Análisis

Análisis de Lost Planet 3

Por Bruno Sol
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La franquicia Lost Planet echa la vista atrás para mostrarnos cómo era la vida de los primeros colonizadores del helado planeta E.D.N. III., en una precuela que a primera vista recuerda demasiado a los Dead Space, si no fuera porque cuenta con un elemento de peso para diferenciarse: un enorme meca que protagoniza los mejores momentos de este título. Despídete del calor: nos vamos a la nieve. 

Aun nos seguimos preguntando las razones que llevaron a Capcom para confiar el destino de su franquicia Lost Planet en las manos de Spark Unlimited. Aquí podéis ver la entrevista que les hicimos.Si, los mismos que perpetraron dos de los juegos más flojos de esta generación de consolas: Legendary y Turning Point: Fall of Liberty. Afortunadamente, Lost Planet 3 está muy por encima de ambos títulos, aunque no llegue a alcanzar la brillantez de la primera entrega.


Escarmentados tras el fallido Lost Planet 2 (y su valiente mecánica cooperativa, saboteada por la pobre IA de los aliados), Capcom no ha querido jugársela y en esta ocasión ha querido centrar todo el peso de la acción en un único personaje, a través de una mecánica bastante más escriptada que la de sus antecesores.

La acción de Lost Planet 3 arranca 50 años antes de los sucesos narrados en la primera entrega, dándonos la oportunidad de encarnar a Jim Peyton, uno de los operarios encargados, entre otras labores, de instalar esos postes caloríficos que tantas veces nos salvaron de una muerte por congelación en el Lost Planet original. Sin formación militar ni otra intención que la de ganar el dinero suficiente para ofrecer una vida mejor a su familia, Peyton irá cumpliendo las órdenes de NEVEC, la compañía encargada de explotar los recursos de E.D.N.III.

Como todos los fans de la franquicia saben, E.D.N. III está lejos de estar deshabitado, a pesar de su clima extremo. La fauna akrid volverá a acosarnos sin descanso, y los encontraremos de todos los tamaños: desde pequeños primos de los facehugger de Alien hasta colosos del tamaño de un chalet. A la hora de enfrentase a estos últimos, Peyton contará con un aliado de excepción: su meca (apodado Gertie). El predecesor de los Vital Suit es, en origen, una colosal herramienta para tareas de perforación. Pero a medida que avance la aventura, descubriremos que sirve para mucho más.

Gertie contra los cangrejos gigantes

Durante la mayor parte del juego, Peyton tendrá que recorrer a pie no sólo la superficie de E.D.N. III sino instalaciones y grutas repletas de cariñosos akrids, a través de una cámara en tercera persona y una mecánica donde no faltan los QTE, los tiroteos y las coberturas (hay una raza determinada de akrids capaces de disparar y cubrirse con la pericia de un viet cong). Aquí es donde más se nota los esfuerzos de Spark Unlimited por recrear la ambientación de clásicos como Alien, tanto en el apartado gráfico (las luces interminentes llevan el sello de Ridley Scott) como en el sonoro.

Afortunadamente, esta mecánica (que ya hemos visto en decenas y decenas de títulos de corte similar) se rompe cuando Peyton se encarama al meca. En ese momento el juego cambia la cámara a una vista de cabina, en primera persona, y el jugador comienza a asimilar la sensación de poder que da manejar un bruto mecánico, de paso lento pero firme. Y lo mejor es que podemos entrar y salir del meca cuando nos venga en gana. Algo realmente útil para llega el momento de enfrentarse a un akrid de G.

Con los dos colosos frente a frente, sólo queda una opción: la pelea cuerpo a cuerpo a lo Ultramán. Además de utilizar los brazos de Gertie para soltar sopapos apocalípticos, podremos aprovecharnos de la pinza que el meca tiene en el brazo izquierdo para maniatar al colosal akrid mientras Peyton salta al exterior. Con los pies en la nieve, ya sólo queda ametrallar a las partes anaranjadas del bicho, que como es tradición en la saga Lost Planet, marca el punto débil de los akrid. Entrañablemente épico.

No será ésta la única ocasión en la que nos veremos obligados a saltar del meca. Gertie está preparada para soportar la dura climatología de E.D.N. III, pero cada vez que nos azote una tormenta de categoría emperador nos veremos obligados a salir al exterior para quitar el hielo de su armazón...a tiro limpio. En otras ocasiones haremos uso de la verdadera razón de ser del meca (como plataforma de perforación) y tendremos que proteger a Gertie de las oleadas de akrid que acudirán atraídas por las rítmicas sacudidas de su taladro, en una suerte de modo horda.

