Análisis

Análisis de Need for Speed Most Wanted

Por Rafael Aznar
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Need for Speed Most Wanted supone el regreso de la saga de carreras arcade más prolífica de la última década. Criterion Games, el reputado estudio responsable de Burnout, retoma las riendas de estos caballos de vapor desbocados para llevarnos a las calles de Fairhaven. En las calles de esta urbe abierta, la velocidad y la destrucción les dan la mano a ‘los más buscados’, una serie de corredores ilegales a los que hay que derrotar para dar cuenta de quién es el mandamás de los volantes.

Los semáforos de Fairhaven se han puesto ya en verde para Need for Speed Most Wanted, la nueva entrega de la franquicia de velocidad estrella de Electronic Arts, que nunca falta a su cita con el período otoñal y prenavideño. La batuta del proyecto ha estado en las manos de Criterion Games, un estudio que, en 2010, debutó al cargo de una entrega de la saga, al poner su sello al genial Hot Pursuit, que supuso un cambio de sentido para una licencia que había empezado a desnortarse. En 2011, The Run, a cargo del estudio Black Box, supuso un pequeño frenazo, pero los responsables de Criterion Games, a los que les sobra el aplomo tras la experiencia acumulada con Burnout, han devuelto a la saga a la trazada idónea.

Need for Speed Most Wanted comparte nombre con otro título de la saga que vio la luz en 2005, en la anterior generación de consolas. Ahí se acaban las coincidencias, porque el tuning, piedra angular de entonces, ha quedado prácticamente desterrado, para apostar por un mundo abierto donde los superdeportivos, la policía, la velocidad y la destrucción aúnan sus fuerzas y las sellan con un poderoso recubrimiento multijugador. De momento, el juego ha salido para PS3, Xbox 360, PC y PS Vita, pero también llegará a Wii U.

Un paraíso de calles y carreteras

El juego está ambientado en la ciudad ficticia de Fairhaven, una urbe que podemos recorrer libremente desde el mismo momento en que ejecutamos el disco en la consola. Incluso la gran mayoría de los coches están disponibles desde el primer momento para conducirlos: basta con encontrarlos a lo largo y ancho de la ciudad, mientras pilotamos libremente por un mundo abierto y repleto de tráfico ajeno a nuestras tropelías.

El trasfondo del juego es derrotar a los llamados ‘most wanted’, un grupo de pilotos ilegales que se creen los dueños de la calle. En total, hay diez, que conforman un ranking, de modo que, para enfrentarse a ellos, hay que acumular ‘speed points’, que es la denominación que se da a los puntos de experiencia con que el juego premia todo cuanto hacemos. Así, se obtienen ganando carreras, derribando vehículos, provocando gigantescas persecuciones policiales para luego dar esquinazo a los coches patrulla… El argumento es una simple excusa para que el juego no sea un mero ‘correr por correr’, así que no esperéis nada de él. En total, hay 61 eventos, aunque, para completar el hilo principal del ranking de pilotos más buscados, tarea que puede llevar unas ocho horas, no es necesario superarlos todos.

Cada uno de los coches de Need for Speed Most Wanted sólo nos permite acceder a cinco de esos 61 eventos, por lo que es necesario usar diferentes vehículos para poder superar el juego. No vale encariñarse de una maravilla que encontremos a las primeras de cambio y olvidarse del resto.

Derrapando con estilo y variedad

Los eventos se dividen en cuatro tipos. En primer lugar, están las pruebas de circuito y de sprint, que consisten en llegar el primero a meta, en carreras de hasta ocho pilotos. Las carreras de circuito se hacen dando dos o tres vueltas a un circuito improvisado, en tanto que las carreras de sprint son eventos muy rápidos que enlazan dos puntos separados de la ciudad. En segundo lugar, encontramos las pruebas de velocidad, que consisten en cubrir una parte de la ciudad con el requisito indispensable de superar una determinada velocidad media.

En tercer lugar, están las emboscadas, que son persecuciones en las que hay que huir de la policía en el menor tiempo posible. Precisamente, la policía es un elemento importante de Need for Speed Most Wanted, ya que los coches patrulla pueden hacer acto de presencia en cualquier momento, si estamos en una carrera o si cometemos cualquier infracción mientras estamos en el modo de conducción libre. Siguiendo la línea de GTA, hay hasta seis niveles de búsqueda policial, según la magnitud de las tropelías que cometamos. Así, hay que enfrentarse a embestidas de la autoridad, barricadas de vehículos o bandas de clavos dispuestas a dejar los neumáticos en las llantas.

