por el traductor. Como por ejemplo llamar en un momento determinado a la Normandía, Normandy, por ejemplo.

Por otro lado lado, merece especial mención el colorista, Michael Atiyeh, quien demuestra una grandísima capacidad para adaptar sus dotes a cualquiera de los cuatro estilos de dibujo que componen cada capítulo de este tomo. Quizá su aportación sea una de las cosas más destacables, ya que como buen profesional que es, resulta un todoterreno muy versátil, capaz de medirse ante cualquiera que sea la exigencia de trabajo que le propongan.

Si hay una cosa curiosa en este tomo de Mass Effect es la coralidad, pues como ya decíamos, cada capítulo ha sido dibujado por un equipo distinto. Esto posiblemente se haya hecho con el fin de reflejar la personalidad y psique de cada uno de sus protagonistas mediante las imágenes.

Sin embargo, a pesar del trabajo de Walters llevando la batuta de la orquesta, la impresión que da es que no pretende contarnos nada nuevo, sino hacer un revival a modo de despedida de la saga del Comandante Shepard, rememorando los mejores momentos jamás vistos de sus personajes. Por lo que respecto a sus tres mini-series predecesoras, peca de falta de novedad, siendo una pseudo adaptación de los hechos del juego a modo de "dlc impreso" con el que colmar huecos argumentales. 

Concluyendo, en general la sensación que queda es que Mass Effect: Planetas de origen es una obra de calidad media, con el fin de ser un objeto de merchandising antes que una novela gráfica. No en vano, está hecha por gente del entorno de Bioware en colaboración con Dark Horse y por lo tanto no pretenden hacer un cómic que agrade a los entendidos en ello, sino lanzar un cebo a los fans de la franquicia.

Entendiendo esto, sin embargo, cabe criticar que este último cómic es una obra poco emocionante y algo tibia, que no aporta mucho y que juega con el sentimentalismo fan. La obra merece adquirirse más por lealtad a la saga que por consumismo comiquero. Una reflexión bastante triste, por cierto, teniendo en cuenta que éste será el último cómic basado en Mass Effect que veremos durante un largo tiempo.

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