Un hombre de empresa

Todas estas misiones van desplegándose alrededor de una trama no demasiado original, pero que ofrece no pocos guiños a los seguidores de la franquicia Lost Planet. Sabremos cómo funcionaba NEVEC desde dentro, y cómo surgieron los Piratas de la Nieve. Podremos mejorar nuestro armamento y añadir nuevas mejoras a Gertie con la energía (E-Term) que sueltan los akrid al morir y que cosecharemos a través de los postes caloríficos. Decidiremos si aceptar o no las misiones secundarias que nos ofrecerán uno y otro bando, y sabremos un poco más de la relación de Peyton con su mujer a través de los mensajes de vídeo que se envían uno al otro, desde la Tierra a E.D.N.III y viceversa.

Dichos mensajes no sólo buscan aportar una mayor humanidad al protagonista, sino que además es un recurso de Spark Unlimited para disimular las cansinas cargas a las que nos somete Lost Planet 3 cada vez que nos movemos de un punto a otro del planeta. Al principio tendremos que recorrer esas distancias a bordo del parsimonioso meca, pero más adelante es posible viajar automáticamente a un punto determinado de E.D.N. III con sólo pulsar el botón Select. Algo que apreciarán los impacientes.

Tal y como he comentado antes, lo que diferencia a Peyton de otros héroes galácticos es que es en esencia un obrero (con muy buena puntería eso si), y de hecho muchas de sus tareas arrancan de la manera más rutinaria: soldando tal tubería o arreglando el panel de una remota instalación. Por supuesto, todo se complicará de una manera y otra, y la mayoría de las veces acabaremos protagonizando una escena de Starship Troopers, mientras escupimos plomo sobre oleadas de insectoides de diverso tamaño.

A este insecto gigante se le ve el cartón

Lost Planet 3 despliega muy buenas ideas (casi todas relacionadas con el meca), pero no podemos evitar la sensación de que el proyecto le ha venido grande a Spark Unlimited. A diferencia de los dos anteriores capítulos de Lost Planet (elaborados con la propia Capcom con su motor MF Framework), esta tercera entrega apuesta por el engine Unreal y aunque los efectos atmosféricos son excelentes, a los akrid se les vé “el cartón” cuando se aproximan demasiado a nosotros, sobre todo en las especies de mayor tamaño. Algunas texturas son realmente flojas y ningún bicho llega a impresionar tanto como los de las dos entregas precedentes. A eso hay que sumarle además la aparición de clipping, aunque esperamos que Capcom lo haya solucionado cuando el juego llegue a las tiendas, parche mediante.

Tampoco podemos evitar la sensación de ser los recaderos del planeta, cada vez que nos mandan del punto A al B para recoger C o rescatar al Señor X, pero sería injusto culpar a Lost Planet 3 de algo a lo que tristemente nos tienen acostumbrados la mayoría de los juegos de esta generación. Un simulador de mecha gigante, con una cámara fija de cabina, habría sido un suicidio comercial, por mucho que nos hubiese gustado a algunos. Como ya sucedió con Resident Evil 6, Capcom se limita a dar al gran público lo que quiere: que son tiros, coberturas y QTE. Y muchos bichos a los ametrallar. Y de eso hay a mansalva en este título.

Piratas contra empresarios

¿Y qué hay del modo On-line? Bueno, en el momento de escribir estas líneas, antes de la llegada del juego en las tiendas, los servidores no hervían de actividad, pero aún así encontramos unos cuantos contrincantes con los que explorar los seis mapas y los cuatro modos multijugador que enfrentarán a las tropas de NEVEC contra los Piratas de la Nieve. Las modalides son Escenario (5 vs 5), Supervivencia Akrid (3 vs 3 en una suerte de modo Horda), Extracción (lo que sería Capturar la Bandera en un enfrentamiento 5 vs 5) y el siempre agradecido Duelo Mortal por Equipos (5 vs 5). Lo mejor, la incorporación de los Vital Suits (que aportan una gran potencia de fuego, aunque es preciso bajarse de ellos para repararlos) y la verticalidad de algunos mapas. Como no, a mayor número de horas de juego, mayor experiencia y mejor armamento. Y para los amantes de los piques, el equivalente helado del tea bag: congelar el cadáver de tu oponente caido con R3.

Aún siendo lo mejor que ha parido Spark Unlimited hasta la fecha, Lost Planet 3 causa menos impacto que sus predecesores. Despliega buenas ideas, pero no las explota como debería, al centrarse demasiado en las cacerías de bichos por pasillos, algo que ya hemos visto demasiadas veces, y con mejor acabado gráfico. Esperemos que la historia de E.D.N. III no se cierre con este capítulo, porque los combates de mecas, en manos más competentes, podrían dar pie a algo sencillamente glorioso. 

Valoración

Esta tercera entrega no es tan espectacular como sus predecesores, pero despliega algunas ideas magníficas, como los combates de mechas, que se debería explotar en mayor profundidad en futuras entregas.

Hobby

83

Muy bueno

Lo mejor

Las peleas contra akrids gigantes, a bordo del meca Gertie. La estupenda BSO.

Lo peor

Las cargas al viajar de un punto a otro del planeta. Le falta un hervor en gráficos.

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