Análisis

Análisis de Deception IV: Blood Ties en PS3 y Vita

Por Borja Abadie
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Versión comentada: PS3

Tecmo Koei quiere que caigamos en su trampa, la de Deception IV: Blood Ties, un juego con un nivel técnico muy mediocre pero con una mecánica la mar de atractiva. A decir verdad, no hemos caído en una de sus trampas, hemos caído en todas, al más puro estilo masoquista.

Deception, Kagero, Trapt o como quiera Tecmo Koei llamar a su peculiar título de estrategia con trampas siempre ha sido una saga única. En esta ocasión, con Deception IV: Blood Ties sus creadores han querido ofrecernos una continuación de Devil's Deception, el juego original de 1996 que inauguró la saga. Antes que nada, no entendemos esta comparación que hacen los propios desarrolladores con aquella aventura. El Deception original era un juego en primera persona y esta última entrega tiene mucho más en común con Trapt de PS2 que con aquel juego de PS One.

El argumento gira en torno a Laegrinna, la mismísima hija del diablo. Nuestra misión es reunir los 12 versos sagrados que conseguirán traer de vuelta a nuestro demoníaco padre. Para ello "solo" tenemos que acabar con hordas de ridículos humanos que osan enfrentarse a nosotros. Tranquilos, porque no tenemos que hacer nada más que esperar a que entren en nuestros dominios como moscas atraídas por la ------ (introducir la palabra "mierda" aquí si sois mayores de 8 años).

Como es habitual en la saga, nuestra protagonista es de esas malvadas a las que no les gusta ensuciarse las manos para acabar con sus enemigos (que luego vienen los juicios). Para derrotarlos tenemos que usar trampas, que podemos colocar por los escenarios a nuestro antojo para crear mortíferos combos, como podéis comprobar en este gameplay. En nuestra infernal tarea nos acompañan otras tres "inocentes" bellezas, Veruza, Celea y Lilia, que representan los tres modos que tenemos para eliminar a nuestros rivales: el sadismo, la humillación y las muertes complejas.

Cayendo mil veces en la misma "trampa"

El desarrollo, no queremos engañar a nadie, es muy parecido a lo que ofrecía Trapt y anteriores entregas de la saga. Muchas de las trampas repiten en Deception IV: Blood Ties, como el mega yo-yo, el cepo para osos, las rocas gigantes de acero o los pinchos que salen de una pared, por poner algunos ejemplos. Las trampas, además, se siguen dividiendo en 3 categorías: de suelo, de muro y las que podemos colocar en el techo. 

Los escenarios estan divididos en distintas habitaciones (generalmente 5 diferentes por cada uno de los 4 grandes niveles que conforman la aventura). Una vez que nos pongamos a colocar trampas aparecen unas celdas que dividen el escenario en casillas, para que podamos colocar las trampas a nuestro aire como en cualquier otro juego de estrategia o tower defense, por ejemplo.

Novedades para hacer el mal

Pero no todo es repetición en Deception IV. Sus desarrolladores han introducido una serie de novedades y ajustes en la mecánica que mejoran muchos enteros el resultado final. Por una lado se han ahorrado las insulsas escenas cinemáticas de anteriores títulos, que estaban hechas con el motor del juego y las han reemplazado por insulsas escenas estáticas con diálogos.

Puede parecer que salimos perdiendo, pero son mucho más cortas. Por suerte, podemos saltárnoslas siempre que queramos, lo que se viene traduciendo en siempre. Y es que, el argumento, como os comentábamos es tan manido y repetitivo como carente del más mínimo interés. Aquí lo que importa es ser todo lo cabrones (perdón, hijos de...) que podamos colocando trampas por los escenarios.

La novedad más importante es que los combos que podemos realizar ya no están limitados a tres míseras trampas, sino que podemos llegar a encadenar hasta 8 trampas seguidas. Esto cambia completamente el modo en el que jugamos ya que, en anteriores entregas, nos dedicábamos a crear bucles para que el enemigo cayese en nuestra primera trampa otra vez después de completar la secuencia de tres trampas. Ahora gozamos de mucha mayor libertad para aprovechar las trampas de los escenarios y crear combos gigantescos.

Otra novedad muy interesante es que las trampas ya no están asignadas a cada uno de los botones del pad, sino que las activamos pulsando siempre la "X". Esto simplifica mucho su activación, a priori, y evita los errores que cometíamos en anteriores entregas, pero es un cambio lógico (no sería cómodo pulsar 8 botones distintos para hacer un combo) y mejora la precisión y el ritmo con el que hacemos perrerías a nuestros rivales.