En cuarto y último lugar, están las carreras Most Wanted, que son competiciones de uno contra uno en las que nos enfrentamos a los conductores ilegales del ranking citado con anterioridad. Tras ganarles, hay que perseguirles para derribarlos y así agenciarnos sus joyas de la automoción.

Las carreras son espectaculares, con su mezcla de velocidad, nitro, derrapes y derribos. Ahora bien, la saga sigue arrastrando cierto vicio con la IA: el de que ésta haga ‘la goma’. Es imposible despegarse de ella más de un par de segundos, por muy bien que se conduzca, del mismo modo que es difícil quedarse rezagado respecto a ella. Está claro que eso adapta el juego a diferentes usuarios con una dificultad ‘estándar’, pero resta cierto interés.

Por cierto, no esperéis una reedición de Need for Speed Hot Pursuit: aquí sólo importan la velocidad y los choques, pero sin las armas de que dispusimos hace dos años. Las bandas de clavos, los pulsos electromagnéticos, las barricadas o los helicópteros han cedido el protagonismo absoluto al acelerador, el freno y el volante.

La versión de Xbox 360 es compatible con Kinect, aunque sólo con el reconocimiento de voz, que permite gestionar el menú de opciones del coche y algunos aspectos del GPS con gran rapidez. Sin embargo, de los sensores de movimiento no se hace uso alguno.

Se abren las puertas del garaje

Criterion Games ha dispuesto un garaje de 41 vehículos, cada uno de los cuales aparece en tres lugares diferentes del mapa de Fairhaven, para un total de 123 puntos de cambio. Esos vehículos pertenecen a más de 25 fabricantes, como BMW, Ford, Chevrolet, Aston Martin, Audi o Maserati. Las categorías, que influyen en el control, son siete, a su vez: muscle, deportivos, convencionales, exóticos, gran turismo, todoterrenos y bólidos. Como se ha dicho, casi todos los coches se desbloquean investigando por la ciudad, salvo diez de ellos, que son los correspondientes a los del ranking de ‘más buscados’, entre los que se cuentan maravillas como el Koegnisegg Agera R, el Pagani Huayra, el Bugatti Veyron o el Lamborghini Aventador.

Los coches admiten cierto margen de personalización, merced a las mejoras que desbloqueamos al completar los diferentes eventos con medallas de oro o de plata. Así, la transmisión admite marchas largas o cortas; la carrocería, una versión aerodinámica y otra antiimpactos; y el chasis, un modelo aligerado y otro reforzado. Sin embargo, las modificaciones más importantes son las que afectan a los neumáticos y al nitro.

Los neumáticos son hasta de tres tipos. Los de pista mejoran el agarre, los 4x4 son muy útiles para coger atajos de tierra y los hinchables son la mejor forma de paliar los posibles pinchazos que nos generen las bandas de clavos de la policía o incluso los propios derrapes que protagonicemos. En cuanto al nitro, hay dos variantes: la inyección, que permite descargar el turbo progresivamente en cualquier momento, y la descarga, que genera un increíble acelerón y que sólo se puede usar cuando la barra está llena.

El sistema de daños de Need for Speed Most Wanted es, fundamentalmente, visual. El chasis de los vehículos se abolla de lo lindo si chocamos o sufrimos accidentes, pero no afecta a la conducción, salvo cuando hay pinchazos. Para paliar esos deterioros, hay ciertos talleres automáticos a través de los cuales podemos pasar y que también ayudan a reducir el nivel de presión policial, igual que en GTA.

Multijugador en dos frentes

Hot Pursuit fue un pionero dentro de los juegos de velocidad en materia multijugador, con el llamado Autolog. En esta ocasión, Criterion Games le da una vuelta de tuerca al sistema para hacer del multijugador ‘contextual’ una de las señas de identidad de su criatura. Así, aunque estemos jugando offline, el nuevo Autolog 2.0 nos pone en contacto con todos los amigos que tengan el juego.

El sistema ya no se reduce a recomendaciones basadas en batir el tiempo que haya hecho un amigo en un determinado evento. Ahora, hay 66 radares, 156 carteles y 135 puertas de seguridad dispersas por la ciudad que garantizan infinidad de piques. En el caso de los radares, hay que hacer justo lo contrario a lo que haríamos en la realidad: sin miedo a la ‘receta’ policial, el juego registra la mayor velocidad a la que pasamos por cada cámara y hace 66 clasificaciones con los kilómetros por hora de paso.