Otro detalle es que ahora no tenemos que entrar en el menú del juego para ver las estadísticas y resistencias e invulnerabilidades de nuestros enemigos, sino que podemos acceder a ellas rápidamente pulsando "triángulo" durante la escena de presentación de cada uno de ellos. Una vez más, parece poca cosa, pero agiliza mucho el ritmo de juego.

La simplificación también afecta al modo de progresar y conseguir nuevas trampas. Ya no tenemos que juntar materiales para crearlas, sino que nos basta con gastar parte de la experiencia que hayamos acumulado en desbloquear nuevos artilugios.

Sacando el torturador que todos llevamos dentro

La gran baza de Deception IV: Blood Ties es su capacidad para atraparnos en sus redes. Estas novedades que os comentábamos han mejorado mucho el ritmo de juego, la libertad para hacer el "perraco" y el equilibrio de la curva de aprendizaje. Pero es que, además, resulta tremendamente profundo. Para dominar con soltura todas las trampas necesitamos mucha práctica, y mucha más aún para crear combos memorables, y como prueba, este gameplay.

Los objetivos que nos plantean nuestras tres diabólicas compañeras consiguen que siempre queramos probar cosas nuevas. Por ejemplo, podemos crear una secuencia muy mortífera que acabe rápidamente con nuestros rivales, pero es mucho más divertido contentar a nuestras demoníacas colegas por el camino: un poco de sadismo por aquí, usar las trampas del escenario por allá, conseguir combos que las satisfagan o acabar la faena con un humillante tartazo en toda la cara. Las posibilidades son enormes.

La cosa se pone aún mejor a medida que vamos desbloqueando nuevas trampas, añadiendo el número de ellas que podemos llevar a cada batalla y, sobre todo, el número de trampas que podemos poner de una tacada. Esta es una de sus mayores virtudes, pues en lugar de ir perdiendo interés con el tiempo (y eso que la mecánica se repite con exactitud durante toda la aventura) siempre nos quedamos con ganas de más. 

Mil maneras de hacer el diablillo

Además del modo Historia, que nos puede durar unas 7-8 horas, contamos con una oferta bastante amplia, aunque la mecánica sea siempre la misma. En Free Battle podemos practicar nuestros combos en el mapa que prefiramos, uno de esos sinsentidos en los que nunca te embarcarás.

Muy distinto es el asunto con el modo Missions, en el que debemos completar 100 misiones cumpliendo distintos objetivos. Por su parte, en Cross-Quests podemos crear nuestras propias misiones, escogiendo la habitación en la que queremos jugar, los enemigos que aparecerán y añadiendo requisitos para completar con éxito los niveles, como ganar un número de experiencia concreto, hacer un combo gigantesco, no recibir daños etc... Una vez terminada y testada, podemos compartir nuestra creación  a través de la red, así como descargar las misiones de otros usuarios.

En realidad, hay muy poca diferencia entre las 100 misiones que vienen con el juego o cualquiera de las que podamos crear, pero no deja de ser un añadido interesante.

La trampa final

El apartado técnico es muy pobre. La banda sonora nos ha recordado a la del genial Catherine, aunque tampoco llama mucho la atención. Las voces están en japonés y los diálogos y los textos del juego en perfecto inglés, aunque tampoco es que haya mucho de lo que entrerarse. Gráficamente deja mucho que desear, con unas animaciones, modelos de personajes, texturas y efectos que parecen sacados de PS2.

En cuanto a la versión de PS Vita, que también hemos probado, hay poco que añadir. Que los gráficos son más resultones por el tamaño de la pantalla (cosa que suele pasar en juegos tan mediocres en lo técnico) y que podemos escoger las trampas y activarlas usando la pantalla táctil, nada que sea realmente útil o que mejore la experiencia de juego. Ambas versiones cuentan con cross-save, para pasar nuestra partida guardada de un dispositivo al otro.

Pese a los fallos técnicos y lo repetitiva que puede ser la mecánica, Deception IV: Blood Ties nos regala algunos momentos geniales. La libertad para crear combos más largos cambia mucho la experiencia de juego y, si te engancha su mecánica, te importará muy poco que sea repetitiva, porque es compleja y profunda, permitiéndonos que aprendamos y mejoremos mucho con la práctica. Una experiencia digna de la mismísima Santa Inquisición.

Valoración

Tecmo Koei demuestra que no hace falta un gran apartado gráfico ni héroes armados hasta los dientes para hacernos disfrutar. Un soplo de aire fresco pese a ser una saga. Sus gráficos pueden echar para atrás a los más palomiteros.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

Es una propuesta refrescante entre tanto juego clónico. Algunas trampas son geniales.

Lo peor

Gráficos de PS2 y mecánica algo repetitiva. Un poco corto.

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