Por su parte, los carteles están situados en puntos estratégicos para realizar grandes saltos: en este caso, las clasificaciones se elaboran según la cantidad de metros recorridos ‘en vuelo’. Finalmente, las puertas de seguridad simplemente son verjas que podemos tirar para acceder a lugares recónditos de Fairhaven. Por si fuera poco, a la lista inicial de los pilotos más buscados también se añaden nuestros amigos, según los ‘speed points’ que tenga acumulados. ¿De verdad vais a dejar que os ganen en cualquiera de esas materias?

El multijugador también cuenta con una vertiente online más tradicional. En ésta, mientras conducimos libremente por la ciudad, se generan listas de cinco pruebas, en las que se combinan carreras clásicas, pruebas cronometradas, carreras por equipos y desafíos. Estos últimos son los más peculiares y variados, ya que consisten en ganar puntos de diferentes formas: chocando, aparcando en un sitio, logrando el salto más largo, pasando más veces que nadie por debajo de una tubería…

Lo más curioso es que, por ejemplo, las carreras no cuentan con una parrilla de salida al uso, sino que se marca un punto de destino en el mapa y, una vez que todos están allí (hay premio para el primero que llegue al punto de partida), se da el banderazo de salida sin saber ni el momento exacto ni la dirección correcta. Eso hace que, por ejemplo, un piloto se la pueda jugar acelerando al máximo en una dirección: si resulta que la carrera, finalmente, discurre por ahí, habrá ganado un tiempo precioso; si no, tendrá que dar media vuelta, ya con una importante desventaja a cuestas. Hay setenta niveles de progresión, que ayudan a desbloquear nuevos coches y matrículas con que personalizar nuestro perfil.

El efecto ‘blur’ se adueña del asfalto

La ciudad de Fairhaven es lo más destacado del apartado técnico de Need for Speed Most Wanted. Se trata de la típica ciudad estadounidense, con su ‘downtown’, su zona industrial, sus autopistas de las afueras o sus túneles. Hay incluso lugares más alternativos, como alcantarillas, parkings, vías de tren o callejones, que dan a las carreras un toque muy pintoresco.

Hay que destacar la presencia de un logrado ciclo día-tarde-noche, con unos efectos de luz espectaculares. Del mismo modo, hay lluvia, aunque no incide en la conducción. Todo el conjunto luce muy sólido, aunque, cuando se circula a gran velocidad, hay ciertas texturas de asfalto que tardan muchísimo en cargarse.

En lo que se refiere al sonido, las pocas voces que hay, correspondientes a la radio de la policía cuando estamos en plena persecución, están en castellano y cumplen de sobra. En cuanto a la banda sonora, hay buenos temas de rock que casan bien con el estilo de las carreras.

Al margen de todo lo dicho, conviene resaltar el trabajo excelso que ha hecho Criterion Games con la versión del juego para PS Vita, que es, prácticamente, idéntica a la de sobremesa. El mapa de Fairhaven, los vehículos, los 61 eventos, el doblaje, la banda sonora… Absolutamente todo está incluido en la edición portátil, con el único hándicap de que el multijugador online sólo admite cuatro jugadores, en vez de ocho. Para compensarlo, se han incluido diez carreras exclusivas, que sólo están presentes en la joven máquina de Sony. En cuanto al apartado gráfico, está a la altura de la versión de PS3: en la comparativa, sólo pierde en detalles como la menor presencia de tráfico en las calles, la iluminación de los faros de los coches con que nos topamos de frente, que se ven un tanto pixelados, o la carga de las texturas de algunos edificios en el horizonte, que es un poco brusca. Nada grave. Por lo demás, es exactamente el mismo juego de conducción. Es muy de agradecer que los responsables de Criterion se hayan tomado tan en serio la conversión para PS Vita, sin sacar la tijera a pasear, como se suele hacer en muchos casos.

Tras el excelente debut de 2010 en la franquicia, parecía difícil que Criterion Games fuera capaz de igualar el órdago. Sin embargo, lo ha logrado: quizás Need for Speed Most Wanted no cuente con carreras tan impredecibles como las persecuciones entre policías y corredores ilegales de Hot Pursuit, pero el mundo abierto de Fairhaven y el completo multijugador lo ponen a la vanguardia de la conducción arcade.

Valoración

Criterion vuelve a demostrar su tino con la conducción arcade en un mundo abierto. Si es en la ciudad de Fairhaven, conducir a 300 km/h no sólo no es un delito, sino un homenaje al espectáculo de la velocidad.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

El multijugador, con los piques del Autolog 2.0. La ciudad de Fairhaven y el control son excelentes.

Lo peor

El modo offline es corto y la IA se empeña en ‘hacer la goma’. El retardo en la carga de texturas.

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